CLAN NINJA 2.0

Ahora se acepta el cambio climático. Como consecuencia, los osos polares tienen cada vez más dificultades para alimentarse.  “Debido al deterioro del hielo marino, es probable que pronto más osos polares mueran de hambre, advierte un nuevo estudio que descubrió que los grandes carnívoros necesitan comer un 60 por ciento más de lo que nadie se había imaginado. Resulta que son bestias de alta energía, que queman hasta 12.325 calorías al día, a pesar de estar sentadas la mayor parte del tiempo, según un análisis metabólico único de osos salvajes publicado el jueves en Science”. (…) “El cambio climático está calentando el Ártico más rápido que en cualquier otro lugar, y el hielo marino se está reduciendo un 14% por década”. (1)  Eso significa que para finales de siglo, ¡el Ártico estará casi libre de hielo!

Me preocupa porque soy un oso polar. En 1987, Sensei vio mi foto tomada en la nieve y me apodó “Shiro Kuma”, el oso polar. (2)  Puedo ver fácilmente a un oso polar solitario a la deriva sobre un iceberg que se encoge. Con la pandemia, nuestras vidas en Bujinkan se convirtieron en las de un oso polar. Desde marzo de 2020, estamos en una pandemia mundial. Para muchos estudiantes y profesores, ha sido difícil, si no imposible, entrenar en un Dōjō Y ni siquiera estoy pensando en entrenar en Honbu. Está prohibido viajar a Japón. 

El mundo de las artes marciales era enorme, y comprendía a millones de practicantes en todo el mundo. Se derrumbó en unos meses con la propagación del virus. En esta metáfora, el arte marcial es el banco hielo ártico que se derrite. Y los artistas marciales son los osos polares aislados en los icebergs que se derriten.  La recesión en el mundo de las artes marciales nos ha golpeado y seguirá golpeándonos. Veo que la mayoría de las salas de artes marciales desaparecen por falta de practicantes. Esto es triste pero no significa el final del Budō. Puedes encontrar las semillas del éxito en medio de la derrota. Hatsumi Sensei repitió en clase que “está bien perder una batalla, siempre y cuando no pierdas la guerra al final”. Perdimos esta batalla, ¡pero la guerra aún no ha terminado! Para ganar la guerra, tenemos que cambiar nuestra comprensión de qué y cómo entrenamos. Desde que cerró nuestro Dōjō en marzo pasado, he estado pensando mucho en nuestros próximos movimientos en el Budō. Con mis alumnos, realizamos algunos experimentos con eso y se nos ocurrieron algunas reglas:

  • Los practicantes de Budō todavía están allí, pero los lugares de entrenamiento están cerrados. 
  • Se puede implementar mucha autoformación, pero hay límites. 
  • Podemos entrenar solos, pero a menudo necesitamos un “ojo” externo para mejorar.
  • El entrenamiento del Budō debería adaptarse más y la enseñanza debe ser cincelada. 

Para llegar a eso, debemos aceptar que los grandes Dōjō u organizaciones podrían no sobrevivir al virus. Como resultado, las “unidades de tamaño familiar” o estructuras pequeñas serán elementos clave para nuestro renacimiento. Estoy preparando un libro sobre eso. (3)  Estas pequeñas unidades de entrenamiento se convertirán en los “clanes ninja” del siglo XXI. El virus nos obligó a recrear los antiguos clanes ninja de la época feudal. Es por eso que nuestras estructuras futuras deben tener un tamaño limitado. A este nuevo período de entrenamiento de Bujinkan lo llamo “clanificación 2.0”. (4) Obviamente, hay ventajas y desventajas en esta “clanificación”.

ProsContras
Mejor calidad en la enseñanzaHabilidades limitadas por el tamaño del grupo. 
Relación estudiante / Sensei realDiversidad técnica limitada a las habilidades del docente
No esconderse en clase: mejor controlNo esconderse en clase: habilidades menores
Los malos maestros desaparecerán por sí mismosMenos intercambios con otros “clanes”
Las artes sobreviviránAlgunos profesores se convertirán en semidioses
Hiperespecialización del grupoHiperespecialización del grupo

Cuando volvamos a abrir nuestros grupos de entrenamiento de Bujinkan, pasaremos de “Taijutsu” (5) a “Taijutsu”. (6) Entrenaremos como nuestros antepasados el ​​Budō. En este momento, podemos ser como osos polares a la deriva sobre un trozo de hielo. Pero estoy seguro de que encontraremos tierra pronto. Y nuestras antiguas tradiciones sobrevivirán una vez más a la dureza de la historia.  Después de todo, nuestro único trabajo es sobrevivir.

Por Arnaud Cousergue

1https://www.nationalgeographic.com/science/article/polar-bears-starve-melting-sea-ice-global-warming-study-beaufort-sea-environment
2白熊: Shiro Kuma, oso blanco alias oso polar
3 publícalo pronto
4 clanification: inventé esta palabra agregando clan y el sufijo “-ification”. La definición del diccionario de Oxford para clan es “un grupo de personas con un fuerte interés común”.
5 体 術, Taijutsu: técnica de lucha realizada con el cuerpo.
6 隊 術, Taijutsu: técnica de lucha realizada por una unidad militar; o escuadrón del ejército.

5 PUNTOS BÁSICOS SOBRE ARMAS BLANCAS Y UN BOLÍGRAFO BIC

Voy tomando por costumbre cuando veo en las redes sociales algún texto sobre armas blancas, analizarlo y matizarlo si fuese menester. En esta ocasión el texto cita 5 puntos básicos sobre el uso e importancia de la formación con armas blancas. Ha sido sustancialmente complementado por un servidor ya que en su concepción era muy básico o simple y en estos temas nunca está de más invertir un tiempo en matizar algún extremo del texto. Los 5 puntos giran en torno a las diferencias obvias, básicas, entre el uso de armas de fuego y armas blancas. Todos los puntos son simples y concisos, de una obviedad casi infantil, pero todavía hay gente, mucha gente, que se cuestiona la formación en armas blancas. Este tipo de textos son redactados para que ese colectivo entienda en la medida de lo posible la importancia de dicha formación. Las armas no vuelven violenta a la gente, la gente es violenta y emplea las armas para expresar o maximizar esa violencia, pero para una persona violenta todo es una potencial arma de igual modo que para toda persona agredida todo se convierte en una potencial herramienta para su supervivencia. Esa actitud sólo se puede detener o sobrevivir a ella desde dentro, entendiendo la dinámica de las armas, con conocimiento, formación y practica. Por lo tanto un arma jamás mata o hiere a nadie por sí misma, es el ser humano que la empuña quien lo hace, no tengan miedo de las armas, tengan miedo de los individuos sin moral o escrúpulos capaces de usarlas para actos execrables.

1- Las armas blancas son más letales. Así es…aunque suene raro. De acuerdo a estudios realizados por el FBI basados en estadísticas sobre muertes de agentes en enfrentamientos, el 10% de los agentes que recibieron impactos por arma de fuego murieron a consecuencia de sus heridas. Sin embargo, el 30% de los agentes que fueron agredidos con un arma blanca, murieron a consecuencia de las puñaladas y cortes. Se dice que estadísticamente más del 60% de las muertes prevenibles son por hemorragias en las extremidades, dichas hemorragias son fruto en su mayor parte de heridas sufridas por armas blancas.

2- Las armas blancas no tienen una trayectoria de fuego. Un arma de fuego solamente te puede matar si estás directamente situado en la trayectoria del proyectil disparado. Esto también explica por qué en campos de tiro con una distancia de 3 a 10 metros de separación, sólo 1 de cada 4 proyectiles hacen impacto sobre el blanco elegido por el tirador promedio (en movimiento). Pero las armas blancas pueden producir daño letal en cualquier ángulo y cambiar de trayectoria en un instante y rara vez no impactan de alguna manera sobre el blanco. Además de tener trayectorias erráticas altamente letales que impiden que un individuo se pueda sentir a salvo de un arma blanca en su radio de acción. Ya sabemos que por debajo de 7 metros un arma blanca es más letal que un arma de fuego.

3- A las armas blancas no se les acaban la munición. En un enfrentamiento en distancias cortas en un espacio cerrado (lo cual es lo más común) puedes ser apuñalado de 3 a 5 veces en sólo un segundo. Un arma de fuego te va dar de 15 a 17 disparos  u oportunidades de causar daño sobre el agresor. Considerando el hecho que posiblemente te lleve varios impactos detener a un atacante motivado o posiblemente drogado, existe la posibilidad de que te quedes sin proyectiles (munición) frente a un oponente con motivaciones poderosas de supervivencia armado con una herramienta que no tiene restricciones en el tema de la munición.

4- Desde que somos jóvenes, agarrar y cortar con armas blancas se convierte en parte de tus habilidades naturales. Usar un arma de fuego requiere de una buena cantidad de entrenamiento y práctica porque la mayor parte de las personas  generalmente no porta un arma de fuego ni debe usarla a diario. Cualquier individuo motivado para bien o para mal puede, sin embargo,  usar un arma blanca o un arma de oportunidad (destornillador, lápiz, tijeras o lo que sea que pueda cortar y perforar). Con la motivación necesaria no necesitarás ningún entrenamiento específico para matar a una o varias personas con un arma blanca.

5- Las armas blancas no dan advertencia. No solamente las armas blancas pueden ser escondidas y extraídasmás fácilmente que una arma de fuego. También son silenciosas. Cuando un arma de fuego se dispara, sabes que estás en un tiroteo. En cambio muchas víctimas de ataques con armas blancas dicen que no sabían que se trataba de una agresión con arma blanca hasta ya avanzada la misma. Bajo la influencia de la adrenalina generada por un ataque repentino, hay veces en que no sientes los cortes o los confundes con golpes. Es por ello que tras una agresión conviene realizar un auto chequeo físico completo para confirmar que no hayamos sufrido en el transcurso de la agresión cortes o puñaladas no percibidos en el momento como tales y que pueden estar provocándonos una hemorragia peligrosa.

Decía recientemente el dueño de una tienda online de venta de armas blancas que “no entendía por qué estaban prohibidas ciertas armas o diseños concretos”. Lo cierto es que tiene razón, es una tontería prohibirlos ya que el delincuente hará caso omiso de tal prohibición, es un delincuente véase la obviedad, y a quien están limitando en su derecho a protegerse es al ciudadano. En el fondo la prohibición es un reflejo del miedo de los agentes, muchos mal formados y que no podrían hacer frente a una agresión con un arma blanca. Una creencia estúpida es pensar que si está prohibido no se va a usar…. Empiecen a requisar y prohibir los bolígrafos BIC, prohíban a la empresa la venta de sus productos porque sólo hace falta uno de sus bolígrafos para matar pero no creo que vayan a realizar tal prohibición ¿verdad? Recuerden en la serie “Chance” a “D” con sus lápices o al jodido John Wick, más allá de la ficción que representan, son también una realidad plena, matar con un jodido lápiz es una realidad, así que empiecen las intervenciones y propuestas de sanción para toda aquella persona que porte o lleve consigo un jodido bolígrafo BIC. Ridículo ¿verdad? Pues es lo mismo con las armas blancas “prohibidas”. Quien quiere hacer el mal o causar daño lo hará con una navaja, un bolígrafo o una piedra. De igual modo quien pretende sobrevivir a esa agresión tendrá que emplearse a fondo pero limitado, restringido, atado de pies y manos por unas absurdas leyes y miedos que lo exponen innecesariamente a un fatal desenlace.

KARATE KID Vs COBRA KAI

Entre 1984 y 1989 vio la luz la trilogía original conocida coloquialmente como “The Karate Kid”. La primera película estrenada en 1984 fue todo un éxito de crítica y público. Aun recuerdo a todo un cine aplaudir la patada final del protagonista. Fue un revulsivo para muchos gimnasios porque reactivó el interés por las artes marciales y en concreto por el Karate. La película incluso tuvo nominaciones a los Oscar y Globos de Oro de ese año. En 1986 se estrenó la secuela, con un guión donde se buscaba que la pareja protagonista, baza esencial del éxito del primer film, se ubicara en un escenario nuevo, que de alguna manera permitiese explorar más el personaje del Sr. Miyagi, ya que el primer film se centra por completo en el personaje de Daniel. No voy a entrar en un análisis pormenorizado de estos films, aunque hay muchas curiosidades que poder citar. Este segundo film tuvo gran aceptación de público y la crítica no lo trató mal. En 1989 se estrenó la tercera y última parte, mucho más mediocre y con una calidad interpretativa mucho más baja, menor presupuesto y un actor principal deseando largarse y no quedar de por vida, como así pasó, encasillado en ese roll. La crítica no la trató bien en parte por un exceso de violencia que hasta entonces se había sutilmente evitado para convertir los films en un producto familiar. El público no respondió bien y sólo después de 4 años, en 1994, se arriesgaron con una cuarta entrega, siendo en este caso la protagonista una mujer. El film era malo, muy malo, apenas apto para ser visto y sólo hizo que la franquicia terminara por desaparecer. Pero en 2010, un avispado Will Smith buscaba un proyecto para lucimiento de su hijo y compró los derechos del film para un remake que contó con la participación de Jackie Chan. Lo cierto es que el film no era bueno, más bien penoso, y no tuvo el éxito esperado. En China, Chan rodó escenas extra para dotar al film de más energía y venderlo mejor (recomiendo ver la versión china del film, es más aceptable). Ni taquilla ni público respondieron bien a esta nueva propuesta.

Quiero si comentar un dato curioso. El guión de la segunda entrega debería de haber sido rodado en tercer lugar, siendo el guión de la tercera entrega la continuación natural del primer film. De hecho el segundo film comienza justo donde terminó el primero, pero tras una escena inicial, ya rodada previamente se produjo el desastre. Tanto Elizabeth Shue como William Zabka no quisieron participar en la secuela. Esto obligó a tomar la decisión de rodar el tercer guión que no necesitaba de ambos personajes y daba tiempo a la productora a buscar soluciones para un tercer film. Se nota perfectamente el “salto” argumental en el segundo film entre la escena inicial y la siguiente con Daniel llegando a casa de su Sensei con el coche destrozado, un cambio que benefició a la franquicia pero que nunca fue planificado originalmente así. William Zabka por otra parte, a titulo anecdótico, era el único en el reparto que tenia formación en artes marciales, concretamente era cinturón negro de Tan Soo Do coreano.

Hace recientemente poco, en 2018, los protagonistas del film inicial Ralph Macchio como Daniel LaRusso y William Zabka como Johnny Lawrence, se convirtieron en productores ejecutivos junto a Will Smith de una idea nueva. Una continuación para el canal youtube TV de la trilogía original bajo el nombre de “Cobra Kai”. El éxito fue tremendo, hasta el punto de que la todo poderosa Netflix intervino y compró los derechos de explotación de toda la serie. La serie en tandas de 10 capítulos de 25 minutos cuenta la historia de estos dos rivales 34 años después de los acontecimientos de la primera entrega. Un guión muy bien estructurado logró en parte el milagro junto a un reparto que conectó con el público. La serie ha estrenado su tercera temporada estos días y me ha parecido interesante hablar un poco de ciertos mensajes que tanto la trilogía original para cine como esta serie tienen  y pretenden vender.

La propuesta original mostraba algo que hoy día es tema candente, el bullying que sufría un estudiante de instituto, Daniel LaRusso carente por desgracia de figura paterna. El chulo o matón del instituto, Johnny Lawrence, le hace la vida imposible y usa sus conocimientos de Karate para aplicarle al joven LaRusso continuas palizas. Este, cansado de recibir siempre, busca una escuela de Karate y por desgracia da con la escuela donde entrena su acérrimo enemigo. Es la aparición de un pequeño y apacible “manitas” del edificio donde reside, de origen japonés, quien le ofrecerá finalmente aprender Karate. El Sr. Miyagi. Este personaje es para muchos la encarnación del Sensei que todos quisieran tener. Sabio, afable, irónico, siempre controlando sus emociones y con una humildad extrema. La antítesis del instructor del joven Lawrence, un ex boina verde, duro, violento, de pasado turbio, con una ética de formación más cuestionable y con menos valores que ofrecer, salvo el éxito y gloria en campeonatos y la fuerza y poder emanados de una doctrina simple: “Pegar primero, pegar duro, sin piedad”. El guión estaba estructurado para que el espectador se identificase 100% con el joven Daniel y odiase al joven Lawrence. Para que adorase al Sr. Miyagi y detestase a John Kreese, el “Sensei” de Lawrence. Esa fórmula se volvería a repetir en las siguientes dos películas, llegando a cansar ya en la tercera. Curiosamente “Cobra Kai” nos narra una historia distinta, la historia del maduro triunfador que sufrió los abusos de joven y el declive personal de un maduro  matón del instituto caído en desgracia. El guión nos muestra como sus vidas han evolucionado o involucionado marcadas por  los hechos de los films originales. La serie va mostrando una nueva generación de “Daniel” y de “Lawrence” que estos dos personajes terminarán aceptando como alumnos. En esta nueva propuesta al espectador le cuesta ponerse del lado de Daniel, algo impensable en los films originales, el espectador siente empatía hacia Lawrence, comienza a cuestionarse mensajes e ideas de los films originales y que aquí se repiten pero acertadamente de tal forma que obligan a cierta reflexión.

La idea de que el Karate (aquí vean karate como un ejemplo y pongan el nombre de cualquier arte, método, deporte de contacto, da totalmente igual) es sólo para defensa choca con una realidad que en los 80 se ignoraba o edulcoraba, la calle es dura, brutal y no está hecha para personas mentalmente débiles. No hablo de ser físicamente débiles, sino psicológicamente frágiles. No se puede mantener eternamente una filosofía que la calle, crisol real que pone a prueba a practicantes o budokas, te recuerda que no es válida, al menos tal y como Daniel pretende inculcarla a sus alumnos. La visión de Cobra Kai es dura y desagradable a veces pero mucho más cercana a la realidad de hoy en día. La calle no es un escenario idílico, un tatami donde se compite por puntos, por medallas o trofeos, no es un ring o jaula, donde hay límites. Siempre les digo a mis alumnos que si entrase un tipo en una jaula de MMA con un cuchillo, no creo que muchos luchadores sobreviviesen a la experiencia (aplíquese al tatami o al ring). De repente la visión idílica que Daniel muestra bajo los acordes del tema principal de la trilogía original de Bill Conti, empieza a parecer fuera de contexto real.

Lawrence inicia una trasformación en la que empieza a comprender que “sin piedad” es factible como doctrina pero que esa doctrina sin “honor” no es válida, se vuelve perniciosa. Es una primera reflexión del personaje que lo sitúa fura del área de influencia de su pasado. Por su parte Daniel arrastra un “buenrollismo” empalagoso que no está acorde con los tiempos actuales, no quiere luchar, no quiere problemas pero el rencor anidó en su interior de forma muy profunda y se vuelve retorcido, cínico y desagradable con tal de hacerle la vida imposible y dificultar a toda costa la recuperación personal y profesional de su rival de juventud. Su filosofía, que era la del Sr. Miyagi se esfuma mostrando una cara “distinta” del pacifista Daniel.

Creo que la serie evoluciona con los personajes y con dicha evolución todos ellos van cambiando de grupo y de enfoque tanto del Karate como de la vida. Un guión bastante sólido permite ofrecer esta nueva visión mucho más rica e interesante sobre la historia. Valores universales en una sociedad que arrastra temas de hace 34 años atrás y que tiene nuevos problemas, retos y dificultades. Sin duda la historia gira en torno a un personaje estancado en el pasado a todos los niveles, Lawrence y un personaje que aparentemente ha evolucionado y se ha adaptado a los tiempos, Daniel, pero sólo en apariencia. Sus debilidades e inseguridades persisten más allá de la fachada que pretende dar. El punto central, el Karate y los valores que cada uno defiende, porque son los que han hecho de ellos lo que son hoy día para bien y para mal. No me preocupa hacia dónde va la serie sino que estos personajes tengan un arco argumental sólido que los acompañe. Que se pongan en tela de juicio los valores dados por seguros, los principios considerados inamovibles. Hay una frase de Lawrence cuando habla de “los tonos de Gris” que nada es del todo blanco o negro, que esos extremismos le llevaron por el mal camino. Hay mensajes sobre la responsabilidad del formador, del alumno, del vínculo Maestro – Alumno, del  vínculo Alumno – Alumno – Grupo, etc.…  Es una serie que renueva conceptos y hace que la gente medite sobre creencias ya asumidas. Más allá de las patéticas escenas de lucha, en su mayoría, porque hay algunas aceptables y aunque Ralph Macchio siga siendo patético e incapaz 34 años después de ser medianamente no, mínimamente convincente en sus escenas de lucha, es penoso hasta extremos que rozan la vergüenza ajena, pero más allá de la calidad de las técnicas o escenas de lucha, esta serie como los films originales contienen bastante material de reflexión. Entiendo que debería entrar en un análisis de cada capítulo de cada temporada para desglosar todo ello, pero sería muy largo y tal vez inútil por la falta de interés por el tema. Creo que ya este post de por si resultará aburrido o superfluo para muchos, yo mismo reconozco que no me había percatado, casi había obviado esta serie pero una vez inicié su visionado no pude parar, no por la acción, sino por la evolución de los personajes que, licencias dramáticas aparte, típicas de un producto comercial televisivo, ofrecen una perspectiva muy fresca e interesante sobre el ser humano contado todo ello mediante una historia donde las Artes Marciales son el eje de la misma pero no lo importante de la misma. Una serie que logra su éxito usando la nostalgia que muchos aficionados tienen por esta saga, de igual modo que después se haría con “The Mandalorian” convertir la serie en un vehículo para la nostalgia es efectivo y bien dosificada, dicha nostalgia resulta aun más rentable.

7 ESTADÍSTICAS SOBRE AGRESIONES CON ARMA BLANCA

Por las redes sociales circula un vídeo estos días donde su autor cita 7 premisas básicas en cuanto a las agresiones con armas blancas se refiere. Es un vídeo corto, poco más de 3 minutos, bien editado y bastante concreto. Aun con todo siempre veo a estas filmaciones el mismo defecto. El agresor ataca y el agredido es elemento pasivo totalmente. Cierto que, en este vídeo, hacia el final del mismo se ven algunos planos donde esta tendencia cambia, pero no así las tácticas y técnicas usadas por el agredido. Bien puede representar al agredido por definición, un ciudadano respetuoso de la ley y que todavía cree en que los cuerpos y fuerzas de seguridad lo van a proteger en el momento de la verdad…iluso, pobre iluso… Voy a revisar un poco estas 7 premisas que cita el autor del vídeo y ver un poco más allá en todas ellas. Antes de nada, decir que el autor del vídeo no ofrece las fuentes que le han llevado a esgrimir los porcentajes que cita en el vídeo, no teniendo, es posible, una base dichos datos, aun así,voy a tomarlos por buenos casi todos para este post.

“Serás sorprendido” el 80% de las agresiones con arma blanca son sorpresivas, el agredido no vio venir el ataque.

Ciertamente la celada, la emboscada,el ataque por la espalda o por sorpresa son bazas usadas por el agresor para obtener ventaja ante su potencial víctima. Por ello siempre hago hincapié en mis posts en este blog en la necesidad de mil veces citada consciencia situacional, así como en el conocimiento de comportamientos sociales individuales y colectivos, lenguaje no verbal o corporal, análisis del entorno, desplazamientos urbanos grupales e individuales, trayectorias convergentes y divergentes, etc. La sorpresa sólo lo será en la medida que demos al agresor opciones para aplicarla. Igualmente, como citaba el Maestro Cecilio Andrade en un post muy reciente, la intuición, el instinto, lo que en nuestro Budō llamamos Sakki, es algo que no sólo hay que saber escuchar sino saber utilizar, debemos confiar en esas percepciones que van más allá de los datos objetivos. Si uno se prepara siempre para lo peor difícilmente se logrará que el elemento sorpresa tenga efecto.

“Distancia corta” el 70% de las agresiones con arma blanca acontece en un espacio inferior a un metro.

Esta aseveración es un poco idiota, permítanme la osadía, si hablamos de armas blancas y salvo excepciones muy contadas donde el agresor es muy hábil lanzando cuchillos a varios metros de distancia y lleva una remesa de los mismos encima…, la efectividad de un arma blanca es auténticamente real en espacios inferiores a un metro, ya que es en ese rango de distancia donde un arma blanca empuñada puede hacer contacto letal con otro cuerpo. Así pues, el porcentaje que se cita me hace dudar del conjunto de estadísticas o porcentajes citados en todo el vídeo puesto que este es un punto muy obvio y el autor del vídeo ha patinado. Siendo generosos vamos a pensar que habla de acciones que acontecen en esa distancia de un metro, estallan o arrancan en ese espacio físico y no vienen de distancias superiores. Recordemos la regla de los 7 metros de Tueller y pensemos positivamente en que el autor del vídeo se refiere a estos temas con su aseveración.

“La segunda mano” en el 71% de los casos esta mano está activa, no está muerta o pasiva”.

Este es un tema importante. El uso por parte del agresor o de quien se defiende de la mano no armada para emplearla a modo de escudo, maza, ariete, etc.… es algo de vital importancia en una lucha real. El agresor la usará en función de su habilidad y formación, el agredido suele usar ambas manos para repeler la agresión de modo totalmente instintivo, ajenos a cualquier tipo de entrenamiento, pero sin la formación adecuada el uso de las manos no será eficiente. Aceptemos que, nos ataquen con el arma que sea, podemos recibir antes, durante o después del ataque un golpe con dicha mano o una patada o un cabezazo, etc. La lucha con armas blancas implica a todo el cuerpo, si te focalizas en el acero, lo llevas crudo.

“Una única puñalada” en el 90% de los casos la agresión con arma blanca no está compuesta por un único ataque corte o puñalada.

Aquí nuevamente he de estar parcialmente en desacuerdo. Se ha puesto de moda por ciertos grupos el ataque múltiple a diversos objetivos en distintos ángulos o trayectorias y ejecutados a gran velocidad. Se busca alcanzar con esa lluvia de ataques un shock psicológico en el agredido que le impida reaccionar o defenderse eficientemente. Sin embargo, esa es una táctica usada por ciertos grupos, otros muy por el contrario trabajan con acciones más contenidas, pero igualmente letales y devastadoras. No hace mucho citaba ejemplos en un post que me tomé la molestia de ilustrar con imágenes de un film. Ahí un único corte lograba su efecto. Si alguien es fan de la magnífica serie “Bosch” en la 5ª temporada se puede ver otro uso selectivo, esta vez de un karambit. Con esto vengo a decir que, si se sabe, si dispones del conocimiento, experiencia y habilidad necesarias puedes ser letal con una sola acción. Por otro lado, habrá veces en que tu herramienta para protegerte será totalmente improvisada y no resistirá un uso continuado de la misma, con lo que se hace aún más necesario ser eficientemente selectivo.

“Ataque Brutal” en más del 90% de los casos la agresión con arma blanca es brutal, salvaje.

Aquí el porcentaje me importa bien poco, toda agresión con arma blanca es salvaje y brutal, sea un corte, puñalada o sean 30. Estén usando un cuchillo, navaja o machete, todas las acciones que pretenden segar una vida son brutales, salvajes y necesitan lamentablemente de una aptitud psicológica salvaje y brutal por parte del agredido para sobrevivir a dichas acometidas. Verán, una pequeña anécdota: Hace poco salió a la venta en formato físico una edición de aniversario de la obra maestra de 1960 del genial Alfred Hitchcock, “Psicosis”. Esta edición se anunciaba como extendida. Lo cierto es que desde casi un principio circulaba dos versiones del film, una de ellas con unos 17 segundos más de metraje. Me sorprendió descubrir que tenía ambas versiones en mi videoteca y ni me había percatado. Uno de los motivos era que en una de las escenas ligeramente extendidas tenía que ver con el número de puñaladas recibidas por uno de los personajes. En una versión era una o dos puñaladas, en la otra versión se podían apreciar que el número era algo superior. En realidad, no te percatas de ello porque la violencia y brutalidad de la escena (shock) no cambia apenas con una, dos o cinco puñaladas, el hecho indiscutible, la muerte del personaje está ahí, no cambia; por ello hablar de estadísticas en torno a la violencia y brutalidad de una agresión es querer cuantificar algo que tiene sólo un final, la muerte.

“Caerás” en el 50% de las agresiones con arma blanca terminarás en el suelo la lucha.

Este es otro tema controvertido, al menos su estadística es comedida, pero de igual modo parece que de un tiempo a esta parte toda pelea va a terminar sí o sí en el suelo. Esto es cierto en un porcentaje de las ocasiones similar al citado por el autor del vídeo, tal vez algo mayor en agresiones sin armas y algo menor en agresiones con armas. Sin duda esto puede ser una fórmula que estén impulsando aquellos sistemas centrados en la lucha en el suelo como el BJJ o las MMA. Sin embargo y como cité en un reciente post, mete a un individuo con un cuchillo en una jaula, octógono, ring o tatami y veremos qué pasa… luchar deportivamente no te capacita para sobrevivir en la calle ante una agresión con arma blanca para nada, asúmanlo. Visionando el capítulo 6 o 7 de la primera temporada de “Tin Star” el protagonista se enfrenta a un conflicto con un grupo de moteros, viéndose superado toma la decisión de tumbarse en el suelo y en posición fetal, protegiéndose cuello y cabeza con sus brazos recibir una salvaje acometida a base de patadas. Ridículo. Un capítulo antes había usado una táctica similar en una pelea uno contra uno al ser derribado, ahí tenía sentido, en la otra situación la misma acción o táctica es una estupidez como una casa de grande. Eso nos recuerda que el cine y la TV se toman licencias y aun con ello son buenos ejemplos visuales para contextualizar o ilustrar un post.

“la lucha es breve” generalmente una agresión ronda los 7 segundos.

La lucha es breve, es posible, no todas lo son, pero es cierto que el momento crucial es breve, aunque en nuestras mentes sea una eternidad, es el llamado “efecto a cámara lenta” una respuesta del cerebro, que no puede a veces lidiar con el shock de la agresión y se ve incapaz de gestionar las respuestas fisiológicas y psicológicas que sufre sin contar con las heridas que puede estar recibiendo por parte de su agresor. Recuerden que una vez ejecutado un corte en un área vital el cronómetro se pone en marcha en una inexorable cuenta atrás hacia el shock hipovolémico y la muerte. Es bueno entrenar con un cronómetro y estudiar los tiempos que invertimos en detectar, decidir, reaccionar y actuar. Lo mismo pasa si has recibido una herida grave, los tiempos de respuesta a la hora de emplear tu IFAK determinaran en muchos casos si vives o mueres.

Bien, este ha sido un repaso superficial a las premisas citadas en ese vídeo, hay otros muchos en Internet, cada uno ofrece una perspectiva distinta, uno debe tenerlas todas en cuenta, entrenarlas, analizarlas, ponerlas a prueba y seguir entrenando mientras desarrolla las habilidades técnicas, tácticas, físicas y psicológicas que le hagan más eficiente en la hora más oscura.

¿TE CONTRATARÍAS COMO ESCOLTA PARA PROTEGERTE A TI MISMO?

He leído un texto muy interesante en su forma de plantear las cosas en las redes sociales y la verdad es que no puedo por menos que tomar la idea y emplearla en este post. Comencemos por decir que, si alguien viene a mi Dōjō a entrenar con el fin de pasar el tiempo, como hobby, para mantenerse en forma o hacer deporte, mejor que ni lo intente y desista de su empeño al menos en mi Dōjō. Si buscas matar tu tiempo libre o estás ocioso lee un buen libro, si buscas un hobby colecciona sellos, si quieres mantenerte en forma ve al gimnasio, hay múltiples actividades que pueden darte ese servicio. Si buscas hacer deporte, haz deporte no Budō. Siempre lo he dicho el Budō en una federación es un contrasentido, déjense de chorradas administrativas, una federación deportiva incentiva el deporte y la competición. El Budō no es deporte y no tiene competición por lo tanto la presencia del Budō en una federación sólo ayuda a engordar las arcas de la misma y aplaca las ansias de poder y “mangoneo” que algunos tienen, lo siento si soy directo, pero he estado en 3 federaciones y después de lo visto en todas ellas no concibo el Budō dentro de una. He visto a gente marcharse de una federación dando virtualmente un portazo o golpe de efecto y volver años después a la misma, no sé si los motivos para irse eran válidos o no, pero no más válidos o equivocados o falsos que los que puedan esgrimir para su regreso, pero en fin eso es otra historia…

Bien, una vez dejadas claras estas premisas iníciales los únicos dos motivos que veo válidos para practicar Budō son: El interés por el mismo o la necesidad racional de autoprotección y para proteger igualmente a terceras personas. Entonces, leyendo hace muy poco en las redes sociales un texto, el autor planteaba las cosas en los siguientes términos: “si yo fuera un personaje necesitado de protección y fuera a contratar a un escolta o guardaespaldas, ¿me contrataría a mí mismo dado el caso? Es decir, ¿contrataría a alguien con mi CV para protegerme o proteger a las personas que me importan?”

 Aquí está la cuestión planteada de una forma genial. ¿Tengo las habilidades necesarias para proteger y protegerme? ¿Tengo la formación, experiencia y tiempo de entrenamientos adecuados para ejercer labores de protección? ¿Practico y conozco todo lo necesario para poder ofrecer a otros una protección adecuada a la vez que me protejo yo mismo? Preguntas interesantes que merecen un poco más de atención. Para comenzar, una idea que siempre les comento a mis alumnos, en especial a los que laboralmente ejercen funciones de protección ya sea uniformados o como escoltas, lo esencial es que yo no caiga, pues si caigo yo irremediablemente caerá aquellos a quien protejo. Si yo no caigo, aquellos que protejo estarán a salvo o tendrán al menos una oportunidad en mis habilidades, formación y experiencia para sobrevivir.

Dicho esto, uno puede plantearse muchas preguntas. Una con la que no estoy conforme a nivel personal, no a nivel profesional, es el estado de forma. Un profesional ha de estar en el mejor estado de forma posible ya que se le paga para ello y gracias a ese estado de forma óptimo sus habilidades y capacidades rendirán de manera eficiente. Pero nosotros los civiles no tenemos esa posibilidad. Quiero decir que nos toca vivir con el estado de forma y salud que tengamos según nuestra edad y salud. Debemos esforzarnos porque sea el mejor posible dentro de nuestras posibilidades, pero si tienes una enfermedad o dolencia crónica o una lesión permanente e incluso algún tipo de impedimento físico del tipo que sea, tales hándicaps no deben mermar tu potencial para auto protegerte o proteger a otros. Para ello seguramente tendrás que ir más lejos y ser más radical y expeditivo que los profesionales, porque estás más limitado físicamente. Por ello es esencial el estado psicológico, un estado que nos permita afrontar sin limitaciones éticas o morales lo que sea necesario hacer para sobrevivir.

Bueno, una vez definido a nivel civil que mi estado y entrenamiento psicológico es vital o esencial, lo siguiente es aprender que el conocimiento y la información son el poder. Debemos aprender a ver, pero sobre todo a observar. Debemos aumentar nuestras habilidades y capacidades para detectar, escanear y distinguir todo lo que potencialmente nos rodea y supone una información valiosa para nuestro objetivo: sobrevivir. Aquí el conocimiento de temas como el ciclo O.O.D.A de Boyd o la escala de colores de Copper son importantes. Dominar un estado pleno de consciencia situacional es vital para ser plenamente consciente del aquí y ahora.

Debemos pensar si sabemos o conocemos bien no sólo nuestro Budō sino aquellos estilos, métodos o artes que pudieran ser usadas para hacer daño de una u otra forma. Como cita El Arte de la Guerra: “quien se conoce a sí mismo y conoce a su enemigo ni en 100 batallas será derrotado”. Pero si no conoces a tu enemigo probablemente perderás la batalla y si tampoco te conoces a ti mismo adecuadamente, a buen seguro también perderás la batalla. En un caso porque la falta de información de quien atenta contra ti te hace actuar a ciegas, y a ciegas no se ganan las batallas. Si no te conoces a ti mismo, tus limitaciones, miedos, dudas, seguramente caerás víctima de las mismas o tu enemigo se percatará de las mismas o las averiguará para usarlas en tu contra. Saber pegar un puñetazo o una patada no garantiza nada en esta vida, saber cuándo debes golpear, cómo debes hacerlo, dónde debes hacerlo, por qué debes hacerlo sí te pueden salvar la vida.

Uno debe plantearse si sabe usar armas. Si sabe usarlas adecuadamente, si las porta, cómo las porta, si las puede crear, camuflar, sustraer, pero sobretodo emplear contra otro ser humano. Debemos conocer no sólo las armas que engloba nuestro Budō sino toda arma que use o pudiera usar nuestro potencial agresor. Es importante no obsesionarse con ser un experto en una, sino conocer el mayor número de ellas y con unos niveles mínimos de eficiencia. Algunos creen que, si dominas una será suficiente para enfrentarte a cualquier situación, no es así aunque esa arma sea de fuego, no será así tenlo por seguro. Siempre les digo a mis alumnos que si dan con un presunto experto en cuchillo o armas blancas le pidan que les muestre su IFAK: si no sabe de lo que estás hablando o no lo lleva con él, no es un experto, sólo un aficionado más o menos hábil y bocazas.  

Debes tener interés y curiosidad por todos los temas por intrascendentes que te puedan parecer, nunca sabes qué información va a serte útil un día. La insaciable sed de conocimientos es lo que distingue a los profesionales serios y responsables de los “presuntos expertos” y los amateurs.

Este es un vistazo rápido, superficial, a algunos aspectos que si contratase a un escolta le solicitaría que tuviera para creer que de verdad puede realizar la tarea encomendada. Ahora piensa en si te contratarías a ti mismo para protegerte, con sinceridad, piénsalo y medita. 

¡ MIRAR NO ES ENTRENAR !

La situación sanitaria mundial bloqueó a muchos Dōjō. Desde abril pasado, la gente me ha preguntado mucho sobre mis pensamientos sobre la formación por video. Como saben, mi sitio web ofrece 160 Gb de videos de Bujinkan. La plataforma cubre todos los aspectos de nuestras artes marciales. (1) Por ello la gente espera que esté a favor del aprendizaje por video. Lamento decepcionarlos, no estoy a favor del aprendizaje por video. Estoy seguro de que estarás de acuerdo conmigo después de leer este texto.

Como dice claramente el título, “mirar no es entrenar”. El proceso de aprendizaje no es pasivo, exige acción. Si quieres aprender, tienes que entrenar. No existe un atajo mágico. Cuando era más joven, me encantaba ver carreras de Fórmula 1 en la televisión. ¡No mejoró mis habilidades de conducción de ninguna manera! Mirar no es entrenar. Un video sólo muestra las cosas en un sistema de 2 dimensiones. En comparación, las técnicas en vivo son siempre tridimensionales. Una pantalla muestra sólo partes del movimiento desde una dirección capturada por la cámara. No puede “mostrarte” lo que “siente” Uke cuando recibe el Waza. Organicé dos Taikai en París para Sensei. Siempre fue sorprendente ver a los chicos de la cámara incapaces de capturar la profundidad de los movimientos de Sensei. Siempre estaban grabando en la dirección equivocada.

Hatsumi Sensei nos aconseja mirar sus DVD y leer sus libros todos los días. Pero él no dice que aprenderás las técnicas al hacerlo. Quiere que observemos y escuchemos las cosas que hace y dice mientras se mueve. Al observar el movimiento global, comienzas a sumergirte en la acción. Sin embargo, mirar y escuchar no es suficiente. Los videos y los discursos dan sólo una idea. Pero debe experimentarse a nivel físico, en tu cuerpo. Un Waza es mucho más que una serie de movimientos. El conocimiento real sobre un Waza, un nivel o un Ryū se encuentra más allá de los aspectos mecánicos. Un video es sólo Omote, la formación real con un profesor es la Ura.

Hay un aspecto de los videos que me gusta. Los videos son mejores que los textos. Todo sucede en un momento, a diferencia de cuando lees un libro porque tienes que leer línea por línea. Es por eso que muchos practicantes permanecen en el nivel “1, 2, 3”. Muchos nunca abandonan el jardín de infancia y, lamentablemente, eso incluye a muchos maestros. Necesitas un profesor para mejorar. Los videos son recordatorios de cosas que ya sabes, no cosas que quieres aprender. Un buen maestro te ayuda a crecer en la técnica. Adapta la enseñanza a cada individuo. Eso te permite entender el Waza por ti, con tu propio cuerpo. Los videos y los textos no pueden enseñar eso.  Un maestro es mucho más que un video porque es un “Sensei” (2) (3), es decir, “alguien nacido en este camino antes que tú”. Él cometió todos los errores que tú has cometido, cometes y cometerás. Es por eso que puede guiarte a través del movimiento adecuado y la comprensión correcta. Un buen maestro enseñará de forma personal, uno a uno. En realidad, esto es lo que Sōke ha estado repitiendo durante décadas. El vínculo entre el estudiante y su Sensei es excepcional. Una vez que lo aceptas como tu Maestro, construyes una confianza indefectible. No puede tener lugar ninguna discusión entre Maestro y discípulo.

Este vínculo precioso entre tú y tu Maestro es la razón por la que las artes marciales no son deportes. Sucede en el momento en que decides hacer lo que sea necesario para que sea posible.  Recuerda, nunca serás discípulo de tu reproductor de video o DVD. ¡Eres humano!

Por Arnaud Cousergue

1  www.koimartialart.com
2 先生, profesor; instructor; maestro
3  https://en.wikipedia.org/wiki/Sensei 
Sensei: “el que nació antes que otro”

SÍNDROMES A REFLEXIONAR

No es fácil aunar en un post conceptos de psicología y llevarlos al terreno del Budō, aunque ya lo he conseguido en otras ocasiones, nunca es fácil y en esta ocasión tal vez más. Verán, hay dos síndromes que están muy relacionados entre sí y que la psicología y la psiquiatría estudian: el síndrome del impostor y el síndrome de Hubris. En realidad hay un tercer síndrome que estaría ubicado entre estos dos citados y que sería una extensión del primero en mi opinión pero del que hablaremos a medida que vayamos desarrollando este tema.

El síndrome del impostor se define así: “El síndrome del impostor, a veces llamado síndrome del fraude, es un trastorno psicológico en el cual las personas exitosas son incapaces de asimilar sus logros”. En otras palabras el éxito merecido no es percibido como tal por el individuo que cree no merecer dicho éxito. Por extensión tendríamos que matizar que este síndrome suelen sufrirlo personas que logran éxito en un campo en el que ellos saben que no están realmente capacitados, en detrimento de otros bien capacitados que no alcanzan ese éxito, esto les hace sentirse impostores al ser considerados en un sector profesional de manera muy positiva cuando ellos saben que no es así. Verán, una persona escribe para un diario y logra éxito y reconocimiento profesional con sus artículos, pero no es periodista, no ha estudiado la carrera ni ha recibido formación alguna en esa área. Este individuo siente que está usurpando el sitio y el éxito a alguien que sí está preparado y formado concretamente en esa materia. Hay un ejemplo muy curioso. Una actriz de la serie de TV “Juego de Tronos” no pudo en un principio gestionar su fulgurante éxito y fama llegando a creer que realmente no la merecía. Por ello debemos entender que habrá gente que el reconocimiento o el éxito les llegue por meritos propios que ellos no creen poseer y otras personas tal vez en su caso si sea posible que no estén a la altura del éxito logrado, pero no por ello lo han obtenido fraudulentamente y no deberían sentir que no les pertenece, aunque no pueden dejar de sentirse incomodas con ese triunfo que no sienten como suyo.

De igual modo en el Budō hay formadores que han alcanzado un grado, estatus o éxito sin tener los conocimientos, los años de formación, entrenamiento y experiencia necesarios. Saben que no están a la altura y se sienten impostores. Es en ese momento cuando quienes se sienten así tienen dos caminos, seguir con esa impostura o trabajar de forma humilde para remediarla. Eso pasa a veces por reconocer el problema, entrenar y esforzarse por lograr el nivel que se supone debería tener y ser sincero consigo mismo y con los demás. También debería ser humilde y respetar a quienes sí tienen lo que tienen por méritos propios de tiempo, conocimiento y experiencia.  Otro camino es ignorar ese hecho y vivir con la sensación de estar en una posición inmerecida.

Aquí como hablaba antes hay una variante. Es aquella en que el individuo alcanza el estatus o grado y se cree que realmente merece dicho estatus y grado. Estas personas se creen su propia mentira ya sea por conveniencia o por simple debilidad de carácter que les hace pensar en que todo es cierto ya que la realidad sería un golpe excesivamente duro. Son formadores que en poco más de 6 meses pasan de cinturón blanco a 2ºDan. Son personas que por una u otra razón llegan a un estatus y creen realmente que se lo merecen, cuando no es así. Aquí las cosas son más difíciles porque el resto del mundo no es idiota y ven su bajo nivel y el individuo suele reaccionar agresivamente porque siente como un ataque la percepción que se tiene de él.

El síndrome de Hubris es más complejo, de hecho se lo llega a tratar ya como una patología de orden no psicológico sino psiquiátrico. Se define como “un trastorno que se caracteriza por generar un ego desmedido, un enfoque personal exagerado, aparición de excentricidades y deprecio hacia las opiniones de los demás”. Siendo más concretos, son personas que alcanzan el éxito y son incapaces de gestionarlo, siendo devorados por el mismo. Ese éxito o estatus los vuelve egocéntricos, arrogantes, temerarios y con la idea de que su opinión es la única que cuenta, que son infalibles y están en un nivel superior al del resto de los mortales, donde no hay lugar al error o el fallo. No buscaré ejemplo porque a buen seguro en estos días todos se habrán percatado que este síndrome es parte de una patología psiquiátrica más compleja que sufren algunos individuos al frente del destino de muchos de nosotros…

Pero si me centro en el área del Budō si puedo referirme al formador que ha logrado éxito y status, generalmente uno muy alto y que es seguido por muchos, idolatrado y casi venerado. Siendo sinceros, hay personas que han llegado a ese punto y gestionan de maravilla todo ello, convirtiéndose en referentes de gran valía para toda la comunidad Marcial. Aun así hay individuos que no lo llegan a gestionar bien y su ego, soberbia y petulancia se vuelven visibles para todos menos para ellos y sus más allegados. A estos últimos les cuesta ver el problema y cuando lo hacen sufren por el estado de decepción en que se sumergen y del que les cuesta salir, para ellos es estrellarse contra un cristal que no vieron durante mucho tiempo frente a ellos. Esta incapacidad para gestionar el éxito de forma adecuada les supera, creando y alimentando su vanidad y su ego, llevándolos a extremos de cierto fanatismo casi sectario. Tal vez por ello este síndrome es considerado patología psiquiátrica, por ser la antesala de temas o problemas mucho más profundos y que pueden implicar a muchas personas del entorno de quien lo sufre.

Creo que estos síndromes analizados de una manera psicológica, más impersonal, pueden ayudar a comprender comportamientos y actitudes en formadores y grupos, haciendo más fácil asumir sus postulados y sus comportamientos. El Budō es un área donde la personas depositan su integridad física y psicológica en unos formadores que deben ser conscientes de sus responsabilidades hacia dichas personas. Muy por encima de sus problemas, debe primar la calidad de la formación que ofrecen a sus alumnos y estos a su vez deben saber distinguir y ver cuándo están formándose con personas con los pies en la tierra o en los mundos de Yuppi o, más peligroso aún, en su propio universo paralelo.  

SÉ FELIZ CON LO QUE TIENES

Hatsumi Sensei nos enseña a ser felices y muchos practicantes no lo escuchan. La gente de Bujinkan está más interesada en aprender muchos waza que en desarrollar una vida feliz. Cuando intentas sonreír y ser feliz, tu vida mejora. La felicidad te hace sentirte satisfecho con lo que tienes. Recientemente leí una cita que decía: “Nunca dejes que las cosas que quieres te hagan olvidar las cosas que tienes”. ¿Dónde estás?

¿Por qué siempre queremos tener más? ¿Por qué nunca estamos satisfechos con lo que ya tenemos? En estos días de Covid, la gente se comporta de forma extraña. Un día la demanda de mascarillas y cuando están disponibles, no quieren usarlas. Exigen una vacuna, y cuando está disponible, no quieren vacunarse. El proceso de vacunación es demasiado largo, critican; demasiado rápido, culpan a los gobiernos.

Con las pandemias, todo el mundo en el planeta se ha vuelto médico. Saben mejor que nadie qué hacer, cómo se propaga y se desarrolla el virus. Todos tienen una opinión. Lloran mucho por la supuesta pérdida de su libertad. ¿Que perdida? Estamos tratando de deshacernos de la pandemia. Es sorprendente ver a la gente ser tan egocéntrica y de mente estrecha.

No sé si lo que hacen los gobiernos es bueno o malo. Y no me importa. Mi preocupación aquí es que la libertad es más que eso. ¡La libertad no es comportarse como un niño de 5 años! El mundo no es un jardín de infancia gigante. Ser adulto es saber cuándo hablar y cuándo callar. La verdadera libertad es cuando encuentras satisfacción con lo que tienes, no con lo que quieres. En japonés, la palabra “libertad” puede ser Tokuritsu (1) y tiene muchos significados. El idioma japonés utiliza conceptos abstractos para explicar el mundo. No lo definen. En cambio, envuelven la idea en una caja. Tokuritsu también es: independencia, separación, aislamiento o autosuficiencia. Lo que la gente llama “libertad” es en realidad lo opuesto a esto. Lo que llaman libertad es, de hecho, dependencia. Los seres humanos tienen una necesidad atávica de no estar separados o aislados. La sociedad nos ha enseñado a no intentar depender de nosotros mismos. Vivimos a través de las redes sociales, reality shows; y aplicaciones de teléfono. Tengo la sensación de que esta falsa sensación de libertad nos esclaviza. Somos prisioneros de nuestros deseos y lo que tenemos no nos agrada. Esta libertad es lo opuesto a la definición japonesa, no proporciona libertad.

Hegel dijo: “Cuando se menciona la libertad, siempre debemos tener cuidado de observar si no es realmente la afirmación de intereses privados lo que se designa”. (2) Por eso trato de ser feliz con lo que tengo. Hago lo mejor que puedo para nunca llorar por las cosas que no tengo. La situación sanitaria es complicada, nuestros gobiernos hacen lo que pueden. Estos confinamientos no durarán para siempre, ten paciencia, aguanta y desarrolla tu resiliencia. Porque esto es lo que está enseñando Hatsumi Sensei. Entonces, compórtate como el ninja que siempre quisiste ser.

¡Se feliz!

Por Arnaud Cousergue

  1. 独立, Tokuritsu: independencia; autosuficiencia; apoyarse a uno mismo; estar solo; libertad separación; aislamiento
  2. Lea más en https://www.brainyquote.com/authors/georg-wilhelm-friedrich-h-quotes

UNA CRISIS ES UNA OPORTUNIDAD MISTERIOSA

Esta publicación será un recordatorio para muchos lectores. No soy el primero en escribir sobre la palabra “crisis” en japonés. Ya escribí sobre ello hace unos años en este blog.

Cuando se trata de hacer juegos de palabras, el idioma japonés es como el idioma francés. Los sonidos similares escritos de manera diferente tienen diferentes significados. (1) La palabra “kiki” significa “crisis” en japonés. Kiki se compone de dos kanji: “peligroso” + “oportunidad”. Entonces, un japonés ve la “crisis” como una “oportunidad peligrosa”. (2) Puede ser arriesgado, pero no significa que siempre sea negativo. ¡Me encanta esto!

Las oportunidades son siempre momentos en los que las cosas pueden salir mal. La capacidad de asumir riesgos es lo que diferencia a los humanos de los animales. Algunos seres humanos correrán riesgos importantes; otros no se atreverán a moverse. Pero aprender Budō es una oportunidad para aceptar tomar riesgos y así mejorar tus habilidades de supervivencia. Es por eso que nunca debes renunciar a tu entrenamiento. Sé que este período de pandemia puede ser un desafío para muchos profesionales. La mayoría de Dōjō ha cerrado por el confinamiento o están en quiebra después de diez meses de Covid. ¡Esa no es una razón para rendirse o abandonar! Por lo tanto, concéntrate en “ki” (3) y convierte esta crisis “kiki” en “kikai”, una posibilidad, una oportunidad.

Los momentos que vivimos estos días pueden resultar difíciles para muchos. Pero estoy seguro de que nos preparan para una vida mejor si aprovechamos las nuevas oportunidades. La historia humana está llena de momentos en los que un nuevo paradigma reemplaza al antiguo. Nuestra Sociedad será diferente pronto, y quiero creer que será un cambio maravilloso (5). Kikai (4) conducirá a kikai (4), una “oportunidad” de experimentar una oportunidad “misteriosa”. Demasiadas personas mueren a causa de la pandemia. Y una muerte es demasiada. ¡Pero el Covid no es la “Peste Negra” del siglo XIV que mató a 25 millones de personas! (6) No es la gripe española la que mató de 20 a 50 millones de personas en todo el mundo. (7)

Hatsumi Sensei habla a menudo de los aspectos misteriosos del Budō. Ahora que entendemos mejor esos términos, podría ayudarnos a comprender la esencia de lo que él nos está enseñando. Lo que hacemos en el tatami es maravilloso, extraño y misterioso. El movimiento natural existe en el éter, y nuestro cuerpo y mente lo hacen visible. Cada encuentro, cada pelea es potencialmente peligrosa. Entonces, dejemos que el aspecto misterioso de la vida se ocupe de ello, siempre existe la posibilidad de encontrar el éxito. El éxito es una actitud. Es una acción sin intención. Una vez más, se remonta al Tao cuando Lao Tse escribe “no hagas nada y nada quedará sin hacer”. El camino de la acción es el kikai, una vía de oportunidad y azar; y acontecimientos u oportunidades que suceden de formas misteriosas.

Por Arnaud Cousergue

  1. En francés, salto es “saut”, un balde es “seau”, una foca es “sceau”, mudo es “sot, ¡y todos suenan como “so” en inglés!
  2. 危機, kiki: crisis; situación crítica; emergencia
  3. 機, ki: azar; oportunidad
  4. 機会, kikai: posibilidad; oportunidad
  5. 奇怪, kikai: extraño; maravilloso; extraño; indignante; misterioso
  6. “Podría decirse que el brote de peste más infame fue la llamada Peste Negra, una pandemia de varios siglos que se extendió por Asia y Europa. Se cree que comenzó en China en 1334, se extendió a lo largo de las rutas comerciales y llegó a Europa a través de los puertos sicilianos a fines de la década de 1340. La plaga mató a aproximadamente 25 millones de personas, casi un tercio de la población del continente. La peste negra duró siglos, particularmente en las ciudades. Los brotes incluyeron la Gran Plaga de Londres (1665-66), en la que murieron 70.000 residentes”. De National Geographic.
  7. https://en.wikipedia.org/wiki/Spanish_flu “Desde febrero de 1918 hasta abril de 1920, infectó a 500 millones de personas, aproximadamente un tercio de la población mundial en ese momento, en cuatro oleadas sucesivas. Por lo general, se estima que el número de muertos estuvo entre 20 y 50 millones, aunque las estimaciones oscilan entre los conservadores 17 millones y un posible máximo de 100 millones, lo que la convierte en una de las pandemias más mortíferas de la historia de la humanidad”.

PROYECTOS LITERARIOS

Quiero empezar el año con una reflexión en torno a la idea de escribir un libro y lo que ello puede suponer según el tema que se trate en el mismo. Recientemente he visto como alguien se quejaba porque había comprado un libro y “no contenía lo que él deseaba que contuviese” y por lo tanto cargó contra el libro y el autor si el más mínimo decoro, perdiendo las formas así como la educación y si le asistía un ápice de razón la perdió en el camino. Lo cierto es que todos cuando compramos un libro tenemos unas ciertas expectativas. Personalmente procuro cada vez más no crearme dichas expectativas para ser lo más objetivo posible con el libro, el autor y su contenido. Sin duda este año de pandemia y confinamiento ha incentivado a la gente en su faceta literaria, se han escrito y se van a publicar y se están publicando libros por doquier.

No quisiera entrar en la valoración de cada libro que últimamente he comprado, algunos con meses de antelación en el formato de pre venta que se ha puesto de moda últimamente. Si me gustaría centrarme en el contenido de algunos de estos libros. Sin duda hablar sobre Bujinkan, en sus distintas facetas o áreas es muy amplio y extenso. Por ello es normal que aparezcan diversos trabajos literarios de toda índole y calidad. Unos tratan sobre temas muy concretos, otros sobre la historia y evolución de nuestro arte a través de los años. Hay ciertos proyectos que me tienen muy interesado y pendiente de las redes sociales para estar al tanto de su publicación. Ya sea por su potencial contenido como por su autor, son libros que sin duda compraré y devoraré con gran ansiedad.

Ya hace décadas que me han solicitado o sugerido que escriba un libro. Lo cierto es que en verdad tengo 3 escritos y guardados en una memoria USB desde hace bastante tiempo y que cíclicamente reviso y retoco. Sin embargo nunca me he decidido a publicarlos. Pesa en mi la responsabilidad de poner por escrito una información que en algunos casos mal usada o en manos poco adecuadas podría ser muy peligrosa. Esa responsabilidad me ha hecho reprimir mi deseo de publicar dichos manuscritos. Observo que en los últimos 20 años se han escrito y publicado bastantes libros sobre temas como el combate con cuchillo en castellano. En su mayor parte son basura, en mi humilde opinión son patéticos intentos de gente sin conocimientos reales de tener “su libro” publicado, como una línea más se su CV o como una forma de publicidad más o menos efectiva. Muy pocos de esos textos han suscitado mi interés real y mi aprobación. Viendo el mercado actual mi manuscrito sería un revulsivo pero sin duda generaría polémica, lo sé, no me muerdo la lengua generalmente y llamo a la gente y a las cosas por su nombre. Pero más allá de esas consideraciones más superficiales, el sentimiento de responsabilidad para con el lector y para con el público en general me han hecho siempre reprimir mi interés por publicar nada.

Podría fácilmente recopilar una serie de post de mi blog que se centrasen en un tema concreto y maquetarlos para su publicación, es algo factible y relativamente fácil de hacer. Pero creo que ese no es el camino. Aunque no descarto hacerlo ya que observo que con más de 860 post publicados es evidente que algunos que considero esenciales y de interés se han ido olvidando en el tiempo y en la masa de textos ya publicados en mi blog. Hace ya tiempo le pasé un borrador de uno de mis manuscritos a mi alumno más veterano y él mismo me dijo que aquello era “explosivo”. Le preocupaba como a mí el nivel y calidad de la información facilitada y como podría llegar ser usada por individuos sin ética para malas acciones. Ese comentario fue suficiente para entender que mi percepción de mis trabajos era acertada y que tenía que re plantearme esos textos, su contenido y el alcance de la información facilitada en ellos.

Mientras me decido, mientras tomo una decisión, espero con interés los trabajos de mis compañeros y amigos que a buen seguro alguno de ellos será de mucho valor para todos los que estamos practicando y enseñando este Arte llamado Bujinkan. Creo que en el primer semestre de este recién estrenado 2021 deberían ver la luz entre 7 y 9 libros que a buen seguro todos ellos ocuparan un lugar destacado en mi biblioteca. Hasta que vayan saliendo a la venta seguiremos entrenando, estudiando y procurando perfilar esos proyectos que llevan tanto tiempo en un viejo USB.