SIGUIENDO EL CAMINO AUN EN TIEMPOS INCIERTOS

Creo que ya he escrito en este blog dos post sobre mis referentes, aquellos formadores que considero puntos de referencia o atención para mi formación personal. Siempre les digo a mis alumnos que son afortunados, ellos tienen a su Sensei a diario, a través múltiples vías que nos ofrece ahora la tecnología además de las propias clases presenciales. En mi caso mi Sensei está físicamente muy lejos, al otro lado del mundo literalmente. No tengo la facilidad que ellos tienen para consultar dudas, para dialogar sobre cualquier tema que concierna de una u otra forma con su formación. No puedo tomar el móvil y enviarle un mensaje, llamarle por video llamada, encontrarme con él al salir a la calle a hacer las compras del día o en la oficina de correos. No creo que sean plenamente conscientes de la enorme suerte que tienen. Lo más triste es que no aprovechan, muchas veces, esas oportunidades, trascurriendo  el tiempo y parece que en vez de vivir en la misma ciudad o país, vivimos en distintos continentes.

Sin embargo en mi caso, como en el caso de todos los que son alumnos del Sensei, sentimos su presencia muy próxima, la distancia es un concepto físico no emocional. Hay alumnos que pueden viajar a Japón 2 o 3 veces al año, realmente siento una profunda envidia de ellos, sin paliativos. Pero también una profunda tristeza cuando veo cómo malgastan esas oportunidades en ocasiones y me percato de su incapacidad para aprender aun con esa enorme oportunidad que es estar allí, en el preciso momento de sus enseñanzas. A veces 120 viajes no son garantía de nada, menos aun de comprender y asimilar las enseñanzas del Sensei. Otros sin duda sí que aprovechan esas oportunidades, no sólo las aprovechan sino que comparten con los demás esas enseñanzas, sus propias reflexiones y puntos de vista con los demás en forma de post, libros, videos, seminarios, etc.…

Hace poco un alumno me preguntó sobre cómo me planteaba mi formación ahora que Sensei se ha jubilado, que se ha retirado de la vida pública. Lo cierto es que nunca me he planteado esa cuestión porque desde hace ya casi 37 años esa circunstancia siempre ha estado ahí y desde mi Godan Test en 1996 con más motivo. Así que realmente no noto su ausencia porque tal ausencia no existe, para mí, mi Sensei está presente desde que me levanto hasta que me acuesto e incluso en mi sueños. Tenemos la suerte de que Sensei ha planificado el futuro de forma meticulosa. Desde 1999 comenzó a grabar todas sus clases, todas. Se encargó de publicar DVD puntualmente una o dos veces al año para que sus enseñanzas pudiesen llegar a todos. Lo mismo que también hizo con sus libros y otras publicaciones como revistas, etc.… Animó a todos los organizadores de Tai Kai a comercializar las grabaciones de los mismos (aunque alguno no lo hizo, en fin….). Siempre que, antes de 1999 le visitabas, te permitía grabar sus clases y te animaba a que las distribuyeses entre la gente, “vende el video” decía, sabiendo que así ayudaba a sufragar los gastos de los caros viajes hasta Japón. Sensei ha publicado una gran cantidad de libros, ha cedido los derechos para sus ediciones en otros idiomas (algunas ediciones no fueron muy ortodoxas, pero ya eso es cosa de la editorial japonesa con los presuntos editores en otros idiomas). Anima prologando, que sus alumnos escriban libros y se publiquen en diversos idiomas. Sensei ha realizado una tarea faraónica para dejarnos un legado físico y sobretodo un legado intangible salvo para aquellos que han comprendido la esencia de su transmisión, de su Den. 

Ahora vivimos tiempo inciertos, no sabemos si podremos entrenar adecuadamente si tan siquiera se nos permitirá entrenar, no sabemos cómo, cuándo, dónde, etc.… pero no es más que una oportunidad para sobreponernos a las dificultades y aplicar sus enseñanzas una vez más. Tiempos de pandemia, tiempos inciertos como ya he comentado, pero no siento que mi camino no esté más nítido que hace un año. Creo que mi camino se trazó hace 40 años, cuando por vez primera llegó a mis manos un libro del Sensei. Desde entonces aun con todas las dificultades que han ido aconteciendo en mi vida he caminado con paso firme, pasos cortos a veces, largos otras, por un camino que lleva en una clara dirección y guiado por Hatsumi Sensei.

Estos tiempos de pandemia pasarán, tarde o temprano pero sea cuando sea el camino está trazado, no me preocupa, sólo quiero seguir practicando, aprendiendo, creciendo, evolucionando y si me es posible enseñando y compartiendo lo poco que sé con quien, de forma sincera, quiera aprender. Un alumno mío siempre lo dice siempre e incluso lo lleva grabado en un anillo de plata y hago mío hoy su “mantra” personal Ganbatte kudasai, sigue adelante.