KOICHI OGURI, BUJINKAN SHIHAN

No quería que mi primer post del año en este blog fuera este que me veo en la obligación de escribir, pero la vida es así. Hoy 17 de enero de 2012 nos ha dejado Koichi Oguri, Shihan de la Bujinkan, alumno directo del Sôke, su alumno más antiguo si no me fallan las cuentas. Oguri Shihan ha sido un ejemplo de fortaleza y entereza ante la enfermedad digno de ser recordado ya simplemente por su coraje y compostura ante el deterioro físico que rápidamente sufría pero que no le apartó de seguir entrenando y enseñando hasta el final, hasta que emprendió el viaje “al otro lado de la montaña”, como mi buen amigo Daniel Hernández, Shihan de Argentina, dice siempre en estos casos. Hoy que Oguri Shihan nos ha dejado, creo firmemente que nos ha regalado una última lección magistral, una lección de entereza y compostura, de firmeza y dedicación al arte y enseñanzas de su Maestro, el Sôke, hasta su último aliento. Hoy el Sôke estoy seguro que llora en silencio, como buen japonés, la pérdida de su alumno, así como la lloramos todos cuantos le conocimos y apreciamos su trabajo, sus enseñanzas y su forma tan singular de ver el Budô. En mi nombre y en el nombre de todos mis estudiantes y alumnos pido a los Kami que reciban con honores a quien fue un alumno ejemplar, un Shihan magnifico y sobre todo un ser humano maravilloso.

SPECWOG WARRIOR

Hoy quiero presentaros para todos aquellos que aun no lo conozcáis el cuchillo táctico SPECWOG WARRIOR. Realizado por la prestigiosa fábrica de cuchillería italiana FOX y diseñado por el Croata Dean Rostohar, Shihan de la Bujinkan. Llevo siguiendo el trabajo de Dean Rostohar desde hace ya bastante tiempo. Es sin duda una de las personas con uno de los trabajos mas solventes en tácticas con armas de fuego cortas (un trabajo del que no hablaré en este texto pero que os animo a que investiguéis pues es impresionante). También es toda una autoridad, según mi punto de vista, con el uso del cuchillo. Es posible que en Europa puedan existir en estos momentos, según mi personal punto de vista, no más de 5 o 6 auténticos expertos con el cuchillo y Dean Rostohar es sin duda uno de ellos. Ha llevado el trabajo desde la más estricta tradición milenaria heredada de nuestro Sensei, el Sôke Masaaki Hatsumi, un paso mas allá, adaptándola a las necesidades, propósitos y sentir de los tiempos actuales. Dean es un soldado con experiencia en el combate real y eso se nota en su trabajo y en su forma de comportarse y actuar. También se ha reflejado en el diseño de su cuchillo táctico. Dean es poseedor de la Medalla de Oro de la Bujinkan (1995) y del Bufu Ikkan Shin Gi Tai Menkyo (2011).

Dean ha fusionado elementos de la geometría de los típicos cuchillos nepalíes, los conocidos como Kukri o Khukur y que portaron con enorme eficacia los famosos Gurkhas. La hoja del SW diseñado por Dean tiene una curvatura similar de unos 20º. La punta del cuchillo se inspiró a su vez en la punta de las lanzas japonesas y africanas, con lo que su diseño es propicio para ser usado para clavar con eficacia y facilidad tanto en agarre normal o clásico o como en agarre invertido. Dotó a la hoja de un “punto de ruptura o desgarro”, se trata de un cambio o depresión en el filo que genera un pico en la hoja que se enganchará al tejido blando cortando o desgarrando desde dentro hacia fuera. Esta es una seña de identidad de algunos diseños del grupo Sayoc y mas recientemente de algunos diseños de la firma alemana Böker. También podemos apreciar “cierto parecido” aunque superficial con el Tracker diseñado por Tom Brown (el cuchillo que se hizo famoso gracias al film “The Hunted”) y comercializado hoy día por la compañía TOPS. La hoja a pasar de todo no es muy larga, 11,5cm sobre los 25,5cm de longitud total del arma. Esto deja 14cm para la empuñadura, detalle importante darle mayor tamaño a la zona de agarre que la hoja en si misma, ya que es una costumbre demasiado extendida y en mi opinión errónea dar prioridad al tamaño de la hoja cuando si no podemos empuñar correctamente el cuchillo, la hoja de poco o nada nos va a servir. La empuñadura está realizada en G-10 un material de sobra conocido por todos y que asegura un buen agarre aun en condiciones limite como sudor, sangre u otro tipo de sustancias en nuestras manos y moldeado de forma ergonómica. Dispone de “frenos de pulgar” tanto para agarre normal como para agarre invertido, esto ultimo muy atípico en los diseños actuales. El final del cuchillo termina en un prominente “rompe cráneos”.

El cuchillo es una pieza enteriza, cosa de agradecer sobre todo cuando observamos que el grosor de la hoja es de 6mm toda una sorpresa pues por lo general estos cuchillos tácticos a penas llegan a 4mm normalmente. Es ligero pues sólo pesa 335gr. El material de la hoja es acero inoxidable N690CO (acero que usa la aleación de cobalto y vanadio), algunos pueden pensar que no es un acero digámoslo así “superior” pero gracias al tratamiento DLC, que dota a la hoja de una mayor resistencia a la corrosión y aumenta significativamente su dureza superficial (evitando daños menores de la hoja así como mejorando su penetrabilidad al reducir la resistencia de la hoja al “entrar y salir” del tejido blando). Oficialmente el fabricante le otorga una dureza HRC de 58-60 aunque es superior en 2 o 3 puntos a esa marca sin por ello volver más frágil la hoja (según datos del fabricante el tratamiento DLC  dotaría a la hoja de una dureza superficial de HRC 72-75). La hoja tiene un acabado en mate oscuro anti reflejos y lleva grabado en blanco el escudo del grupo de operaciones que entrena y dirige Dean, SPECWOG (Special Warrior Operation Grup) y también va firmado por él. Dean es también el creador y director del T.T.C.S. (Tactical Technic Combat System).

Se ha dotado finalmente al cuchillo con una funda fabricada en Kydex con un mecanismo de anclajes capaz de hacernos portar el arma en cualquier posición y compatible con el sistema MOLLE. La compañía FOX, tiene los más importantes certificados de calidad como la ISO 9000 y 9001 además de tener una homologación de la OTAN para sus diseños en la división militar de la compañía, la encargada de llevar a la realidad este diseño de Dean Rostohar. Por ultimo decir que no es un cuchillo barato, pero si muchísimo mas accesible económicamente y con unos niveles de calidad que poco tienen que envidiar a un diseño de Extrema Ratio (diseños que personalmente y salvo excepciones detesto por toscos e incómodos con su patentadas empuñaduras “REM” que muchas veces son todo lo contrario de lo que anuncian ser por no decir inútiles y extremadamente caros).

Esta presentación o exposición es fruto de mi interés por este  diseño en concreto y no pretende ser una publicidad gratuita de su diseño sino, y como hice en ocasiones precedentes, me decanto por mostrar un diseño, que como otros antes en este blog han tenido su lugar porque me parecieron dignos de ser comentados con cierto detalle y darlos a conocer al publico en general.

AGRESIÓN Y DISTANCIA: REFLEXIONES (III)

Siguiendo esta serie de reflexiones o análisis sobre la agresión utilizando como vehiculo el concepto de la distancia vamos a tratar por ultimo y para no alargar innecesariamente esta serie de textos un variado grupo de factores que condicionan una agresión. En primer lugar el piso, suelo o superficie puede limitar o dificultar nuestros movimientos y por lo tanto nuestro juego de piernas, elemento esencial para lograr y mantener una distancia optima en todo momento. Si es demasiado blando, adherente, deslizante o resbaladizo son factores que afectan a nuestra capacidad de desplazamiento o equilibrio  incluso a la hora de huir. El ángulo de la superficie también nos afecta, no es lo mismo hacer frente a una agresión en una posición alta respecto al agresor que hacerlo en una posición baja. Esto se nota mucho en situaciones tales como escaleras, rampas para minusválidos, calles con una inclinación fuera de lo normal, etc.

Otro factor es el clima, sobre todo en exteriores evidentemente. No enfocamos igual una agresión en un día lluvioso y frío, con el suelo mojado y resbaladizo, vestidos con ropas de abrigo que dificultan nuestros movimientos que enfrentarnos a la misma agresión en un día soleado y caluroso, donde llevaremos menos ropa, siendo mas fácil localizar armas ocultas en nuestro agresor, y en donde el sol puede jugar un papel importante si lo tenemos de cara deslumbrándonos o a nuestra espalda, deslumbrando a nuestro agresor. El calor nos hace sudar y la transpiración excesiva fruto del calor combinado con el estrés de la agresión hace que estemos pegajosos y resbaladizos, dificultando que nos agarren o poder agarrar, incluso sostener de forma efectiva un arma. El frío o calor extremo ralentiza nuestras acciones y reacciones, por lo que es importante tener estos elementos en consideración. Incluso en interiores como discotecas o salas de fiestas las luces y el impacto acústico pueden desorientar, irritar o estresar a un agresor o a un agredido.

Los obstáculos naturales o artificiales susceptibles de convertirse en un estorbo o en un escudo o parapeto son de vital importancia. Una farola, una silla, un coche, un cubo de basura, son elementos que pueden definir el resultado de una agresión. Ya sea de forma involuntaria al tropezar con ellos o al obstaculizar nuestros movimientos, como cuando de forma voluntaria se aplican para tales fines, estos y otros muchos elementos pueden ayudarnos en un momento decisivo.

Las personas, los transeúntes, nuestros acompañantes son muchas veces “objetos” que se interponen de forma voluntaria o involuntaria en nuestras acciones pudiendo salir dañados. En ocasiones incluso son esas terceras personas los objetivos de la agresión en si misma y nosotros convertidos en “el acompañante” debemos decidir si ayudar y proteger a esa persona o dejar que la situación sea resuelta por las personas implicadas. Esto último puede resultar duro pero en ocasiones hay que saber intervenir con decisión y en otras ocasiones es sabio saber apartarse a tiempo. No es lo mismo proteger a tu mujer o tu hijo que a un colega de copas.

En todos estos factores anteriormente citados el uso de la distancia es vital, las superficies nos limitan o facilitan mantener o crear distancias óptimas de supervivencia. El uso de la luz o del mobiliario urbano así como incluso de las personas nos permite igualmente desplazarnos y desarrollar distancias desde donde responder o huir según la situación.

En todo caso estos tres textos son una sencilla y simple reflexión, un punto de partida o enfoque del concepto de supervivencia ante agresiones urbanas. Es una muestra de las dificultades, de la gran cantidad de variables que confluyen en una agresión y de la dificultad de controlarlas todas sirviendo como ejemplo de todo esto  el concepto de distancia. Por ello es imposible aprender a sobrevivir en un solo día, en una sola clase, en un solo curso o seminario. Es el trabajo diligente, continuado, serio y comprometido quien nos dará “la oportunidad” de sobrevivir nunca la certeza, nunca la seguridad, siempre se trata de oportunidades no de certezas o garantías.

Espero que estos textos sirvan de ayuda y que puedan orientar a los estudiantes y a los instructores en la dirección que personalmente y desde la mayor humildad considero la mas adecuada. No es la única opción pero para mi es la mejor. Todo aquel que dedica dos terceras partes de su vida a un proyecto marcial, a un camino y filosofía de vida y supervivencia como en mi caso no puede decir otra cosa que “mi actividad o mi enfoque es el correcto” pero es algo lógico y todo el mundo lo hace con su actividad si de verdad cree en ella y está seriamente implicado en la misma. Por ello desde el respeto a todos, esta es una pequeña aportación de un humilde servidor.

DKMS 2011: REFLEXIONES

Kukan no Kyusho 空間の九勝/急所=万変不驚

El DKMS de este año ha llegado y ha pasado y me he tomado un tiempo para reflexionar sobre las palabras del Sôke y en las lecciones impartidas durante esta época del año tan agradable. Quisiera hacer el mayor esfuerzo posible para acordarme y compartir los puntos principales del entrenamiento en combinación con conversaciones recientes con el Sôke.

Debo decir que el sentimiento general este año fue ligero y cálido a pesar del frío ya que el Sôke compartió muchas cosas con los participantes que normalmente no comparte con el público.  Sôke compartió su colección de Historia del Budô y artefactos que tienen el potencial de poner celoso al más renombrado erudito de las artes marciales.  De acuerdo con el Sôke, la idea era mostrar lo que es un maki mono  負物・負者   y demostrar que incluso si lo puedes leer los secretos no son claros o existen sin toda una vida de práctica. La sabiduría de otra época sí existe pero el camino del Budô no es un camino seguro a la victoria. Una de las lecciones es que uno debe de aprender el balance de kachi  y Make .  Estos son los elementos que forman el termino Shobu, que podría traducirse por: ganar puede ser perder y viceversa.  El camino de las artes marciales no es un camino certero a la victoria y sigue siendo, sin embargo, el camino solitario del guerrero melancólico.

Me queda claro que no hay un arte marcial definitivo y que no hay técnica especial o secreta.  Es la disposición mental lo que es el tesoro del Bujinkan y esto combinado con el Taijutsu libre y apropiado es lo que logra una combinación ganadora. Nuestra tradición son nuestros valores y no la tradición que está escrita en los pergaminos sino las ricas experiencias de nuestro Sôke y el hecho que él no nos enseña sino que simplemente nos inspira a buscar nuestra propia verdad. Esto es humanidad verdadera, según yo lo siento. Como humanos, somos más débiles que nuestros hermanos y hermanas del reino animal y debemos de luchar por mantener nuestra conexión con la naturaleza para así mantener nuestro entrenamiento sin fisuras.

Aquellos que se centran o se basan en la fuerza o potencia están encarcelados por su limitada mentalidad. Las enseñanzas de Hatsumi Sôke nos liberan la mente para ver el kukan de una manera prismática, a través de los ojos de la libélula, el kachimushi 勝ち無視.

Notas al Pie de Página

“Aquello que está oculto es la flor” es un dicho bien conocido del maestro del teatro Noh, Zeami.

Es cierto que el mensaje oculto y abstracto es donde yace la verdadera belleza en un arte.  Usualmente este es el caso con las artes marciales y las enseñanzas de Hatsumi Sensei. Yo he llegado a poder entender esto un poco pero sólo después de entrenar y traducir al lado del Sôke durante dos décadas.  En realidad, en como estos mensajes son interpretados puede estar una parte importante o esencial para la comprensión de las Artes Marciales.

En anterior texto acerca del reciente DKMS usé varios de estos mensajes, algunos míos y algunos del Sôke. Por alguna razón, me siento motivado a explicar estos mensajes con más detalle en la esperanza de que produzca una luz más brillante y que revele las vastas influencias de estos conceptos del Budô. Estos mensajes son posibles debido a la capacidad y naturalidad expresiva del lenguaje japonés. El japonés verdaderamente puede ser un lenguaje abstracto e ideal para comunicar el sentimiento e intenciones en lugar de directivas.

空間の九勝/急所=万変不驚

Voy a empezar hablando acerca del término “Kukan no Kyusho”. Sôke habló de este concepto varias veces en el DKMS.  Los caracteres correctos para este término serian 空間の急所.  Sin embargo en el texto anterior he sugerido la idea de que Kyusho puede ser expresado como “Nueve Victorias”, insinuando el concepto de Ganar y Perder del que habló el Sôke durante el primer día bajo las hojas del otoño. Esto también demuestra el sentimiento del concepto del Kukan siendo esférico o de naturaleza circular, con la idea de control infinito. Nueve siendo el número de ryûha en nuestro linaje así como el número mágico de los Ninja o del Happo Biken.  En todo caso, esto debe de llevarnos al Fudôshin para los 15º Dan = El rango de Banpenfugyo – ¡No sorpresas aquí!

Maki Mono =負物-負者

Antes del DKMS, tuve varias conversaciones con el Sôke acerca de la importancia conceptual de los pergaminos y de que no había ninguna posibilidad de que estos contuvieran algún secreto real y que la incesante persecución de secretos ficticios podría dejar a una persona loca – Mi Tesoro – teniendo como resultando ser llevados a un camino de perdición.  Pensé que fue muy oportuno que el Sôke presentase algunos ejemplos del Maki Mono en el DKMS, revelando que sí existen algunos elementos de conocimiento en ellos, pero nada que nos transforme en el guerrero fantástico y absoluto inmediatamente o que elimine lo poco común del sentido común. Por lo tanto, jugando con los sonidos de Maki Mono, he sugerido los caracteres Make Mono –負物 Perder cosas o Make mono負者 Persona que pierde.  Los sonidos no son exactos pero si suficientemente cercanos para no perder la idea.

El Balance de Kachi y Make

Los dos caracteres de Kachi y Make se combinan para formar el término “Shobu” o pelear a morir. Sôke también hizo referencia de este concepto el primer día, describiendo que en la antigüedad uno buscaba alcanzar el Kachi o el ganar sin tan siquiera considerar la idea de perder. La explicación fue que una vez que uno alcanza la edad de 40 años necesitaba buscar el balance y aceptar la idea de la derrota.  Este es un ejemplo básico de todas las cosas en la vida donde todos luchamos por lograr algo y eventualmente nos permitimos encontrar una solución más tranquila o simple. Esto es un ejemplo de madurez, interiorización de la habilidad y control del ego, en el sentido de que perder puede realmente ser la victoria. Uno debe buscar el balance en el concepto de Shobu y aquellos que sólo lo ven como una pelea a muerte todavía mantienen la necesidad de una victoria segura para sentirse realizados. El guerrero sabio sabe que una Victoria-Victoria es mucho mejor ya que perder puede ser ganar.

Esto me lleva a tener la oportunidad de explicar el concepto del “guerrero melancólico”. Sí, este concepto fue mencionado y el camino del guerrero puede ser solitario en el sentido que la mayoría de las veces es mal entendido.  Sin embargo, no se debe de olvidar que no es un drama jidai y que conlleva gran responsabilidad el caminar este camino solitario. Solitario porque muchos no tendrán el coraje de caminarlo. Es una elección el aceptar la responsabilidad de protegerse a sí mismo y el proteger a otros. Es una elección personal el tomar partido para mejorar la humanidad y luchar para hacer del mundo un lugar mejor. Sôke algunas veces ha dicho que no se debe estudiar las artes marciales si uno teme lesionarse o morir. Debemos de aprender a hacer el mundo un lugar mejor a través del estudio del Budô, sin lastimar sino a través de hacer que otros descubran su potencial. Por lo tanto, así como este camino puede ser solitario, es un camino dignificado y encomiable si eliges caminarlo con justicia y estimular el potencial en otros para que lo sigan.

Por último, mirando el mundo en la manera prismática de la libélula, el kachimushi o insecto victorioso, nosotros kachimushi -勝ち無視=  ignoramos la necesidad de una victoria personal.

Bufu Ikkan

Por DOUG WILSON

 

AGRESIÓN Y DISTANCIA: REFLEXIONES (II)

En esta ocasión y continuando con las reflexiones o el análisis de una agresión y el concepto de distancia, vamos a analizar los factores externos. Podemos denominar factores externos al conjunto de elementos que intervienen en una agresión y que no son el agresor y el agredido propiamente dichos. Según los autores o los expertos en estas lides hay un buen número de elementos que de una forma directa o indirecta influyen durante el transcurso de una agresión. Incluso antes de que la misma sea algo “real” hay factores que propician o disuaden al agresor para efectuar su acción. Vamos a ir comentándolos poco a poco, posiblemente no estarán todos los que son pero sin duda si son todos los que aquí se mencionaran.

Comencemos pues por algo esencial pero a veces poco valorado por los que dicen enseñar “defensa personal”, el escenario. Yo denomino escenario al lugar físico donde se perpetra la agresión. En muchos casos no es un lugar elegido al azar o por puro capricho. Ciertamente en ocasiones y ateniéndonos a parámetros sobre agresores y motivaciones como comentaba en mi anterior exposición, es evidente que la improvisación o la ansiedad del agresor puede llevarle a cometer el acto de violencia en cualquier lugar sin tener en cuenta ninguna variable. En otros casos cuando hay premeditación o un estado que podríamos llamarlo de “mente fría” se pude apreciar como el agresor selecciona el momento y lugar mas indicado para ejecutar su acción, generalmente y tomémoslo como un dogma, será el momento y lugar que menos esperemos o en que nos encontremos mas vulnerables o accesibles.

Por todo ello hay que, como hicimos en el texto anterior con los agresores, observar, analizar y actuar en función de las circunstancias. Ante escenarios improvisados por el propio agresor es evidente que tenemos ciertas ventajas tácticas pues no pensar es un factor que nos beneficia en una situación de peligro o supervivencia. Si el agresor no piensa y simplemente actúa nuestra capacidad de observación, análisis y actuación puede darnos ventajas importantes. Es evidente que en un texto de estas características no podemos extendernos sobre el tema pero este mismo texto pide al menos un pequeño ejemplo. Pongamos por caso una agresión o riña tumultuaria (denominación jurídica) en un bar fruto de opiniones encontradas durante la retrasmisión de un partido de futbol. Durante el partido los ánimos se caldean y una persona exaltada por el calor del partido, influenciada por el alcohol y en un momento de pasión absurda decide imponer su criterio sobre una decisión arbitral a otro espectador de forma violenta atizándole con una botella de sidra en la cabeza. Pues bien, el agresor no ha pensado en factores como que el agredido no esté solo, pueda estar armado por un casual (imagínese que agrede a un policía fuera de servicio), desarmado pero con experiencia en manejo de armas improvisadas, sin experiencia pero con determinación y audacia para defenderse de la injustificada agresión con los medios que considere oportunos. Tampoco se ha dado cuenta del buen número de objetos que el agredido puede usar ya no sólo como arma sino como simple escudo para repeler la agresión. Tal vez no se percate de que está en una sidrería (algo típicamente asturiano) con el suelo lleno de serrín y restos de sidra con lo que el suelo puede estar resbaladizo o inestable. Hay sillas, mesas, taburetes, cajas y sobre todo otras personas que pueden ser un obstáculo natural o forzado para llegar a consumar su agresión. Sin mencionar la posibilidad de que existan en el local cámaras de seguridad que puedan grabar la agresión que está a punto e cometer. Este pequeño recopilatorio es muy somero y superficial pero puede dar idea de la cantidad de variables dejadas al azar o en manos de un agredido capaz de aplicar las tres máximas de los protocolos de pre conflicto.

Hablemos ahora de escenarios predeterminados, escenarios seleccionados por el agresor con tiempo e inteligencia. Podremos observar que el número de variables que escapan al control del agresor son menores, teóricamente tendrían que ser nulas. Por lo general ya sea por medio del acecho, una forma de observación y análisis típica de un depredador o ya sea por experiencia adquirida al participar en múltiples situaciones similares anteriormente, etc. Lo cierto es que el agresor tendrá una estrategia de ejecución, planes alternativos en ocasiones por si las cosas no fueran como tiene previsto y vías de evasión para marcharse una vez perpetrada la agresión o si la misma, por algún motivo, fallase. Es un modo de operar que tienen desde violadores a terroristas o sicarios. Todo ello limita notablemente nuestras posibilidades de supervivencia, basadas todas ellas en gran medida en mantener una distancia optima en todo momento, circunstancia y lugar. Es evidente que poner un ejemplo de este tipo de escenario es algo mas delicado, podemos sin quererlo estar dando ideas a personas con dudosos objetivos, pero asumamos un ejemplo muy típico, casi de libro, una agresión sexual, una violación. Ajenos a los perfiles de los distintos tipos de agresor sexual o de violadores y ateniéndonos al tema central que nos ocupa, el escenario, podemos tener el siguiente cuadro. Una chica es acechada por un agresor sexual, este selecciona el lugar donde ella se encuentre más vulnerable, a la vez que le permita perpetrar la agresión con mayor intimidad, comodidad sin que nadie le pueda interrumpir y permitiéndole marcharse rápidamente si las cosas se complican o cuando concluya la agresión. Procurará que no existan objetos que ella pueda usar como arma y a su vez la despojará a aquellos elementos que porte con ella susceptibles de ser usados para repeler la agresión. Buscará el método mas eficaz para lograr sus objetivos sexuales mediante la táctica que considere mas adecuada dado el escenario y su victima (intimidación verbal, física e incluso con armas u objetos peligrosos conocida vulgarmente como intimidación mecánica o armada, coacción sobre terceras personas mediante métodos similares a los anteriormente descritos para la intimidación, violencia física directa ya sea corporal o con objetos o armas, etc.). Se evitan testigos físicos, personas, o testigos tecnológicos como cámaras de seguridad de bancos, cajeros, etc.

No quiero continuar dando detalles que por norma sólo doy cuando imparto clase y siempre dentro de un ámbito de seguridad y privacidad. No obstante creo que ha sido un ejemplo de cómo el escenario es algo vital en una agresión. También debemos tener en cuenta que entrar en el radio de acción de un agresor, dejarnos llevar o conducirnos de forma indirecta al escenario ideal para el asaltante es algo que se evita en gran medida usando correctamente los protocolos sobre distancia en su vertiente social principalmente. Sólo como curiosidad observar como situaciones socialmente normales como subir o bajar en un ascensor, sentarse en una terraza a tomar un café con una amiga, sacar el coche del garaje o acceder al propio garaje, ir a unos baños o aseos en un centro comercial, estación de tren, autobuses o aeropuerto, etc. todos son escenarios donde las distancias no se pueden mantener sin llamar la atención, sin romper incluso ciertas normas establecidas de comportamiento social. En próximos textos analizaremos algunos otros factores de interés.

AGRESIÓN Y DISTANCIA: REFLEXIONES (I)

En anteriores ocasiones he redactado textos sobre el concepto de la distancia para este blog. En ellos hablaba de la distancia como uno de los pilares del Taijutsu según mi enfoque pedagógico. En otras ocasiones hacia un recorrido por el concepto de la distancia en términos sociológicos y marciales. En todo caso han sido textos muy bien acogidos y eso me indica que este es un tema que interesa o preocupa a aquellos que frecuentan nuestro blog.

Hoy quiero centrarme en los factores que hacen muy difícil, por no decir imposible a veces, mantener la distancia óptima en cada situación o caso. De este análisis deberemos a nivel personal, particular, extraer las reflexiones mas apropiadas.

Ante una situación de violencia o agresión urbana lo primero que analizamos es al agresor en si mismo. Según la corriente o método de pensamiento, trabajo o entrenamiento que cada cual siga, los agresores se dividen o clasifican de varias o múltiples formas. Yo voy a simplificar a riesgo de que alguien pueda decir que he pasado algún factor por alto, a los agresores en dos grandes grupos básicos: agresores personales o intimistas y agresores genéricos, también llamados agresores de “oportunidad”. Los agresores genéricos abarcan a todo aquel que agrede o ejerce violencia con motivaciones de carácter material o económico como motivo principal o subyacente para las mismas. Puede que el motivo de su acción violenta sea económico, hacerse con bienes y valores personales ajenos por motivos de lo más variado que pasan por pagarse simples vicios y caprichos a costearse adicciones o en algunos casos simplemente comer o dar de comer a los suyos. En ocasiones los denomino egoístas porque en el fondo anhelan cosas que otros poseen y pretenden hacerse con ellas por el “camino fácil” o pretenden solventar sus vicios, adicciones o simplemente sus caprichos por medios violentos. Estos agresores tienen un comportamiento, protocolo o ritual de agresión muy definido pero que no voy a abordar en el presente texto, que los hace fácilmente identificables y que nos permite preparar en muchas ocasiones un escenario mas o menos cómodo de acción. Si voy a comentar que sin duda pueden ser letales como agresores pero también es cierto que es posiblemente más sencillo librarse de ellos sin tener que entrar en conflicto directo con los mismos.

Los llamados agresores personales o intimistas son aquellos motivados o movidos al acto violento por elementos de carácter emocional, profundos y muy fuertes. Ya sea un agresor sexual al cual le mueven deseos extremadamente profundos, equivocados y malsanos, pero no por ello para él menos profundos y fuertes. Ya sea aquel que acomete una acción movido por emociones viscerales, básicas en los seres humanos como la venganza, la ira o rabia, los celos, que no están nunca justificados pero pueden llegar a ser comprensibles en algunos casos. Estos agresores son mas imprevisibles pues al moverse por impulsos, emociones, no siguen un patrón definido y sus rituales de agresión son mucho mas amplios y difíciles de pronosticar o anticipar. Tenemos que tener en cuenta que una fuerte motivación emocional hace extremadamente decidido, fuerte, ofuscado e incapaz de razonar a veces a un agresor tanto o más que estar bajo los efectos de estupefacientes o del alcohol.

Creo que en algún texto anterior he hablado de los agresores definiéndolos en ocasionales, premeditados, profesionales y expertos. Para aquellos que en su día pudiesen leer ese análisis observen que este análisis  expuesto hoy simplemente complementa los datos recopilados en el anterior, les remito al mismo para completar el perfil de los posibles agresores y así tener una visión mas de conjunto sobre ellos. Así mismo en esos textos se hacia especial hincapié en la portabilidad de armas, concretamente armas blancas, por parte del agresor, factor que vuelve la agresión extrema y letal.

Es evidente que el factor “agresor” determina en gran medida el tipo de acción que la persona agredida ha de emprender para sobrevivir al mismo. Está claro que con los agresores genéricos es mas fácil mantener una distancia algo más cómoda y lograrla de una forma más segura y sutil. Los agresores personales prefieren una distancia mucho mas corta lo que conlleva mayores riesgos y mayor dificultad para mantener, dominar o crear una distancia optima en cada paso o fase de la agresión. Si añadimos a los elementos antes comentados otros como los mencionados hace un instante como improvisación (ocasionales), premeditación, profesionalidad,  experiencia o capacitación sin duda veremos que es ciertamente difícil lograr un escenario ideal o medianamente cómodo para una situación de agresión. Por el contrario, es mas posible que el agresor logre dicho escenario ideal en que sentirse cómodo para ejecutar su agresión.

Por todo ello deberíamos aplicar las tres máximas genéricas del protocolo de pre conflicto: observación, análisis y actuación

Observación. No podemos ir por la calle mirando al suelo, sin observar a quienes se cruzan con nosotros, cierto que esa es la actitud de mucha gente, miran a las personas que transitan por la calle pero no las observan realmente. De hacerlo verían detalles que podrían alertarles o avisarles sobre sus intenciones. No hablo solamente de temas como aspecto general, higiene, indumentaria, calzado, complementos, etc. sino de rasgos mas sutiles como el movimiento de los hombros, el ritmo y forma de caminar, la manera de mirar o de rehuir la mirada, los movimientos de las manos, etc. detalles del comportamiento no verbal del ser humano que nos procuran una fuente amplia y muy valiosa de información y datos. Incluso nos pueden indicar con tiempo la presencia de armas ocultas por parte del agresor.

Análisis. No podemos simplemente observar sino que debemos analizar los datos, la información obtenida y fusionarla con otras fuentes de datos a tener en cuenta y de las que hablaremos más adelante como escenario o posible escenario para una agresión, iluminación, superficie, climatología, obstáculos, etc. debemos combinar todos los factores y preparar una táctica acorde con todo ese caudal de información o de lo contrario podríamos vernos en una situación donde alguno de esos factores nos pase factura.

Actuación. Debemos de tener la capacidad necesaria para tomar decisiones pero sobre todo debemos tener resolución, la capacidad para llevar a la práctica esas decisiones. Puede que parezcan el mismo concepto pero nada más lejos de la realidad. La capacidad de resolución de una persona es lo que realmente la hace sobrevivir ante una agresión. La decisión es la capacidad para dotarnos de las tácticas y técnicas a emplear pero sólo la resolución lleva las ideas a la práctica.

Una vez aplicados estos tres conceptos aplicamos los cuatro conceptos de supervivencia en una situación de pre conflicto: evasión o huida, preveer, prevenir y evitar. Ya he hablado en otras ocasiones de ellos por lo que remito al lector a dichos textos como complemento a la información aquí expuesta.

Hasta aquí la primera parte del análisis de una agresión y el concepto de distancia, en este caso desde el factor “agresor” y como el mismo modifica, dificulta, obstaculiza o provoca cambios en las distancias sociales y marciales ideales y como tenemos que vernos inmersos a nuestro pesar en un conflicto donde no dominamos, de momento o en apariencia, la distancia. Como mi Sensei dice, sus enseñanzas están basadas en el concepto de la distancia, él las denomina “artes marciales de distancia” es por ello que siguiendo sus enseñanzas podemos “dar la vuelta a la tortilla” de la agresión y controlar la distancia y volverla en contra del agresor, pero para ello necesitamos mas puntos de referencia. Estos puntos los abordaremos en siguientes entregas.

SIN AMOR

La vida sin justicia y sin amor te hace duro. La inteligencia sin amor te hace cruel. La amabilidad sin amor te hace hipócrita. La fe sin amor te hace fanático. El deber sin amor te hace distante. La cultura sin amor te hace distante. El orden sin amor te hace complicado. La agudeza sin amor te hace arrogante. El honor sin amor te hace arrogante. El poseer sin amor te hace avaricioso. La responsabilidad sin amor te hace implacable. El trabajo sin amor te hace esclavo. La ambición sin amor te hace injusto.

Madre Teresa de Calcuta

Esta sencilla compilación de emociones y actitudes que rondan al principio de la falta de amor en nuestras vidas me recordó algunas de las enseñanzas del Sensei en los últimos tiempos, cada vez mas alejadas, mas de lo que muchos puedan creer, de la reflexión técnica o relacionada con el combate y cada día mas relacionada con la felicidad del ser humano. Algunos encontraran en estas palabras sabiduría, otros simples frases “ideales para soltar” en un seminario o curso, pero espero que estas sean enseñanzas que hagan que analicemos mas detenidamente nuestra vida, nuestra búsqueda del equilibrio y la felicidad.

DICIEMBRE 2011

Después de un mes de octubre marcado por el impresionante seminario impartido en nuestro Dôjô por Brin Morgan y los cinco días tan extremadamente intensos que pasó con nosotros en Oviedo (incluida, como no, la clase conjunta que impartimos los dos en mi Dôjô), era natural que el tema de todo el mes de octubre fuera Kotô Ryû Hekitô Hachi Gata. Llegó noviembre casi por sorpresa y con la llegada cada vez de más nuevos alumnos fue el momento perfecto para trabajar el Taihenjutsu y el Taijutsu a través del estudio de algunos principios y bases en el manejo del sable (bokken) y sin darnos cuenta comenzamos un nuevo ciclo dedicado al Kihon Happô. Ya todos sabéis que me parece entupido enseñar “el tema del año” sin antes tener una idea clara de las intenciones, enfoques y observaciones que al respecto quiere transmitir mi Sensei, el Sôke, por ello siempre trabajo o entreno el famoso “Tema del año” con “un año de retraso”. Respeto a quien no lo hace así porque dispone de información “privilegiada” que le permite tener conocimiento exacto de las intenciones del Sensei, pero no me gusta la gente que lo hace por mero interés comercial o con sed de protagonismo (lo mismo pasa al llegar de un viaje a Japón o del Daikomyosai anual, muchos se apresuran a organizar cursos para “mostrar el sentimiento” de lo allí trabajado sin darle apenas tiempo al cuerpo y no digamos a la mente o al corazón/espíritu de madurar o simplemente asentar los posibles conocimientos aprendidos o las conclusiones alcanzadas). Ahora llega diciembre y con este mes las malditas fechas navideñas que cada vez más detesto con todo mí ser. Seguiremos trabajando el Kihon Happô con intensidad, avanzando muy lentamente, muy poco a poco durante todo el mes para poder tener una imagen amplia y cimentada de todo lo que este conjunto de waza o kata representa para el Budô de la Bujinkan y en las enseñanzas de Hatsumi Sensei. Por suerte no vamos a perder muchas clases a causa de las “fiestas navideñas” aunque sé que la asistencia a los entrenamientos se verá mermada irremediablemente por dichas festividades. Como siempre para los miembros del Dôjô, las fechas para las clases especiales así como la información sobre cualquier incidencia, se verá reflejada en el foro privado de Facebook y vía SMS.

TRILOGIA YAMADA III: HONOR AND LOVE

Por fin hemos llegado a la tercera y ultima película que el director Jôji Yamada dedicó a la figura del samurai de finales del periodo Edo. Esta peculiar trilogía concluye con “Honor and love”, titulo en ingles, respetado en España, del film de Yamada “Bushi no ichibun”. Estrenada en el año 2006 y con una duración de 121 minutos, el director se rodeo de un buen lenco de actores y actrices, con alguno de los cuales ya había trabajado anteriormente. Akuya Kimura, Rei Dan, Mitsugoro Bando, Takashi Sasano, Kaori Momoi, Nenji Kobayashi, Toshiki Ayata, Ken Ogata componen el reparto de este film donde la música corrió a cargo de Isao Tomita, como en los anteriores dos Films de este peculiar trilogía. La fotografía, tan importante para la estética de los Films de Yamada fue obra de Tadashi Kaneda.

El argumento gira en torno a Shinnojo Mimura, un samurai de clase humilde, casado con Kayo, una bella y entregada esposa. Su trabajo consiste en probar la comida de un Señor, para evitar que éste pueda resultar envenenado. Un día se intoxica con un pescado cocinado fuera de temporada, y, aunque salva su vida, queda ciego. Hasta entonces, Shinnojo, samurai de rango inferior que trabajaba al servicio del señor del clan por un estipendio anual de 30 míseros koku de arroz, había llevado una vida feliz junto a su esposa Kayo y su viejo sirviente Tokuhei, que servía a la familia desde la época del padre de Shinnojo. Cuidándole sin descanso, Kayo y Tokuhei consiguen salvar la vida de Shinnojo. Pero éste, al darse cuenta de que no sólo tendrá que pasar el resto de sus días a oscuras sino que tampoco podrá seguir trabajando en el castillo del señor y tendrá que depender de los demás hasta su muerte, se desespera y decide suicidarse. El gran problema, claro está, reside en cómo saldrán adelante ahora. Se reunen los familiares con Kayo, y acuerdan que ésta pida ayuda al jefe de guerreros Toya Shimada, que se ha mostrado muy amable con ella… En realidad, demasiado amable. El tipo sólo está dispuesto a ayudar a cambio de disfrutar de los encantos de Kayo.

Yamada continúa en este film con el mismo esquema y el mismo aire que ya nos mostró en ‘El Ocaso del Samurai’ y ‘La Espada Oculta’. Con pocos trazos, nos presenta a los personajes y el conflicto central, nos conduce con elegancia por una historia que fluye lentamente, alterada por una serie de sucesos dramáticos que desembocan, sin remedio, en un conflicto armado, en un duelo a espada de gran tensión. Resulta de lo más gratificante encontrarse, sobre este particular, con una narración del combate tan tradicional como poderosa; nada de saltos imposibles, movimientos frenéticos de cámara o efectos digitales. Dos hombres luchando a muerte en un campo abierto, sin artificios de ningún tipo. Lo real da más miedo, y eso es lo que debería provocar este enfrentamiento. El miedo al fracaso. No a la muerte, porque el samurai ya la da por hecho. Es esta película de las que pueden provocar rechazo por parte del público occidental hacia el cine asiático. De lenta progresión, no se parece en nada al cine al que estamos acostumbrados, al norteamericano. Aquí los personajes luchan en su interior, no en el exterior, salvo cuando no tienen más remedio. Aquí las secuencias duran más de lo corriente, pues necesitan un desarrollo que haga entender al espectador por qué cada personaje es de una forma y por qué actúa así.

En este sentido, es ejemplar el modo en el que Yamada consigue que nos identifiquemos con su samurai; un hombre de débil posición cuyo honor es sagrado (sin él, su vida no tiene sentido). Mimura comete errores, pero los entendemos como si fuesen nuestros, y pronto nos damos cuenta de que no hay más salida que aprovechar su determinación para resolver el conflicto espada en mano. Es su código de honor, el bushido, y está tan dentro de él como el corazón o el cerebro. Destacar también la gran interpretación de Takuya Kimura, que logra una transformación a lo largo de la película digna de aplausos.

En definitiva un correcto colofón a esta semblanza que el director, Yamada, nos presenta sobre la figura del Samurai y su época, sus últimos años de dudoso esplendor.

TRES OPCIONES

En la calle lamentablemente en un enfrentamiento o agresión ilegitima y no provocada la posibilidad de equidad o igualdad en la lucha por nuestra supervivencia es francamente nula. Quiero decir que en muy pocas ocasiones vamos a estar en igualdad de condiciones que nuestro agresor. Basta con detenernos a pensar un segundo en que el agresor es quien en el 90% de los casos toma totalmente la iniciativa y en el 100% de los casos quien tiene la intención de agredir o atentar contra nuestra vida. Por ello elegirá bien, si le es posible, el momento, lugar, arma con que atacarnos. Nosotros por nuestra parte “victimas” no sólo del agresor sino de las propias leyes nos vemos en la mayoría de los casos desarmados, sorprendidos y muchas veces comprometidos por la presencia de terceras personas totalmente inocentes (esposa, hijos, novia, etc.…) a las que tenemos que proteger también aumentando con ello nuestra responsabilidad y nuestro estrés físico y mental.

En toda agresión básicamente se pueden dar tres opciones o escenarios básicos: el agresor va armado y nosotros no, el agresor va armado y nosotros también lo estamos y por ultimo el agresor no va armado y nosotros si. En verdad existe una cuarta opción, el agresor y nosotros no vamos armados. Pero hoy quiero centrarme en aquellas opciones donde aparece el uso o la intervención de armas en la agresión. En concreto las armas por excelencia en la actualidad son las armas blancas, ya sean cuchillos, navajas, objetos cortantes y/o punzantes. Podríamos ser atacados por armas contundentes o incuso por armas de fuego pero por lo fáciles de ocultar, portar, comprar y usar las armas blancas son sin duda la principal opción de un agresor cuando quiere ir armado, pero también de un ciudadano cuando quiere sentirse seguro. En los EE.UU hay una gran tradición o cultura en cuanto a armas de fuego cortas y largas de todo tipo, calibre, etc.… en España sin embargo la tradición mas extendida, en gran medida por el sentir rural arraigado todavía en muchas zonas y porque la legislación lo permite mas fácilmente, somos cultura de escopetas y rifles destinados a la caza. Por ello salvo a las fuerzas de seguridad del estado, escoltas privados y seguridad privada, la posibilidad de portar armas de fuego cortas para auto protección es prácticamente imposible o al menos muy difícil. Este es otro factor que hace que las armas blancas sean la alternativa perfecta o al menos la más asequible.

Sin extenderme mucho quisiera hablar, aunque en otros textos ya lo hice anteriormente, sobre estas tres opciones con armas de las que hablaba al principio. Cuando el agresor esgrime un arma blanca y nosotros no estamos armados y entiéndase por armados que no disponemos de un arma de iguales o similares características que equilibren físicamente la situación, tenemos pocas posibilidades de salir con bien. Lo mas aconsejable es la huida, la evasión o salida del escenario de la agresión lo antes posible. Si no fuera factible, entonces toca negociar con el agresor e intentar evitar daños mayores, es así de sencillo pese a quien le pese. Si el agresor solamente intimida con el arma en busca de sus “objetivos” todavía podemos tener posibilidades de salir “de una pieza”. No ocurrirá lo mismo si el agresor directamente pretende atentar contra nuestra vida, en ese caso no habrá tiempo para amenazas superfluas o para “diálogos absurdos”, el agresor ira por nosotros y por nuestra vida de forma expeditiva. En esas ocasiones me viene a la cabeza un dicho popular: “mejor tener y no usar, que necesitar y no tener” lastima que por miedo a las acciones de la justicia o de los agentes de la ley muchas personas no tengan a mano algo con que proteger sus vidas, porque como dice otro dicho popular: “la policía nunca está cuando la necesitas”. Con ello quiero decir que no esperemos y no pongamos nuestra vida en manos de terceras personas, sólo nosotros, que estamos “aquí y ahora”, podemos salvar nuestra vida.

La segunda opción es la más equitativa en justicia, algunos la llaman situación de “duelo” por que ambos disponemos de armas blancas o en su defecto algún objeto capaz de hacer las veces de las mismas. Aquí el agresor que “intimida” suele retirarse prudentemente en muchas ocasiones pues aprecia su integridad física tanto como nosotros, es algo psicológico. Aquellos obstinados en atentar contra nosotros lo tendrán mucho más difícil. En contra de lo que mucha gente cree, se puede usar un cuchillo o navaja y no matar al agresor y salir ambos con vida, aunque el agresor salga dañado o herido, conservará la vida. No es necesario matar para sobrevivir en una agresión. Cierto es que la máxima popular dice: “primero mi vida y luego la vida de aquel que pretende arrebatármela” en clara alusión a que MI vida es mas preciosa para MI que la suya, por mucho que la ética o la moral nos pretendan inculcar otras cosas. Esta situación de equidad puede darse cuando nosotros accedemos a objetos de nuestro entorno para convertirlos en improvisadas armas blancas, no hace falta que portemos un arma blanca de ningún tipo, aunque nunca estaría de mas llevar una o dos con nosotros. Que quede claro que no abogo por el uso, tenencia o porte de armas blancas pero no conozco todavía un cuchillo que matase a nadie, siempre lo hizo la mano del hombre o mujer que lo empuñaba en última instancia. No miremos al arma sino a quien la esgrime, él es quien mata no el arma, ella es sólo la herramienta el vehiculo para la intención del ser humano.

La tercera opción es para mi gusto u opinión la mas delicada jurídicamente hablando, me refiero a que el agresor no porte armas y nosotros si. En ese caso la situación de legítima defensa se va a hacer puñetas, ¿Qué haces con un arma blanca en tu mano cuando se supone que eres el agredido y dicho agresor va desarmado? Uno contestaría que defenderse pero las autoridades no lo ve así, aunque el agresor tenga 40cm mas de altura y 50kg mas de peso, en una palabra aunque sea un “armario ropero” la ley dice que va desarmado y por lo tanto aunque tenga la “sana” intención de partirte el cuello o de violarte y matarte, no puedes usar tu arma ya que no seria legitima defensa. Así va el país. Por ello si tienes un arma resérvala y utiliza otras técnicas y tácticas o estrategias para sobrevivir a esa agresión. Salvo que tu miedo a perder la vida sea algo insuperable y sientas como única opción el uso del arma. También es factible que si son dos o más los agresores aunque desarmados, el número desequilibra la situación y el arma vuelve a ser útil como compensadora natural de la agresión.

Para enfocar eficazmente todas estas opciones en las que podemos vernos expuestos sin buscarlo, es necesario el conocimiento del arma, saber manejar y utilizar de forma efectiva dicha arma. Si sabemos como usarla evitaremos hacernos daño a nosotros mismos, auto infligirnos accidentalmente heridas de mayor o menor consideración. Así mismo nos será más fácil utilizarla para protegernos y sobrevivir a un ataque teniendo control del daño que podemos ocasionar y valorando las acciones a acometer. También así podremos saber las opciones o posibilidades del agresor, pudiendo anticiparnos a muchas de ellas, neutralizarlas o salir de la distancia de las mismas anulando su efectividad inmediata. Portar y usar un arma blanca a lo loco sin conocimientos serios, completos y profundos es ir irremediablemente al desastre. Seamos serios con el trabajo de armas blancas, formemos adecuadamente a la gente en su tenencia, manejo, uso y aplicación. Ya hay demasiado “maestrillo” enseñando teorías más o menos “creativas” sin ningún rigor y sin ninguna base sólida, real. No seamos uno más de ese montón de estiércol que circula por la red o que pretende dárselas de expertos. Pongamos los pies en el suelo y miremos por nuestra seguridad física, psicológica y legal… sobre todo tal y como están las cosas, lamentablemente lo digo, tengamos muy en cuenta el aspecto legal o alguien pude terminar pasando una larga temporada de “vacaciones pagadas por el estado” por la falta de una correcta y completa formación. No olvidemos por ultimo una formación donde tenga espacio un protocolo de conducta, una filosofía o ética que formen al individuo mas allá de la violencia o de las armas, acercándonos un poco más al principio del Tatsujin, el ser humano integral, completo.

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