ESTRATEGIAS DE CONTROL (7)

Bajé del avión y fui directo al Dôjô. Fue algo extremo y tal vez un poco tonto. Me levanté a las 5 de la mañana en California, fui al aeropuerto a volar a través del Océano Pacífico por espacio de 12 horas. Cuando aterricé en Japón, me subí a un tren durante una hora, luego a otro durante media hora más y el último me llevó al Dôjô en otra media hora.

Cuando llegué a la clase de Hatsumi Sensei, decidió lanzarme por todo el Dôjô. Luego regresé en un tren para registrarme en mi hotel. Cuando finalmente me acosté en la cama, habían transcurrido 22 o 23 horas desde que salí de casa. Pero me quedé despierto tratando de entender lo que acababa de suceder en el entrenamiento.

Incluso si sólo tuviera esa clase, todo el viaje habría valido la pena. Hatsumi Sensei nos estaba enseñando sobre el control. Pero ese control no se logra por medios puramente físicos. De hecho, dijo: “No agarrar, no se centra en ni agarrando ni en no agarrando.”

¿Qué hay entre agarrar y no agarrar cuando se intenta controlar a alguien? Ese entre medias/en medio (del espacio) es lo que él estaba tratando de mostrarnos. Y aquí está una revelación enorme para tu entrenamiento si estás listo para ella. Sôke dijo:

“No hagas más de lo necesario por agarrar. Pero al intentar no agarrar también estás haciendo demasiado. tienes que estar en el medio. ese espacio del medio es donde puedes desaparecer “.

¿Cómo es este tipo de control? Bueno, lo sentí y lo presencié en el Bujinkan Honbu Dôjô. El oponente termina luchando contra sí mismo. Sôke estaba haciendo esto contra ataques con cuchillo. Y cada vez que llegaba el ataque, Sôke giraba alrededor de él y era capaz de redirigir el cuchillo para que el atacante se apuñalara o se cortara así mismo.

Esto puede suceder cuando estás agarrando o sin agarrar. Pero lo que haces, ese “agarrar” son cosas que no puedes ver. Esas “cosas”, son invisibles pero son las que están realmente controlando al oponente. とってでとってない totte de tottenai..

Sôke proyectó a sus oponentes muy dolorosamente. No podían realizar ukemi porque los controlaba. Se rió y dijo 親切 shinsetsu que es la palabra para amabilidad, pero el kanji significa matar a los padres. Como si los estuvieras matando con amabilidad. Dijo que derribarlos es un tipo de bondad. También usó la palabra たすけて tasukete que sugiere que él está ayudando a encontrar la destrucción que buscan. Los estás ayudando y usando la amabilidad para proyectarlos, pero entonces tienes que poder matarlos inmediatamente. Mátalos con amabilidad.

Observé como él demostró un tipo de 手の内 tenouchi que es la manera de usar la palma o los dedos. Agarraba el dedo del oponente justo colocándolo en el centro de la palma de su mano y lo movía como un joystick.

Nos dijo 力を感じさせない chikara o kanjisasenai… no dejes que el oponente sienta tu poder. Controla a través de la conexión, pero cuando te conectas a estas ideas, ellas te convierten en cero.

Recuerda, no es tu mano la que está conectando con el oponente … y no es el lugar en el oponente donde pones la mano…. es la conexión. Es el cero, en el medio. Entre tu mano y el oponente es donde existe la conexión. Cuando bloqueas o colocas una mano en el oponente, no es ni la mano ni el oponente lo que importa. Es la conexión o el lugar en el medio. Ese momento es cero.

Sôke dice que estamos estudiando Mutō Dori. Y cuando hacemos Mutō Dori no estamos realmente tomando su arma. Dijo que estamos tomando 中心 chuushin, o su punto central. Esta es su esencia o espíritu básico. Otra manera de escribir el kanji para 衷心 chuushin puede significar sus sentimientos más íntimos o espíritu interno. Hatsumi Sensei llamó a este tipo de control “estilo cero”.

Sôke nos recordó que no puede enseñar esto. Tenemos que descubrirlo por nosotros mismos. Tenemos que tratar de obtener este sentimiento de él en persona.

Había viajado 5497 millas o 8,846 km para la clase de esa noche. Cerré los ojos y dejé caer mi cabeza en la almohada 蕎麦殻枕 sobagara. Estaba agotado, pero para un adicto al Budô de toda la vida como yo, cada milla valió la pena!

Por Michael Glenn

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VIAJE “EN EL DÍA”

Así solemos denominar a los viajes que hacemos cuando no pernoctamos en el lugar de destino sino que retomamos el camino a casa el mismo día. Esto nos ocurrió este fin de semana por motivos de los más tontos. Algún “lumbreras” programó mi doble resonancia magnética para ese domingo (cosas del sistema de salud del Principado de Asturias que tienen un nuevo hospital central y la mitad de su máquinas averiadas…en fin….). Con todo, no queríamos perdernos la oportunidad de entrenar, aunque solamente fuera un día, con mi compañero y amigo Arnaud Cousergue. Este impartía un curso en Lugo organizado por el Shihan Jose Camino. Alguno dirá que mucho gasto para tan sólo un par de clases, es posible, sobre todo con el bolsillo vacío, pero la oportunidad lo merecía. Por suerte ahora Lugo está muy bien comunicado con mi tierra y en 2 horas se puede hacer el trayecto sin novedad.

Entrenar con Arnaud siempre es un lujo y un placer. Ese lujo no ocurría en territorio patrio desde hacía mucho tiempo, hasta que en 2015 la iniciativa de mi amigo y compañero el Shihan JuanMa Serrano lo trajo de nuevo a España, concretamente a Elche para el Haru no Tai Kai de ese año junto a otro “monstruo sagrado” para mi, Sveneric y el propio JuanMa, en lo que fue un seminario magistral difícil de olvidar. 2 años después Jose Camino lo trae ahora a Lugo y nos pone en bandeja de plata como suele decirse entrenar con este excelente formador. Reencontrarme con él fue todo un placer y más aún que tuviera la deferencia sabiendo que mis alumnos y yo sólo estaríamos ese día de consultarme sobre el temario a desarrollar, cosa que agradezco y que aproveché para poder tener la oportunidad de trabajar con un Menkyo Kaiden de Tachi Waza las bases y principios del sable en Kukishin Ryû. Es curioso pensé como en este seminario éramos unos 30 participantes y en un reciente seminario de Shihan Someya eran 350, todavía no entiendo más allá de la novedad de maestro japonés fuera de su tierra, el por qué tanta indiferencia por trabajar con un Dai Shihan y Menkyo Kaiden en Tachi Waza precisamente….cosas que no entenderé.

El trabajo pedagógico fue interesante, amplio, continuo e insistente. Sobre ese trabajo, sobre esos datos y esa información Arnaud construyó dos clases de más de 3 horas cada una donde trabajamos los 9 waza básicos del Ryû. Pero no solo los waza, sino también las formas en función de la dirección, Sayugyaku y Henka, de las mismas lo que fue todo un ejercicio de concentración y asimilación de los sutiles detalles que distinguían unos movimientos de otros. Vimos la forma en que los distintos waza se pueden ubicar en función del momento de la acción del mismo (Sen no sen, Tai no Sen y Go no Sen) que Arnaud llevó al siguiente nivel al renombrarlos como Nijigen no Sekai, Sanjigen no Sekai y Yugen no Sekai. Sandra Elster, Shihan, realizó la mayoría de las waza básicas y sus formas Sayu y Henka bajo de supervisora mirada de Arnaud. Lo cierto que la clase de la mañana fue intensa y algo después de la hora fijada salimos fuera del polideportivo que acogía el evento a un porche donde una organización muy esmerada había preparado un catering con productos variados para comer de una forma informal permitiendo la charla y la socialización, algo que de verdad fue valorado por todos y que fue una idea o petición del propio Arnaud.

Tras un rato de comida y charla amena y muy interesante el propio Arnaud llamó a todos al interior de nuevo para reanudar los entrenamientos. Sólo se hicieron dos pequeños descansos durante todo el día donde todos pudimos aprovechar una mesa bien surtida de fruta variada así como una máquina para café o té de todas las clases posibles, otra buena gestión de la organización. La tarde trajo más trabajo de sable y un montón de Kuden por parte de Arnaud que no escatimo tiempo para corregir a todos los asistentes cuando lo requerían o lo necesitaban. La verdad que fueron horas intensas que compartí nuevamente con mi amigo y “padre” Faustino Quivira con el que suelo siempre que es posible compartir entrenamiento. De Faustino siempre se aprende, siempre, a su manera “especial” sabe ver lo que otros no vemos y con ello uno puede, gracias a él, trabajar muy cómodo y con seriedad y una sonrisa en los labios.

Fue agradable reencontrarme después de…27 años con Carlos Gil, al que después de tanto tiempo de no vernos el reencuentro fue afectuoso y muy agradable su compañía. Ver también a las compañeros del Kakure Dôjô de Lugo, Emilio y Jose, a los que también desde 2012 no veía. Sólo me resta agradecer a Camino su excelente organización y su proyecto de traer a tierras del norte a Arnaud. A mis alumnos que me acompañaron su excelente comportamiento en todo momento, incluso en los que ellos habrían preferido no ser tan “formales”. Pero sobretodo a Arnaud por, una vez más, tener la paciencia de responder a todas mis continuas preguntas y por seguir enseñando y compartiendo sus conocimientos de forma tan amplia (sus ebooks en Amazon donde colaboro con él en las versiones al castellano de sus publicaciones o su plataforma http://www.koimartialart.com/ son dos buenos ejemplos, no dejen pasar esos vehículos de formación e información que Arnaud nos pone a disposición y que a veces no sabemos valorar…). Gracias Sandra por tu trabajo y simpatía y gracias Arnaud por tu amistad y conocimientos, nos vemos pronto.

 

 

EL DÔJÔ O LA CALLE. ¿CUÁL ES EL AUTÉNTICO CRISOL DE NUESTRA FORMACIÓN?

Este texto es un reto en muchos aspectos. Por un lado ser capaz de sintetizar y expresar en un escrito mis ideas, pensamientos y reflexiones a la vez que intento explicarlas todas lo más claramente posible. Por otro lado no ofender a nadie porque cuando das tu opinión o visión de algo siempre se cruza con la de otras personas y a veces no es tu pretensión irritar a nadie (a veces no me importa si alguna persona en concreto se irrita, dicen que “quien se pica….”). Pero el caso es que me he puesto a la tarea de matizar el particular Sanshin que comprende los conceptos de Taiden, Kuden, y Shinden. Todo ello, espero sirva para dejar algunas cosas más claras y sino, al menos lo habremos intentado…

Todo este texto tiene su origen en unas recientes palabras de mi hermano Kim que leía en Instagram, palabras que están en sintonía con mi filosofía de formación desde hace 3 décadas. Sus palabras fueron algo así como “No sólo debemos entrenar cuando estamos en clase, debemos ser capaces de llevar el entreno a todas las horas de nuestro día”. Estas palabras me recordaron algo que repito una y otra vez en mis clases a mis estudiantes y alumnos. Les digo algo que a veces es difícil de explicar, aunque voy a intentarlo. Al Dôjô se viene a aprender, se viene a formarse bajo la tutela o dirección de un Maestro, Sensei o formador acreditado y con una amplia experiencia de una  forma directa (Jikiden). Una parte de dicha formación, de esa enseñanza es evidentemente física. Es lo que nosotros conocemos por Taiden o transmisión corporal. Esta transmisión incluye no solo los waza de los distintos niveles o kata de las distintas escuelas o Ryû sino todo el conjunto de movimientos con armas y sin ellas que permiten al cuerpo desarrollar las bases y principios del movimiento para nuestra supervivencia. Es algo que aprendemos y lógicamente para ello debemos practicarlos, entrenarlos con diligencia, disciplina, constancia, etc.… pero llega un momento en que la palabra debe intervenir, hay que verbalizar las matizaciones, puntualizaciones, dudas, preguntas, respuestas, correcciones…. pues quien sólo entrena Taiden y quien sólo enseña Taiden no enseña ni practíca Bujinkan Budô. Si solamente nos quedamos en el Saru no Keiko (el entrenamiento del mono) si sólo imitamos lo que nuestros ancestros nos han enseñado, la evolución no es posible. El Taiden da de forma natural nacimiento al Kuden, la trasmisión oral, la palabra.

Poder comunicarse e interactuar con la palabra nos permite llevar el entrenamiento a un nivel superior al Taiden, pues nos permite entrenar en cualquier momento y lugar. Podemos hacerlo sentados cenando, en coche rumbo a un seminario, en un tren, avión mientras viajamos o sentados en torno a una mesa tomando un té o un café. Las enseñanzas se vuelven más profundas y trascienden los meros movimientos físicos y pasa a ser algo mucho más completo y mas complejo. Con el nivel Taiden no puedes enseñar a los alumnos la necesidad de saber cómo actuar en determinadas circunstancias o escenarios. No se les podría formar en lenguaje verbal, lenguaje corporal, psicología de la violencia y del agresor, disuasión y negociación en situaciones de crisis, etc, etc.…. hay quien critica a los que hablamos “mucho” lo entiendo se han quedado tan anclados en el nivel Taiden que las palabras y la información que contienen les abruman y responden cual animal acorralado “mordiendo” pobres estúpidos, en fin, por sus estupideces les conoceréis…. Lo cierto es que es la combinación del Taiden y el Kuden lo que se enseña de forma básica y prioritaria en el Dôjô. Como ya dije el Taiden es necesario entrenarlo en el mismo, pero el Kuden hay que poner en práctica, entrenarlo en la calle en el día a día. Aquí las palabras de mi hermano Kim cobran significado. Quiero que entiendan que en la calle ponemos en práctica formas físicas (técnicas) de movernos y formas (tácticas) de comportarnos, protocolos de actuación. La calle es el auténtico crisol de lo enseñado en el Dôjô.

De forma natural el Kuden da paso a enseñanzas y a un refinamiento personal, físico, mental y ahora espiritual que nos lleva de forma natural al Shinden o transmisión espiritual o transmisión del corazón. Aquí las enseñanzas llegan al nivel Mienai no Keiko, el entrenamiento de las cosas que no se pueden ver y del Wakaranai no Keiko o entrenamiento  intangible o incomprensible. Estos niveles distan ya mucho del nivel Taiden pero la raíz o cimiento que ha permitido llegar, crecer hasta aquí fue ese nivel Taiden. Entiendo que este nivel Shinden se transmite de forma Gakusei – Sensei, en un cara a cara entre alumno y Maestro. Un nivel que trasciende el Dôjô cómo ya en su momento nos enseñó a trascender de él el Kuden.

Lo curioso es que muchos grupos y formadores parecen estancados en el nivel Taiden y sólo usan el nivel Kuden como una herramienta de adoctrinamiento casi sectaria y que poco o nada tiene que ver con el auténtico significado y valor del Kuden. Esos formadores pasan a un pseudo Shinden, no puedo pensar que se lo crean ni ellos mismos, lleno de fraseología ininteligible incluso para ellos mismos y que Arnaud definió ya hace tiempo acertadamente como “Budô cósmico”. Es curioso como nadie parece practicarlo pero la definición no nace si no hay un objeto o sujeto a definir…en fin, no por negar la realidad van a escapar de la misma….

Quisiera añadir un pequeño dato y con ello unimos conceptos y temas. El Sanshin que forman Shu-Ha-Ri se puede interrelacionar con el Sanshin objeto de este post. Shu correspondería al Taiden, Ha correspondería al Kuden y Ri correspondería al Shinden. No voy a intentar ponerme a explicar esto a fondo, creo que la gente que lee de forma frecuente mi blog y que lo hace por interés por aprender se percatará rápidamente de las interrelaciones de las que hablo y sus consecuencias por así decirlo. Lo cierto, y con ello concluyo este post, es que al Dôjô se viene a aprender y en parte también a entrenar pero que es en la calle y en el día a día donde practicamos y entrenamos todo lo que nuestro Maestro, formador o Sensei nos transmite.

FRACASO

Cuando uno adquiere o acepta las responsabilidades de formador, contrae con el Sensei y con los propios estudiantes y alumnos del Dôjô un compromiso y una obligación. Por ello, porque me tomo ese compromiso y obligación de manera muy seria suelo ser bastante distante y frío, casi indiferente ante aquellos que fracasan en la actividad. Cuando llegan por vez primera hasta nuestra puerta personas interesadas por nuestro Budô, siempre les recalco una y otra vez “por favor no me hagan perder el tiempo ni pierdan su tiempo inútilmente, tal vez su tiempo no sea valioso, pero el mío lo es y mucho”. Creo que es algo esencial, básico que las personas tengan claras sus prioridades y que sepan ubicar la formación en el Dôjô adecuadamente en sus vidas y la valoren en su justa medida.

Cuando alguien ingresa en el Dôjô se le asigna un tutor, una persona con un grado pero sobretodo con una amplia experiencia ya dentro de nuestro Budô. Esta persona controlará y guiará los primeros pasos del nuevo estudiante dentro de nuestro Dôjô. Así mismo en cada clase un alumno cederá su tiempo de entrenamiento para ayudar y asistir al recién llegado para facilitarle la incorporación a la actividad. Todo el grupo bajará su ritmo de entrenamiento e incluso se harán clases “básicas” para que esa incorporación sea lo menos traumática posible, dentro de un orden. Por ello se les insiste mucho en el concepto de “no perder y no hacer perder el tiempo”. Aunque lo repitas una y otra vez la gente llega, se interesa por la actividad e inviertes tiempo en informarles de forma precisa, amplia y detallada. Algunos deciden iniciarse, inscribirse en el Dôjô y aun así sigo repitiendo el mismo “mantra” sobre la “pérdida del tiempo por ambas partes”. Todavía los hay que entrenan un tiempo una semana, tal vez un mes y si hay suerte dos o tres meses antes de que comiencen a dejar de asistir progresivamente a las clases. Primero a una que otra pero rápidamente se van encadenando las ausencias hasta que se hacen meses. Con suerte, que no es lo habitual, aparecerá un día para despedirse, por motivos muchas veces ni tan siquiera muy claros, todo en el fondo escusas y vaguedades. En el peor de los casos desaparecerán sin decir ni adiós. En cualquier caso han fracasado. Llegaron con una idea errónea de raíz y no supieron escuchar ni quisieron entender lo que este Budô pide y necesita de uno. Aprender un Budô como el nuestro requiere dedicación, compromiso, constancia, disciplina…. muchos valores que a estas personas les quedaban muy grandes y muy lejanos. Fracasaron. Pero aun hay quien se niega a aceptar el fracaso personal y arremete contra el formador, los compañeros, las instalaciones o la propia actividad. Generalmente dejo que pataleen como niños pequeños hasta que la rabieta infantil se les pasa. A veces me apetece darles como a los críos un azote por pesados, pero te resignas y sigues tu camino.

De vez en cuando hago balance y una profunda auto critica sobre estas personas que vienen y van del Dôjô y que apenas dejan recuerdo. Los hay que ni recuerdo sus caras, nombres y en que fechas estuvieron formándose conmigo, son seres anodinos que no dejaron impronta alguna en mi o en mi grupo (Dôjô). A veces si los recuerdas porque tenían “madera” o “potencial” y tuvieron que abandonar por motivos de fuerza mayor, aunque estos no son muy frecuentes, siendo lo normal el fracaso y huida el “modus” o método de actuación de estas personas. Algunos son invitados a abandonar el Dôjô, porque su comportamiento no ha sido el adecuado, en estos casos si es cierto que la pataleta de dichas personas dura más en el tiempo pero si algo tengo claro es que fracasaron y además lo hicieron por la vía de mayor desprestigio. Pero aun con todo valoro y hago balance para intentar ver o entender en que pude fallar como formador, el Budô intrínsecamente no falla, quienes fallamos somos los seres humanos, ya sea el formador, el grupo o el nuevo estudiante. Soy excesivamente autocritico según mi hermano Kim y es muy posible que sea cierto y que una parte de las culpas y errores de esos fracasos me los cargue “a las espaldas” yo mismo, cuando en verdad ese peso les corresponde a quienes fracasaron. Tal vez todavía creo que las personas tienen solución, remedio, aunque desde un tiempo a esta parte he dejado de creer en las “segundas oportunidades”.

Procuro hablar de fracaso, no de fracasados, porque el termino es mucho más duro, personalizar siempre lo es. Mitigo o suavizo los términos en mis post, menciono pecados pero nunca pecadores y aun así siempre hay algún “iluminado” que se ve reflejado o ve reflejado a alguien cercano, en fin… será porque tengo razón, porque si no, no tiene sentido que puedan sentirse molestos u ofendidos. Este texto es una reflexión sobre quienes se van, fracasan en su intento de formarse en nuestro Budô, no entro ya en aquellos que pican a la puerta buscando apoyo, cobertura, grado, respaldo, etc.…. Y que como abejas, van de flor en flor, de formador en formador buscando mercenariamente su beneficio, de eso no me apetece hablar no merecen ni tan siquiera mi desprecio.

¿ACTUAR O ENTRENAR?

León Tolstoi dijo: “El arte no es una destreza manual, es la transmisión del sentimiento que el artista ha experimentado”.

Benjamín Franklin dijo: “Dime, y me olvido. Enséñame, y lo recuerdo. Involucrarme y aprendo.”

Lo que entrenamos es Arte, pero requiere algunos fundamentos sólidos para expresarse correctamente. Por eso estoy muy a menudo atrapado entre dos actitudes: enseñar la forma o mostrar el sentimiento

Dicho de otra manera; la pregunta es: como profesor de artes marciales, ¿debo ser actor o entrenador?

El actor está mostrando su nivel de experiencia al estudiante; en realidad no enseña. Actuar es lo que puedes hacer cuando estás enseñando a altos grados para que tengan la sensación de que las formas son diferentes para todos. Más o menos esto es lo que obtienes cuando entrenas en Japón con Hatsumi Sensei y los Dai Shihan.

El entrenador lo enfoca de manera diferente. Él hace todo lo posible para transmitir su conocimiento simplemente para que cada estudiante pueda llegar a reproducir la técnica. Coaching (entrenar) es lo que se supone que debe hacerse cuando se está enseñando a principiantes.

Cuanto más enseño, más me convierto en entrenador. Y me gusta.

Este año ha sido muy activo para mí. Di varios seminarios: 4 en Francia, 3 en India, 2 en Alemania, 2 en Dubai y 1 en Argentina, Brasil y Colombia. Y fui dos veces a entrenar en Japón. A lo largo del año, vi que mi enseñanza evolucionaba para convertirme en entrenador. Al principio, tuve la sensación de ser perezoso, pero entonces entendí que este era el camino a seguir.

Demasiado a menudo, los profesores utilizan sus seminarios como una excusa para exhibirse. El tatami se convierte en un escenario de teatro donde demuestran su excelencia para ser adorado por los asistentes. Y esto es incorrecto cuando la mayoría de los participantes en un seminario no son Shidōshi. Déjame explicarte algo mas eso.

Cuando eres un principiante o un cinturón negro joven, lo que necesitas no es asistir a un espectáculo, necesitas aprender a ser capaz de moverte correctamente. Cuando era mucho más joven, me encantaba ver las carreras de Fórmula 1. Pero honestamente, no mejoró mis habilidades de conducción! Tenemos muchas grados altos dotados en Bujinkan, pero no todos están destinados a enseñar. Un diploma de alto grado no trae adjunta o no trae implícita la capacidad de enseñar. Te tiene que gustar enseñar. En mi Dōjō, enseño a los principiantes y dejo que el Shidōshi muestre a los cinturones negros. Me parece más interesante y también más desafiante intelectualmente. Mostrar tu excelencia sólo desafía tu ego. Lo hice el tiempo suficiente para ser consciente de ello.

Los Denshō son para la transmisión. (1) Si supusiera o pensase que el conocimiento es apenas nada más que un espectáculo, entonces los profesores enseñarían Kenshō, “show offs (espectáculos) naturales”! (2)

Muestra tu nivel a los grados altos, y se un entrenador para los principiantes, esto es Sekinin, tu responsabilidad moral. (3)

Por Arnaud Cousergue

  1. 伝 承 Denshō: entrega (información); leyenda; tradición; folklore; transmisión. Denshō es el nombre dado a los pergaminos de un Ryū.
  2. 衒 性, Kenshō: show off + naturaleza (de una persona o cosa)
  3. 責任, Sekinin: deber; responsabilidad (incluida la supervisión del personal), responsabilidad; Responsabilidad moral

Nota del Traductor: al usar Arnaud el termino Coach en el texto original he preferido usar “entrenador” por la connotación deportiva del mismo ya que este término está muy de moda y abarca distintos enfoques pero he creído que “entrenador” era el adecuado en el presente caso aunque no usemos ese término en Bujinkan frecuentemente y pueda “sonar” raro.

SHIME WAZA

Las técnicas y tácticas de estrangulación son una parte del arsenal del Bujinkan Budô. Están recogidas principalmente en tres grandes bloques. Por un lado en el TenChiJin Ryaku no Maki, ese programa creado por Sensei para facilitarnos una pedagogía y formación racional que nos acercase de manera progresiva al estudio de las escuelas que componen el legado del Sensei. Ese programa que algunos no usan porque el Sensei no lo ha usado. En buena lógica Sensei no lo usa, el es el TenChiJin, es quien lo ideo, quien lo creó no necesita usarlo, los demás sí y creer lo contrario es de una soberbia preocupante. Pero vamos que me distraigo en banalidades tontas. En este programa de mínimos en su sección Chi Ryaku no Maki están recogidas un grupo de estrangulaciones. Según la excelente traducción y facsímil de Shinden Ediciones, que os recomiendo, no tener ese texto es una negligencia total, el término usado es “Shime Waza Go Kata” las cinco técnicas o formas de estrangulación. En otros textos son 9 y se mencionan o denominan bajo el epígrafe de “Shime Kihon Gata”. Lo cierto que entre 5 y 9 técnicas son consideradas como básicas por Sensei para la formación de un estudiante de Bujinkan. El segundo punto de referencia lo tenemos en el Denshô de Takagi Yoshin Ryû, en el nivel Shoden aparece un grupo de estrangulaciones bajo la denominación “Eri Shime Gata”. En concreto 8 estrangulaciones que esta escuela usa de forma frecuente. Podéis usar la estupenda plataforma virtual Koi Martial Arts de mi compañero y amigo Arnaud para consultar todas ellas de forma muy cómoda. El tercer punto de referencia son las muchas waza de los distintos kata en los diferentes niveles de todas las escuelas que componen Bujinkan donde la estrangulación está presente…y son muchas.

Bien una vez que sabemos que Bujinkan tiene una extensa cantidad de técnicas y tácticas de estrangulación hemos de pensar en el concepto en sí mismo de la estrangulación y como debería usarse. Sabemos que hay tres tipos de estrangulaciones  básicas. La estrangulación respiratoria que ataca o obstruye las vías respiratorias del cuello (tráquea – garganta) o del tórax (diafragma). La estrangulación sanguínea que interrumpe el riego o suministro de sangre al cerebro a través de la comprensión de las arterias carótida externa e interna y vena yugular. El tercer método es la combinación de ambas de forma encadenada o simultanea. No son las únicas pues ya sabemos de estrangulaciones con las piernas al cuello o al tórax o abdomen-cintura (ver waza Fûbi de Shinden Fudô Ryû o Hisaku de Koto Ryû como ejemplos). La estrangulación respiratoria suele ser más lenta salvo que se fracture el hueso hioides, la estrangulación sanguínea es más rápida puesto que la interrupción de sangre al cerebro por tan sólo unos segundos genera la pérdida de consciencia (el cuerpo busca colocarse en posición horizontal sobre el suelo para facilitar al corazón el bombeo de sangre al cerebro). Por tal razón algunos confían en acciones combinadas como medio más eficiente para aplicar en un momento de necesidad.

Entendamos que la estrangulación es una acción muy intima porque necesitamos estar muy cerca, pegados en ocasiones al cuerpo de nuestro adversario y muchas veces cara a cara con él. Eso a veces dificulta ejecutar las estrangulaciones pues hay personas que no tienen la determinación para usar lo que han aprendido en un momento extremo de necesidad. Ver las pupilas del agresor delatarse previo al desvanecimiento o a algo peor, notando como sus manos se crispan sobre nuestro cuerpo o nuestros brazos pretendiendo soltarse de la misma no es para algunas personas plato de buen gusto, lo comprendo. Estrangular tiene dos niveles básicos de eficiencia: incapacitación y neutralización. Algunos usan el término “eliminación” pero suelo evitarlo para psicológicamente no generar un exceso de carga emocional en la práctica de las estrangulaciones. La incapacitación busca, procurando no dañar de forma seria o irreparable, la pérdida de consciencia o sometimiento del agresor. Esta forma es muy usada para conseguir reducir a personas que no pretendemos dañar por uno u otro motivo o en caso de militares y otro tipo de “operadores” como fórmula de lograr sujetos vivos a los que extraer información relevante.  La neutralización es una acción más contundente y “permanente” de la incapacitación, creo que se me entiende perfectamente. Es usada, como ejemplo, por un soldado en territorio enemigo. Busca eliminar un centinela, si lo quiere con vida para llevárselo y sonsacarle la logística del área donde se pretende hacer una infiltración o incursión aplicará una acción incapacitante. Sin embargo no usará esa fórmula si pretende abrir brecha en el perímetro para que su equipo penetre con seguridad en zona hostil pues se podría recuperar del periodo de inconsciencia antes de lo calculado y delatar la presencia del equipo, así que se “elimina” tal posibilidad. He usado un símil militar pero hay muchos escenarios a nivel civil donde estas dos formas pueden tener que emplearse, una u otra.

En nuestra formación en el Dôjô debemos aprender y conocer en profundidad su ejecución correcta “en seco” sin escenario de por medio, para más adelante introducirlas como respuesta dentro de una acción mas elaborada de lucha donde intervengan otros movimientos y recursos de lucha o combate. No debemos olvidar que la estrangulación no se limita al ámbito de la lucha cuerpo a cuerpo sino que estrangulamos con cualquier arma u objeto a nuestro alcance así que la formación debe extenderse a todo el arsenal de armas de trabajo habituales en Bujinkan y también a objetos de carácter más cotidiano. Podemos estrangular con un hanbô o un bastón, paraguas o muleta. Podemos estrangular con un kusarifundo o nawa de igual forma que lo podemos hacer con una bufanda o un cinturón (me viene a la memoria cierta escena excelentemente coreografiada del film de Ben Affleck “El Contable” donde lucha contra un tipo armado con una navaja con su cinturón y termina con una elaborada estrangulación con fractura de cuello “neutralizadora” procedente del Silat Indonesio)

https://www.youtube.com/watch?v=ZNufraBrXGs

No quisiera terminar sin hablar de algo que es interesante y está muy de moda. Tanto las MMA como el BJJ han desarrollado para sus sistemas potentes métodos de estrangulación muy eficaces dentro del ring y bajo las normas que rigen esos combates o enfrentamientos. Recuerden que Bujinkan no compite, lucha por sobrevivir. Por lo tanto esas formas pueden ser eficaces y peligrosas pero disponemos de una capacidad para neutralizarlas muy amplia por lo tanto no entiendo a aquellos que estudian MMA o BJJ como complemento a Bujinkan Budô, con sinceridad, creo que no entienden el alcance, complejidad y evolución del Budô de Hatsumi Sensei y sólo están llenando lagunas de su conocimiento con parches sacados de otros sitios, así no se va por el camino correcto. Me voy a tomar la libertad y espero que no le moleste de citar aquí a Juan Manuel Serrano Shihan de Bujinkan y 6ºDan de Judô. Es el más claro ejemplo de profesionalidad que conozco. No mezcla jamás Judô y Bujinkan. Entiende donde está, a qué nivel está cada sistema o arte y así los enseña o transmite a sus alumnos. Sin embargo aprovecha la pedagogía del Judô para ayudar a entender Bujinkan, algo muy inteligente. Eso sí, nunca le verán hacer una proyección de Judô en una clase de Bujinkan salvo para mostrar las diferencias entre las acciones deportivas o tradicionales del Judô y las guerreras no competitivas, de supervivencia de Bujinkan. Pues a nivel de estrangulaciones es igual de profesional. Entender la riqueza que nos ofrece el legado del Sensei nos permite crecer, evolucionar y sobrevivir adaptándonos a las circunstancias, escenarios y enemigos. Estudia todos los sistemas de lucha, pues nunca sabrás a quien tendrás mañana frente a ti queriendo dañarte pero no tomes de ellos nada pues Bujinkan ya lo tiene. Un shihan de Bujinkan me criticaba a mis espaldas tiempo atrás, ya hará 10 años ¿?… diciendo que yo recopilaba videos y libros de todo tipo de artes y sistemas para tomar de ellos lo que me interesaba y fusionarlo con lo que yo impartía en mi Dôjô…pobre imbécil, así le va…. Si conoces al enemigo y te conoces a ti mismo, no temas el resultado de cien batallas; si te conoces a ti mismo, pero no conoces al enemigo, por cada batalla ganada perderás otra; si no conoces al enemigo ni a ti mismo, perderás cada batalla.” Sun Tzu  Creo que a mi compañero Shihan se le olvidó esta lección vital, hoy se la recuerdo como cierre a este post.

EL CUCHILLO ES PELIGROSO

El cuchillo, cuando se utiliza como un arma, está destinado exclusivamente a ser ofensivo. Sin excepciones. No existe tal cosa como una técnica de cuchillo “defensivo”. Al igual que no hay tal cosa como una forma “defensiva” de disparar a una persona con una pistola. Siempre que apuñalas o cortas con un cuchillo, estás a la ofensiva. Y con razón. Porque si estás tratando con un criminal enloquecido que está tratando de matarte, y respondes simplemente defendiéndote, continuamente tratando de mutilar o desarmar a la persona que está empeñado en tratar de terminar con tu vida, seguramente la perderás. Y en un escenario de vida o muerte, defender es sinónimo de perder, y perder simplemente significa morir. Los grupos que enseñan técnicas ofensivas de cuchillo basadas en la calle son a menudo vilipendiados por los tradicionalistas que dicen que los primeros son simplemente bárbaros que “apuñalan como criminales”, y no son verdaderos “luchadores de cuchillo” como a menudo se imaginan a sí mismos. Pero, ¿quién está poniendo a sus estudiantes en peligro? El grupo que les enseña cómo se usa un cuchillo en la vida real ¿cual es…?, ¿el que es todo sangre y salvajismo? ¿el que predica una manera más “digna” de manejar un cuchillo, con deslumbrantes exhibiciones de desarmes precisos y paradas espectaculares? El cuchillo es un arma fea, brutal e implacable que está destinada a cortar, cortar y eviscerar, si Enseñas a los estudiantes cómo hacer estas cosas es realmente muy peligroso, sin embargo, esto no es tan peligroso como enseñarles que los cuchillos son armas elegantes que, una vez dominadas, les permitirá escapar de un compromiso ileso y sin derramar su sangre y la de sus enemigos.

Esta es la filosofía de LibreFighting un grupo dedicado a un lado y otro de la frontera entre EE.UU. y México a formar o enseñar las tácticas y estrategias del cuchillo para la supervivencia en escenarios urbanos. Es una filosofía dura, cruda, incluso podríamos denominarla brutal y al límite de la legalidad, de la ética y moral de la mayoría de las personas. Sin embargo estoy en sintonía con algunos de sus postulados, pero no con todos. Sobre todo no creo que no exista un “cuchillo defensivo”, creo que se puede incapacitar y no matar, pero siempre desde el pragmatismo de lo que significa una lucha real. Les he visto trabajar y no tienen nada de creativos, son directos simples y básicos: apuñalar una y otra vez y huir, poco más. Creo que si la formación que se ofrece es sólo eso si que estamos formado salvajes, lo siento, es como lo veo. Creo que una formación más completa, amplia y profunda forma guerreros capaces de luchar con violencia y brutalidad extremas según lo requieran las circunstancias pero con capacidad para no ser simplemente salvajes, en el fondo espejos de a quienes pretenden repeler. Por otro lado estoy, como ya dije, en sintonía con una parte de su filosofía y forma de trabajo y ese enfoque está reflejado en nuestro trabajo, siempre con las beses, raíces o cimientos de la tradición como hilo conductor. Como reza el título del post, el cuchillo es peligroso, el cuchillo y su formación, la formación tanto en su uso como en la supervivencia ante una agresión con dicha arma es algo muy muy serio como para dejarlo en manos de cualquiera. Déjense de marketing, logos, escudos, camisetas, estéticos videos promocionales, etc.… trabajo, trabajo, trabajo y permanente autocritica son la base para evolucionar en este área. La lucha siempre es sucia, desleal y violenta, pero ser capaces de adaptarnos y sobrevivir es la esencia de nuestro Budô. Así que aprender a ser sucios, desleales y violentos es parte de nuestra táctica de supervivencia. No creo en el refinamiento técnico con las armas blancas en la calle, pero no creo en el salvajismo que supone una falta de formación correcta y bien cimentada y argumentada. Dicen que en el término medio está la virtud, no sé si será cierto, pero entre el salvajismo violento de unos y la estética refinada de otros hay un término medio que aúne lo mejor y más vital de ambos enfoques o filosóficas. Un alumno sabiamente comentó que si sólo te formas o entrenas de un manera, ofensiva y violenta, como única vía o alternativa, sólo podrás hacer eso si o si y ahí radica el problema, necesitamos alternativas y para eso hay que entrenar algo mas….

Seguiremos hablando sobre el tema……………