UN BUEN HOMBRE, EN MAL MOMENTO Y LUGAR, UN MAL DÍA

Era una agradable tarde-noche de agosto, hacia las 21,30h, retornaba a casa dando un relajante paseo por una zona de la ciudad cercana a mi casa. Una de esas enormes avenidas llenas de zonas verdes, fuentes, bancos donde sentarse y mucha actividad durante el día de niños corriendo o paseando en bicicleta o monopatín, personas de la mal llamada 3ª edad paseando o tomando el sol sentadas en dichos bancos y otra mucha gente que usa esa gran avenida simplemente para desplazarse desde sus domicilios al centro de la ciudad y viceversa. No es una zona de tránsito para coches por lo que es un sitio agradable para pasear. Regresaba pensando en mis cosas, en que haría para la cena, que tareas tenía pendientes por realizar, que ponían por TV o si merecería la pena acabar de leer de una vez el puñetero libro que lleva en mi mesita de noche ya tres días esperando a ser terminado. A esa hora cruzaba la plaza que está al final de la avenida en dirección a una escaleras que me permiten acceder a un plano distinto de la avenida y desde ahí a mi domicilio. Estaba oscureciendo y en la plaza no había nadie. Caminaba sin prisa pero sin pausa cuando pasé junto a uno de esos bancos que hay por toda la avenida y una voz me habló. No había reparado en que había alguien tumbado aparentemente durmiendo o descansando recostado en el mismo. La voz me dijo “¿me puedes recoger ese papel?”. Observé que ciertamente había un folio o algún tipo de papel a poco más de un metro del banco. Le respondí escuetamente “recógelo tu”. La verdad es que no pensé la respuesta, simplemente me pareció innecesario agacharme a por un trozo de papel por petición de un desconocido. Acto seguido continué mi marcha en dirección a las escaleras. Lo siguiente que sentí fue un fuerte golpe en la cabeza que hizo tambalearme y finalmente caer al suelo. Después sólo recuerdo las patadas que comencé a recibir en la cabeza así como en el resto del cuerpo, sin cesar, una lluvia de patadas tuvieron como objetivo mi cuerpo. No recuerdo oír a nadie decir nada, sólo sentía dolor y confusión. Pasados unos interminables segundos que me parecieron minutos, horas diría, los golpes cesaron y aunque no perdí el conocimiento, casi lo hubiera preferido. El dolor de la cara y del resto del cuerpo era patente, aunque no lo notaba en exceso curiosamente a cada segundo ese dolor iba creciendo. Cuando por fin pude centrar mi vista y que está no viese doble, comprobé que estaba solo en el suelo y que no se veía a nadie en lo que alcanzaba mi maltrecha vista. Como pude me semi incorporé en el suelo y poco a poco reuní fuerzas para levantarme a duras penas. Lo único que fui capaz de hacer fue llamar al 112 e informar de mi ubicación y de lo que me estaba ocurriendo. No voy a entrar en detalles de lo que aconteció a continuación pues es obvio, llegada de una ambulancia, primeras curas, traslado a urgencias, revisión exhaustiva, aviso a la policía, parte de lesiones y denuncia. Era evidente que el tipo del banco se había levantado y se había lanzado tras de mi hasta alcanzarme y golpearme con algo en la cabeza para luego pasar a una sesión intensiva de “remates a puerta” como se diría en jerga futbolística con mi cuerpo como balón. No voy a entrar en detalles de lo que la policía comentó pues está en curso aun la investigación de la agresión. Agresión, no robo, curiosamente que es lo que muchos incluido yo habría pensado “me golpea para robarme”. Se trató de una agresión sin una aparente provocación, una agresión injustificada bárbara y brutal.

Esto que he relatado en primera persona le ha pasado a un familiar de alguien muy cercano a mí, tranquilos que esta persona está bien y por desgracia para algunos yo también estoy bien, siento defraudaros. Es un hecho muy reciente de apenas 15 días atrás, y para ilustrar este post me he decidido dadas las especiales circunstancias por algunas fotos de la zona del suceso y no buscar ninguna imagen “gráfica” que acompañase este relato y los comentarios posteriores.

Al narrarme la experiencia pensé en lo absurda que es la violencia pero lo cercana que está a nosotros, a todos, sin excepción. Narro este incidente porque creo que a veces las cosas se pueden, como siempre digo, evitar, prever o prevenir. Simplemente con aprovechar la amplitud de la plaza y no pasar tan próximo al banco el problema posiblemente no habría detonado. Si observásemos en vez de solo “ver” podríamos detectar al individuo “sospechosamente” tumbado o recostado en el banco y haber mantenido una distancia de seguridad mucho más prudente. Si detectado el individuo, nuestra trayectoria hubiese sido divergente a él y a la vez me hubiese permitido con mi visión periférica lateral mantenerlo controlado, las opciones de una agresión por sorpresa habrían sido nulas. En caso de una interpelación por su parte, el uso de un lenguaje verbal más agradable y menos tosco habría facilitado las cosas en vez de caldearlas. Pero no pensamos así. El 99% de la población son como ovejas, se mueven como una masa o colectivo, sin pensar, sin observar, creyendo que el mal, lo malo, las desgracias, les pasan al resto, no a ellos… hasta que les pasa. Pero claro cuando nosotros entrenamos y machacamos un estilo de trabajo, unos protocolos, patrones de conducta y comportamiento etc.… se nos tilda de paranoicos o exagerados, hasta que pasa algo, entonces… quien sobrevive y quien muere… no hace falta que responda a esa cuestión ¿verdad? Salvo claro está algún imbécil que todavía creerá que a él no le va a pasar. A Dios gracias el incidente no fue mas traumático o lamentable, pero podría muy bien haberlo sido. Hemos visto recientemente un video que se ha hecho desgraciadamente viral, donde un joven recibe una patada en la cara y cae muerto al instante. Un “mal” golpe lo da hasta el más inútil de los delincuentes o de las personas, pues la violencia no es algo exclusivo de delincuentes como recientemente ya he comentado en un anterior post. Hay un chiste que contaba mi abuela (DEP) sobre alguien que recibe un macetazo (golpe contundente con una maceta) en la cabeza fruto de un descuido de una señora en un balcón. Alguien se le acerca al verlo caído en el suelo y le pregunta “¿le dio mal?” a lo que el tipo dolorido le responde “si, porque si me llega dar BIEN me mata”. Siempre recuerdo la voz de mi abuela contándome dicho chiste cuando entreno a mis alumnos y les machaco la idea que un golpe afortunado todo el mundo lo puede dar, igual que un mono mataba mujeres con una navaja de barbero en el famoso relato corto de Edgar Allan Poe, siempre se dice aquello de “tienes más peligro que un mono con una navaja en las manos”. Chascarrillos aparte, lo cierto es que todos podemos incluso sin proponérnoslo dañar seriamente o matar a alguien. Así que es mejor no infravalorar jamás a nadie ni a nada, porque la fatalidad es a veces caprichosa y nosotros muchas veces muy descuidados.

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VIOLENCIA

Vamos a ver, la violencia es algo que la mayoría de la gente no conoce de primera mano, no lo necesita evidentemente. La violencia es algo usual en personas con un código ético y moral nulo o muy pobre, personas con valores personales más bien inexistentes, gente que recurre a ella de forma rápida, fácil y sistemática. Estas personas, delincuentes o no, ya que parece que la violencia es propiedad y patente de corso de los delincuentes únicamente, la ejercen de forma gratuita o como herramienta de coacción, intimidación, control o supremacía (primero de psicología). También como vía o válvula de escape de la ira, tensión, frustración y otras variadas emociones. Bien, aceptando que no hay que ser un delincuente para ser alguien violento, adepto o aficionado al uso de la violencia a la mínima, hay que pensar como es lógico que para sobrevivir a la violencia hay que, no solamente aceptarla, sino de algún modo debes “abrazarla” para aprender a convivir con ella, pues todos tenemos ese potencial innato para ser violentos, para usar la violencia como esos “otros”. Aprendemos a tratar con ella y a controlarla, reducirla, manipularla o eliminarla. Para ello en el Dôjô entrenamos de forma dura, de forma heterodoxa, sucia, posiblemente algunos la calificarían de desleal o poco ética (pobrecitos ilusos, la calle no sabe de ética) y con un grado de violencia alto en ocasiones, porque si no, sólo estaríamos jugando y hasta los felinos cuando juegan son agresivos, violentos, porque están aprendiendo a tratar con esa fuerza oscura que es la violencia.

Hay temas, ideas o planteamientos que llevo más de 3 décadas intentando inculcar a quienes optan por formarse en mi Dôjô. Por fin después de cierto tiempo me he dado cuenta que esta forma de trabajo, de entrenamiento o formación no es comprendida por personas que no practican artes marciales o que las practican de una forma errónea o que practican deportes de contacto, en una palabra, quienes no trabajan pensando en la supervivencia del individuo en la calle, sino sólo en tradición, competición o deporte. Llevo tiempo buscando un calificativo o denominación para la forma en que algunos formadores enseñamos y orientamos nuestro trabajo. Durante mucho tiempo hice caso a la reflexión del malogrado Bruce Lee que se arrepentía profundamente de haberle dado nombre a su metodología y filosofía de trabajo. Dice un pensamiento Zen que “la definición es de por sí misma una limitación”. Así que he huido de etiquetas. Sin embargo con los años necesitas no delimitar pero si dejar claro, a modo de ideario si lo queremos llamar así, las bases de mi filosofía de trabajo. He buscado términos más o menos afortunados “tradicionalista contemporáneo” es uno de los pocos que me gusta. Sigo estrictamente la tradición dictada por mi Sensei y que perpetua el legado de las escuela que componen Bujinkan. Soy fiel a la esencia de la tradición tanto como a la forma de la misma. Sin embargo no me quedo ahí como otros, sigo avanzando porque esa tradición no está muerta, sino muy viva, y como toda entidad viva, en permanente crecimiento, expansión, evolución y adaptación. Esa evolución tiene por bases, cimientos o raíces la tradición pero hay que vivir en el siglo XXI y no en el siglo XVI. Todo, repito, todo lo que la tradición nos enseña tiene uso y valor en la actualidad, todo y quien no lo vea es tonto y terminará muerto. El trabajo es indudablemente duro, hay que ver la violencia actual, los peligros actuales, las amenazas inminentes y adaptar nuestra formación a las mismas usando la tradición como hilo conductor.

Desde hace mucho, mucho, mucho tiempo he defendido que para la correcta formación es más importante el aspecto mental o psicológico que el meramente técnico. Shin Gi Tai, este concepto, este Sanshin tiene un porque obvio en su orden. Shin, espíritu, actitud podríamos denominarlo también. Sin la actitud adecuada en el momento oportuno, de nada sirve el conocimiento técnico. Sin el coraje, valor, determinación y compromisos adecuados, el agresor nos pasará por encima si o si. La historia está plagada de gestas heroicas, de guerreros que en inferioridad numérica y muchas veces técnica (armas, logística, etc…) han sobrevivido gracias a su actitud, compromiso, determinación y espíritu de sacrificio. Por ello es vital formar al estudiante para que adquiera y moldee ese Shin, esa actitud o espíritu.

Gi es la mente, es la táctica, lo que en japonés se denomina también HeiHô (estrategia). La táctica y la estrategia son esenciales para sobrevivir, sin la planificación, táctica y estrategia correctas hasta el más fuerte y bien equipado guerrero terminará muerto. Saber valorar la información, saber moverse en zona hostil con habilidad y sigilo, convertirse como yo digo en “un ser gris” es algo que sólo lo enseña la táctica y estrategia. Las técnicas no valen de nada si no tienes protocolos y pautas que impidan al agresor atacarte fácilmente, y a ti mismo cometer errores obvios que puedan ser usados en tu contra. Puedo tener una pistola pero sin el Shin, el espíritu y determinación que me permitan usarla, de nada me vale. Sin el Gi, las tácticas y la estrategias adecuadas de poco servirá mi capacidad para usarla porque el agresor me neutralizará y eliminará posiblemente con mi propia arma. Por todo ello la formación de verdad no empieza con la técnica sino que acaba con la técnica.

Tai, técnica, las formas y métodos para luchar con o sin armas contra uno o múltiples agresores en cualquier situación o escenario. Aquí el cuerpo aprende a ser usado como arma y aprende a usar las herramientas, mal llamadas armas. El arma eres TU y las llamadas armas son simplemente herramientas de mayor o menor nivel de utilidad en nuestras manos. Siempre digo en mis clases, neutraliza el arma y la herramienta no será un problema. Nunca he visto un cuchillo o pistola salir corriendo detrás de nadie pretendiendo disparar o acuchillar, salvo claro está en algún dibujo animado. Las herramientas no matan, matas TU, y para hacerlo ya sea con tu cuerpo o con un cuchillo o pistola (herramientas) necesitas de una fuerte determinación y unas ideas (táctica y estrategia) claras y concisas. Muchos creen que pueden hacer lo que entrenan en sus Dôjô pero llegado el momento el bloqueo mental es brutal, el motivo, una formación donde se dio prioridad al Shin Gi Tai de forma inversa, es decir se enseñó a usar un cuchillo, por ejemplo, pero no se educó al individuo para evitar que sus miedos, sus códigos de valores éticos, etc.… interfiriesen en el momento de la verdad. No quiero entrar en todos los condicionantes fisiológicos que tienen lugar en nosotros cuando somos atacados, esos cambios bruscos y brutales son otro de los motivos por los que hay que formar primero la mente y el espíritu (actitud) porque sino, controlar o minimizar esos cambios sería tarea imposible.

Esto es algo que ya he escrito en numerosas ocasiones y me temo que seguiré escribiendo más veces porque parece que todavía la gente no lo entiende. Ver a un Dai Shihan enseñar durante una clase como defenderse de un agresor que le ataca con puñetazos con un cuchillo me demuestra algo muy simple, ese formador no sabe lo que hace, no tiene ni idea de lo que hace, tal vez sea literalmente la quinta esencia del movimiento y de la eficacia (usando el conocido por uke universal o aquel que facilita hasta el ridículo la labor del formador de turno) y empleando una gran creatividad con las formas de la tradición, pero es un total zoquete, lo siento pero además de incitar a través de una formación errónea a una agresión ilegítima según las leyes en vigor en este país está fomentando la violencia de una manera inconsciente. Si te atacan con un puñetazo tendrías que tener una formación suficiente para hacerle frente sin necesidad de un cuchillo, caray, acepto un palo, una cuerda o hasta una silla pero no un cuchillo, no hombre no. El cuchillo es algo que se debe usar como ecualizador de una situación extrema o compensador en situaciones con múltiples atacantes pero no contra un individuo desarmado, no. Llevo un clip de esa clase, aunque se dedicó gran parte del seminario que impartió a hacer esas cosas, en el móvil y en la tablet para mostrárselo a la gente como ejemplo de lo que NO hay que hacer.

Comenzamos con el concepto de violencia ya tratado en un post anterior bajo el concepto de fuerza y me he adentrado en algunos aspectos que me han parecido interesantes de comentar por mi parte. Podría hablar del concepto de “ventaja” pero ya he hablado en otras ocasiones del mismo. El agresor selecciona como, cuando, donde agredirnos sino aplicamos Gi a la ecuación, la ventaja y el peso de la acción lo llevará evidentemente él. Así que la ventaja que él cree tener será tan sólida como nosotros seamos tontos a la hora de poner o no poner en práctica los protocolos, tácticas y estrategia estudiadas, entrenadas y machacadas en el Dôjô. Podría hablar de los conceptos de “fácil/difícil” pero ya lo hice en otras ocasiones. Lo difícil es fácil y viceversa en función del Shin Gi Tai así de “simple” y así de “difícil”. Ventaja, engaño, distracción, disuasión, persuasión indirecta o directa y otros muchos conceptos, muchos que trabajar, muchos de ellos en la calle en clases urbanas aprendiendo a llevarlos a la práctica “in situ”. Si alguien quiere saber más, profundizar más en todo esto y en otras muchas cosas mas ya sabe donde imparto clases, será bienvenido 😉

9 AÑOS

Como cada año, desde hace 9 años, escribo un pequeño port conmemorativo, un post de cumpleaños, del cumpleaños de este blog. 9 años ya!! Muchos más de los que creía yo que aguantaría este proyecto. Sin embargo el proyecto ha crecido y crecido exponencialmente y cada día me sorprende más su permanente crecimiento. Supongo que una parte del mérito de seguir aquí activos 9 años después es mía por dedicarle horas al mismo. Horas de escritos, textos, ensayos propios y de cientos de traducciones de textos de otros formadores. Otra parte del éxito es de todos los que visitan con asiduidad este blog. Algunos a escondidas, aunque wordpress hoy día ya no deja nada anónimo, ni tan siquiera quien visita el blog, otros abiertamente. Algunos se suscriben otros simplemente a través de las redes sociales están informados de las nuevas publicaciones y las van leyendo. El caso es que ahora tenemos un número tan alto de visitas por día y mes que se hace mayor la responsabilidad de publicar textos de interés en el blog. Sin duda alguna sigue siendo el vehículo de expresión de mis opiniones personales pero también es el vehículo de formación e información veraz, directo y sincero que muchos aprecian que sea. Sin duda busco abrir nuevas vías, nuevas secciones que permitan al blog seguir creciendo. Nació para promocionar Bujinkan en el Principado de Asturias, como introductor y pionero de este Budô en el Principado siempre quise tener una herramienta eficaz de promoción pero sobretodo de información. Primero fue una web hace más de 20 años, una de las primeras web de Bujinkan en toda España, pero el formato entonces necesitaba de un webmaster permanente para refrescar contenidos lo que lo hacía lento, poco fluido y tedioso. La aparición de las bitácoras, ahora llamadas blog fue la solución y después de un primer ensayo fallido nació este blog. Ahora 9 años después seguimos creciendo, año a año, sin detenernos. Un síntoma de que estamos en el buen camino y de que debamos seguir en él. Espero seguir contando con las fuerzas y las ganas necesarias para llevar este proyecto adelante. Este post se publicará pero no se le dará promoción alguna ya que está escrito para aquellos que visitáis el blog asiduamente. Gracias todos los que lo apoyáis incluso sin quererlo, a todos, Gracias!!!!

LA FUERZA DEL CONOCIMIENTO

Mi hermano Dani Esteban publicaba recientemente un interesante post sobre la autentica eficacia de las AA.MM. El texto, escrito primigeniamente por un practicante / instructor de BJJ y competidor de MMA (Vaya cantidad de siglas, por Dios….) centraba sus reflexiones en el mundo de la competición, o al menos personalmente llegué a la conclusión de que así era. Se basaba en su experiencia personal, y el texto en su conjunto me pareció interesante aunque discrepe de él en ciertos aspectos. No voy a generar una réplica con este post, pero como el tema del que hablaré está fresco en la mente de muchos, seguro que las conexiones se harán en la cabeza de más de uno y prefiero curarme en salud comentándolo ahora.

No creo en la fuerza, es algo que he descubierto por las “malas” a lo largo de mi vida. Los fuertes mueren, metafóricamente pero también en la realidad, más fácilmente de lo que uno pudiera pensar o llegar a creer. Es evidente que en la juventud, la fuerza es algo vital y se usa como un elemento de poder y supremacía sobre otros. En el fondo los procesos de acoso escolar, tan de moda en la actualidad pero que en mi época ya existían aunque los educadores y padres lo definían, no como Bullying (anglicismo asqueroso pero que mediáticamente es muy eficaz de cara a las audiencias) sino como “cosas de críos”. Bien esas “cosas de críos” han costado los estudios a más de un chico o chica de este país en la década de los 60, 70, 80 o 90, los estudios, la salud y en muchos casos un trauma de por vida. Lo curioso es que en mi época esa actitud de fuerza la tenían ciertos torturadores, perdón…quería decir profesores (un recuerdo para el profesor / torturador J.L.P. de los Maristas de Oviedo). Todo ese entramado de violencia se basaba en la fuerza, esa cultura nos ha sido inculcada a muchas generaciones. Las actuales generaciones siguen viviendo esa cultura pero a la inversa, los violentos ahora son cada vez más jóvenes y su violencia tiene menos base o razón, si alguna vez la tuvo, que la violencia de antaño (sólo ver el triste y lamentable incidente en Gijón que aun está latente). Tuve una alumna hacia 2002 de poco mas de 16 años que acepté en mi Dôjô por ser hermana de un alumno mío y por tranquilizar a su madre, pues tres “compañeras” de clase se dedicaban sistemáticamente a darle palizas día sí y otro también…menciono este ejemplo lamentable por no retrotraerme a mi época colegial personal.

La fuerza y la violencia van de la mano excesivas veces. Los padres les dicen a sus hijos de críos que no se dejen pegar, que se defiendan y devuelvan el golpe, en el mejor de los casos. Digo en el “mejor” de los casos porque quien le dice a su hijo que no se defienda o devuelva el golpe está sembrando la pasividad y el sometimiento en su hijo, y como decía Gandhi “Cuando sólo se puede elegir entre cobardía y violencia, tengo que aconsejar la violencia”. Creo que el papel del Budô como pedagogía formativa del control, de un control racional de la violencia y por extensión de la fuerza es algo que mucha gente ni aprecia ni valora adecuadamente. Si algo me enseñó un libro de Sensei y un diccionario de Ingles – español siendo un crio de 12 años fue “no es cobarde saber distinguir las peleas que puedes luchar y las que no, pues si no puedes ganar (sobrevivir) a una pelea, para que luchar, por ego, hombría mal entendida, para que las chicas vean que no eres un niño, cuando realmente lo eres… no, aprende que el fuerte tiene una ventaja enorme, su fuerza, tu otra que él desconoce, tu inteligencia y corazón”.

La fuerza es algo que las drogas, la enfermedad, la lesión o la edad debilitan o hacen que desaparezca casi por completo. Sin embargo el conocimiento es atemporal y no le afectan estas cosas, el conocimiento crece y te hace fuerte sin el uso o necesidad de la fuerza. La primera vez, de cientos, que leí “El arte de la guerra” y el “Gorin no Shô” tenía 14 años y no entendí apenas nada, hoy día sigo leyéndolo y he ido creciendo y madurando con sus enseñanzas. Ahora entiendo algo mas, no mucho, pero me hace ver que el camino es largo, eterno y que debo caminarlo sin pensar en la fuerza física, sino como mucho en la fortaleza mental y espiritual. Un hombre fuerte cae tan rápido y fácilmente como uno débil si el conocimiento es el adecuado y se usa de forma correcta y sabiamente.

Un tipo de 120kg y 180cm sobre una mujer de 50kg y 160cm intentando forzarla, es violada si o si, en caso de que sólo reinase el poder de la fuerza, masa y envergadura… pero no es así, la mujer puede acabar con el agresor con inteligencia y conocimiento, con templanza y capacidad para disociarse del momento de violencia extrema que vive, buscando la respuesta que aunque pueda ser brutal, no será fruto de la fuerza burda y simple sino de la fuerza empleada a través del conocimiento y la experiencia adquiridas. Claro que para entender que la fuerza no es el poder (cada vez que escribo “fuerza” estoy pensando en algún “Padawan” de pacotilla que va a confundir las cosas… en fin….) hay que entender que ninguna lucha en la vida real es justa y equilibrada, proporcional y que sobrevivir implica luchar sucio y luchar duro por nuestra integridad física y psicológica. Yo nunca me he subido a un ring, no he practicado deportes de contacto ni artes marciales competitivas, con todos mis respetos eso son juegos deportivos, que ante un cuchillo o navaja manejados con cierta soltura por quien te agrede te llevarán con suerte al hospital y con aciaga fortuna, al cementerio. Las reglas, normas, pesos, etc.… son obstáculos para la calle donde sólo hay una regla, llegar vivo a casa. Puedo decir que tengo un amigo presidente de una federación de deportes de contacto, cuando le he visto formar en seminarios a agentes del orden o público civil en general, no le he visto emplear los deportes de contacto, sino otras herramientas distintas, porque él sabe, por ser un profesional muy experimentado que deporte es una cosa y la calle otra.

Un día tengo un problema (ficción) con un experto en, pongamos, boxeo, y sus puños me pueden reventar en cuestión de segundos. Sin embargo no tengo miedo a esa opción, básicamente porque yo no genero conflictos y porque si me intentan implicar en uno desaparezco y en el improbable caso de que finalmente tenga que responder a la agresión no usaré lo que él domina, usaré todo lo que él desconoce y en aquellas áreas que él no está acostumbrado a proteger porque lo hace el reglamento y el árbitro en el ring. Lucharé sucio y brutalmente para sobrevivir porque ni he generado y he buscado el conflicto pero he aprendido dos cosas básicas que enseño en mi Dôjô “no genero conflictos… pero los resuelvo si me implican en ellos, no empiezo pelea alguna, pero las concluyo sin duda alguna a mi favor”. He aprendido que una pelea por terminar, es una historia sin final, alguien buscará el final y nunca sabrás ni cuando, ni donde ni como, así que es mejor que seas tú quien escriba el final, controlando el final puedes decidir el mismo de la forma más adecuada. Mi fuerza es mi conocimiento y mi capacidad para lidiar con lo que surja, improvisando, adaptándome y sobreviviendo, no creo en vencer o perder, sino en quien vive o sobrevive y quien sale mal parado o muerto.

El verano pasado tuve durante un corto periodo, aprovechando sus vacaciones estivales, a una chica que venía de los deportes de contacto, sólo una clase y todos sus esquemas se fueron por el desagüe. Comentaba varias malas experiencias que había tenido en la calle. Si me comentas una mala experiencia pienso “mala suerte”, me comentas dos y pienso “que desgracia” si me comentas 3 o más pienso “qué puñetas estás haciendo mal, que haces para provocar verte envuelta en esas situaciones” Ahí algo falla y ese algo eres tú. Tu actitud, mentalidad y táctica son una mierda y te llevarán más pronto que tarde a un aciago desenlace. Es como cuando alguien que trabaja en seguridad privada te cuenta 200 incidentes en los que se ha visto envuelto, no pienso en lo duro que es, en su experiencia, no, pienso en lo mal profesional que es que sus experiencias previas no le han servido para aprender y no cometer los mismos errores y evitar nuevas situaciones comprometidas. Un buen profesional aprende de sus malas experiencias y no repite en la medida de lo posible las mismas. Por ello les digo a mis alumnos que huyan como de la peste de quien presuma de 200 enfrentamientos como carta de presentación porque esa persona es un chapucero y un mal profesional sea cual sea su trabajo, formador, agente del orden etc.… No suelo comentar mis “batallitas” de abuelo cebolleta, salvo si creo que pueden servir a mis alumnos para que aprendan de mis errores. Ni las canto o mejor dicho cacareo a los cuatro vientos. No tengo complejo de “gorila” golpeándose el pecho a modo de tambor utilizando esas 200 experiencias como reclamo ni como aval de su supuesta profesionalidad.

No podemos vivir en función de la fuerza/violencia sino en función de la fuerza/conocimiento, son dos visiones de algo que existe y es necesario ver que son muy distintas, similar al In/Yo. A lo largo de este post he intentado mostrar cual es el camino verdadero de la fuerza y cuál es el camino equivocado de la misma….. pero sólo tú puedes realmente decidir cuál es el tuyo y después aceptar las consecuencias de tu decisión.

CONTROLA, NO LUCHES !!!

Durante el vuelo de Japón a la India, estaba clasificando mis notas de entrenamiento, y recordé esta frase de Sunzi: “el arte supremo de la guerra es someter al enemigo sin luchar”. Es bastante similar a “Mutō Dori, no se trata de luchar, se trata de controlar” algo que  Hatsumi Sensei repitió en cada clase.

El enfoque durante estos días en el Honbu no ha sido sólo sobre el control del atacante (Jin), sino también sobre el control del medio ambiente (entorno) en todas las formas posibles. Sin un control adecuado de la situación, estás limitando tus opciones únicamente al Jin Ryaku! Si puedes manejar el espacio de Ten Ryaku (tiempo) y el Chi Ryaku (terreno) junto con el Jin, entonces el control es total.

Lo llamó Sanshin no Seigyo (1): controlando los tres aspectos del Tenchijin.

El Sanshin no Seigyo no es una técnica, es una actitud que va más allá del Waza aprendido en el Dōjō. Como Sensei dijo, “todo el mundo puede hacer un Waza correctamente, pero el control es algo de mayor nivel”.

Está vinculado al tema de este año “Kannin Dokuson”. (2) Al controlar el Sanshin no Seigyo, se aplican los tres aspectos de Kannin Dokuson basado en el respeto. Ellos son el respeto por tu atacante, por ti mismo, y el respeto mutuo. El respeto en japonés es Tattobu (3), éste es también el “Kan” en Kannin Dokuson.

Pero no lo consigas o logres mal o incorrectamente. El respeto no es sólo estima, sino que también significa que tienes que prestar atención a la intención de tu atacante, para no mostrar nada acerca de tus intenciones, y para desarrollar una plena conciencia de tu espacio y medio ambiente (entorno). La gestión del espacio incluye al atacante, al defensor y al entorno. Olvídate de esta simple complejidad y bajaras tu nivel técnico a un mero Waza. Y el control no se trata de hacer Waza!

En un ataque con una espada por un Shihan japonés, Sensei agregó que “tienes que controlar el Kûkan en el que se mueve la espada”. Este espacio no es estático; Se mueve y se despliega en el momento. Si intentas reaccionar al corte, terminas muerto. Por el contrario, si agarras (tomas) el espacio y lo controlas, nada te sorprenderá, y podrás reaccionar correctamente antes de que el golpe te alcance o impacte en ti. Obviamente, esto requiere un alto nivel de experiencia. Debo admitir que me resulta difícil lograrlo. Estoy trabajando en ello.

Sanshin no Seigyo me da la impresión de ser el siguiente paso de mi evolución en el Budō, tal vez debería ser el tuyo también, porque controlar es más fuerte que luchar.

Por Arnaud Cousergue

  1. 制 禦 / seigyo / control; gobernante; comprobación; supresión; represión; restricción; maestría; administración

2, Kannin Dokuson: 貫 忍 独尊: Kan 貫 / 貴 ぶ / tattobu /  valor; premio, estima, respecto

Nin 忍 / nin / resistencia; paciencia; paciencia; Autocontrol

Dokuson 独 り / Hitori / una persona | solo; soltero; Solitario y

Son 尊 ぶ / tattobu / valor; premio estima, respecto

3, Tattobu 貴 ぶ, valor; premio, estima, respecto.

REFERENTES

En cierta ocasión Dai Shihan Nagato me preguntó por quienes consideraba mis instructores o Maestros en Europa, aquellos que consideraba que estaban en sintonía con las enseñanzas del Sensei, mi Maestro, y por tanto podían hacer el papel de instructores de referencia. Aquella pregunta me pilló un poco por sorpresa, Nagato Shihan es sutil preguntando pero tremendamente inquisitivo y agudo con sus preguntas y valorativo con las respuestas que recibe. Le dije que sólo tengo un Sensei, El Sôke, y que eso era así desde el día de mi Godan Test, mucho más después de que él mismo me lo ratificara en una de las primeras cartas que me escribió tras mi Sakki test. Sin embargo quise responder a su pregunta de forma precisa. Le dije que con todos los respetos que eran muchos y buenos instructores que había en Europa (en cualquier continente evidentemente, pero me circunscribo a mi ubicación geográfica), pero sólo sentía afinidad con un pequeño grupo de ellos. Me miró como él hace, en silencio, forzando la respuesta, mi alumno Benjamín traducía una parte de mis palabras al ingles, aquellas que no era capaz de hilar en mi limitado japonés. Le dije que disfrutaba y sentía que aprendía de Brin Morgan, Natascha Tomarkin, Arnaud Cousergue y Sveneric…. Y me empezaba a quedar en blanco cuando pensé que había instructores españoles que mecánicamente había sacado de la lista al preguntarme por “Europa”… Entonces mencioné a mis hermanos de Bushi Dôjô Dani y Kim y Juan Manuel Serrano. Que si me apuraba y ya cruzando el charco sentía una gran afinidad con el trabajo y forma de sentir y pensar de mi hermano Daniel Hernández, Dai Shihan de Argentina (único Dai Shihan de Latinoamérica).

Desde aquella noche de la conversación con Dai Shihan Nagato han pasado ya casi 8 años, las cosas fluyen y cambian, en algo inevitable. Hoy rememoro la charla de 2009 con nostalgia en el día de mi 49 cumpleaños, pensando como las cosas cambian en unos años y como otras permanecen inalterables. Hace mucho, lamentablemente, que la vida no me cruza en el camino de Brin Morgan (aunque sigue impartiendo seminarios) o de Natascha Tomarkin (más que nada porque en el caso de Natascha ha desaparecido de lo que yo llamo “el circuito de seminarios”). Colaboramos unos cuantos años y durante casi dos décadas les seguí en todos los seminarios que pude, más del 80% de los que impartieron por toda España, incluidos los 4 que organicé con ellos en mi propio Dôjô. Después se distanciaron, cosas de la vida, yo sigo aquí, pero bueno eso es otra historia…. Con Arnaud no coincido todo lo que desearía, pero la colaboración que tenemos tanto en la traducción de sus post en las crónicas de sus estancias en Japón así como de sus libros o los libros de otros compañeros como el propio Sveneric, me hace mantener un contacto muy fluido con él (muchos mensajes y preguntas mías que siempre reciben respuesta y consideración por su parte). Además su trabajo por hacer llegar las enseñanzas del Sensei a través de libros o de su plataforma de video online ayudan de manera muy importante no sólo a mi sino a cualquiera con las humildad de reconocer su labor. Sveneric es aun mas difícil lograr verle, pero en 2015 el reencuentro valió la pena, emocionados ambos por el mismo, volvió a recordarme porque es el Maestro de Maestros en Europa. Una hora de clase con él son muchas horas sin sentido de clase con otros muchos.

Con mi hermanos de Bushi Dôjô el contacto es permanente y en los últimos años los encuentros más frecuentes, cosa que me alegra enormemente. De JuanMa Serrano, ya he hablado en este blog de él en repetidas crónicas de cursos y algún post dedicado en exclusiva a su trabajo, sólo decir que siempre me motiva y siempre me interesa, sintiéndome muy afortunado y honrado de contar con su amistad. Mi hermano argentino es el más esquivo de todos pero no por ello dejo de seguir sus trabajo y espero que la vida nos depare nuevos encuentros, mientras ocurre eso, me sigue inspirando su trayectoria y su forma muy personal de ver y sentir las enseñanzas de nuestro Sensei.

Si hoy lo pienso añadiría a Dean Rostohar a esa lista, por aquel entonces no conocía su trabajo y él mismo era para muchos todavía un desconocido. Hoy sin embargo aprecio su política o filosofía de trabajo y su compromiso y ética profesional, me gusta considerarlo un referente. Si es cierto que a día de hoy añadiría dos nombres a la lista “española” que son mi hermano Esteban Mota y al Maestro Cecilio Andrade. Ambos son referentes en el trabajo táctico, una evolución lógica de nuestro Budô a los tiempos actuales. La formación con armas cortas y largas de fuego así como la táctica y técnica en distintas aéreas y disciplinas relacionadas con esta temática los hacen dos referentes para mi indispensables. Mi hermano Esteban se ocupa de que siempre esté bien informado y con suficiente material formativo para que no me quede descolgado del tren del trabajo táctico, además de contestar mis sempiternas preguntas tontas y retoricas con estoicismo y simplicidad profesional. De Cecilio sólo puedo decir que ha tenido palabras hacia mí que a mí mismo aun me cuesta leer y recordar sin emocionarme, porque las palabras cuando vienen de personas que valoras de verdad calan muy hondo, puedo asegurarlo y Cecilio no es hombre de halagos vanos o sin sentido.

Este post se titula “Referentes” y estos son los míos en la actualidad. Podría citar muchos nombres que por su trabajo, personalidad, filosofía,  ética de trabajo, enfoque practico, empática personal, etc.… me atraen o interesan. Sin embargo y recordando aquella conversación de hace ya más de 8 años, ellos son mis referentes y sigo aprendiendo de todos ellos y espero que siga siendo así por mucho, mucho tiempo.

Este post escrito el 27 de junio debía de haber sido publicado el día de mi cumpleaños, el día 28, al día siguiente vamos, pero otros temas surgieron y les di prioridad. Sin embargo este texto estaba escrito y quería publicarlo y con más de un mes de retraso ve la luz. En cuanto al material fotográfico, un ataque de un cerdo a mi Pc me dejó sin fotos de algunos eventos recientes entre ellos las fotos que tenía con Arnaud o Sveneric pero en este blog en la sección de “Recuerdos” hay fotos de ellos que por suerte sobrevivieron.

FLUYE COMO LO HACE EL SENSEI

“Mutō Dori se centra sobre el control, no sobre la lucha!” Dijo Sensei, una vez más, al comienzo de la clase. Pero, ¿qué quiere decir? Aquí algunas pinceladas de una posible explicación.

Observando y escuchando atentamente, entendí lo siguiente: Sensei usa su dedo (s) como punto (s) de contacto con el atacante. Los contactos actúan como Shiten, fulcro. (1)

Una vez establecida la conexión, Hatsumi Sensei sólo gira alrededor del fulcro, y reposiciona todo su cuerpo en un flujo dinámico, y a cámara lenta. Lento es la clave.

Desde que estudiamos las habilidades propioceptivas del cerebro humano, sabemos que la “velocidad” se percibe más o menos con precisión si la forma (tu cuerpo) está todavía a la vista. Forma grande vs. pequeña velocidad = la forma es lo que importa; Forma pequeña vs. gran velocidad = velocidad es lo importante para el cerebro. (2)

Cuando Sensei toca a Uke con un dedo, este punto de contacto se convierte en el eje de rotación. Pero lo que noté en clase, es que Sensei no está girando desde (sobre) este punto, está haciendo rotar todo el cuerpo alrededor de él (en torno a él). Esa es la diferencia entre Mawashi y Mawari. En Mawashi pivotas desde el eje; En Mawari caminas alrededor del eje. Usando la imagen (ejemplo) de un tiovivo, este gira sobre el eje, pero tú montado en el caballo del tiovivo estas girando en torno al eje no sobre él. Estudiamos eso en 2003 con el Kunai.

Cuando atacas al Sensei, tienes la sensación de que vas a golpearlo porque te parece que no se está moviendo en absoluto. Pero en el momento en que piensas que lo golpeaste, él no está ahí, y estás derrotado. Sus movimientos son lentos, pero su tiempo, su distancia y el ritmo de sus movimientos son perfectos. Es como un avión que vuela por debajo de del campo del radar.

Esta perfección se logra con lo que él llamó “Zentai”, movimiento de cuerpo completo. (4) Él no sólo está alejándose en el momento ideal, sino que también está moviendo sus hombros hacia arriba y hacia abajo en un movimiento ondulatorio. Noguchi Sensei me hizo conocer este movimiento de “Kata Nami”, “mira los hombros”, me dijo. Y lo vi. Sin su ayuda no estoy seguro de que lo hubiera visto. (5) Durante toda la clase, Sensei insistió en que tenemos que usar la mente subconsciente en lugar de la mente consciente para poder fluir naturalmente de la manera en que él lo hace. Lo entiendo, pero no puedo hacerlo. Ese es el siguiente nivel.

Ganbate

Por Arnaud Cousergue

  1. Shiten: 支点, Fulcrum
  2. Propriocepción: Aquí hay un breve recordatorio. El cerebro humano procesa la información siguiendo la importancia del “5S”: Forma, Velocidad, Sonido, Espectro (color), Olor. Siempre y cuando tu “visibilidad” sea más importante para el cerebro y la vista del atacante, que tus lentos movimientos, él no “verá” tu movimiento. Técnicamente eres “invisible”. Por el contrario, si aceleras tus movimientos, estos serán más importantes para su cerebro, y él va a contrarrestar tus acciones.
  3. Mawari: 回 り, rotación, alrededor,

Mawashi: 回 す, a su vez; rotar; Girar, rodear.

Ten en cuenta que los kanji son idénticos. Es el esquema conceptual lo que realmente difiere aquí.

  1. Zentai: 全体, entero; totalidad; Lo que sea (es la materia) / aquí: todo el cuerpo
  2. Kata Nami:

波, onda + 肩, hombro; Para enrollar el hombro arriba y abajo para abrir a Uke

  1. 潜在 意識, Senzaiishiki, subconsciente (consciencia)