AGRESIONES CON CUCHILLO: UNA AMPLIA REVISIÓN (II)

Vamos a publicar la segunda parte del trabajo sobre agresiones con armas blancas que como indiqué en su momento se centra en los temas candentes, en los puntos calientes y que están a debate siempre. Sin duda el baño de realidad que supusieron las frías cifras de la primera entrega de este texto ahora tienen que ayudarnos a valorar los planteamientos a veces duros que se van a presentar e incluso cuestionar en esta segunda entrega.

PARTE 2

ATAQUE DE CUCHILLO: SOBREVIVIENDO A UN ATAQUE

Algunos de los consejos más comunes de asesoramiento que puedes obtener de los expertos de autodefensa y de los artistas marciales con respecto a la defensa contra una agresión con cuchillo giran en torno al concepto de “Evitar” (“la mejor manera de evitar un ataque, no estar allí”) “estar alerta” (“Busca al chico malo”), la necesidad de un multiplicador de fuerza (es decir, ‘un arma’). Aunque siempre hago un inciso en mis clases, el “arma” soy yo, en este caso lo sería mi brazo, el cuchillo es la herramienta que circunstancialmente empleo con “mi arma” esta o cualquier otra herramienta que haga las veces de multiplicador de fuerza. Aunque estos son definitivamente buenos consejos generales, también tienden a simplificar en exceso la realidad de los ataques con cuchillo.

Personalmente quiero ir mucho más allá de los meros consejos generales y bien intencionados pero poco realistas. Quiero entender la dinámica completa de las situaciones. Los entresijos. Los protocolos, pautas, ciclos, rituales, etc.… Por lo tanto, siempre voy a cuestionar el statu quo. Y hay mucho que aprender si lo enfocas de esta manera. Comencemos con “evitar”

Evitar y la Consciencia Situacional

Antes de nada recomiendo leer mi texto “pre conflicto: un análisis inicial” ya que en este trabajo no voy a profundizar mucho en el tema. “No estés allí en primer lugar”, “evita los lugares potencialmente peligrosos y la gente sospechosa” o “No te subas en el ascensor con desconocidos”, son cosas que se oyen generalmente como consejos en boca de muchos “expertos”. La madre del cordero por así decirlo, el epicentro de la cuestión es lo que denominamos “consciencia situacional”. Claramente, ser capaz de anticipar el peligro puede permitirnos un margen de seguridad muy amplio (ver cómo mejorar tu consciencia situacional y tus capacidades naturales es vital). Pero como he señalado en otras muchas ocasiones, los problemas pueden surgir a pesar de tus mejores esfuerzos para evitarlos. No importa lo bueno que seas. Tu consciencia, no puede permanecer encendida todo el tiempo, no siempre puedes estar plenamente alerta. Habrá momentos en que estarás preocupado, enfermo o herido o lo que sea, y esos son los momentos en que normalmente somos atacados. No quiero repetirme pero aquí pediría que repasaseis muchos de mis textos a cerca del Zanshin, código de colores de Cooper, el ciclo O.O.D.A. etc.….

“Los ataques siempre vienen cuando menos te lo esperas y por lo general cuando no estás listo para ellos”

Puedes evitar lugares desagradables y gente sospechosa, pero no todos los ataques ocurren en contextos que podrían considerarse peligrosos o al menos más propensos a incidentes (por ejemplo, Calles oscuras, descampados, garajes, clubes nocturnos, trabajo de seguridad, trabajo policial, etc.). En realidad, un gran número de ataques con cuchillo ocurren en tiendas donde la víctima desafortunada está trabajando, por poner un ejemplo. La mala suerte también podría cruzarse en tu camino en forma de una persona trastornada en plena calle. No siempre es posible evitar situaciones y ataques, la violencia es muy amplia y en una situación dada es posible que puedas leer las señales de un ataque inminente y en otras no.

Consciencia del cuchillo

Ser capaz de reconocer rápidamente un ataque inminente antes de que realmente suceda, puede representar una gran diferencia. Como alguien se toca la cintura, el bolso del pantalón, de la chaqueta, como busca tapar “algo” con su cazadora o abrigo, como desvía la mirada o pretende pasar desapercibido, como se sienta en una terraza de una cafetería, como mira a la gente cuando se acerca o se aleja,…. ¿puedes ver las señales? Es importante resaltar que si durante una confrontación verbal no ves la mano de tu agresor, debes asumir que tiene un arma (cuchillo, destornillador, palo, botella, martillo, etc.). siempre hago un inciso al mencionar esta obviedad que parece no serlo para mucha gente, sigo un decálogo que prácticamente repito en cada clase como si de un proceso de PNL se tratase, en él este punto es de los primeros, por algo será…pero todos los puntos son vitales, sino no se haría hincapié en cada clase sobre ellos, uno puede resultar aburrido, tedioso, repetitivo pero, y a las pruebas me remito, los errores se siguen cometiendo y se siguen ignorando muchos de estos puntos así que hay que seguir repitiéndolos cuantas veces haga falta. La pregunta ahora es: en tales circunstancias y en esa distancia ¿es factible huir?

Escapando

En un caso favorable y aconteciendo una reacción rápida, huir puede ser un táctica exitosa, posiblemente la mejor. Una ruta de huida adecuada, controlar tus reacciones físicas (evitar tropezar por ejemplo) y la huida será la alternativa más sabia. Ahora, recuerda que la mayoría de los ataques con cuchillo son emboscadas; Por lo general se ejecutan en un ambiente semi-cerrado, a menos de un metro de nosotros estando en una situación de evidente dificultad para movernos con libertad (acorralados). Esto significa que habrá pocas rutas de salida y no serán fácilmente accesibles. Además de eso, no tendrás una gran ventaja y el tipo malo estará pegado a tus talones de inmediato. Las víctimas a menudo se distraen y no lo ven venir. Así que serás pillado por sorpresa y no tendrás mucho tiempo para averiguar tus opciones. Pero, ¿puedes escapar aún una vez que te has puesto a la tarea de hacerlo?

En un interesante texto, Scott Babb de Libre Fighting describe algunos de los experimentos que él y su equipo estuvieron realizando en 2012. En varios puntos, su investigación sobre los ataques con cuchillos confirma mis propias conclusiones:

Los ataques ocurren más comúnmente en un ambiente semi-cerrado, dentro de la fatídica distancia de un metro, los agresores no blanden el cuchillo antes de tiempo, los agresores se agarran a la víctima con su mano libre, la velocidad de apuñalamiento es de 1 a 2 puñaladas por segundo (5 a 7 veces en 5 segundos). La mayoría de las heridas se infligen al lado izquierdo de las víctimas (abdomen, pulmones, garganta) ya que el 80% de la población es diestra.

Lo que Babb descubrió durante su experimento es que contra un ataque de cuchillo, la estrategia más exitosa es dar prioridad a escapar y huir. En otras palabras, las personas terminaron siendo apuñaladas menos veces cuando se concentraron en escapar que cuando estaban tratando de desarmar / detener al agresor. Este es un resultado significativo que debe influir en cada programa de entrenamiento de supervivencia ante agresiones de cuchillo. Es una lástima, sin embargo, que Babb no profundice y muestre más datos del experimento. A pesar de todo Scott Babb destacó un punto importante: escapar debe ser la prioridad. El entrenamiento de supervivencia contra una agresión con cuchillo debe enfatizar que las tácticas y las técnicas deben ser usadas ​​para facilitar la fuga.

Conformidad

Cuando eres amenazado por un asaltante que usa un cuchillo para pedir tus pertenencias (“violencia urbana”), el sometimiento es probablemente el curso de acción más seguro (obsérvese que esto puede no ser aplicable de una manera sistemática en casos de agresiones sexuales, ese es un tema a tratar totalmente aparte). “Un teléfono de última generación puede ser reemplazado, tu vida no” Si usan el cuchillo como una herramienta de intimidación, probablemente no tienen la intención de hacerte daño si no se ven “obligados” a hacerlo; De lo contrario, como hemos visto, ya te habrían apuñalado. Pero no siempre.

El tiempo siempre está en contra de los malos. Policías podrían estar a la vuelta de la esquina, alguien podría intervenir, la víctima podría sacar un arma, etc…. En otras palabras, los malos siempre tienen prisa y su paciencia es limitada. Ellos no permitirán la oportunidad de dejar que la situación escape a su control y te apuñalaran si es necesario para hacer las cosas más agiles o dinámicas porque quieren salir zumbando lo más rápido posible. Así que, independientemente de lo que decidas hacer (es decir, ser sumiso o luchar), aconsejaría, en vista de lo que acabamos de ver, demostrar/fingir sometimiento de inmediato. Si decides pelear, te generará ventaja y la sorpresa estará de tu lado. Decidas pelear o no, siempre debes esperar lo peor y estar listo para bloquear una puñalada.

Una vez más, es importante repetir que si no ves la mano de tu agresor durante una confrontación, debes asumir que tiene un cuchillo (o cualquier otro arma contundente o corto-punzante). Conocer la autodefensa básica contra ataques con cuchillo es importante porque no siempre puedes huir y el sometimiento no siempre garantiza tu seguridad.

Armas

La respuesta de “Glock” es una respuesta muy común a la pregunta “¿Qué haces si alguien te ataca con un cuchillo?”(esa respuesta es algo obvia pero viene de EE.UU. donde la mentalidad y las leyes son muy distintas a España. La respuesta Glock es “dos tiros al centro de masas y a otra cosa” quien dice centro de masas, dice cabeza, torso, etc. En una palabra eliminar la amenaza). El problema es que los cuchillos y las armas de fuego no son legales en todas partes. En la mayor parte de Europa, por ejemplo, no se puede llevar un arma de fuego y hay fuertes restricciones en cuanto a las armas blancas. Es curioso como las leyes dejan indefenso al ciudadano cuando estadísticamente hablando no es posible que tengamos una presencia policial adecuada para solventar todas las posibles situaciones. Aunque este símil estadístico podría muy bien haber sido incluido en la primera parte de este texto creo que este es el momento oportuno para mencionarlo. Tomemos una ciudad de 250.000 habitantes con unas fuerzas del orden publico de un tipo u otro de 850 efectivo (estas cifras son reales pero no voy a pormenorizarlas ni a personalizarlas para evitar suspicacias). Asumiendo de forma idílica que el 100% de esos efectivos se dedique a labores de protección ciudadana… el resultado es bastante obvio. Cada agente del orden tiene que “proteger” a 294 ciudadanos. Si tan sólo dos ciudadanos de los asignados a un agente sufren una agresión de forma simultánea, al menos uno de ellos no podría recibir ayuda. Estos son números fríos y asépticos pero dejan bien claro que la responsabilidad de nuestra seguridad recae en nosotros antes que en nadie mas, no podemos esperar que el día D a la hora H cuando al agresor Z le dé por intentar apuñalarte para quitarte las llaves del coche o para violarte, un agente del orden esté “casualmente” allí presente. No podemos empezar a creer en conceptos como “Minority Report” por tomar un ejemplo del cine sobre la prevención del crimen que en su día suscitó bastante debate. Sin embargo se nos limita, restringe e incluso a veces acosa para evitar que podamos estar mínimamente preparados para hacer frente a una eventual crisis. Con los tiempos que corren siempre repito un dicho: “primero mi vida, luego la del que intenta arrebatármela” y suelo añadir “da la cárcel y del hospital se sale, del cementerio NO”.

Otro problema es la extracción. Si alguien te embosca y lanza un ataque dentro de la distancia de un metro, ¿tendrías tiempo para extraer tu arma? Aquí viene la regla “21 pies” (6,4 metros). La investigación realizada a principios de los años 80 por el sargento de policía Dennis Tueller (P.D. de Salt Lake City), mostró que el tiempo que le lleva a un oficial entrenado reconocer una amenaza, extraer su arma de fuego y disparar 2 cartuchos en el centro de masas es aproximadamente de 1,7 segundos. Un sujeto promedio que ataca a dicho oficial, puede cubrir fácilmente una distancia de 21 pies o lo que es lo mismo unos 6,4 metros antes de que eso ocurra, es lo que todos ya conocemos como la regla de los 7 metros en Europa.

Esto significa que necesita suficiente tiempo para extraer su arma y manipularla correctamente antes de que tu agresor llegue a alcanzarte. Pero el tiempo está relacionado con el espacio (‘distancia recorrida’ en este caso): Tiempo para alcanzar el objetivo = Distancia recorrida / velocidad de desplazamiento. En otras palabras, necesitas espacio / distancia suficiente para reaccionar ante un ataque (es decir, extraer tu arma y manipularla). Este espacio es tu ‘distancia de seguridad’. Esa es la distancia mínima en la que tu agresor deberá ser capaz de reaccionar adecuadamente para ejecutar su ataque. Si el ataque se inicia dentro de tu distancia de seguridad, es decir una distancia que es más corta que tu distancia de seguridad optima, no tendrás suficiente tiempo para extraer y manipular tu arma lo que significa que tendrás que saber cómo afrontar la agresión a manos desnudas.

El artista marcial y experto en Eskrima Dan Inosanto demostró lo rápido y peligroso que puede ser un atacante con un cuchillo: La distancia de seguridad que necesita un oficial de policía capacitado, según la investigación de Tueller, es de 21 pies. Publicado por primera vez en la revista SWAT en 1983, los resultados de este experimento han sido conocidos desde entonces como “La regla de los 21 pies o la regla de los 7 metros”.

Ten en cuenta que en este tipo de situaciones, huir no es una opción porque, como puede deducirse, el agresor estaría junto a ti, te alcanzaría  antes de que puedas crear suficiente espacio entre tú y él. También es importante tener en cuenta que la velocidad puede incrementarse bajo estímulos externos de orden psicológico como “la ira o la rabia” y/o “estimulantes químicos”, como ciertos medicamentos, drogas y alcohol.

Del mismo modo, tu tiempo de reacción puede aumentar por una serie de factores (por ejemplo, la fatiga, el miedo). Esta es la razón por la que la “distancia de seguridad” se ha ampliado a 30 pies (9 metros) por un buen número de especialistas.

Armas de fortuna/improvisadas/oportunidad u ocasión

Las armas de oportunidad pueden ser grandes igualadores/ecualizadores  en una pelea. Cualquier objeto que pueda extender tu alcance, efectividad y potencia o fuerza letal, manteniendo así el cuchillo a distancia, puede ser usado. Ten en cuenta que, contra un atacante que maneja un cuchillo, las llaves del coche y las plumas estilográficas (Tactical Pen) no son tan buenas armas como comúnmente se cree o nos pretenden vender. El mayor problema con las armas improvisadas es el “despliegue/ extracción”. Como hemos visto, la mayoría de los ataques son emboscadas por lo que no tendrías mucho tiempo para buscar un arma de oportunidad y agarrarla. Esta es la razón por la cual un poco de preparación, entrenamiento y consciencia situacional puede permitirte sobrevivir mas fácilmente.

Podría dar muchas ideas sobre este tipo de armas, en realidad estamos rodeados de ella. Me viene a la memoria una cita de “Shibumi” un libro de Rodney William Whitaker que firmó bajo su seudónimo, Tevanian. En el libro y refiriéndose al protagonista del mismo dicen algo así como: “es un tipo formado para ver en cualquier objeto un arma potencialmente letal, cuando entra en una habitación ve del orden de más de 100 objetos que podría usar para matar. En realidad sería capaz de asesinarte con la goma de los calzoncillos si fuera necesario”. Hay instructores muy populares en Europa actualmente especializados en el uso de armas improvisadas, tanto su fabricación como el uso de objetos cotidianos como armas sin previa modificación.

Tu cinturón, en particular, es un gran arma improvisada contra un atacante armado con un cuchillo. Fácilmente disponible, un cinturón se puede utilizar como un látigo o como un kusarifundo, particularmente eficiente si tiene una hebilla fuerte. Como me gustan las referencias cinematográficas, en la película “El Contable” el protagonista hace frente a un oponente armado con una navaja usando su cinturón.

Voy a insistir en un punto, sin embargo: debes saber cómo utilizar tu arma de oportunidad o improvisada. No siempre funciona tan bien como se espera, una formación adecuada es vital para garantizar, si es que se puede garantizar algo en esta vida, la eficacia del arma de oportunidad o improvisada. Aquí hay lecciones importantes:

No pretendas cerrar la distancia o atacar tu al agresor.

Usa el arma para mantenerlo a distancia.

No pases por alto el entrenamiento! La formación y la preparación son fundamentales.

Este es un viaje muy limitado por el espacio físico que un texto permite al tema de las agresiones con armas blancas. Soy consciente de que es preferible escribir periódicamente textos sobre el tema que generar unos textos largos y tediosos de leer que al final, muchas veces aunque se lean no “prenden” en el subconsciente del lector. Este trabajo aun dividido en dos partes ya será para muchos excesivo pero a veces uno debe zambullirse en el tema y ver de tratar los puntos más importante y candentes. Estoy seguro que si reviso este texto en un mes lo corregiré y le añadiré múltiples apuntes, lo que haría imposible publicarlo, así que lo que uno hace es escribir, revisar y decidirse a publicar en la esperanza que el trabajo realizado sea de ayuda o valor para quienes inviertan su tiempo en leerlo. Tal vez ese sea el motivo por el que mis proyectos literarios más ambiciosos por envergadura y contenido están todavía en el pc y avanzan tan poco a poco, porque cada vez que me pongo a ello tengo que continuamente añadir, modificar, puntualizar…posiblemente nunca verán esos textos la luz. En fin espero que este trabajo haya sido de tu interés y que de verdad te sirva para algo positivo en tu formación.

Si quisiera añadir que lo aquí comentado es en la medida de lo posible lo “políticamente correcto” a la hora de expresarse en público sobre este tema. Es un enfoque realista pero también conservador, centrado en la supervivencia del agredido. Como me comentaba un amigo, una cosa es lo que yo haría y otra cosa lo que creo que debo enseñar o priorizar en mis clases. Posiblemente mi respuesta en un caso así, y ya he tenido ocasión de comprobarlo, es bien distinta y radical a lo aquí comentado pero creo que el objetivo de este texto es informar, concienciar y hacer meditar y recapacitar sobre planteamientos erróneos y premisas equivocadas por una total falta de sintonía con la realidad. Como he dicho en algún texto anteriormente, sólo hay dos caminos en una lucha huir y pelear. Si decides huir estas activando tu instinto de preservación y supervivencia del mismo modo que si decides quedarte y pelear. Los factores que motivaran tu decisión son muchos y de lo más variados, si os es posible leer mi post “Post conflicto: un análisis inicial” tal vez os ayude a entender que quiero decir. Lo cierto es que avanzar y cerrar la distancia puede impedir que el agresor pueda ejecutar su acción, pero sí es seguro que tú te veras obligado a ejecutar la tuya sino al final terminaras muerto. Cuando huyes no es necesario poner, en principio, en practica ese protocolo de “eliminación de la amenaza”. Son dos enfoques y cualquier ser humano se debate entre ambos tanto a nivel personal como a nivel formativo cuando enseña. Tal vez por ello una tercer parte de este texto dando respuestas directas a todo lo comentado en este trabajo sería lo ideal, pero imposible de plasmar en papel. Sólo conozco un sitio donde verlo, sentirlo y ponerlo a prueba y ese es el Dôjô entrenando y practicando. Por ello creo que la mejor tercera parte a este texto está en el Dôjô esperándote…..

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