CUESTIONANDO…

Verán, siempre he creído que es un error facilitar la formación del alumno, creo que este debe aprender que no todo el conocimiento le va a ser entregado en “bandeja de plata”. Esta es una conclusión a la que llegué ya hace bastantes años. Sin embargo hoy me han hecho una consulta, dicha consulta versaba sobre una información concreta sobre la escuela Gikan contenida en un libro en concreto. Un viejo compañero y amigo me hacía la pregunta y mi respuesta fue sencilla. No conocía la respuesta con total fiabilidad. Aun consultando mis apuntes personales, tenía al menos 5 versiones o interpretaciones de la información contenida en ese libro. ¿Es todo esto un error del autor del libro?  ¿Es una limitación de mi formación o de la formación de mi amigo? Pues la respuesta es no, no es ninguna de esas cosas.

Verán, para comenzar a saber de un tema debemos primeramente conocer de su existencia, luego de los contenidos de dicho tema, más tarde de los fundamentos y elementos más importantes, de los más avanzados, etc.… ¿Que hizo el autor del libro? Recopilar la información que consideró fiable para publicarla, así y aunque no toda ella esté debidamente explicada nos permite ser conscientes de su existencia y por lo tanto podemos comenzar a indagar e investigar. Si tenemos suerte podremos preguntar a algún Dai Shihan Japonés u occidental sobre el tema y con suerte iremos obteniendo respuestas a nuestras dudas o preguntas. Sin darnos cuenta la semilla que el contenido del libro plantó en nosotros ha comenzado a germinar. Personalmente creo que Sensei ha hecho y sigue haciendo exactamente eso con todos sus alumnos. No da toda la información, no da toda la información a una sola persona, no da toda la información totalmente correcta aposta. Su objetivo es que estudiemos, investiguemos, entrenemos y después nos cuestionemos todo para volver a comenzar el ciclo una y otra vez. Si se nos ofrece todo en “bandeja de plata” lo cierto es que he comprobado con los años cómo la gente desprecia ese conocimiento fácil, lo ven tan sencillo de obtener que dejan de prestarle atención o darle el auténtico valor que tiene.

No es la primera vez que he querido compartir mis conocimientos sobre un tema y literalmente me han rechazado los mismos como si tales conocimientos no fueran válidos o de interés por no venir de ellos o de una fuente “superior”. En fin, siempre hay gente que vive creyéndose que sabe mucho, cuando lo que hace muchas veces es inventarse la información que ofrece. Siempre cuento a mis alumnos y estudiantes la anécdota de un formador que publicó un programa sobre Rokushakubō en la red. Todo el programa estaba literalmente “creado” por él, salvo algunos fragmentos tomados de los proyectos audiovisuales del Sensei el resto era creación suya. Al verlo le envié el Denshō de Kukishin Ryū para el Rokushakubō. Su respuesta fue “gracias interesante, pero lo mío es mejor”. En fin, creo que esta anécdota retrata bien a un tipo de formadores que cuando no saben, inventan.

Debemos ser plenamente conscientes de que nunca lo sabremos todo, pero sin duda si nos creemos en posesión de la verdad absoluta habrás llegado a tu fin, pues no harás esfuerzo alguno por seguir creciendo o evolucionando, simplemente te encerrarás en ti mismo y te aislarás del mundo, porque así “tu verdad” perdurará para tus alumnos aunque “tu verdad” no sea  “la verdad”. Por el contrario, uno debe siempre pensar que no lo sabe todo, es más, debe pensar que lo que sabe es posible que no sea correcto, cuestionarse todo es una fase esencial del proceso del aprendizaje. Estudiar, investigar, entrenar y cuestionar todo lo entrenado, investigado y estudiado. Crecer, madurar y evolucionar no es tarea fácil ni a veces agradable. Pero creo firmemente en que si tenemos constancia de que algo existe buscaremos saber más, si vivimos en una ignorancia auto impuesta, entonces la evolución no será posible. Cuidado con el inmovilismo de la tradición mal entendida, de la ortodoxia más empleada, son un error que nos hará rechazar la evolución natural de nuestro Budō y nos llevará a seguir viviendo en el siglo XVII.

Por ello agradezco cada dato que encuentro en mi camino, cada enseñanza o conocimiento, ellos me impulsan a seguir en ese ciclo sin fin que citaba antes, sin todos esos estímulos, tal vez, sólo tal vez mi evolución y crecimiento no sería el correcto y adecuado. No busquemos todas las respuestas en un solo libro, no cuestionemos al autor si nos ofrece más dudas que certezas, porque tal vez esté dándote una oportunidad única de crecer y evolucionar, nada es gratis, todo cuesta. No des nada por sentado, cuestiónatelo todo, estudia, investiga y entrena.

Hanbō XXI

Este texto pertenece a una pequeña serie escrita en un principio para reforzar el trabajo que inicialmente me había propuesto para el primer semestre de 2020. Como todos sabemos, la pandemia ha dificultado mantener una fluidez en las clases. Aun así el texto estaba en mi Pc y me parecía una pena no publicarlo, es una vuelta de tuerca y un machacar las bases de esta herramienta o arma. Este post añade ideas y datos al anterior texto o amplia algunas áreas del mismo. Para algunos será reiterativo, lo sé, pero veo que cuando trato un tema y no vuelvo periódicamente sobre él, parece que con el tiempo es devorado por el blog quedando sepultado entre sus más de 850 post y aunque en ocasiones doy luz de nuevo a algunos de esos post, me parece más eficaz escribir de nuevo sobre el tema y ver si aparecen en la narración nuevos enfoques, datos, anécdotas, etc. En este caso empleé una pequeña técnica de refuerzo subconsciente en él mismo, como propio experimento y así evaluar otras formas de escritura a la hora de comunicar con el lector.

El hanbō 半棒 es una de las herramientas de formación que más se puede integrar en nuestro día a día. El hanbō, cuyo término significa “medio = han Bō = bastón” ya que hace referencia a la medida “oficial” del hanbō, 90 cm o 3 Shaku (Shaku es una medida antigua japonesa que equivale aproximadamente a 31cm), de ahí su otro nombre oficial Sanshakubō. Se dice que el Rokushakubō o bastan de 6 Shaku (182cm aprox.) se partió y de ahí nace el hanbō. Otros dicen que de la rotura de un Yari o lanza, en definitiva de un arma o herramienta larga (hay un tipo de hanbō o Yari llamado comúnmente “te Yari” o “lanza de mano” y que no es otra cosa que la “otra” sección del Yari original que aún conserva la hoja de metal. Esta última fue utilizada por las fuerzas del orden en el periodo Edo para atrapar o confrontara delincuentes, personas violenta o peligrosas.

En Bujinkan el hanbō lo practicamos a través de dos escuelas. Por un lado la Kukishinden Ryū y por otro la Togakure Ryū. Aun así hay quien dice que una parte de los movimientos con esta herramienta están vinculados a la Takagi Yoshin Ryū. Este año tenía previsto un interesante seminario en Huelva mi amigo y compañero Dai Shihan Ubaldo Fernández Vega que por desgracia tuvo que cancelarse, quedándome con mucho interés por ver las diferencias en su forma de empleo, táctica y técnica del hanbō  según cada tradición.

El motivo de que lo considere una herramienta muy válida hoy día es sencillamente porque su diseño es algo que encontramos de forma natural en un entorno urbano. Hablo de arma o herramienta, porque siempre considero al guerrero como el arma autentica y al objeto como una herramienta o una extensión del propio guerrero si lo prefieren. Entrenando con esa mentalidad seremos capaces de no depender de ningún “arma” y ver en todo una “herramienta” que facilite nuestra supervivencia. Hoy día es legal llevar un bastón por la calle (no un bastón con “regalo” como diría un amigo mío, me refiero a estoques de mayor o menor tamaño) sino a bastones de estructura solida que utilizamos cuando no tenemos una estabilidad buena y ante la precariedad en nuestro equilibrio y para evitar saludar al suelo, usamos un bastón. Quien dice bastón, dice muleta. Los paraguas que tan naturales son en mi lluviosa y húmeda tierra asturiana, objetos cotidianos en los que nadie repara pero hoy en día se fabrican en materiales de muy alta resistencia permitiendo ser usados con fiabilidad como un elemento de protección. En este post adjunto foto de mi Sensei con un modelo, el más conocido hasta la fecha de ese tipo de paraguas “blindado”. No hay legislación alguna que prohíba usar o portar un paraguas con una estructura más recia o fuerte de lo normal, siempre que no oculte un arma, como un estoque, es totalmente legal.

Bien, tenemos ya 3 objetos cotidianos que pueden ser empleados como un hanbō. Si hemos entrenado adecuadamente la base de las tradiciones que contienen el trabajo principal de hanbō, convertir esos objetos cotidianos en una herramienta eficiente de supervivencia es algo simple y natural para nuestro cuerpo y mente. No es el primer post que dedico al tema del hanbō como elemento de utilidad contemporánea, pero siempre me parece que es bueno incidir en estos temas. Por una parte la necesidad de una formación de base dentro de la tradición que genere buenos y sólidos cimientos y después esos cimientos nos permitirán evolucionar hacia nuevas metas u objetivos.

Hay gente que por edad, salud, lesión, etc.… no pueden salir corriendo cuando un arma aparece, es entonces cuando necesitamos de un ecualizador que equilibre la contienda, la agresión ilegitima que sufrimos. Estos objetos inteligentemente usados pueden ser de mucha ayuda. Un consejo, si tienes problemas de salud lleva contigo un informe médico siempre. En caso de que un agente del orden excesivamente puntilloso y sin conocimiento real del reglamento de armas, pretendiera intervenirte el paraguas, bastón o muleta y proponerte ya en el colmo de la desfachatez para algún tipo de sanción, mostrar el informe médico y hacerlo constar en el atestado y conservar copia del mismo, del atestado completo, es vital. A ver como justifica ese agente ante delegación del gobierno que una persona que por temas concretos y justificados de salud se le ha desprovisto de su elemento de auxilio o apoyo, elemento que no está recogido en el reglamento de armas como objeto “arma” prohibida o de uso restringido.  Hago esta puntualización porque nadie nos puede prohibir ir con paraguas por la calle hasta en un día de sol, pero a veces, a ciertas edades, los bastones por ejemplo, llegan a provocar las suspicacias de los ya, de por sí,  suspicaces agentes del orden.

Bien no voy a extenderme más, entrena el hanbō de la Bujinkan y con tesón y una mente abierta encontraras en él así como en la formación con otro buen número de “herramientas” de Bujinkan, una vía de evolución que te facilite la supervivencia urbana. Entrena y permite que el legado de Hatsumi Sensei te muestre el camino.

PRESENTE Y FUTURO DE LA BUJINKAN

Llevo un tiempo queriendo plasmar ciertas reflexiones sobre la actual situación de Bujinkan. Tras la retirada, no sé si llamarla jubilación del Sensei, tras el fallecimiento de su esposa (DEP) y a consecuencia de los diversos problemas de salud que el Sensei arrastra, es notable que la opacidad que se percibe desde Japón puede permitir que ciertos individuos y grupos campen a sus anchas. Hablo de opacidad porque a día de hoy no tengo constancia de que dolencias sufre el Sensei y en qué grado. Esto que pudiera ser considerado algo de su ámbito privado, no lo es tanto ya que todos sus alumnos y los alumnos de sus alumnos estamos preocupados por él y su evolución. Si no hay noticias es fácil que la rumorología se active y toda clase de chismes circulen sin control.

Las cosas en Japón son diferentes, van a un ritmo diferente y se hacen de forma diferente, es un hecho incontestable. Sin embargo creo que igual que se han publicado documentos avisando del cierre del Honbu y del cese de las clases en el mismo a causa de la pandemia, de igual modo se pueden difundir comunicados a otros niveles. Los extranjeros afincados en Japón tienen la oportunidad única de servir de puente, de conexión entre occidente y oriente y no ser sólo una vía de conexión para un pequeño grupo de formadores.

La presentación oficial de los sucesores del Sensei al frente de las nueve escuelas de las que es heredero directo ha sido cuanto menos peculiar. Digo sucesores porque hasta que Sensei ya no esté, son eso, sucesores, próximos responsables de esas escuelas y herederos de dichos linajes pero aun no, no mientras Sensei esté con nosotros. No voy a entrar en un análisis de quien ha recibido qué escuela y quien no ha recibido escuela alguna. Eso es una decisión que compete sólo a Sensei y que todos respetamos. Otra cosa es que no todos lleguemos a vislumbrar su nivel de percepción del futuro a la hora de nombrar sucesores para los distintos linajes. Lo cierto es que Bujinkan es hoy por hoy en sí misma un escuela, es el Hatsumi Den, el autentico legado del Sensei para las próximas generaciones y es algo que personalmente tengo muy claro. Ajeno a nuevos herederos o sucesores, lo que me importa es el Hatsumi Den, y ese legado nos lo ha dejado a todos. En primer lugar a los Dai Shihan obviamente, pero en conjunto a todos los practicantes sinceros de Bujinkan.

Sé que muchos han adquirido una conexión con los años con uno u otro instructor japonés, algunos de los cuales son ahora sucesores de alguno de los nueve linajes que todavía pertenecen a Sensei. Intuyo que en el futuro, cercano, se definirán lealtades o simpatías hacia uno u otro instructor en función de real aprecio por sus conocimientos y enseñanzas o por intereses logísticos, comerciales o mercantiles de una u otra índole. Mi respeto hacia todos ellos, pero yo soy alumno del Sensei y mi afecto y devoción son para él, sólo para él. Siento su legado como mi responsabilidad, para otros será vincularse a un instructor u otro en Japón o por el contrario crear su propio “Den” o “transmisión”. Creo que algunos buscaran crear, si no lo han hecho ya, su propio “Ha” “rama” dentro de las tradiciones heredadas y transmitidas en Bujinkan. Todo es factible, todo o casi todo, al menos así pienso yo, es respetable, hasta un cierto punto, pero en mi caso soy fiel a un legado, a unas enseñanzas, a un Sensei, en definitiva al “Hatsumi Den”.

Estas son reflexiones que comparto con todos en mi blog, libremente, cada cual tiene seguro su visión del asunto, seguramente más válida que la mía, pero yo con estas palabras hago mi propia declaración de intenciones y me posiciono para el futuro. Sensei comenzó a dinamitar la estructura administrativa central de Bujinkan hace unos 18 años, así lo expresé entonces y el tiempo y los hechos me han ido dando la razón. Primero fue permitir que los 15ºDan realizaran el Godan Test (Sakki Test) y mira que no me costó una discusión monumental en su día el tema con Brin Morgan en Oviedo, cuando en 2010, escandalizado, me comentaba que un instructor andaluz había ejecutado varios Godan Test a estudiantes Portugueses. Recuerdo su indignación y mi cara de sorpresa. Él no sabía que Sensei había permitido desde hacía ya un tiempo esas prácticas. Hace unos 3 o 4 años Sensei prescindió de seguir emitiendo las famosas licencias de miembro de la Bujinkan y de la Shidoshi Kai, dejando en manos de los Dai Shihan emitirlas a partir de ese momento. A fecha de hoy el Honbu sólo tramita los Menkyo de grado y de formación, habiendo, al menos en principio eliminado el grado de instructor junior o Shidoshi Ho. Supongo que el siguiente paso será tal vez permitir que los Dai Shihan emitan esos Menkyo bajo ciertas pautas o normas, aunque espero que no sea así y el Honbu conserve esa función.

Para Sensei Bujinkan ha sido y es una herramienta que le permite mantener el contacto con todos sus alumnos por el mundo y que de alguna forma representa de cara al público en general la imagen de sus enseñanzas. Sin embargo el Hatsumi Den es la autentica Bujinkan, trascendiendo meros protocolos administrativos y consolidando una herencia que debe ser estudiada, entrenada, transmitida y si, con el tiempo, mejorada, permitiendo su evolución en el contexto de las nuevas necesidades y desafíos a los que nos enfrentemos. Démonos cuenta que 2020 está siendo un año complejo, difícil, duro, donde estamos viendo ya la necesidad de adaptación de ese legado a tiempos inciertos de aislamiento, desconfianza, inestabilidad social, económica, política, sanitaria…. Ahora es cuando debemos ser, no inmovilistas y ortodoxos de la tradición o puristas fanáticos, sino guerreros capaces de vislumbrar los retos y desafíos que se nos presentan y luchar para sobrevivir a todos ellos evolucionando.

El futuro está en nuestras manos, en la capacidad para trabajar para ayudar a los demás y sobrevivir y no para derribar al contrario o perjudicar a otros. Ahora más que nunca las enseñanzas de Sensei toman nueva fuerza y valor, vigencia y plena actualidad.

EL CUCHILLO EN EL CINE

Recientemente mientras leía el último trabajo de Patricio Diez Butty en ingles, que por cierto parece que en breve pudiera ver la luz en Español, me encontré con un capítulo dedicado al cuchillo en el cine. Para quien no lo sepa Diez Butty ha escrito un libro sobre armas blancas de cierto interés. En 2006 publicó su libro es Español, del que ahora ha realizado una revisión y ampliación notables. Sobre el libro y su contenido habría mucho que comentar pero voy a centrarme en el tema del cuchillo en el cine. Idea que ya tuve en el año 2000 cuando comencé a redactar las bases de mi monografía sobre las armas blancas, proyecto que no se si un día verá la luz ya que tengo serios debates internos de orden ético /moral a cerca de dar publicidad a cierto tipo de información…..pero eso es ya otra historia.

Diez Butty inicia su singladura en el tema que nos ocupa mencionando un film que podríamos denominar el primer film centrado de una forma importante en torno al cuchillo. Se trata de “La Novia de Acero” (The Iron Mistress, 1952). Protagonizada por Alan Ladd en una de sus escasas interpretaciones de interés (su mejor trabajo lo haría sin duda un año después con el film de culto “Raíces Profundas” (Shane, 1953). El film narra las primeras aventuras de James “Jim” Bowie y de una forma romántica nos cuenta como creó y comenzó a ser conocido por el uso del mítico cuchillo que lleva su apellido. Diez Butty menciona con acierto un film que aun sin tener al cuchillo realmente en su esfera de protagonismo no se puede dejar de mencionar si hablamos de la figura de Jim Bowie y me refiero a “El Alamo” (The Alamo, 1960), film protagonizado y dirigido por John Wayne y donde el personaje de Jim Bowie lo interpreta Richard Widmark. Aquí es más llamativo para el espectador el mosquete muti cañón que utiliza que su mítico cuchillo que aun así porta en todo momento. Aun con todo si se menciona a Jim Bowie y su cuchillo es lógico hablar de algunos films donde aparecen versiones más o menos estilizadas del mismo como “Forajidos de Leyenda” (The Long Riders, 1980) o la más reciente “Enfrentados” (Seraphim Falls, 2006). En ambas pero sobretodo en la segunda el cuchillo tiene un papel predominante en las escenas de acción, siendo protagonista de momentos estelares (el cuchillo usado seria un Muela Magnum 26 español). Si siguiera en esta línea el uso de la navaja automática por parte de Kirk Douglas en “Duelo de Titanes” (Gunfight at the OK Corral, 1957) también podría ser mencionada (incluida “la trampa” que Douglas hizo en la escena del bar pretendiendo sacar su navaja del cuello/nuca de la chaqueta/camisa cuando en realidad estaba oculta en un pliegue de la barra del bar para facilitar la toma al actor).  Incluso el mismo truco se vería años mas tarde en “El Dorado” (El Dorado, 1966) donde sería un jovencísimo James Cann quien emplearía con más fortuna visual ese efecto.

Pero cambiemos de tercio o de género cinematográfico. Diez Butty se centra en el género bélico para hablar de cuchillos. Curiosamente menciona películas donde el cuchillo poco aparece, tales como “Un Puente Sobre El Río Kwai” (The Bridge on the River Kwai, 1957) o “12 Del Patíbulo” (The Dirty Dozen, 1967) e incluso “Salvar Al Soldado Ryan” (Saving Private Ryan, 1998). Todas ellas tienen algún momento, unas más que otras, de corte dramático donde el cuchillo es el vehículo para generar el dramatismo o la tensión emocional. Sin embargo Diez Butty se deja en el tintero un film esencial, mucho más que cualquiera de los citados. Me estoy refiriendo a “Las Brigadas Del Diablo” (The Devil’s Brigade, 1968). Film basado en hechos reales, concretamente sobre la primera fuerza especial conjunta formada por los EE.UU. y Canadá y denominada oficialmente “Primera Fuerza de Servicios Especiales”. Esta unidad fue un desquite de los EE.UU. ante los éxitos del S.A.S Británico en la IIWW. Esta fuerza llevo a cabo misiones prácticamente imposibles y sembraron el terror entre las tropas alemanas. Su creador El coronel Robert Frederick diseñó su propia daga para dotar a sus hombres de la mejor herramienta posible, la daga V-42. En el film ese personaje en encarnado por Willian Holden. En el film se pueden ver momentos donde se hacen pruebas sobre la resistencia de los diseños ya existentes, de la formación en su uso, como los soldados realizan su afilado, limpieza y mantenimiento  y una escena con una dramática lucha, daga en mano. No se pude hablar de cuchillos en el cine bélico y no citar este film, imperdonable. Dejo un enlace a un completo análisis de dicha daga, su creador y el film en concreto ya publicados en este blog.

https://bujinkanasturias.wordpress.com/2011/08/21/la-daga-v-42-y-la-brigada-del-diablo/

Pero claro no podemos abandonar el género bélico sin hablar de la saga “Acorralado” más conocida por la saga “Rambo”. 5 films y 6 cuchillos que han tenido, unos más que otros, un protagonismo tal que se volvieron algunos en auténticos iconos del cine y de los aficionados a las armas blancas. Tres diseñadores: James Buel Lile que se haría cargo de los dos primeros, más centrados en la supervivencia y que creo, con sinceridad que son los más recordados por el público. Gil Hibben que se encargó de los cuchillos de la tercera y cuarta película, más centrado en mostrar cuchillos potentes, agresivos y netamente ofensivos. Dietmar Pohl fue quien se encargó de los dos cuchillos del quinto y último film de la saga. Diseños más contemporáneos de líneas muy “Pohl Force”. Uno de los diseños sólo se usó en una escena del film y Stallone indicó que no se mostrase en público dicho diseño hasta el estreno del film, aunque en algunos carteles publicitarios ya se mostró el mismo. Este diseño conocido por MK-9 se le re bautizó como “Heartstopper” y es el único de la saga que tiene una empuñadura sub hilt. El otro diseño denominado MK-8 era un claro homenaje a los dos primeros cuchillos de la franquicia. En este último film se pueden ver diversos cuchillos de la saga, empleando el diseño de “Rambo 4” y mostrándonos los diseños de “Rambo 2 y 3” no voy a entrar a comentar los cuchillos de la franquicia “Los Mercenarios” ya que están de adorno el 99% del tiempo, aunque Stallone encargó un par de diseños buscando generar el efecto icónico que ya obtuviera en la saga Rambo pero que no se materializó. Aunque es cierto que han popularizado la venta de Kunai para ejercicios de lanzamiento sustituyendo en muchas cuchillerías a los clásicos cuchillos lanzadores de toda la vida, gracias al uso de los mismos que realiza el personaje interpretado por Jason Statham.

Bien repasado el género bélico, hay un género por el que Diez Butty no pasa y que básicamente se centra en el cuchillo, machete o cualquier otra arma blanca, el género denominado Slasher. Realmente es un sub género dentro del cine de terror que hace hincapié en el empleo por parte del psicópata de turno, generalmente inmortal, de todo tipo de cuchillo, hachas, machetes o cuchillas variadas. Las sagas de “Viernes 13” (machete) o “Hallowen” (cuchillo) son ejemplos de ello. El origen de este sub género se remonta al film “Psicosis” (Psycho, 1960). Uno de los diseños emblemáticos de esos films fue el Buck 119, todo un ícono usado en un film por vez primera también ya clásico “Al Filo De La Sospecha” (Jagged Edge, 1985).

Ahora quisiera centrarme en dos film que merecen mención aparte y un tercero que Diez Butty también ignoró aun siendo en mi opinión un film de culto donde el uso de armas blancas es esencial. Me refiero a “Nueva York año 2012” (The Ultimate Warrior, 1975). Este es un film del sub género post apocalíptico, que se puso de moda a mediados de los años 60 y tuvo su apogeo en los 70 y hasta mediados de los 80. Protagonizada por un crepuscular Yul Brynner (sólo rodaría un film mas, realizaría un cameo en otro film y sería el narrador de otro antes de fallecer en 1985) que se nos presenta como un post apocalíptico guerrero que utiliza diestramente su cuchillo, una daga Suiza lamentablemente adoptada por la “SS” Nazi en la IIWW. Personalmente la considero una película de culto, no soy el único que piensa así. Hay films del género fantástico donde las dagas o cuchillos tienen importancia. Desde “Dune” (Dune, 1984) donde el duelo final a cuchillo es de sobra conocido por todos y cuyo coreógrafo fue Kiyoshi Yamazaki. “El Libro de Eli” (The Book of Eli, 2010) donde el protagonista usa de forma muy hábil un machete gracias a las coreografías de Jeff Imada.  La trilogía de “Riddick” tiene un buen uso por parte del protagonista de armas blancas. Incluso “Time Cop” de J.C. Van Damme tiene algún momento, ridículo eso sí, con un original diseño de hoja bífida de Gil Hibben.

Como dije he dejado dos film que son caso aparte para finalizar este post. Uno de esos film es “El arte de Matar” (A Grande Arte AKA Exposure, 1991). De este film hablé ampliamente en este post del blog cuyo enlace aquí os dejo.

https://bujinkanasturias.wordpress.com/2009/09/09/exposure-el-arte-de-matar/

El otro film es “La Presa” (The Hunted, 2003). En la sección “Armas Blancas” encontrareis un amplio comentario sobre el cuchillo que convirtió al diseño de Tom Brown Jr. en un top ventas y en uno de los cuchillos mas imitados de las últimas dos décadas. Aquí os dejo el enlace a la sección: https://bujinkanasturias.wordpress.com/armas-blancas/

El film que no es otra cosa que una versión nueva adecuadamente tuneada de “Acorralado”. Con todo resulta un film ciertamente entretenido e interesante con escenas de lucha con cuchillo inteligentemente diseñadas, no realistas al 100% ya que como dijo un experto en el arte de la coreografía cinematográfica de lucha, Jeff Imada, si haces algo 100% real no luciría practicante nada en pantalla por lo simple y directo que resultaría. Fue el grupo Sayoc quienes se encargaron de la coreografía de esas escenas así como de las escenas de entrenamiento y formación que se ven en el film.

En general el cine cada cierto tiempo nos ofrece alguna escena, no film, de cierto interés para aquellos que nos dedicamos a la formación y estudio de las armas blancas. Es por ello que posiblemente si me pusiera a hacer memoria pudiera citar más de 10 o 20 o 30 films donde poder ver alguna escena de interés. Este post, tomando de base lo comentado por Diez Butty en su texto, es mi opinión personal al respecto.

Este post está ilustrado con fotos de algunos de estos films, no ha sido a veces fácil encontrar algunas fotos decentes por ser films antiguos y de los que hoy día Internet apenas se hace eco.

INMARCESIBLE

Hay un término poco usado o al menos no del dominio de la mayoría de la gente que expresa muy bien el respeto, amor, lealtad y/o devoción que muchos sentimos por nuestro Sensei. Me refiero a inmarcesible, la capacidad de no marchitarse, de ser literalmente inmarchitable. Inmarcesible, así veo y siento esos adjetivos que antes mencionada en mi relación con mi Sensei. En mi caso es Hatsumi Sensei, en el caso de otros será un formador diferente al que han decidido, a la vez que han sido aceptados como alumnos, seguir y aplicar esos importantes adjetivos que conforman la base de una relación Sensei – Gakusei.

No todos sienten igual, los hay que han decidido llamar Sensei a otro formador, es normal, su vinculación con su Sensei es algo muy personal. Cada cual sigue y trabaja con el formador que quiere y que le acepta. Decía antes que muchos sentimos un afecto, un amor por nuestro Sensei, pero no he usado el término “todos” porque lo cierto es que no todos sienten así, sus actos así lo revelan. Cada estudiante tiene derecho a formarse con aquel instructor que desee y que a su vez le acepte como alumno. A ese formador le llamará “Sensei” y a él deberá aplicarle esos adjetivos que mencionaba al comienzo. Cada estudiante necesita un formador, pero más aun necesita un Sensei, una figura a quien sienta que puede, y sobre todo debe,  llamarle así.

Todo esto va de respeto a quien llegó antes, a quien luchó antes, a quien sudó, sangró, lloró y continuó entrenando, enseñando, estudiando, aprendiendo, compartiendo… Todo esto va de lealtad a quien te lo da todo y no te pide nada salvo compromiso no hacia él sino hacia las enseñanzas que ha recibido y se ha comprometido en transmitir. Todo esto va de amor, afecto por quien te inspira y te guía, quien te enseña más allá de las 4 paredes de una sala o las pocas o muchas horas de enseñanza que puedas recibir cada mes. Todo va de gratitud, en el fondo Gakusei muestra gratitud a Sensei y Sensei muestra gratitud a Gakusei. Esta relación es, sin duda,  la más compleja y profunda de las tres relaciones esenciales que se dan entre los seres humanos a lo largo de sus vidas según la tradición oriental.

Estos últimos días he pensado en esa relación que me une a mi Sensei. Los luctuosos hechos acaecidos días atrás me han hecho pensar en lo mucho que significa mi Maestro, lo mucho que significa mi Sensei para quien aquí escribe y con qué prudencia uso ese término “Sensei”. Estos días en que la tristeza por la pérdida pero sobre todo por la tristeza de mi Sensei, por “su” pérdida, por “su” dolor, me han recordado que la única lealtad que ya debo está para con él y sus enseñanzas, un puñado de estudiantes, alumnos y amigos (hermanos). Inmarcesible es esa lealtad, ese amor filial, esa devoción, más allá, transciende los conceptos de espacio y tiempo. El tiempo que pasamos juntos, el espacio físico que nos separa, todo ello desaparece, su valor es ahora relativo. Un segundo es un día; un minuto, una semana;una hora, un mes; un día, es un año…. La distancia, el espacio, los miles de Km que aparentemente nos separan, en realidad no son apenas unos metros, estamos unidos más de lo que ni yo mismo me había puesto a pensar.

Siento lástima de quien no entienda estas palabras, porque su relación Sensei – Gakusei es falsa o está vacía. Buscadores de fortuna, arribistas de todo tipo, mercaderes de toda especie, reptadores y trepadores de cualquier índole, lástima siento por vuestro errado camino, que no voy a molestarme en comentar, por respeto y porque no merece ya la pena.Salvo cuando pretendáis creeros moralmente por encima de los demás cuando estáis muy por debajo. En Bujinkan hay un 99% de Gucci y un 1% de Warmark, no al contrario como algunos pretenden auto convencerse…… y convencer a los demás.

¿HEMOS VUELTO A “PANEM ET CIRCENSES”?

¿Volvemos a “Panem et Circenses”, la época del “Pan y Circo” expuesta por Juvenal alrededor de dos siglos antes de nuestra época? ¡Parece que es así! (1)

Esta metonimia de Juvenal, poeta satírico romano, iba a mostrar la erosión o ignorancia de la población sobre el deber cívico como prioridad. Si la gente tiene suficiente comida y entretenimiento, no ve su deber (cívico) como una prioridad. Eso es lo que está sucediendo hoy con la pandemia.

Esta pandemia mundial está afectando nuestra vida diaria de una manera que nadie podría haber predicho. Si lo crees o no, es irrelevante aquí. Lo que no lo es, es cómo reaccionamos ante una situación como esta.

Veo la pandemia como una oportunidad para que los humanos cambien, se adapten y desarrollen nuevos comportamientos. Y lo que veo es diferente. Nos estamos moviendo hacia atrás, no hacia adelante. Si bien el mundo está cambiando rápidamente, nuestras acciones aún son pre-COVID.

Déjame darte algunos ejemplos. La mayoría de los humanos ahora tienen que usar mascarillas. En unas pocas semanas, se convirtió en una prenda habitual. Todos los días, millones de personas en el planeta dicen “¡Oh, no, olvidé mi mascarilla de nuevo!”

Cuando no las teníamos, la gente pedía más mascarillas. Ahora las mascarillas son obligatorias y tenemos suficientes. Y la misma gente vuelve a quejarse. Protestan contra el gobierno porque sienten que su libertad está en peligro. No hay lógica.

Lo que enseña la Bujinkan es aprender a sobrevivir. No se trata de juzgar a los demás, y no lo intento. Pero la pandemia obliga a nuestra Sociedad, en su conjunto, a evolucionar. Es por eso que las expectativas de la gente de “pan y circo” no ayudan. Ser reacio a cambiar no es nuevo.

Hace mucho tiempo en Mesopotamia, los sumerios pusieron los cimientos de nuestra civilización. (2) Fueron los primeros en inventar la escritura. Pero cuando decidieron cambiar la forma de escribir, las cosas no ocurrieron sin protestas. (3) (4)
Cuando los portugueses desembarcaron en Japón en 1543, fueron los primeros europeos en poner un pie en las islas. (5) Trajeron consigo el primer juego de mosquetes. Ese fue un cambio significativo para el Samurai tradicional que rechazó esta nueva arma. Avance rápido, en octubre de 1600, Tokugawa unifica el país con una brillante estrategia y armas de fuego. Los tradicionalistas perdieron porque se negaron a cambiar. Se está produciendo un cambio y, para sobrevivir, debemos adaptarnos a él, no rechazarlo.

Cuando el emperador Meiji recuperó su poder a fines del siglo XIX, estaba rompiendo una regla que se remontaba a 1185. Eso no fue fácil, pero lo hizo. El famoso Yamaoka Tesshu también fue un hombre de cambio. (5)

Los ejemplos anteriores muestran que el cambio es aceptarse. El cambio es algo permanente y natural. Cuando lo rechazas, te quedas estancado en el pasado. Si tenemos que usar mascarillas hoy, no es para perder nuestra libertad, sino para seguir con vida. Y si crees que la pandemia no es real y rechazas la mascarilla, pones nerviosas a otras personas. Si no lo haces por ti mismo, puedes hacerlo por tus semejantes.

La libertad personal es vital para los humanos. No está en peligro por una mascarilla, algo de lavado de manos y distanciamiento social. Ese es nuestro deber cívico, seguir y respetar las reglas para que la mayoría pueda ser o sentirse más feliz. Como miembro de Bujinkan, mi objetivo es seguir la corriente, no luchar contra ella. Supongo que no te interesan las recompensas inmediatas de “Panem et circenses”. Porque si es así, podrías estar traicionando las enseñanzas de Bujinkan de Hatsumi Sensei. ¿Eso es lo que quieres?

Por Arnaud Cousergue

1. https://es.wikipedia.org/wiki/Panem_et_circenses
2. Los sumerios contaban en base 12, que es la razón por la que medimos el tiempo en múltiplos de 60. Por eso hay 12 signos en el Zodíaco.
3. El pueblo sumerio inventó la escritura. Escribieron de derecha a izquierda y de arriba a abajo. Luego, unos miles de años más tarde, los acadios lo cambiaron para escribir en papel de la misma manera que lo hacemos nosotros.
4. https://es.wikipedia.org/wiki/Escritura_cuneiforme
5. https://es.wikipedia.org/wiki/Relaciones_Jap%C3%B3n-Portugal
6 Cubrimos la vida de Yamaoka Tesshu y sus logros anteriormente en este Blog.
7 Más sobre Yamaoka Tesshu https://es.wikipedia.org/wiki/Yamaoka_Tessh%C5%AB

EL ERRÓNEO CONCEPTO DEL FRACASO

Verán creo que el fracaso, el error, la equivocación o el fallo son escuela vital de la que podemos aprender valiosas lecciones. Del éxito no se aprende, de todo lo anteriormente citado sí. Sensei durante el Tai Kai de Argentina de 1993 dijo “Equivóquense mucho hijos míos, mucho, pero no demasiado… porque sólo de la equivocación se aprende, del éxito no” Del fracaso nace la capacidad real de aprendizaje y superación, del éxito suele nacer la falsa sensación de seguridad, vanidad, suficiencia…trampas para el ego que pueden ser fatales.

Esta reflexión nace de una vídeo-charla con un alumno donde le matizaba algo que creo, por todos conocido, pero que observé que no era del todo así. Una cosa es fracasar, algo que todos y repito todos, hacemos varias veces a lo largo de nuestra vida. Algo que, como ya he comentado, es necesario para el crecimiento y evolución, otra muy distinta es ser un fracasado. Fracasado, según la RAE, “es quien fracasa en la cosa (área o tema) que se expresa”, en aquello que pretendía triunfar, fracasa en un objetivo concreto, pero creo que es la segunda definición “Que no ha conseguido en la vida la posición o el estado a los que aspiraba”, más precisa del fracasado. En nuestro mundo actual ese término se aplica generalmente a quienes se creen que han hecho de fracasar su modo de vida y su excusa para no esforzarse y superarse, a quienes se rinden al primer escollo, al primer obstáculo y prefieren “cerrar los ojos” y creer que no existe esa limitación o ese bloqueo y tienden a salirse por la tangente, como se suele decir. Creo que se usa muy a la ligera dicho término, por eso es bueno matizarlo y conocer las sutilezas entre fracaso y fracasado.

En mi Dōjō a veces me pueden oír comentar que una persona fracasó en su intento por formar parte del Dōjō, de la actividad, Bujinkan, pero no me oirán hablar de esas personas como fracasados. Sí, han fracasado, la actividad, las exigencias de la misma y las mías propias como formador les han superado, como suele decirse coloquialmente “les han pasado por encima como una apisonadora”. Tenderán a la huida de forma, muchas veces, poco decorosa, atacando a la actividad, al grupo o al formador, como niños pequeños enfurruñados. Bueno, algunos han llegado en su huida a extremos tremendos sólo para ocultar su fracaso. Sin embargo no son fracasados como algunas personas malinterpretan, muy probablemente en sus vidas tienen éxito laboral, personal, social, familiar, etc.… simplemente no eran lo suficientemente buenos ni querían tanto como ellos decían o creían, aprender, crecer y evolucionar a través del Budō de Bujinkan.

Del fracaso se aprende siempre y, con tenacidad y disciplina adecuadas se retoma el camino y se vencen las dificultades, miedos, dudas, inseguridades…. Recuerda “aquello a lo que te resistes, persiste”. El fracasado no aprende, sólo busca una excusa o alguien a quien culpar de su fracaso. Verán, por edad, lesiones, enfermedad, a veces, uno ya no puede hacer lo mismo ni al mismo ritmo que lo hacía dos o tres décadas antes. Es ley de vida, aprender de esas limitaciones, es algo positivo. Si tienes tus rodillas mal y ya no puedes trabajar las formas en seiza buscas otra forma de sentarte y hacerlas, adaptarlas, porque sabes que las formas sólo son ejemplos codificados, no leyes inamovibles, porque quienes piensan así no hacen Budō, sólo vuelven el Budō en un ritual carente de vida. Pero si tus rodillas son la excusa para no hacer esas formas, para no entrenarlas, estudiarlas y aprender de las mismas es cuando estás llamando al fracaso a tu puerta. Tal vez no puedas rodar, no es un problema, pues una limitación potencia tu capacidad de superación. Siempre habrá quien diga que si no puedes estar en seiza o rodar has fracasado, mejor dicho eres un fracasado. En fin, a esa gente les diría que tengan cuidado porque el Sensei hoy día fruto de los años y la enfermedad no puede rodar o adoptar seiza, tales hechos no le han frenado, tal vez limitado, son avatares de la vida que le hacen mejor, además de un ejemplo a seguir, porque los ha ido superando, creciéndose ante las dificultades y ha permanecido impartiendo clase hasta este mismo año. Él es ejemplo de que cuando no puedes hacer algo no implica que no tengas el conocimiento para transmitirlo a la siguiente generación.

Hay un dicho mal usado “quien no puede hacer, enseña”. Muchos ven en este dicho una interpretación curiosa, la de que los negados o inútiles como no saben hacerlo, pretenden enseñarlo, al menos así lo interpretan algunos imbéciles. Bien, cuando no puedes hacer algo es porque a causa de la edad, lesión o enfermedad no te es posible ya hacerlo, pero la experiencia de años y años haciéndolo te permite enseñar a las nuevas generaciones que aún no saben, no tienen la experiencia y la formación necesarias. Por eso veneramos y respetamos a nuestros mayores porque no sólo supieron hacerlo sino que ahora que el tiempo, juez inexorable, les impiden seguir haciéndolo aún son plenamente capaces de transmitirlo, enseñarlo. Un cirujano por no poder operar no es menos cirujano o peor cirujano, sus miles de horas de quirófano no las tienen aquellos que se inician como tales, por ello su conocimiento y capacidad para enseñarles correctamente es algo tan valioso.

Durante todos estos años como formador he visto a gente superarse para seguir entrenando, afrontando miedos en ocasiones patológicos. Superando lesiones, enfermedades, limitaciones de todo tipo y origen. Pero también he visto gente que ha sido pasto del ego, la vanidad, las ansias de poder, estatus, una falsa superioridad de algún tipo, etc.… esos lastres les han hecho fracasar. Fracasaron y lo seguirán haciendo si no aprenden de esos fracasos a mejorar en aquellas áreas donde es necesario. Nunca serán, al menos en mi Dōjō, fracasados, meramente personas que fracasaron en un proyecto que les superó, que les venía grande, por el que no estaban dispuestos a pagar el precio (nunca hablo de dinero al mencionar “precio”, como es obvio, pero lo matizo porque sé que algunos todo lo miden por el dinero que les aporta o genera el Budō o sus alumnos). Sudor, lágrimas, dolor, sacrificio, disciplina, compromiso, determinación…. Quienes entrenan conmigo conocen D.O.C.C.C., así que me entienden.

Luchen para aprender de sus fracasos, no renuncien ni huyan de ellos, renegar o pretender ignorarlos no los hará desaparecer, crezcan con el fruto de los mismos, del conocimiento, experiencia, sabiduría y no se sientan fracasados, aún no han llegado a ese extremo o nivel, tienen tiempo de cambiar, mejorar, triunfar

12 AÑOS

En estos días se cumplen 12 años de la creación de este blog. Nació con la sana intención de dar información puntual sobre mi Dōjō en el Principado, poco a poco ha ido creciendo y ampliando horizontes hasta convertirse en un blog muy visitado (el números de visitas por día, mes y año así lo atestiguan) y seguido (el número de suscriptores y seguidores del blog crece cada mes). Este año he querido que algunos de mis alumnos y estudiantes compartiesen sus impresiones sobre Bujinkan y su experiencia en el Dōjō. Son sus palabras, una por una, sin poner ni quitar una coma o un punto. Es mi forma de, este año, hacer más palpable que nunca que este blog es de todos los que forman parte de mi Dōjō y que todo cuanto piensan, sienten u opinan es valorado. Espero que sus testimonios sean de interés.

Que las artes marciales han marcado mi vida no es un secreto, pero está claro que de una manera nada ortodoxa. Yo era un crío más bien pacífico, soñador y ensimismado. El mundo de la acción no era para mí. Uno nunca sabe, sobre todo cuando inicia algo de tan joven, si lo hace por alguna suerte de voluntad primigenia o si le viene marcado por alguna especie de sino, y estos temas aún en estos tiempos son más bien de debates filosóficos, y no llegaríamos a ninguna parte. Valga con decir que a una tierna y parvularia edad, mi madre decidió que necesitaba endurecerme, física o mentalmente. Seguramente ambas. A mí jamás se me hubiese pasado por la cabeza. No sé cuánto tiempo aguanté; unos pocos años, y aprendí más bien poco, no porque el gran Bibi Cecchini, leyenda del Judō, fuera mal maestro, si no porque, como ya he dicho, aquello no iba conmigo. Pero, de la misma manera que una semilla en la tierra o una buena piedra sobre unos cimientos, algo quedó engranado en mi sistema nervioso, y un ansia de algún tipo empezó a crecer, muy lentamente como veremos, en mi interior. Fue quizá eso, o quizá otras cosas más etéreas, o quizás una película de Steven Seagal (no me avergüenza decirlo), o una combinación, lo que bastantes años después, en mi adolescencia, me impulsó a volver a entrenar. A esas edades tanto mi fantasía como mi necesidad de conocimiento estaban desbocadas, y ya llenaba mi estantería con manuales de las más variadas artes de lucha. Puede que el Aikido me hubiese descubierto un mundo más rico si yo hubiese sido una persona centrada y constante, o puede que no, pero lo cierto es que en dos franjas temporales de menos de un año en dos escuelas diferentes, aprendí más bien poco. Estoy seguro de que el ritualismo lacónico, casi sepulcral, ayudó. De nuevo algo quedó, como la humedad en las plantas después de la lluvia o el regusto de una bebida para el sediento, aunque sólo fueran ideas inconexas y sin pulir. La certeza de que, aunque su esencia se me escapaba porque seguía sin atraparme, las artes de la guerra eran bastante más que algo físico, y que comportaban  arte, sensibilidad y percepción. Quizás fue esa esquiva sensación la que, de nuevo, unos años de barbecho después, me volvió a acicatear. No sé si era la sensación de que uno de mis sueños me seguía eludiendo, pero lo cierto es que esta vez mis decisiones fueron más impulsivas. Por varios meses, y en dos casos de nuevo, exploré dos artes (Krav Mahga y Wing Tsun) que hacían de la acción explosiva y la necesidad de ganar una llama ardiente. Y la llama me quemó, porque, a parte de mis primeras lesiones durante la práctica, descubrí que la velocidad es adictiva, pero si no la controlas, ella te controla a tí. Si uno añade lo comprimidos y concisos que son los currículum de estos dos artes a que yo seguía sin sentirme en mi lugar, uno entiende lo que volvió a pasar. Que aprendí más bien poco. Quedó, eso sí una chispa; la emoción de descubrir que, contra todo pronóstico, la violencia no me era tan ajena. Y volvieron a pasar los años, y me hacía mayor, con lo que volví a perder la esperanza en todo esto. Pero como dijimos al principio, uno nunca sabe porqué pasan las cosas, y quien diga saberlo con seguridad, miente. Y es que, bien entrada la treintena, como marcan estos tiempos convulsos y llenos de crisis, me encontré de pronto, por sorpresa, al mando de mi propia vida, con un trabajo e independencia económica (relativa, claro está), de modo que me propuse, de una vez por todas, buscar y esta vez concienzudamente y antes de que se me hiciera más tarde, mi verdadero camino marcial. Fueron los vientos cargados de información de internet lo que me ayudaron a encontrar la voz de la razón. Y es que, hablando se entiende la gente y a través del aire, el sonido trae palabras de conocimiento y la luz se transmite para apartar la oscuridad. El Bujinkan Budo de Hatsumi Sensei, trasmitido por mi Sensei Elias Canal, por puño, y por letra y por palabra, no sólo consiguió que este crío fantasioso, vago e inconstante lleve entrenando 15 años sin parar, y que no desee dejar de entrenar nunca, si no que me hizo comprender poco a poco todo lo que las otras artes dejaron en mi cabeza de forma embrionaria dado que el arte que al final me atrapó es capaz de englobarlo todo a través de la comprensión, la inteligencia y miles de años de experiencia. El Budō de Bujinkan no sólo consiguió sacar de mí lo que ninguna otra actividad consiguió, si no que a los pocos años de práctica, me inspiró a lanzarme a cambiar de trabajo, a un sector relacionado con la práctica, como es la seguridad, un trabajo que me ha reportado más estabilidad y que siento más vocacional. Y no sólo tengo que agradecer que haya encauzado mi vida, si no que me ha enseñado, que ese vacío que llevo intentando llenar desde siempre, nunca dejará de llenarse. Y eso es lo maravilloso, porque si el conocimiento se acabara y el camino llegara a su fin, se acabaría la aventura, y eso para mí, no tiene sentido.

Benjamin Shidōshi 7ºDan

Llevo practicando Bujinkan desde el año 2015 en el Bujinkan Asturias Ken Ryu Dōjō. Llegué a Bujinkan por casualidad y movido por la curiosidad que me producía ver a la gente entrenar.

He de decir que nunca había practicado ningún arte marcial hasta que comencé en el Budō o, nunca me había sentido la curiosidad por hacerlo, es más no me parecía nada útil saber artes marciales.

Recuerdo las primeras clases con una mezcla de nostalgia y de vergüenza, nostalgia por gente que ya no está en el Dōjō y por la torpeza a la hora de hacer las técnicas y vergüenza hasta que por fin pude cambiar de color en el cinturón. Al inicio era algo que tenía marcado como objetivo, poder vestir el color verde y dejar por fin el blanco, no voy a decir que hoy no me interese o preocupe mi grado si no que después de 5 años de práctica lo que realmente valoro es el conocimiento que he adquirido así como la relación con mi Sensei y mis compañeros.

Los inicios se me hicieron también un poco duros en lo que a la relación con mi maestro se refiere, me explico. Hoy soy consciente del grandísimo conocimiento que tiene de este arte y su pasión por compartirlo con sus alumnos pero tardé tiempo en asimilar que hace falta demostrar una lealtad al dôjô y al maestro antes de entrar en el círculo de confianza. Actualmente puedo decir orgulloso que creo estar muy dentro de ese círculo y que me he ganado ese puesto con mis actos.

En cuanto a Bujinkan, la práctica me ha llevado a un grado de consciencia de la realidad que me rodea que antes ni siquiera me paraba a analizar, ha introducido en mi cabeza una serie de parámetros que hacen que en mi día a día siga unas rutinas que hacen que me sienta mejor conmigo mismo.

Es cierto que nuestro Dōjō es muy pequeño y modesto pero a lo largo de estos años hemos hecho cosas propias de cualquier Dōjō con muchos más miembros que el nuestro y todo movido y promovido con todo el esfuerzo y la participación de los integrantes del mismo, hemos organizado seminarios de un altísimo nivel con instructores nacionales e internacionales y con unas asistencias más que aceptables para los tiempos que últimamente corren.

Si tienes la intención de aprender un arte marcial con el que puedas “matar” con el dedo índice, te recomiendo que vayas a otro sitio, si por el contrario buscas un lugar en el que crecer como persona, encontrar dentro de ti cosas que ni siquiera tu sabes que las tienes, un lugar donde aprender cada día un poco y no necesariamente técnicas o katas, entonces este es tu Dōjō.

Gambatte Kudasai.

Dani, 3º Kyu

Me uní a Bujinkan hace más de 10 años por dos motivos: frikismo e inseguridad.

El primer motivo es evidente: ¿Arte marcial auténtico? Ok. ¿Orientado a la realidad? Ok. ¿Espadas y cuchillos? Me apunto.

El segundo, la inseguridad, es bastante más pragmático y poderoso. Con 19 años, unas semanas antes de unirme había tenido un problema en la calle. Nada serio: dos chavales algo mayores que yo me acorralaron en una de las escaleras que suben a la Losa (Oviedo) y me “pidieron” dinero. Les dije que no tenía, me intentaron retener, forcejeé y cuando conseguí zafarme subí corriendo el tramo de escaleras que me quedaba. Por suerte no me llevé más que un par de golpes, pero a día de hoy sé que probablemente no pasó de ahí porque estábamos a plena luz del día y en la Losa había gente. Esta experiencia, aunque lejos de ser traumática, me bastó para meterme en la cabeza que hay gente que no tiene problema en hacer daño por 10€-20€ que pudiese tener mi yo de 19 años en el bolsillo, y que debería ser capaz de hacer algo al respecto si resulto ser yo la víctima.

Bujinkan aúna las 9 escuelas de Budō  traspasadas de Takamatsu Toshitsugu Sensei a nuestro Sōke, Masaaki Hatsumi Sensei, y las enmarca en la realidad actual. Es decir, que lo que aprendió un guerrero japonés hace siglos se puede aplicar hoy en día, siglos después.

Por si las enseñanzas combinadas de 9 escuelas agrupadas bajo un arte marcial vivo no fuesen suficientes, en Bujinkan Asturias no sólo tenemos en cuenta estas enseñanzas. Nuestro Sensei el Dai Shihan Elías Canal González conduce los entrenamientos teniendo en cuenta factores clave de nuestra realidad a veces olvidados, como la legalidad vigente. De poco te sirve resolver un problema que puedas tener en la calle si eso te va a llevar a prisión. El factor legal, una parte del famoso post-conflicto, es algo muy presente en los entrenamientos. Además, Bujinkan te enseña que la mejor técnica es aquella que no te hace falta utilizar. ¿Tuviste un problema en la calle y lo conseguiste resolver partiéndole la nariz a tu agresor? Enhorabuena, campeón. ¿No habría sido mejor simplemente no estar allí?

Pero por encima de todo, independientemente de los errores que hayas cometido para llegar a una determinada situación, de que puedas ir a la cárcel porque el agresor no te está dando más opciones que tomar medidas drásticas, o de que vayas a acabar en el hospital por ese tendón de la mano destrozado por un corte que te llevaste protegiendo tu cuello, hay un dogma que se lleva a rajatabla y que conforma la piedra angular de todos los entrenamientos: SOBREVIVIR.

Todo esto y muchísimas más cosas conforman los motivos por los que estoy en Bujinkan, especialmente en Bujinkan Asturias.

Miguel 2ºDan

Bujinkan Asturias es el Dōjō al que pertenezco orgullosamente desde hace ya más de cuatro años. Recuerdo que me apunte al gimnasio con la intención de ir a la zona de musculación, pero casualmente en una sala del gimnasio observé ese día que se estaba impartiendo dicha actividad marcial y durante un par de semanas me llamaba la atención al observar por la puerta cuando daban clase, pero al no haber entrenado nunca ningún deporte de contacto no entré de primeras a preguntar qué era lo que hacían. Un día mientras estaba en las máquinas de musculación me hablo un señor alto y grande, que lo había estado viendo entrenar su nombre era Ángel y me dijo que si quería entrenar con ellos que cuando lo probase no me iba a arrepentir me iba a gustar y pues esas palabras me dieron el empujón para probar. El día siguiente que se impartía la clase de Bujinkan me presente ante el Sensei Elías Canal para probar y ver si me gustaba, era algo nuevo y desconocido para mi pues como dije anteriormente era mi primera vez en un arte marcial y mas en BUJINKAN puesto que era una actividad desconocida para mí nunca había oído hablar sobre ella, una vez empezó la clase me pusieron junto a mi Senpai, Benjamín, que me explicó por encima que es lo que íbamos a hacer, la clase de ese día era enfocada en el cuchillo con lo cual ya me llamo la atención, era algo que me impresiono puesto que se explicaba como atacar que zonas cortar dependiendo de si se quería inmovilizar o eliminar al agresor, fue algo que me impacto y me hizo pensar directamente en la calle, en situaciones reales. Una vez finalizada la clase hable con el Sensei y me explicó que este arte marcial no era para cualquiera, que era duro y que son pocos los que se terminan quedando y que si quería seguir viniendo que probara durante un mes, aunque yo en mi mente ya tenía claro que me iba a quedar y que ese Dōjō era mi camino, mi lugar y que Elías Canal iba a ser mi Maestro, así hice, fueron pasando clase tras clase y cuanto más me iba enamorando de este arte marcial y me iba dando cuenta que era tanto lo que me podía enseñar tanto a nivel marcial como psicológico y que nunca iba a dejar de aprender, es una de las cosas que más me fascinó y tenía ya claro que este era mi camino. Todo esto bajo las enseñanzas de mi Sensei Elías Canal, que a su vez es alumno del Sōke Hatsumi Sensei. Sinceramente el Sensei es único, ama y vive para Bujinkan Budō desde que se despierta hasta que se acuesta hace Bujinkan, ha sufrido innumerables golpes en la vida tanto físicos como emocionales que no cualquiera hubiera aguantado y sigue ahí al frente, defendiendo a su Sensei Masaaki Hatsumi, su Dōjō y a sus alumnos, sólo tengo palabras de agradecimiento por todo lo que me ha enseñado y nos ha enseñado a todos sus alumnos y no puedo sentirme más orgulloso de ser uno de sus alumnos y de llamarle Sensei.

Jhon 4º Kyu

 

¿Qué me hizo interesarme tanto por la defensa personal, o supervivencia, mejor dicho? ¿Traumas infantiles? ¿Escenas violentas de series? ¿Telediarios? Quién sabe. Lo único que sé es que desde pequeña quise saber cómo defenderme, no solo físicamente, sino psicológicamente también. Había oído hablar de casos de personas que evitaron agresiones de formas inimaginables para mí. Recuerdo que en el colegio ante un acoso que duraba ya varios recreos probé a usar una técnica psicológica y curiosamente funcionó. Fue una revelación para mí. La mente del otro, el conocimiento o la intuición sobre lo que motivaba a la otra persona resultó ser muy importante.

Años más tarde, decidí ir a clases de defensa personal. Sin embargo, casi te sentías como una aspirante a karateka de bajo nivel, pues el profesor daba clase principalmente a los alumnos de kárate y después venía a explicarte alguna técnica puntual y volvía a olvidarse de ti. Por no hablar de la formación psicológica, que era nula. Así que dejé de acudir.

Unos años después, cuando tan solo buscaba unas clases para mitigar el estrés, me topé con Bujinkan Asturias, que era la única clase del gimnasio que me permitía mi apretado horario. Leí su folleto y me infundió respeto.

Fui a la primera clase con la sensación de que si fallaba en demostrar que realmente me lo tomaba en serio, me iban a expulsar de la actividad sin contemplaciones. Supe que tenían mucho cuidado en procurar admitir solo a personas con interés y valores, evitando enseñar a personas que usaran lo aprendido para causar daño. Me pareció muy lógico y que revelaba una mentalidad de buena persona. Esa mentalidad la tiene también el Sōke, maestro de mi instructor, y fundador de Bujinkan, una persona a la que cuanto más conoces (aunque sea indirectamente), más admiras.

Ahora bien: ¿Cómo es el método de supervivencia? Me encontré inmersa en él durante las primeras clases. De hecho, mi instructor quiso comprobar con ello si estaba realmente motivada. Son entrenamientos duros, en los que debes tener muy claro por qué estás ahí, metida en un entrenamiento que imita una situación de peligro real. Ya que (…) la fobia que supera a casi todo el mundo es a la agresión humana interpersonal. Esta es la fobia humana universal. (…) Grossman (2014). Es cierto también que el instructor (Sensei) ajusta el entrenamiento a la capacidad y al ritmo del aprendizaje de cada alumno. Finalmente sales de la clase pletórica, sintiéndote más poderosa y con la sensación de que con tiempo y paciencia lograrás superarte a ti misma. (Más adelante, al estudiar Psicopatología descubrí que este tipo de entrenamiento, conocido con el nombre de desensibilización sistemática, se usa en terapia para superar fobias y traumas, y es una técnica muy efectiva a nivel clínico).

En resumen, me apasiona Bujinkan por lo holística e integral que es, y en concreto estoy encantada con mi grupo de Bujinkan Asturias, que incluso te anima en los momentos de frustración causada por tu iluso pensamiento de que deberías ser Wonder Woman en cuatro meses. Además organizamos cursos cada año para traer a grandes maestros a enseñarnos, lo cual es muy enriquecedor. También estoy muy contenta con lo comunicativo y paciente que es nuestro Sensei, dispuesto a aclarar dudas y malentendidos siempre que sea necesario. Además, sigue formándose y compartiendo en su blog artículos muy interesantes, algunos muy psicológicos, en los que nos recuerda que Bujinkan es un camino de superación personal, como la vida: el reto eres tú mismo.

Inés 8º Kyu

Referencias: Grossman, D. (2014). Sobre el combate. Editorial Melusina S.L.

 

Es el 12ª aniversario del blog Bujinkan Asturias con Dai Shihan Elías Canal a la cabeza y nos han pedido unas palabras sobre él y lo que nos atrae de sus enseñanzas. Bien, algo me dice que no puedo resumirlo en “cabrón puntilloso”, así que intentaré explayarme un poco. Es puntilloso a más no poder, algo muy necesario cuando se trata de nueve escuelas con siglos de historia a sus espaldas, cada una de ellas con sus características, sus estrategias, sus principios, etc. Con Elías no hay “yo creía que”, “me dijeron que” y demás excusas. Él cuando explica algo te da hasta el ADN si hace falta, sabe que cada escuela es un mundo en sí misma y cada explicación tiene años de práctica e investigación tras ella. Personalmente es algo que valoro. Vamos con lo de “cabrón”, que más de uno estaréis leyendo esto sólo por eso. Si sois un poco observadores os habréis dado cuenta que no estamos en el Japón feudal, la pregunta típica es ¿vale Bujinkan para la actualidad? Sí, pero si sabéis realmente que estáis practicando. Elías tiene la capacidad, el conocimiento y el cómo desarrollarlo para defensa personal, autodefensa, supervivencia urbana o la definición más “tacticool” que se os ocurra. Pero para avanzar en ese campo hay que ser cabrón, saber pensar como un agresor. Quizás sea la faceta suya que más me gusta “saquear”, aquí en su blog donde podéis encontrar mucha información al respecto y, si leéis entre líneas, para avanzar en vuestro camino. Lo dejaré aquí para que no se os haga tediosa la lectura, sólo me queda el “FELIZ ANIVERSARIO”, y que sea por otros muchos años más.

José Pérez Bocanegra Shidōshi 5ª Dan

 

Siempre me han gustado mucho las artes marciales y desde pequeño he podido probar diferentes estilos, pero con el paso del tiempo siempre me acababa cansando ya que sentía que todos estaban limitados por algo o se volvía un trabajo repetitivo y aburrido. Gracias a la insistencia de un amigo, acabe yendo a probar una clase de Bujinkan, y para mi sorpresa, era justo lo que llevaba buscando hasta ese momento. La intensidad de las clases, la variedad de técnicas, el realismo y la filosofía con la que abordaban su trabajo lo hacían muy diferente a todo lo que había probado hasta ese momento. Para mí ya era suficiente con eso para empezar a practicarlo, pero con el paso del tiempo descubrí que las ilimitadas posibilidades ofrecidas por Bujinkan y la profunda historia que hay detrás de todas sus técnicas y su filosofía iban a convencerme cada vez más de que para mí no había otro camino más allá. Bujinkan me lo ha dado todo en cuanto a defensa personal, supervivencia y mentalidad guerrera. Gracias a mi entrenamiento he ganado gran confianza en mí mismo aparte de la capacidad de defenderme y plantar cara a los problemas que nos podamos encontrar en la vida. Nuestro instructor ha sabido cómo aprovechar el potencial de cada uno de nosotros y guiarnos hasta alcanzar la mejor versión de nosotros mismos. A día de hoy, a pesar de haber tenido la oportunidad de entrenar con instructores muy buenos y reconocidos, sigo entrenando con el mismo instructor ya que su larga experiencia y dedicación total al Budō me asegura tener siempre la máxima calidad en mi entrenamiento. Estoy orgulloso de pertenecer a este Dōjō y formar parte de su larga historia, pero sobretodo estoy orgulloso de formar parte de esta pequeña familia que ha sido capaz de sobreponerse a cualquier dificultad y permanecer unidos incluso en los momentos más difíciles.

Cornel 1ªDan

Hace años, del orden de 15 años aproximadamente, una buena amiga con la que he compartido buenos momentos de entrenamiento en seminarios y cursos de Bujinkan me comentó que había decidido entrenar con un Instructor de Oviedo llamado Elías Canal, a la vez que amigos con los que también comparto la afición de las artes marciales comenzaron a compartir algún que otro artículo del blog de Elías, despertando desde entonces mi interés por Elías a través de su blog.

Hasta entonces eran pocos los medios digitales que seguía sobre esta materia, ya fuese webs, canales o blogs, ya que provengo de una generación poco habituada a las redes sociales, interés además agravado por la dificultad de encontrar publicaciones serias entre tanto cultivo de desinformación y especulación en lo que a las artes marciales se refiere, siendo complicado encontrar información bien contrastada y que merezca la pena.

Es por ello que la primera vez que leí un artículo del blog de Elías Canal “Bujinkan Asturias” no sólo me impresionó la solidez y experiencia que sus artículos mostraban, sino que también me sentí identificado en muchos de sus contenidos, ya que como instructor de un pequeño grupo de alumnos comparto muchas de las experiencias y comentarios de sus artículos.

A partir de entonces, mis compañeros de viaje José Pérez y Helena como yo mismo comenzamos a seguir la carrera de Elías Canal como Shihan a través de su blog y de nuestras amistades, llegando a la conclusión de que era la persona perfecta para ponerse al timón de nuestro barco como Shihan, ya que su experiencia respondía a las necesidades que tenemos tres instructores totalmente diferentes; el conocimiento de armas blancas modernas, especialmente cuchillo, normativa, y análisis en el campo de la Autodefensa que demandaba mi compañero Pepe para sus clases; la experiencia como instructor de Autodefensa Femenina que necesitaba Helena para sus clases de Defensa Personal para mujeres y especialmente para mí la experiencia y conocimiento que como Shihan tiene Elías, fruto de su recorrido como uno de los practicantes de Bujinkan más antiguos de nuestro país.

Después de 4 años navegando como parte de su tripulación hemos crecido como budokas, encontrando justo lo que buscábamos, gracias a un Shihan volcado en sus alumnos como parte del legado que el Maestro Hatsumi ha confiado en los Dai Shihan y adaptando estos conocimientos a las armas modernas y a la Autodefensa real.

Por todo ello tanto yo, como mi mujer y compañera de entrenamiento Helena, felicitamos con todo nuestro corazón a Elías por este aniversario y le damos la enhorabuena por su trabajo desempeñado durante todos estos años a través de su blog y de su trabajo como instructor.

José Antonio Barriga Rueda Shihan 10ºDan

EXTRACCIÓN DINÁMICA

Un tema interesante es ver el trabajo de muchos “formadores” en el área de las armas blancas en situaciones de supervivencia urbana. La mayoría de ellos parten de un trabajo de “cuchillo en mano”. Desde esa posición o situación afrontan los diversos escenarios que se plantean. Sin embargo ese enfoque es erróneo. Para comenzar, en España, la legislación actual prohíbe portar cuchillos, por lo tanto deberíamos entrenar con réplicas seguras de navajas de medidas o dimensiones ajustadas a la actual legalidad. Por otro lado (salvo que gracias a nuestra formación sobre identificación de escenarios y detección de potenciales amenazas o agresores así nos lo permita) es imposible que una agresión nos pille con el arma blanca en la mano dispuesta para su uso. Generalmente en un primer momento nuestra única preocupación ante un inesperado acto de violencia o agresión es sobrevivir al primer ataque. Ese es nuestro objetivo primordial.

Verán, si han leído anteriores post en este blog ya sabrán algunas cosas de interés que no quisiera repetir para no resultar reiterativo en exceso. Una cosa que siempre digo es que no respondemos al primer ataque, sobrevivimos a él para reaccionar y responder ante un segundo ataque. Por ello es tan importante aprender a través de la formación a desarrollar habilidades que nos permitan sobrevivir a ese primer encuentro o contacto y desde ahí poder acceder a nuestra arma de emplazamiento principal o prioritario para “activarla”. Yo considero “activar” un arma blanca a situarla o posicionarla dentro del conflicto o agresión de una forma plenamente activa o funcional. Eso pasa por extraerla de su emplazamiento, abrirla, empuñarla y posicionarnos corporalmente para repeler el “segundo ataque”. Sólo en caso de que podamos identificar la amenaza (agresor) con un mínimo de tiempo (margen de maniobra) por otra parte insuficiente para huir o tomar otras medidas preventivas o disuasorias, sólo entonces, podemos “activar” nuestra arma blanca o arma de oportunidad para repeler el primer ataque.
No ha sido fácil ilustrar este post, finalmente me he decantado por estos dos fotogramas del film de 2017 “Atómica” (Atomic Blonde). Quienes hayan visto el film sabrán bien a que escena pertenecen y lo bien que ilustran este post.

Hay formadores que gustan de realizar acciones de distracción mientras “activan” su arma blanca. Esto es algo que primeramente requiere de mucho y continuo entrenamiento, cosa que la mayoría de las personas no pueden realizar. En segundo lugar un golpe de rechazo o distracción es una acción que podríamos considerar como acción o habilidad motora gruesa y sin embargo “activar” el arma es sin duda una habilidad motora fina. De todos es sabido que en una situación de estrés las primeras habilidades que desaparecen son las finas… por lo que si enfocamos de esa manera la formación, estamos jodidos. Podemos centrarnos en un trabajo de protección ante el “primer ataque” usando ambas manos, es decir aplicando el 100% de nuestros recursos en sobrevivir al la agresión. Esto nos permitirá usar nuestra agresividad bien canalizada y nuestra adrenalina, que ya estará corriendo a raudales por nuestro sistema circulatorio, como potenciadores de una acción contundente, con golpes duros que respondan a ese uso de las habilidades motoras gruesas, aquellas que más tardan en desaparecer o quedar invalidadas en una situación de estrés. Esos golpes además liberaran al cuerpo de tensión y mantendrán activas las habilidades motoras finas que podrán ser usadas de forma más eficiente para “activar” el arma. Esta forma de trabajo mediante secuenciación (primero una cosa, luego otra) y no integración (pretender hacer todo de forma simultánea) es en mi opinión más segura y más eficiente.

Introducir el arma en el conflicto no es, como puede apreciarse,  algo fácil ni sencillo. Requiere de entrenamiento continuo y un conocimiento profundo de la respuesta psicológica de la potencial víctima y del agresor. Reitero que aquí no hablo de muchos puntos ya tratados en otros post en este blog. Se trata de que cada post vaya, de alguna manera, complementando a los anteriores tratando temas desde distintas ópticas o perspectivas. Cada estilo, método, sistema, arte, etc.… pero sobretodo cada formador tiene su ética de trabajo, su metodología y pedagogía, no voy a sentar cátedra, sólo expresar mi opinión y fundamentarla someramente para que cada lector luego saque sus propias conclusiones.

AGRESIVIDAD VS. VIOLENCIA

En mi último post comentaba cómo algunas veces todos nos excusamos públicamente o más bien nos justificamos públicamente pretendiendo dejar claro que no somos afines a la violencia. No somos violentos ni enseñamos el camino de la violencia, es lo que muchos se empeñan casi obsesivamente por recalcar. Lo cierto es que esa matización es como mínimo curiosa porque tengo la impresión que nace de un error de facto, de una confusión clásica, la incapacidad de algunos de diferenciar agresividad de violencia.

La agresividad es algo inherente al ser humano, ya que es vital para que pueda sobrevivir a una situación de riesgo o peligro inminente. El término agresividad hace referencia a un conjunto de patrones de actividad que pueden manifestarse con intensidad variable. Sin esa agresividad hacer frente a una amenaza contra nuestra integridad o la de nuestros seres queridos sería imposible de lograr. Por tal motivo nadie debe rehuir o rechazar su agresividad, en todo caso canalizarla y utilizarla adecuadamente, para objetivos adecuados. Es fácil confundir agresividad con ira, rabia, etc.… emociones que tienen puntos de conexión con la agresividad pero que no lo son.

Bien, para entender mejor el concepto de agresividad veamos lo que representa el concepto de violencia. En psicología se dice  que “la agresividad es uno de los rasgos que más se ha estudiado, tanto en ámbito humano como en el animal. La agresividad representa una forma determinada de respuesta del organismo para defenderse de los potenciales peligros del exterior. Desde esta perspectiva, la agresividad no implica necesariamente una característica negativa. De hecho, bajo determinadas circunstancias puede entenderse como una estrategia adaptativa que forma parte de las estrategias de afrontamiento de que disponen los seres humanos” (Valzelli, 1983) Otra cuestión es la violencia que tiene un carácter destructivo sobre las personas y los objetos. En otras palabras todas las personas son en mayor o menos medida agresivas pero no tienen necesariamente que ser violentas. La violencia debemos verla como una fuerza y actitud destructora, dañina, ejercida sobre personas o bienes materiales generalmente con fines poco éticos. La violencia puede perfectamente ser ejercida de forma fría y sin emoción, lo que nos deja claro que la agresividad es una emoción que se materializa en acción, en ocasiones puntuales. La agresividad es una fuerza instintiva orientada a la supervivencia. Lamentablemente si no se aprende a usar esa agresividad se convierte en violencia con mucha facilidad o puede ser confundía erróneamente con ella. La violencia es meramente una acción donde la razón desaparece, donde prima el beneficio propio que se cree lograr aplicándola y donde los valores éticos o morales han desaparecido. La violencia es un acto racional, la agresividad es un instinto natural. Por lo tanto ya sea de forma física o psicológica la violencia es siempre ejercida, puesta en práctica para obtener beneficios para quien la ejerce.

Todo esto puede parecer un poco confuso pero no lo es para nada. Una persona puede ser agresiva, tener un nivel de agresividad muy alto, que a causa del mismo y de una falta de capacidad para controlar, canalizar y gestionar dicha agresividad pueda dar una imagen violenta. Sin embargo la persona violenta no tiene por qué ser agresiva, puede ser extremadamente violenta y mantener una actitud aparentemente calmada, reposada ya que la violencia no es una consecuencia de la agresividad. Entiendan que cuando un practicante de Judo o Karate deportivo está compitiendo se le penaliza su falta de agresividad en el combate, de igual modo que penalizan el uso de la violencia durante el mismo, curioso ¿verdad?. Verán, hay un detalle que siempre me ha llamado la atención. La gente dice “es un tipo muy agresivo”, esa expresión les sonará a todos ¿verdad? Y ¿no les suena también “ten cuidado en un tipo muy violento”?. Ambas expresiones se usan coloquialmente pero no una única expresión sino las dos. Esto es debido a que subconscientemente distinguimos entre agresividad y violencia, pero a un nivel más intelectual o consciente las confundimos, mezclamos o solapamos erróneamente en muchas ocasiones.

Siempre digo que la violencia es el lenguaje de los seres menos evolucionados que buscan imponer sus ideas y criterios, empleando la violencia como método de coacción o intimidación. Ante esa violencia un ser más evolucionado puede responder con agresividad como forma de combatir la violencia, como ser evolucionado no siempre recurrirá a la agresividad y optará por otra vías en ocasiones, pero nunca renegará de esa agresividad instintiva y primaria que le puede ayudar a soportar el dolor, a luchar con ferocidad o a huir con extremada celeridad. La agresividad no es un camino en una única dirección.

Dicen que para enfrentarse a personas malas que emplean la violencia para imponer su criterio y su ley causando daño y destrucción se necesitan buenas personas capaces de disponer de una mayor habilidad en el uso de la violencia. La capacidad para controlar su agresividad y volverla un ecualizador es lo que hace que puedan entrar en el mundo de la violencia y esta no anide en ellos, convierten en una herramienta de supervivencia a la violencia. Ser capaces de ejercer un cierto grado de violencia como forma de repeler una acción violenta e ilegítima es una opción lógica y válida. Mediten sobre todo ello.