NO BUSCO LUCHAR, PERO SE HACERLO Y MUY BIEN

“Un verdadero guerrero reza por la paz, para que no tenga que matar. Porque si el agresor ataca tal vez deberá quitarle la vida. Por ello cultiva la habilidad de sobrevivir sin tener que luchar”.

Este es un Koppojutsu no Uta transmitido por el Sensei y varios de sus alumnos japoneses durante muchos años. Lo cierto que el dilema de tener que luchar y con ello causar daño a otro ser humano, por inhumano que ese ser pueda ser, es un dilema ético y moral que todos sufrimos. Aunque estemos en una situación de riesgo vital e inminente nuestro neocórtex nos recuerda esos códigos éticos que hemos ido creando o nos hanido inculcando. Recordemos que el El neocórtex o neocorteza se considera el área cerebral responsable de nuestra capacidad de razonamiento, permitiendo el pensamiento lógico y la consciencia. Se trata del área del cerebro que permite todas las funciones mentales superiores y las funciones ejecutivas (especialmente localizadas en el lóbulo frontal).

En contraposición tenemos el cerebro reptiliano, un área formada por los ganglios basales, el tronco del encéfalo y el cerebelo donde reside el instinto primario o primigenio del ser humano. Un instinto dual, de dos únicas posiciones, off/on o lucha/huye. Este “cerebro” nos pide reaccionar, de forma instintiva. No hay tiempo de pensar sólo de sobrevivir.  En medio está el llamado cerebro límbico. Esta área formada por partes del tálamo, hipotálamo, hipocampo, amígdala cerebral, cuerpo calloso, septo y mesencéfalo, es la causante de reacciones por intuición, ya que gestiona las emociones. El neocórtex reacciona como todos sabemos en el rango de segundos, el límbico en el rango de centésimas a décimas de segundo y el reptiliano en el rango de la milésimas de segundo.

Sé que esta teoría nacida en los años 60 ha sido rebatida en los albores del siglo XXI pero en su esencia nos muestra de forma muy gráfica cómo funcionamos a nivel cerebral, los procesos básicos en nuestra toma de decisiones. Es por ello que aún hoy sigue vigente y es citada en numerosos textos sobre neurociencia, psicología y otros campos como la táctica y estrategia militar, etc.

De todo ello ya he hablado en diversas ocasiones en este blog, hoy lo recuerdo porque el Uta con que comenzaba este post nos recuerda que el guerrero debe actuar con cabeza, con estrategia pero que las agresiones generalmente son sorpresivas e inesperadas. Es por ello que debemos prepararnos para cualquier contingencia, Banpen Fugyo, 10.000 cambios, ninguna sorpresa. Para que podamos actuar así debemos trabajar estos tres “cerebros” y aceptar que cada uno actuará en función de las circunstancias que se nos presenten.

Ante una amenaza concreta es el neocórtex quien evalúa, recaba información, contrasta la misma, toma decisiones y actúa en función de todo lo anterior. Para los que estén familiarizados con el ciclo O.O.D.A. no les estoy hablando de nada nuevo.

Sin embargo caminamos por la calle, está oscureciendo, tienes prisa, tu mente está distraída pensando en “tus cosas” cuando de no se sabe dónde aparece alguien y te agrede. Ahí es el cerebro reptiliano quien toma el mando de la situación. No hay tiempo de que podamos evaluar la situación, carecemos de información y no disponemos de tiempo para sopesar las opciones, reaccionas o estás muerto.

Puede pasar que vayamos a buscar a nuestro restaurante favorito comida para llevar, de nuevo estamos “a nuestras cosas” tal vez pensando en si pedí suficiente comida o si debería encargar un plato más de arroz tres delicias, no prestamos la debida atención al entorno, nuestra consciencia situacional es nula,  pero… al entrar al restaurante tenemos la impresión de que algo no va bien, algo no está como debería estar, reitero no sabes qué es, pero tu nivel de alerta situacional pasa de blanco, donde nunca debió estar, a rojo de golpe, el código de colores de Copper. Ahí, quien está actuando, tomando las riendas, es el sistema límbico. Nuestra intuición es la que nos alerta de que algo va mal, nuestra capacidad emocional que no controlamos se ha activado de forma automática y debemos guiarnos por ella.

Recordemos que existen el subconsciente y el inconsciente. Estos dos campos o “cerebros”, que son el nexo entre los tres “cerebros” principales. En este último caso que citaba, “el restaurante”, el sistema límbico reacciona porque el subconsciente ya ha comenzado a procesar datos, información, pero no ha tenido tiempo de fluir al neocórtex así que es el sistema límbico quien actúa. En el caso de “la agresión sorpresa en la calle” es el inconsciente quien actúa en combinación con el cerebro reptiliano, ya que la situación no permite a la intuición tiempo de reacción pero es probable que ya esté “percibiendo” cosas que el inconsciente no sabe traducir o interpretar y por ese motivo se activa el nivel reptiliano.

Como guerreros tenemos que entrenar y perfeccionar, refinar nuestras habilidades para que podamos seguir deseando la paz, pero estemos mejor preparados para la guerra. Nadie sabe lo duro que es causar daño a otro ser humano hasta que se encuentra ante la necesidad de causarlo o de que se lo causen a él. Nadie sabe lo difícil que es, pero lo rápido que todo pasa en realidad. Siempre digo que no esperemos ayuda del exterior, de nadie, porque las acciones más peligrosas son sorpresivas e inesperadas, no son provocadas y por tanto es difícil anticiparte a ellas. Tú estás sobre el terreno, puedes leer el entorno y detectar los signos y señales de alerta. Tu cuerpo también percibe ese entorno, recordemos que el Sakki Test no es un simple momento puntual de nuestras vidas de Budokas donde obtenemos un rango y grado, es un despertar “oficial” a un nuevo plano de consciencia situacional multidisciplinar algo que llamamos Yugen no Sekai. Nos hemos movido mucho tiempo en el Nijigen no Sekai y en el Sanjigen no Sekai pero debemos evolucionar.

Esto me lleva a unas declaraciones de un teniente de los cuerpos y fuerzas de seguridad que escuché este fin de semana:

Hoy día estamos en un estado social y democrático de derecho donde protegerse, la defensa personal, no está justificada en el sentido de que para eso están las fuerzas y cuerpos de seguridad. Las fuerzas y cuerpos de seguridad tienen la misión de proteger el libre ejercicio de los derechos y libertades de los ciudadanos y garantizar la seguridad ciudadana, por lo tanto no necesito llevar ningún objeto con la finalidad de defenderme o por “si acaso pasa algo” poder utilizarlo”.

Pues bien ni ese señor, ni nadie más va a estar en el momento en que surja una agresión contra mi vida, ojalá todos tuviéramos a un escolta, como protector 24 horas los 7 días de la semana, pero no es factible. Me he cansado de repetir que esos cuerpos y fuerzas están para prevenir, investigar y proteger de forma colectiva a la sociedad, pero no se nos puede negar el derecho a defendernos si nos agreden. Si pretenden que me quede quieto mientras me matan o violan, ese buen señor que realizó tan desafortunadas declaraciones puede esperarse sentado, porque no voy a permitirlo, o al menos no se lo voy a poner fácil ni en bandeja de plata al delincuente. Cuando salgo cada mañana de casa, miro a mi espalda y no hay un escolta protegiéndome, ni a mí ni al 99% de la población. Por tanto lo siento pero proteger, la auto protección, la defensa personal, Sí está justificada y es necesaria ¿o quieren que nos dejemos matar y violar? Esas fuerzas y cuerpos no están en el “aquí y ahora” así que no exijan lo que físicamente es imposible. Por lo tanto NECESITO tener algo, sea un objeto o mi propia formación en combate y supervivencia pero necesito tener ALGO para repeler y sobrevivir a la agresión.

Soy un guerrero que busca no luchar, no busca la pelea, huye de la misma siempre que puede, pero no va a dejar que le maten esperando un auxilio “idílico” que nunca llegará a tiempo. Verán estas declaraciones me han dolido y ofendido mucho. Pero lo que más me sorprende es el contrasentido de las mismas con una figura que nuestro sistema jurídico tiene: la legítima defensa. Si se nos dice que no debemos defendernos, que ya están “ellos” para eso, ¿Por qué esa figura jurídica? No debería hacer falta….¿verdad? es el contrasentido de la insensatez de quien habla desde una posición cómoda. Es el ciudadano quien debe sobrevivir sin una Glok 17, HK USP Compact o Beretta F92. El ciudadano a quien se le niegan todos los recursos para su protección es quien tendrá que sobrevivir o morir, no “ellos”. Es por eso que el Budō es más vital en nuestras vidas que nunca. Su esencia es la paz, pero para ello el Budō se forma en los caminos de la guerra. Queremos ser el guerrero del Uta que daba inicio a este post, pero se nos ata y limita de tal forma que es cada vez más difícil la tarea, aun así seguimos creyendo que es posible.

Debemos luchar contra muchos obstáculos como hemos visto, vencer a nuestro propio código ético, a nuestra moral, a nuestros miedos, pudores e inseguridades, a las limitaciones absurdas de las autoridades, a la total libertad del agresor, libre de toda ética, moral, libre de cumplir cualquier norma, código, reglamento, ley o lo que sea. Luchamos en desventaja para sobrevivir pero somos guerreros y convertimos la adversidad en un aliado. Sigamos luchando, entrenando y formándonos para no tener que luchar pero para sí tenemos que hacerlo ser lo último que quien pretenda arrebatarnos la vida vea en su existencia.