MEDITANDO SOBRE EL POST DE DON ROLEY

Antes de comenzar la lectura del presente post te comento que el mismo son una reflexiones en torno a un texto de Don Roley publicado en Español por Mi amigo y compañero Dai Shihan Dani Esteban en su blog. Aquí te proporciono el enlace al mismo, sería interesante para comprender mi punto de vista leer antes dicho post. Yo lo hice 3 veces antes de comenzar a meditar sobre el mismo y plasmar algunas ideas en un texto, este que podéis leer ahora.

https://bushidojo.wordpress.com/2020/02/13/las-peleas-con-cuchillos-no-suceden/

Vivimos en una sociedad violenta, más o menos violenta según el país donde residas, pero la misma está presente siempre. El problema al escribir sobre estos temas es que un lector de UK, por ejemplo, no se identificará con el texto de Don Roley porque su realidad es muy distinta de la redilad de un Colombiano o por ejemplo de un Ecuatoriano (tengo alumnos de Ecuador, Venezuela, Guatemala, y tengo información precisa y de primera mano). Hay un término llamado “cuchillo Étnico” que analiza el tipo de arma, forma de ocultación, porte, extracción, empleo o manejo en función de la zona geográfica donde se reside. Sobre ello escribí en 2016 un post introductorio.

Si alguien lleva un arma blanca buscando intimidar o “impresionar” a un potenciar agresor, mejor que se quede en casa o no la lleve, porque lo que el texto de Don comenta es un tipo de circunstancia que no se da generalmente. Mi hermano Kim lo ilustraba muy bien con un comentario atribuido a un maestro de Kali. Este decía que cuando le sacaban un cuchillo, él presto sacaba el suyo y miraba con expresión fiera y determinada a su oponente. Si este huía, perfecto, pero si permanecía impasible a quien le tocaba huir era a él. Claro ejemplo de algo que comentaré con un poco más detenimiento enseguida el “compromiso y determinación”. Dicen que las Bali Song, las famosas navajas filipinas “mariposa” tienen ese sistema de apertura para intimidar con el característico sonido que producen al manipularlas con velocidad y destreza. Cierto, si conoces ese sonido, si no, es como quien escucha llover, no diferenciará un sonido de otro. Por eso la principal función de ese sistema en realidad es mantener una hoja guardada con seguridad de porte, para extraerla volviéndola operativa con una sola mano, un arcaico pero muy inteligente sistema “asistido” de extracción/apertura de una navaja. Un pequeño ejemplo de “cuchillo étnico”. En el área de las armas de fuego hay por parte de un sector la falsa idea de que el sonido de un arma al alimentarse, ese característico sonido de la corredera al ser empleada para alimentar el arma, intimida al potencial agresor o delincuente. Sin embargo si el tipo en cuestión no ha oído es su puñetera vida ese sonido, le va a importar muy poco, es decir nada, tal sonido y atacará o agredirá con toda su furia o intensidad. En caso de oírlo y reconocerlo sabrá de inmediato que quien porta el arma de fuego lo hacía sin bala en recamara y tendrá datos que le pueden llegar a hacer pensar, con razón, que quien empuña el arma no es hábil con la misma y acometer el ataque más violenta y rápidamente o modificar su estrategia de ataque en función de ese dato…… Por ejemplo, en España, portar un cuchillo, se sabe que es ilegal, por lo tanto deducimos que quien lo hace le importa poco o nada la legislación y las penas que se le pudieran imponer por tal motivo si se le detecta el arma. Añadamos a ese hecho que quienes portan cuchillos, los delincuentes, lo hacen como método de coacción o intimidación, si, pero como delincuentes que son y a diferencia del ciudadano de a píe, están dispuestos a usarlos si se diera las circunstancias. Ese concepto se llama “Compromiso y Determinación” y es la piedra angular de toda formación en supervivencia ante agresiones ilegitimas en escenarios urbanos. Ese compromiso y determinación debe ser, en nosotros, mayor siempre que el exhibido por quien atenta contra nuestra vida, de lo contrario ya habremos firmado el resultado fatal de la agresión a favor del tipo en cuestión. Sin embargo si se da el caso contrario, será el tipo quien, desafortunadamente para él, tendrá que ir poniendo al día su seguro de decesos. Reitero una vez más algo que suelo decir, el delincuente lo es porque no respeta la ley, la legislación, la propiedad ni la vida de los demás. Por eso no mira a nada ni a nadie salvo a él mismo y a su interés o beneficio, sin importarle nada mas, no tiene una ética muy aconsejable y moralmente más bien podríamos decir que es alguien de “moral laxa”. El ciudadano, por el contrario, está limitado por su ética y moral, muchas veces impuesta por su familia, entorno social, limitado por la legislación, el miedo a las consecuencias legales de simplemente “defender su vida”, etc.… quedándose indefenso ante el delincuente, agresor o depredador.

Don dice “estuve expuesto a….” estar expuesto a un tipo de formación o trabajo no es lo mismo que entrenar y estudiar a fondo dicho trabajo “abrazándolo” como “tabla de salvación” ante una situación violenta y potencialmente letal en la calle. Hay que comprometerse realmente con una filosofía y ética de formación, entrenamiento y trabajo, sino la realidad es bien sencilla y nada optimista. Don habla de “duelos” pero el término no es el más apropiado. Una agresión no es un duelo. Según la RAE, duelo es un combate entre dos personas que se han desafiado o retado previamente. Esa definición encajaría con, usando el método empleado por Don basándose en films, con “Los Duelistas” de 1977 opera prima del director Ridley Scott. En ella los dos personajes principales se pasan todo el film batiéndose en duelo con unos o con otros y entre ellos. West Side Story no es un buen ejemplo, lo mismo que si hubiese recurrido a “Rebelde Sin Causa” o incluso a la escena de lucha con navaja con Frank Sinatra en “De Aquí A La Eternidad”. Duelo no es lucha, lucha no es supervivencia. Entendamos las cosas y llamémoslas por su nombre.  Es cierto que uno de los supuestos que se pueden dar y que estudiamos y entrenamos en nuestra formación es el llamado cuchillo Vs cuchillo, al que muchos le han llamado “Duelo” aunque no lo sea realmente. Pero de igual forma trabajamos la idea de agresor armado y agredido desarmado, situación que denominamos en Bujinkan Mutô Dori. Si el agresor no lleva arma y el agredido la tiene, mejor que este no la use, salvo que la misma se vuelva en un ecualizador, es decir, un compensador ante una situación de clara desventaja principalmente numérica pero también por la superioridad física manifiesta del agresor. Incuso se puede dar el caso, menos frecuente en Europa hasta hace unos años pero muy frecuente en EE.UU. y Latinoamérica de que el agresor porte un arma de fuego y el agredido lleve un arma blanca. Don habla, como ya dije, de la “supuesta” incapacidad real del delincuente de usar su cuchillo, creo personalmente que vive en los mundos de Yuppi, porque incluso aquellos que no están  preparados para hacer tal cosa, puestos en la disyuntiva de vivir o morir, nos dan grandes sorpresas que parece obviar. Creo que no conoce la mente humana y sus mecanismos, debería introducir más psicología en sus comentarios porque parece que carece de información al respecto y habla por “convicción personal subjetiva” no con una base más solida.

Creo que el texto de Don está bien si eres residente en EE.UU. y no en todos los estados. Aun así su cultura de armas, ya sean de fuego como blancas es enorme y se nota. Hay que ver su texto en el contexto en que se ha redactado y ver sus carencias o limitaciones así como sus errores si creyese uno que los tuviese. El texto aporta ideas sin duda, por ello su lectura no es un tiempo mal empleado, pero dista mucho de ser realista y plenamente útil para lo que nos debería importar realmente: sobrevivir.

Si me gusta la parte de que habla del Tantôjutsu japonés tradicional y como sus tácticas se adaptaban a una época y entorno muy concretos. Se dice que no hay autentico Tantôjutsu en Bujinkan, nada más lejos de la realidad. Sin embargo no es de esas armas que han sido enseñadas de forma pedagógica, muy formal, con todo tipo de detalles, todo ello muy bien estructurado. Más bien se ha enseñado en la mayoría de los casos de forma “camuflada” entre en trabajo realizado en cada clase. Por eso como formador, aún en mi caso, después de 36 años, sigo investigando, aprendiendo y entrenando, porque no todo está “a la vista” y se nos presenta en un bonito paquete envuelto con papel de regalo y un lindo lazo rojo. Esta es una pequeña reflexión que generó la lectura del texto de Don, por conocer su trabajo y el trabajo de las fuentes citadas en el texto y porque tiene puntos de notable interés aunque algo fuera de contexto para muchos por motivos geográficos y culturales, por todo ello mereció la pena su lectura y escribir esta reflexión.

LA DOCTRINA DE LA CASUALIDAD

“A veces somos ciegos a nuestros prejuicios y a la doctrina de la casualidad”

Al escuchar esta frase levanté la vista del libro que estaba leyendo. Comprendía la frase, me fascinaba su construcción. Quien la dijo tuvo que matizarla, explicándosela a su audiencia porque no es tan fácil a veces captar el sentido de las palabras cuando son expuestas de esa manera. La frase hace referencia a que somos rehenes de nuestros prejuicios, de nuestras valoraciones subjetivas y muchas veces profundamente infectadas por todo tipo de ideas pre concebidas y decisiones unilaterales aceleradas. Somos víctimas de nuestra incapacidad, muchas veces, no sólo de ser objetivos sino de ser mas auto críticos y mirar con ojos más abiertos, con mayor perspectiva, las cosas. Juzgamos un libro por su portada, suelen decir, de igual forma juzgamos una situación o a un potencial agresor muchas veces muy a la ligera, influenciados por factores de menor orden o importancia y despreciando o ignorando los elementos vitales, básicos a observar para una toma de decisiones objetiva.

Por otra parte no creemos que la casualidad existe. Es cierto que creemos en la suerte, quien diga lo contrario que revise su vocabulario y observará cuantas veces usa el término “suerte” se sorprenderá. La suerte es prima hermana de la casualidad. Cuando hablamos de la doctrina de la casualidad hablamos de nuestra incapacidad para aceptar que hay cosas que se escapan a nuestro control y que por tanto entran en el ámbito del azar. Si aceptamos que no todo lo podemos controlar, desarrollaremos mas fácilmente una mejor capacidad de adaptación al constante cambio en las circunstancias de nuestra vida. La estadística nos dice que el 80% de la población es diestra, así que me ubico de tal forma que el individuo que avanza hacia mí tenga su mano derecha lo más lejos posible. De esa forma si me ataca lo veré venir. Pero, y ¿si es zurdo? Vaya, mala suerte, pero si he aceptado la doctrina de la casualidad, mi mente y cuerpo estarán preparados para esa circunstancia, reduciendo los tiempos de reacción y respuesta, creando una venta de oportunidad para sobrevivir. Esto ocurre porque he aceptado que no todo se puede prever, prevenir o evitar, como miles de veces he repetido. La casualidad existe, Marie Curie descubrió el radio por casualidad pero no por ello dejó pasar la oportunidad para investigar aquella casualidad y comprender los motivos de la misma. Hacer de la casualidad, oportunidad, es algo que siempre repito hasta la extenuación. En la lucha por nuestra vida debemos aceptar la casualidad y usarla como un recurso más a nuestro favor.

CÓMO DESARROLLAR LA CONSCIENCIA SITUACIONAL DE JASON BOURNE

Hay una escena al comienzo de The Bourne Identity donde el protagonista de la película está sentado en un restaurante, tratando de descubrir quién es y por qué tiene un montón de pasaportes y un arma escondida en una caja de seguridad. Bourne también nota que él, bueno, nota cosas que otras personas no. Mira:

https://www.youtube.com/watch?v=IjrWOZby8s8&feature=emb_title

¿Esa capacidad sobrehumana de observar tu entorno y hacer evaluaciones detalladas sobre el mismo? No es sólo un rasgo de los agentes de operaciones encubiertas; es una habilidad conocida como consciencia situacional y también puedes lograrla.

Como su nombre indica, la consciencia situacional es simplemente saber, ser plenamente consciente de lo que sucede a tu alrededor. Suena fácil en principio, pero en realidad requiere mucha práctica. Y si bien se enseña a los soldados, los agentes de la ley y, sí, a los asesinos entrenados por el gobierno, también es una habilidad importante que los civiles pueden y deben aprender. En una situación peligrosa, ser consciente de una amenaza incluso segundos antes que todos los demás, puede mantener a tus seres queridos y a ti mismo a salvo.

Pero también es una habilidad que puede y debe desarrollarse por razones ajenas a la supervivencia y la seguridad. La consciencia situacional es realmente sólo otra palabra, otra definición o término para el desarrollo de la atención plena y a mi me ha hecho más consciente de lo que sucede a mi alrededor y más atento en mis actividades diarias, lo que a su vez me ha ayudado a tomar mejores decisiones en todos los aspectos de mi vida.

He pasado meses investigando y hablando con expertos en el campo táctico sobre la naturaleza de la consciencia situacional, y a continuación encontrarás una amplia y completa descripción de los iniciadores básicos para obtener esta importante habilidad. Si bien el enfoque se centra principalmente en desarrollar tu consciencia situacional para prevenir o sobrevivir a un ataque violento, los principios comentados también pueden ayudar a perfeccionar tus poderes de observación en todas las áreas de tu vida.

Cómo desarrollar la consciencia situacional

Muchos de los recursos disponibles sobre la consciencia situacional dicen que se pueden cultivar generalmente controlando tu entorno, tu perímetro, tus alrededores: “controlando tus seis” y “manteniendo tu espalda contra la pared”.

Esta definición no está mal. Eso es exactamente lo que es la consciencia situacional: saber qué está pasando escaneando tu entorno. Pero siempre me pareció que le faltaba algo esta explicación/definición. ¿Qué estoy buscando exactamente? ¿Cómo sé si estoy prestando atención a las cosas correctas? ¿Hay comportamientos o signos de advertencia de una amenaza inminente que debería conocer?

Comenzaremos discutiendo los principios generales para  aumentar tus habilidades de observación y luego profundizaremos en la consciencia situacional para responder a estas importantes preguntas.

Observar + Orientar = Consciencia situacional

Lo que finalmente me ayudó a comprender la consciencia situacional fue enmarcarlo dentro del concepto o ciclo O.O.D.A. Para aquellos que no conocen en profundidad esta importante herramienta cognitiva, les dejo un pequeño apunte al respecto:

El ciclo O.O.D.A. es un sistema de aprendizaje y un proceso de toma de decisiones que fue presentado por primera vez por el piloto de combate de la Fuerza Aérea y estratega militar John Boyd. Los cuatro pasos del ciclo O.O.D.A. son observar, orientar, decidir, actuar. En una lucha cara a cara, como en un combate aire-aire, una confrontación violenta en un parking o incluso en un debate entre políticos, la persona que puede recorrer el ciclo O.O.D.A. más rápido, gana.

Obviamente, el paso Observar en el ciclo es con lo que la mayoría de las personas asocia la consciencia situacional. Pero es el segundo paso en el ciclo O.O.D.A.  Orientar el que respondió a mis preguntas sobre lo que realmente implica el desarrollo de la consciencia situacional. La orientación nos dice qué debemos buscar cuando estamos observando, y luego pone esas observaciones en contexto para que sepamos qué hacer con la información.

Así que Observación + Orientación = Conciencia situacional.

Pero, ¿cómo podemos ser mejores observadores para mejorar nuestra consciencia situacional? ¿Y cómo debemos orientarnos para observar las cosas correctas y comprender el contexto de lo que estamos viendo?

Observar: permanecer en condición amarillo

En su libro Principios de defensa personal, el experto en armas de fuego Jeff Cooper presentó un sistema o código de colores para ayudar a los guerreros a evaluar su mentalidad durante el transcurso de los escenarios de combate. Cada color representa el estado potencial de consciencia y enfoque de una persona:

Para una consciencia situacional óptima, Cooper recomienda que siempre permanezcamos en Condición Amarilla. La condición amarilla se describe mejor como “alerta relajada”. No existe una situación de amenaza específica, pero tienes la cabeza erguida y estás observando tu entorno con todos tus sentidos. La mayoría de las personas asocian la consciencia situacional con sólo la estimulación visual, pero también puedes aprender mucho sobre un escenario particular a partir de los sonidos (o la falta de ellos) e incluso los olores en el entorno.

A pesar de que tus sentidos están ligeramente más intensos en la condición amarilla, también es importante mantenerse relajado. Al adoptar un comportamiento tranquilo, no atraerás ninguna atención innecesaria. Si te muestras o comportas de forma inquieta y tu cabeza gira frenéticamente mientras escaneas tus alrededores, la gente lo notará. Además, mantenerse relajado asegura que mantengas un enfoque abierto, lo que te permite obtener más información sobre lo que sucede a tu alrededor. Las investigaciones muestran que cuando nos ponemos nerviosos o estresados, nuestra atención se reduce, lo que hace que nos concentremos en algunas cosas en exceso y descartemos otras. Por lo tanto, un enfoque limitado puede hacernos perder detalles importantes en nuestro entorno. La consciencia situacional no es sólo para los momentos en que tu enemigo es de la variedad humana…

Mira desde tu teléfono, no te distraigas con él, abre los ojos, los oídos y la nariz, y explora con calma tu entorno para ver lo que está sucediendo. Además de permanecer en la condición amarilla, aquí hay algunos consejos más para mejorar tus habilidades de observación:

Ubícate en una posición para una observación óptima. Para lograr una consciencia situacional efectiva, debes poder observar la mayor cantidad posible de tu entorno (campo visual amplio). Posicionarse en lugares con mala visibilidad o con elementos que obstruyan la misma inhibirá el flujo de información. Por ejemplo, algo podría estar en tu camino que te impide ver a un agresor o depredador entrar a un teatro o restaurante. Tampoco tienes ojos en la parte posterior de la cabeza, por lo que no puedes ver lo que sucede detrás de ti.

Entonces, cada vez que accedas a un entorno, colócate en una posición que te permita ver todo lo que puedas (posición estratégica de mayor y mejor campo visual). Mi amigo Mike Seeklander in Shooting Performance recomienda encontrar un lugar donde puedas ver todos o la mayoría de los puntos de salida, y que te permita poner la espalda contra la pared. Esta posición te prepara para hacer una huida o evasión rápida y elimina la posibilidad de que una amenaza se materialice detrás de ti.

De acuerdo, esto no es posible en todas las situaciones. No tienes mucho control sobre en qué mesa te pueden ubicar al darte mesa en un restaurante abarrotado en una de esas noches de “todo lleno”. Además es probable que obtengas muchas miradas extrañas si te paras con la espalda contra la pared en un rincón mientras esperas tu turno para que te den mesa mientras tienes cinco personas delante tuyo. Así que haz lo mejor que puedas según las circunstancias dadas. En ese concurrido restaurante, es posible que no tengas control de la ubicación de tu mesa, pero puedes elegir qué asiento tomar. Elije la silla que te brinde la mejor vista desde tu mesa. Cuando estés haciendo cola en un restaurante de comida rápida, simplemente mira con indiferencia y disfruta de la escena.

Perfecciona tus habilidades de observación jugando el A-Game. Mike juega un juego con sus hijos llamado “A-Game”, o Juego de Consciencia, para ayudarlos (y a él mismo) a fortalecer sus habilidades de observación. Para jugar, cuando entres a un local de comida rápida, toma nota de algunas cosas sobre tu entorno: la cantidad de trabajadores detrás del mostrador, la ropa y el género de la persona sentada a tu lado, cuántas entradas / salidas hay, etc. Cuando salgas y entres en el coche para regresar a casa, haz preguntas a tus hijos como “¿Cuántos trabajadores había detrás del mostrador?” “¿La persona sentada a nuestro lado era un hombre o una mujer?” “¿De qué color era su camisa? “¿Cuántas salidas había?” Es divertido jugar, pero lo más importante es entrenar a tus hijos (y a ti) para que sean más conscientes de su entorno.

Formación en memorización. Otra actividad divertida que ayudará a mejorar tu consciencia situacional es practicar memorizar cosas. Bourne sabía todos los números de matrícula de los autos fuera del restaurante. Puedes ganar esta habilidad practicando con una baraja de cartas o cadenas de números. Hay numerosa bibliografía sobre métodos de memorización y acceso a la información memorizada, tales como “el palacio de la memoria” entre otras muchas.

Orientación: líneas de base, metas y planes de acción

Ser más observador no es suficiente para dominar la consciencia situacional. Tienes que saber lo que estás buscando y luego poner esa información en contexto para que tenga sentido y sea procesable. Ahí es donde entra en juego la fase de Orientación.

El paso Orientación proporciona tres cosas para ayudarnos a lograr una consciencia situacional: 1) líneas de base y anomalías para nuestro entorno particular, 2) modelos mentales del comportamiento humano que debemos buscar, y 3) planes de acción según nuestras observaciones.

Establece una línea de base donde quiera que vayas

Cada entorno y persona tiene una línea de base. Una línea de base es lo que es “normal” en una situación dada, y diferirá de una persona a otra y de un entorno a otro (patrón conductual normal). Por ejemplo, la línea de base en una pequeña cafetería generalmente implicará que las personas lean un libro o trabajen en su portátil o hablen en voz baja con sus amigos. La línea de base en un concierto de rock sería música alta y personas mirando el escenario mientras saltan hacia arriba y hacia abajo al ritmo de la música o balancean sus cuerpos rítmicamente.

Establecemos líneas de base para poder detectar anomalías. Según Patrick Van Horne, experto en consciencia situacional, instructor del sistema de perfiles de combate de los Marines y autor de Left of Bang, “las anomalías son cosas que no suceden y deberían ocurrir, o que ocurren y no deberían suceder”. Dirigimos nuestra atención a medida que observamos nuestro entorno y en lo que debemos enfocarnos para lograr una consciencia situacional.

Entonces, el primer paso para orientarnos es establecer líneas de base para que podamos dirigir nuestra atención a las anomalías. ¿Cómo hacemos eso sobre la marcha? Van Horne sugiere que mentalmente te hagas estas preguntas cada vez que accedes a un nuevo entorno:

Preguntas de referencia: ¿qué está pasando aquí? ¿Cuál es el estado de ánimo general del lugar? ¿Cuál es la actividad “normal” que debería esperar aquí? ¿Cómo se comporta la mayoría de las personas aquí la mayor parte del tiempo?

Pregunta de anomalía: ¿Qué haría que alguien o algo destacase?

Grupos de comportamiento a buscar

Nuestra incapacidad para prestar atención a todo de una vez hace que sea imposible obtener una consciencia situacional completa. La mente humana sólo puede manejar una limitada cantidad de información en un momento dado. Por lo tanto, en el ámbito de la seguridad personal, donde las cosas se desarrollan rápidamente y los segundos son a menudo la diferencia entre la vida y la muerte, la forma en que dirigimos nuestra atención es primordial.

Por lo tanto, debemos centrarnos en algunas cosas que nos brindan el máximo rendimiento de nuestro “saldo mental” de atención. Y lo hacemos, argumenta Van Horne, confiando en la heurística. Los heurísticos son atajos mentales rápidos y sucios para la resolución de problemas y la toma de decisiones que nuestras mentes usan para resolver las cosas cuando hay poca información disponible y el tiempo es limitado. Las decisiones tomadas a partir de la heurística no siempre son perfectas, pero en el contexto de su seguridad personal, generalmente son lo suficientemente buenas.

En Left of Bang, Van Horne presenta seis dominios del comportamiento humano que los Marine Combat Profilers usan en el campo de batalla para determinar rápidamente si alguien es amigo o enemigo. Para tener una idea de lo que los civiles deberían buscar en las situaciones cotidianas, entrevisté a Van Horne para este artículo. Me dijo que la categoría más importante de pistas es lo que él llama cinética, un área de comportamiento que involucra el lenguaje corporal consciente y subconsciente de las personas.

Dentro del dominio de la cinética, tres grupos de lenguaje corporal son de particular interés para la consciencia situacional. Estos son:

Comportamiento dominante/sumiso

Comportamiento cómodo/incómodo

Comportamiento interesado/desinteresado.

Comportamiento Dominante/Sumiso. En general, la mayoría de las personas intenta llevarse bien con los demás, por lo que en su mayor parte las personas actúan de manera complaciente y sumisa. Van Horne escribe que el comportamiento dominante “es una expresión de la respuesta de lucha del sistema límbico” y a menudo se manifiesta en “gestos y posturas que hacen que una persona parezca más grande para intimidar a los individuos” más pequeños “para que se sometan”. Sólo se aplica al tamaño físico, sin embargo, también se relaciona con las posiciones relativas de poder. Debido a que la mayoría de las personas se llevan bien, el comportamiento dominante a menudo constituye una anomalía, y la persona que lo muestra merece más atención. Si alguien actúa de forma agresiva, autoritaria o irascible, no significa necesariamente que sea una amenaza; el contexto importa. Es de esperar que un jefe actúe de manera dominante en relación con sus empleados y que los empleados actúen sumisos a su jefe, pero ver un comportamiento dominante extremo exhibido por un cliente hacia un empleado no es tan común. Eso es algo a tener en cuenta.

Comportamiento Cómodo/Incómodo. La mayoría de las personas se verán relativamente cómodas en la mayoría de las situaciones. Piensa en un autobús o en un viaje en metro: los pasajeros generalmente se ven bastante relajados mientras miran por la ventana o leen un libro. Si alguien se ve incómodo, esa es una anomalía que merece atención adicional.

Comportamiento Interesado/Desinteresado. La mayoría de las personas no están prestando atención a su entorno. Están demasiado atrapadas en sus propios pensamientos o lo que sea que estén haciendo. Por lo tanto, las personas que muestran interés en una persona u objeto en particular en que la mayoría de la gente no estaría interesada es una anomalía que justifica una mayor observación.

Estos tres grupos de lenguaje corporal establecen líneas de base para cada situación en la que nos podamos encontrar y nos permiten dirigir nuestra limitada atención hacia cosas que son potencialmente más importantes y/o peligrosas. Si el comportamiento de una persona en estos grupos se ajusta a la línea de base para esa circunstancia en particular, puedes ignorarlos. Si su comportamiento no se ajusta a la línea de base, son una anomalía y debes observarlos más de cerca.

Otros indicadores de amenaza conductual

Además de los tres grupos kinestesicos anteriores, los Marine Combat Profilers señalan la búsqueda de otras dos conductas que también podrían aplicarse a situaciones civiles:

Manos temblorosas. Los oficiales militares y policiales generalmente verifican primero las manos de cualquier persona con la que se involucran. Esto es por dos razones. Primero, “revisar las manos de una persona asegura que la persona no esté sosteniendo un arma y no se esté preparando para atacar”, escribe Van Horne. En segundo lugar, las manos a menudo telegrafían nefastas intenciones ocultas. Las personas que ocultan algo que no quieren que se descubra, como una pistola, un cuchillo o un objeto robado, “a menudo tocan o acarician esa área del cuerpo donde está oculto ese objeto, como para asegurarse de que el objeto no se haya perdido o que aún está oculto a la vista “.

“Actuar de forma natural”. Es difícil “actuar de forma natural” cuando no estás completamente concentrado en lo que realmente se supone que debes hacer. Las personas que actúan de forma natural parecerán distraídas y no exagerarán o forzaran sus movimientos. Los insurgentes en Afganistán a menudo trataban de actuar como granjeros, cuando de hecho intentan recopilar información sobre patrullas militares estadounidenses. Los analistas de combate de los marines están entrenados para buscar a estos “granjeros” que parecen estar esforzándose demasiado.

Ten un plan de acción basado en lo que observas

Visitas tu cafetería favorita y un agresor con una pistola decide visitarla también. Pero debido a que has seguido los principios anteriores, eres el primero en verlo como una amenaza. Excelente. ¿Pero qué vas a hacer al respecto? Los segundos aquí importan. No tienes tiempo para formular un plan bien meditado. Además, el estrés del evento confundirá tu pensamiento y tu toma de decisiones.

Además de hacerte las preguntas de referencia y de anomalía cada vez que accedes a un entorno, Van Horne sugiere que te hagas una tercera pregunta: “¿Qué harías si viera una anomalía?” En otras palabras, elabora un plan de acción.

Así que volvamos al ejemplo de la cafetería. Digamos que la anomalía para la que deseas crear un plan de acción es “el hombre que entra con una pistola”. El mejor curso de acción en este escenario depende de algunas cosas. Y saber cuáles son esas pocas cosas requiere que seas consciente de la situación. Si el ladrón entró por la puerta principal y estás cerca de la salida trasera, tu mejor acción sería huir por la puerta trasera de inmediato. Por otro lado, si él entró por la salida trasera cerca de ti, según el Departamento de Seguridad Nacional, tu mejor acción sería cerrar inmediatamente la brecha entre tú y él e incapacitarlo. Establecer líneas de base. Buscar anomalías. Tener un plan. A eso se reduce la consciencia situacional.

Consciencia situacional como táctica preventiva

Los animales son criaturas de oportunidad. Por lo general, sólo atacarán a otra criatura si la ven vulnerables. Los leones irán tras las gacelas más jóvenes, enfermas o mayores porque son más fáciles de atrapar. Lo mismo ocurre con los seres humanos. Por lo general, los delincuentes van a perseguir a una persona que parece vulnerable, ya sea que la víctima sea físicamente más débil o simplemente sea fácil de atrapar con la guardia baja.

Practicar la consciencia situacional ayuda mucho a evitar que aparezcas como un blanco fácil. Cuando estés fuera de casa, mira alerta. Saca tu nariz de tu teléfono. Cuando camines de regreso a tu coche por la noche, ten tus llaves listas y escanea constantemente tus alrededores. Cuanto menos vulnerable parezcas, menos probable es que alguien se meta contigo.

Aquí hay otro consejo sobre no parecer una víctima, de los muchachos de Sage Dynamics: siempre mantén una linterna táctica contigo y sácala por la noche. Tener una luz te permite observar mejor en la oscuridad, pero también puede actuar como un elemento disuasorio para los posibles agresores. Debido a que los agentes de la ley generalmente son los únicos que encienden linternas en los callejones y debajo de los automóviles, si enciendes tu luz mientras caminas hacia tu destino o de regreso a tu automóvil, los agresores probablemente pensarán que es un policía y probablemente te dejarán en paz. Si lo peor llega a ser aún peor y termina saltando, puedes usar la linterna táctica como herramienta de defensa al cegar a tu posible atacante con el intenso haz de luz o incluso golpearlo con el borde biselado que a menudo está integrado en el mango.

Práctica, práctica, práctica.

La consciencia situacional es una mentalidad que debes cultivar a propósito. Debes llegar al punto de que es algo que haces sin tener que pensarlo. Para llegar a ese punto, debes practicarlo regularmente. A partir de hoy, recuerda conscientemente buscar puntos de entrada/salida cada vez que accedas a un nuevo edificio. Comienza a observar a las personas y establece líneas de base y genera posibles anomalías mientras estás en el trabajo, en el gimnasio o en una cita. Y luego comienza a elaborar planes de acción sobre lo que harías en esa situación específica si ves una posible amenaza. No seas paranoico, solo atento. Hazlo día tras día, y la consciencia situacional no será algo en lo que tengas que pensar intencionadamente, sino algo que harás de forma natural. No un falso agricultor “natural”, si un Jason Bourne natural.

Hasta la próxima, mantén la cabeza en movimiento, verifica tus seis y mantén la espalda contra la pared.

Por: Brett & Kate McKay

Articulo original: https://www.artofmanliness.com/articles/how-to-develop-the-situational-awareness-of-jason-bourne/?fbclid=IwAR0oGWs229cYVIUiS0ZG_r9Yoo4KFH-5mgpPxi5Myb_0-kXfgVA9Hrp6ijI

Publicado con permiso expreso de los autores. El texto no ha sufrido apenas modificaciones, salvo las típicas necesarias para hacer comprensible el mismo en Español. Se han respetado la mayoría de expresiones usadas en el texto original.

LLEVAR UN CUCHILLO A UNA LUCHA CON PISTOLAS

“Disponer de una ventaja es lo mismo que tener un revolver en un duelo de navajas”

David Morera Dai Shihan

Es curioso cómo esta cita me ha permitido reflexionar un buen rato sobre conceptos muy variados. Antes de nada esta cita podría muy bien ser una consecuencia o evolución de otra, ya muy famosa, que dice algo así como “…..es tal inútil como llevar un cuchillo a un enfrentamiento/duelo contra una pistola”. Lo cierto, si lo analizamos de una forma literal, algo directa pero no carente de lógica, ante una agresión, donde el atacante porta un arma de fuego, un cuchillo poco parece que pueda hacer. Es correcta la valoración inicial, es algo de sentido común a simple vista, pero es el lado omote de la cuestión.

Veamos el lado ura de la misma. Entre otras cosas, como dato curioso, los Navy Seal en su programa de formación en combate C.B.C. y C.Q.B. con armas blancas, comienzan siempre trabajando una distancia donde portan el cuchillo en su mano en posición para ser lanzado. Ese es el inicio de su trabajo, pauta, protocolo o rutina de formación. Una distancia donde el cuchillo no parece aparentemente efectivo o eficiente pero que con un entrenamiento adecuado puede ser letal si se sabe cómo y dónde se debe lanzar el cuchillo, en que área o blanco, en este caso del agresor. Este pequeño dato ya rompe la idea de que el cuchillo sólo es eficiente en distancias cortas.

Pero más allá de esto, todos sabemos que existe la regla de Tueller, que a buen seguro todos conocen. Por si acaso 😉 la resumiré: La regla establece que 21 pies o lo que es lo mismo 6,4 metros es la distancia mínima para tener posibilidades de defenderse de forma efectiva con un arma de fuego ante una agresión con arma blanca, partiendo del supuesto de llevar el arma enfunda y en condición de preparada para hacer un disparo (cartucho en recamara). Por lo tanto esta regla ya demostrada hasta la saciedad desmonta el concepto de que a una pelea con pistolas no lleves un cuchillo, puesto que a la distancia adecuada el arma blanca en más eficiente que el arma de fuego. Caray como han cambiado las cosas, ¿verdad? No podemos dar por supuesto nada, ni creer que por llevar o portar un arma en concreto tenemos una ventaja sobre los demás, muchas veces somos rehenes de nuestra ignorancia o falta de conocimiento, llámenle inexperiencia.

De alguna manera aquí vemos la conexión y la “evolución” con respecto a la frase de David. La ventaja no es tan simple como llevar un revólver a una pelea de navajas, la ventaja es saber cómo emplear, cuándo emplear, dónde emplear aquello que portemos como herramienta, porque el arma somos nosotros, quienes hacemos eficiente al objeto o herramienta. La ventaja está ahí pero no reside en el arma / herramienta, sino en el conocimiento y experiencia de quien va a usar dicha herramienta. Esto no invalida la frase de David, que es muy cierta, sólo me he permitido ir un poco más allá en su planteamiento y zambullirme en el lado ura de la frase. Para mí es un ejercicio de reflexión y auto critica que me lleva a conclusiones interesantes, postulados que después debo poner en práctica y valorar si realmente se pueden llevar de la teoría de las palabras a los hechos de las acciones. Sin la idea inicial tal vez no habríamos llegado a las presentes conclusiones, podría extenderme mas pero sólo he buscado reflexionar con la colaboración de David a través del teclado de mi Pc y de este post para mi blog. Gracias David por alimentar mi mente con tus pensamientos y reflexiones, compartirlas me ha hecho a mi también reflexionar y tal vez un poco más sabio de cara al futuro.

LOS 10 PRINCIPIOS DE LA OCULTACIÓN EN EL SHONINKI

Hay 3 libros o manuscritos antiguos que son considerados pilares del conocimiento shinobi de la antigüedad. Estos son: Shoninki, Ninpiden y el más famoso Bansensukai. Aunque dispongo de copias facsímil de estos tres textos, así como todos los libros en inglés y castellano escritos sobre ellos (no hay traducciones integras de estos manuscritos sólo traducciones parciales que han servido para que ciertos autores de a veces, dudosa profesionalidad o seriedad como historiadores, hicieran negocio). Lo cierto es que tengo traducciones de estos textos de una fiabilidad aceptable gracias a algunas personas que por su origen tenían capacidad para leer estos textos de una forma aceptablemente solvente y en principio son manuscritos que recogen tácticas, estrategias y protocolos del día a día de los Shinobi en situación de guerra o conflicto armado, unidos a ciertos contenidos filosóficos, religiosos y algunos datos históricos. Comento esto porque muchos creen que es estos manuscritos se encuentra el “Santo Grial” del conocimiento Shinobi que los puede llevar a un supuesto siguiente nivel de conocimientos y habilidades y, porque no decirlo, de poder. Nada más lejos de la verdad, por eso lo comento como introducción al post que aquí les presento.

Uno de esos libros más antiguos sobre el shinobi, el Shoninki, que data del siglo XVII, tiene un decálogo resumiendo los aspectos más importantes que los ninjas deben tener en cuenta para infiltrarse con el mayor sigilo posible y lograr el éxito en sus misiones. Tememos ese decálogo e intentemos, una vez más, llevarlo a nuestros días, a las necesidades actuales para nuestra supervivencia ante agresiones ilegitimas en escenarios urbanos. Es una reseña, pues extenderme en cada punto daría para bastantes textos en este blog.

Onsei Nin: aprende a esconderte utilizando el ruido de animales, otras personas o el ambiente, o incluso música. Esto es algo muy cierto y aplicable hoy día. Este punto se centra en el sonido y el oído. Pasar desapercibido, que tus movimientos y el sonido en concreto que estos producen pueda enmascararse para no ser detectado. Tal vez algunos piensen que es algo “peliculero” pero si eres una mujer y estas siendo perseguida por un agresor sexual y has conseguido esconderte, será tu respiración o los sonidos que tu ropa o tu cuerpo produzcan los que delataran tu presencia. En el ejercito se dice que enmascares tus pisadas sincronizándolas con las de el centinela al que vas a eliminar. Caminar por superficies pulidas como en algunos edificios hace que anuncies tu llegada con mucha antelación, demasiada a veces….

Jun Nin: sigue a tus objetivos de forma natural y cuidadosa, sin destrozar nada a tu paso. Aquí hablamos de el arte de no llamar la atención y el arte del rastro. Esto es algo que se aprende cuando cazas, cuando eres presa o cazador, aprendes a rastrear. En zonas urbanas uno cree que no es factible dejar rastro, que eso es algo para la montaña o el desierto. Sin embargo en zona urbana dejamos también rastros. Pisadas húmedas en suelo seco, corrientes de aire inesperadas en zonas interiores, papeles, objetos que tocamos, movemos y delatan que hemos estado allí, delatan nuestra presencia. Podemos saber si alguien ha estado en nuestra habitación de hotel o domicilio porque hay cosas que no están “donde deberían estar”, han dejado un rastro que nos alerta.

Museiho Nin: elimina las emociones de tu camino y aprovéchate del efecto que éstas tienen en tus rivales para escapar en situaciones límite. Controlar las emociones, saber reprimirlas, canalizarlas o utilizarlas eficientemente es vital para sobrevivir. De igual modo lograr que nuestro agresor no pueda hacer lo mismo nos facilita ventajas importantes para plantear opciones de supervivencia. No dejar que el agresor nos manipule psicológicamente, poder usar esa misma psicología en su contra, juegos mentales para la supervivencia.

Nyogen Nin: en cualquier situación, aprende a distinguir lo que es verdaderamente importante y saca provecho de ello para tener ventaja. Hablamos de priorizar. Es vital distinguir lo esencial de lo prescindible en una situación límite. A veces creemos que agarrar con fuerza nuestro cuchillo (forcejear con él) es más importante que dejarlo caer y ejecutar una sutil transición de mano y con ello volver eficiente al cuchillo como elemento de supervivencia ante el agresor. Nos llenamos los bolsillos de cosas inútiles, nuestras mochilas EDC no van correctamente abastecidas, no saber diferenciar lo banal de lo vital puede costar caro.

Nyoei Nin: no dejes que nadie te aparte de tus objetivos. Hablamos de la determinación y el compromiso. Uno debe tener claras sus premisas o sus prioridades, tanto si entras en modo lucha igual que si entras en modo huida. Nada puede desviarnos de nuestro objetivo: sobrevivir.

Nyoen Nin: aprovecha las horas bajas del rival, cuando baje la guardia o cometa un error, para colarte en su casa y en su alma. Hablamos de psicología. Debes comprender que todos somos seres humanos y como tales tenemos limitaciones, fallos, cometemos errores, etc.… debemos aprender a saber cuando estamos en una inferioridad anímica, táctica, técnica, etc.… porque de igual modo aprenderemos a descubrir cuando nuestro agresor pasa por dichos estados físico y psicológicos o por situaciones análogas.

Nyomu Nin: aprende a evaluar y leer correctamente a las personas. Hablamos de una rama de la psicología y de la sociología, el comportamiento humano, el lenguaje no verbal o corporal, la comunicación corporal. Es vital leer a la personas. El lenguaje verbal así como el lenguaje no verbal o corporal nos facilitan datos vitales mucho antes de que la agresión cobre vida. De ese modo podemos ser proactivos en nuestra supervivencia. Podemos detectar una potencial amenaza en una forma de mirar o de rehuir la mirada, en una forma de caminar, moverse, etc.…

Nyoko Nin: estudia el territorio enemigo y adáptate a él. Hablamos de logística. Conocer el entorno, sobre todo cuando no es un entorno familiar o habitual (en viajes, estancias en otras ciudades, etc.…) nos permitirá una eficiencia mayor puesto que nuestras decisiones logísticas estarán bien fundadas. Cuando viajo por trabajo suelo utilizar mapas y reseñas en internet para conocer el entorno donde voy a moverme, no sólo los alrededores del lugar donde voy a pernoctar sino también donde voy a trabajar, comer, etc.… y de paso aprendo algo de sobre el lugar, algo de sus costumbre o historia, cosas que me pueden ayudar a integrarme mejor en el sitio al que voy a ir.

Nyoka Nin: descubre lo más íntimo de tu rival para poder vencerle. Hablamos de ventajas sutiles, mas allá de lo obvio. Todos tenemos nuestro “Talón de Aquiles”, tenemos nuestros miedos y debilidades. Debemos aprender a observar y detectar dichas debilidades en los demás mientras ocultamos o fortalecemos las nuestras.

Nyoky Nin: nunca dejes que te descubran en tu misión de espionaje, o tu derrota estará asegurada. Hablamos de lo esencial, sobrevive. Nunca dejes que te sorprendan, espera lo inesperado, acepta el concepto de que ni 10.000 cambios te sorprendan. Sin asumes una serie de principios básicos, una serie de protocolos y estrategias esenciales será muy difícil que agresor alguno que atrape con “la guardia baja”.

OMNIA CAUSA FLUNT

Omnia causa flunt, “Todo sucede por una razón”.

Me gusta esta expresión latina. Esto es exactamente lo mismo en el Budō. No hacemos movimientos para lucir bien, sino para mantenernos vivos. Si el objetivo fuera ser elegante, estaríamos muertos. En la guerra, el único objetivo es mantenerse con vida, llevar a cabo la misión. En la vida, la consciencia hará lo mismo. Si quieres vivir una vida exitosa, debes aceptar la ley de la  causalidad. Porque tanto si lo quieres como si no, “Todo sucede por una razón”.

Durante el período de guerra del Japón feudal, los samurái podrían haber seguido esta misma regla. El mariscal Bugeaud, un oficial francés del siglo XIX, dijo: “en la guerra hay principios, pero son pocos”. Es lo mismo en el Budō y en la vida. A continuación se presentan seis principios básicos que cada profesional debe aprender y aplicar. Vamos a revisarlos juntos. Son adecuados para el Budō y para la vida.

¡No pelees!

Ese es el mejor principio de todos. A menudo, hablar y comunicarse te sacará de una mala situación. Pero no funcionará todo el tiempo, y no podrás evitar los ataques. Luego acéptelo, mantente relajado y deja que tu entrenamiento lo haga por ti. Lo mismo se aplica al Budō y en la vida.

No te golpearan

¡No sueñes! En una pelea, serás golpeado y será doloroso. Abandona cualquier visión romántica mostrada por las películas. No eres un actor en Hollywood, este es el mundo real. ¡Despierta! Concéntrate en la situación a la que te enfrentas y limita lo más que puedas la eficiencia de tu oponente. Lo mismo se aplica al Budō y en la vida.

Mantenga una distancia adecuada y correcta.

Esta es la primera cosa que hacer. Si estás fuera de su alcance, Uke no te tocará. Ahora, no sobreestimes tus posibilidades. Cuando tienes una pistola en una funda y él un cuchillo en la mano, no puedes desenfundar lo suficientemente rápido si está a menos de 7 metros. Entonces, en lugar de intentarlo, aléjate de su línea de ataque. Siempre es mejor evitar la confrontación directa. Lo mismo se aplica al Budō y en la vida.

Salir de la línea de ataque.

Para hacerlo, debes reaccionar por las líneas de corte, puñetazos o patadas. Contra una espada, visualiza el plano de corte y mantente alejado de él. Entrenar su distancia y comprender los ángulos te mantendrá a salvo. Muévete donde tu atacante no te esté esperando. Cada ataque genera ángulos muertos que evitan que el oponente te atrape. Apréndelos. Por lo general, es colocando el puño o arma atacante entre uno mismo y el cuerpo de Uke. Su cuerpo servirá como escudo. Mira cómo Sensei siempre está bien posicionado. No seas un objetivo. Lo mismo se aplica al Budō y en la vida.

Esperar los movimientos

Espera los movimientos de Uke, comprende la pérdida de equilibrio consecutiva a sus acciones. Cuando te mueves en el momento correcto, el atacante no puede cambiar su dirección y ajustar sus acciones a tiempo. Si lo hace, será perjudicial para su equilibrio. Se estrellará más rápido. El impulso de sus movimientos lo hará fracasar. Tu capacidad de esperar lo que viene después es la clave de tu éxito. Lo mismo se aplica al Budō y en la vida.

Enviar falsas señales

Comienza una cosa y haz otra cosa. Un engaño es una herramienta vital en tu arsenal. El cuerpo reacciona antes de que el cerebro tenga tiempo de analizar lo que está sucediendo. Por lo tanto, cualquier movimiento fuera de la lógica obliga a Uke a cambiar su ataque, pero esto es inútil. El impulso de los pasos iniciales le impedirá cambiar sus movimientos. Lo mismo se aplica al Budō y en la vida.

Cuando miras esta lista, tienes, más o menos, la definición exacta del Mutō Dori que aprendemos estos días en Japón. Lo que Hatsumi Sensei enseña ya no es mecánico. Es una comprensión holística de la vida y del Budō. Esto nos permite obtener la inteligencia del momento. Tu Mutō Dori no se limita al Budō, es algo que puedes usar en tus acciones cotidianas. Cada movimiento que aprendemos no fue creado por casualidad. Los waza están ahí porque son útiles. Cuando se trata de aplicar estas técnicas, todo siempre está “indeciso”. Así es como los movimientos de Sensei se ven tan naturales.

La razón por la que se mueve como lo hace es que su cuerpo ha arraigado todos los movimientos. Los expresa ahora sin pensar. Él es Mutōsei, descontrolado (1), y por eso, puede controlar a los atacantes.

Omnia Causa Flunt, “Todo sucede por una razón”.

Por Arnaud Cousergue

1 無 統制, Mutōsei. Sin control

PON EL LISTÓN ALTO, PERO NO DEMASIADO ALTO

Cuando quieres mejorar tus habilidades, tienes que definir tus objetivos. Cómo los elijas será decisivo para tu éxito. El éxito no se trata sólo de alcanzar tu objetivo, sino también de cómo pases o superes los obstáculos en tu camino para alcanzarlo. Saint Exupery escribió: “lo que importa no es llegar a tu destino, sino caminar hacia él”.(1) Es por eso que debes encontrar objetivos que te obliguen a superar algunas dificultades. Pero como en la película de Indiana Jones, yo diría “¡Elije sabiamente!”

Si tus objetivos son demasiado fáciles de alcanzar, no mejorarás. Cuando tienes estándares bajos, obtienes habilidades bajas. Veo a muchas personas en el tatami con objetivos pequeños, los alcanzan, pero no reciben nada a cambio. ¡Entonces es mejor no definir ningún objetivo en absoluto! Todo lo que ganas sin trabajo duro en esta vida no es adecuado para tu desarrollo. Es una pérdida si lo comparamos con lo que podrías obtener de tener estándares más altos. Cuando tus estándares son pobres, no evolucionas, retrocedes.

Un objetivo real tiene que ser difícil de alcanzar, pero debe ser accesible. Si tus objetivos son demasiado altos, nunca los alcanzarás. Y como consecuencia, podrías perder la fe en ti mismo y renunciar. Dejar de fumar nunca es la solución correcta. El principio de “seguir adelante” dado por Sensei al comienzo de la aventura de Bujinkan es nuestra fortaleza. Más que una cita, es un credo.

Nunca te rindas. Fallas e intentas nuevamente. Como dice el dicho japonés “Cae 7 veces, levántese 8 veces”.(2) El fracaso es siempre tu mejor maestro. Al definir esos objetivos, debes tener la oportunidad de tener éxito. El éxito es un estado mental. Si tienes éxito en el Dōjō mejorando tus habilidades, encontrarás el mismo éxito en cualquier esfuerzo/objetivo que te propongas.

El éxito también es un hábito que construyes todos los días a través del fracaso. El difunto Arthur Ashe dijo: “El éxito es un viaje, no un destino”(3). El proceso es a menudo más importante que el resultado. Ahí es donde el Budō se convierte en una escuela de vida. Tu evolución en el tatami se reflejará en tu vida diaria y te llevará a una vida más feliz. Todo está conectado.

Espero que ahora esté claro lo importante que tiene establecer objetivos alcanzables para tu práctica. Esto tendrá un efecto positivo en tu vida y te traerá felicidad. ¿No felicidad lo que Hatsumi Sensei enseña en cada clase? Nunca seremos perfectos, ya que la perfección es divina, pero nuestro compromiso con el Budō nos acerca cada día más. Cuanto más entrenamos, mejor estamos. Nuestras técnicas se vuelven más directas y eficientes.

Aquí hay otra cita de Saint Exupery. “La perfección se logra, no cuando no hay nada más que agregar, sino cuando no hay nada más que quitar”.(4)

Deshazte de tus límites auto impuestos, apunta alto (pero no demasiado alto) y se el Budōka más feliz que puedas ser.

Por Arnaud Cousergue

1  “Ce qui importe, ce n’est pas d’arriver, mais d’aller vers.” Antoine de Saint Exupéry en “Citadelle”

2 七 転 び 八 起 き, Nana korobi ya oki. Caes 7 veces, levántate 8 veces

3 Arthur Ashe fue un gran tenista estadounidense en los años setenta. https://es.wikipedia.org/wiki/Arthur_Ashe

4 “La perfection est atteinte, non pas lorsqu’il n’y a plus rien à ajouter, mais lorsqu’il n’y a plus rien à retirer.” Antoine de Saint Exupéry

Nota del Traductor: Esto me recuerda un comentario de Sensei: “Takamatsu Sensei decía que no te fijes en la vida objetivos muy altos, porque posiblemente fracasaras. De ese fracaso viene luego la decepción y con ella la depresión. Así que es mejor fijarse pequeños objetivo, metas alcanzables y caminar siempre, avanzar”. Interesante la conexión entre habas reflexiones.