VIOLENCIA

Vamos a ver, la violencia es algo que la mayoría de la gente no conoce de primera mano, no lo necesita evidentemente. La violencia es algo usual en personas con un código ético y moral nulo o muy pobre, personas con valores personales más bien inexistentes, gente que recurre a ella de forma rápida, fácil y sistemática. Estas personas, delincuentes o no, ya que parece que la violencia es propiedad y patente de corso de los delincuentes únicamente, la ejercen de forma gratuita o como herramienta de coacción, intimidación, control o supremacía (primero de psicología). También como vía o válvula de escape de la ira, tensión, frustración y otras variadas emociones. Bien, aceptando que no hay que ser un delincuente para ser alguien violento, adepto o aficionado al uso de la violencia a la mínima, hay que pensar como es lógico que para sobrevivir a la violencia hay que, no solamente aceptarla, sino de algún modo debes “abrazarla” para aprender a convivir con ella, pues todos tenemos ese potencial innato para ser violentos, para usar la violencia como esos “otros”. Aprendemos a tratar con ella y a controlarla, reducirla, manipularla o eliminarla. Para ello en el Dôjô entrenamos de forma dura, de forma heterodoxa, sucia, posiblemente algunos la calificarían de desleal o poco ética (pobrecitos ilusos, la calle no sabe de ética) y con un grado de violencia alto en ocasiones, porque si no, sólo estaríamos jugando y hasta los felinos cuando juegan son agresivos, violentos, porque están aprendiendo a tratar con esa fuerza oscura que es la violencia.

Hay temas, ideas o planteamientos que llevo más de 3 décadas intentando inculcar a quienes optan por formarse en mi Dôjô. Por fin después de cierto tiempo me he dado cuenta que esta forma de trabajo, de entrenamiento o formación no es comprendida por personas que no practican artes marciales o que las practican de una forma errónea o que practican deportes de contacto, en una palabra, quienes no trabajan pensando en la supervivencia del individuo en la calle, sino sólo en tradición, competición o deporte. Llevo tiempo buscando un calificativo o denominación para la forma en que algunos formadores enseñamos y orientamos nuestro trabajo. Durante mucho tiempo hice caso a la reflexión del malogrado Bruce Lee que se arrepentía profundamente de haberle dado nombre a su metodología y filosofía de trabajo. Dice un pensamiento Zen que “la definición es de por sí misma una limitación”. Así que he huido de etiquetas. Sin embargo con los años necesitas no delimitar pero si dejar claro, a modo de ideario si lo queremos llamar así, las bases de mi filosofía de trabajo. He buscado términos más o menos afortunados “tradicionalista contemporáneo” es uno de los pocos que me gusta. Sigo estrictamente la tradición dictada por mi Sensei y que perpetua el legado de las escuela que componen Bujinkan. Soy fiel a la esencia de la tradición tanto como a la forma de la misma. Sin embargo no me quedo ahí como otros, sigo avanzando porque esa tradición no está muerta, sino muy viva, y como toda entidad viva, en permanente crecimiento, expansión, evolución y adaptación. Esa evolución tiene por bases, cimientos o raíces la tradición pero hay que vivir en el siglo XXI y no en el siglo XVI. Todo, repito, todo lo que la tradición nos enseña tiene uso y valor en la actualidad, todo y quien no lo vea es tonto y terminará muerto. El trabajo es indudablemente duro, hay que ver la violencia actual, los peligros actuales, las amenazas inminentes y adaptar nuestra formación a las mismas usando la tradición como hilo conductor.

Desde hace mucho, mucho, mucho tiempo he defendido que para la correcta formación es más importante el aspecto mental o psicológico que el meramente técnico. Shin Gi Tai, este concepto, este Sanshin tiene un porque obvio en su orden. Shin, espíritu, actitud podríamos denominarlo también. Sin la actitud adecuada en el momento oportuno, de nada sirve el conocimiento técnico. Sin el coraje, valor, determinación y compromisos adecuados, el agresor nos pasará por encima si o si. La historia está plagada de gestas heroicas, de guerreros que en inferioridad numérica y muchas veces técnica (armas, logística, etc…) han sobrevivido gracias a su actitud, compromiso, determinación y espíritu de sacrificio. Por ello es vital formar al estudiante para que adquiera y moldee ese Shin, esa actitud o espíritu.

Gi es la mente, es la táctica, lo que en japonés se denomina también HeiHô (estrategia). La táctica y la estrategia son esenciales para sobrevivir, sin la planificación, táctica y estrategia correctas hasta el más fuerte y bien equipado guerrero terminará muerto. Saber valorar la información, saber moverse en zona hostil con habilidad y sigilo, convertirse como yo digo en “un ser gris” es algo que sólo lo enseña la táctica y estrategia. Las técnicas no valen de nada si no tienes protocolos y pautas que impidan al agresor atacarte fácilmente, y a ti mismo cometer errores obvios que puedan ser usados en tu contra. Puedo tener una pistola pero sin el Shin, el espíritu y determinación que me permitan usarla, de nada me vale. Sin el Gi, las tácticas y la estrategias adecuadas de poco servirá mi capacidad para usarla porque el agresor me neutralizará y eliminará posiblemente con mi propia arma. Por todo ello la formación de verdad no empieza con la técnica sino que acaba con la técnica.

Tai, técnica, las formas y métodos para luchar con o sin armas contra uno o múltiples agresores en cualquier situación o escenario. Aquí el cuerpo aprende a ser usado como arma y aprende a usar las herramientas, mal llamadas armas. El arma eres TU y las llamadas armas son simplemente herramientas de mayor o menor nivel de utilidad en nuestras manos. Siempre digo en mis clases, neutraliza el arma y la herramienta no será un problema. Nunca he visto un cuchillo o pistola salir corriendo detrás de nadie pretendiendo disparar o acuchillar, salvo claro está en algún dibujo animado. Las herramientas no matan, matas TU, y para hacerlo ya sea con tu cuerpo o con un cuchillo o pistola (herramientas) necesitas de una fuerte determinación y unas ideas (táctica y estrategia) claras y concisas. Muchos creen que pueden hacer lo que entrenan en sus Dôjô pero llegado el momento el bloqueo mental es brutal, el motivo, una formación donde se dio prioridad al Shin Gi Tai de forma inversa, es decir se enseñó a usar un cuchillo, por ejemplo, pero no se educó al individuo para evitar que sus miedos, sus códigos de valores éticos, etc.… interfiriesen en el momento de la verdad. No quiero entrar en todos los condicionantes fisiológicos que tienen lugar en nosotros cuando somos atacados, esos cambios bruscos y brutales son otro de los motivos por los que hay que formar primero la mente y el espíritu (actitud) porque sino, controlar o minimizar esos cambios sería tarea imposible.

Esto es algo que ya he escrito en numerosas ocasiones y me temo que seguiré escribiendo más veces porque parece que todavía la gente no lo entiende. Ver a un Dai Shihan enseñar durante una clase como defenderse de un agresor que le ataca con puñetazos con un cuchillo me demuestra algo muy simple, ese formador no sabe lo que hace, no tiene ni idea de lo que hace, tal vez sea literalmente la quinta esencia del movimiento y de la eficacia (usando el conocido por uke universal o aquel que facilita hasta el ridículo la labor del formador de turno) y empleando una gran creatividad con las formas de la tradición, pero es un total zoquete, lo siento pero además de incitar a través de una formación errónea a una agresión ilegítima según las leyes en vigor en este país está fomentando la violencia de una manera inconsciente. Si te atacan con un puñetazo tendrías que tener una formación suficiente para hacerle frente sin necesidad de un cuchillo, caray, acepto un palo, una cuerda o hasta una silla pero no un cuchillo, no hombre no. El cuchillo es algo que se debe usar como ecualizador de una situación extrema o compensador en situaciones con múltiples atacantes pero no contra un individuo desarmado, no. Llevo un clip de esa clase, aunque se dedicó gran parte del seminario que impartió a hacer esas cosas, en el móvil y en la tablet para mostrárselo a la gente como ejemplo de lo que NO hay que hacer.

Comenzamos con el concepto de violencia ya tratado en un post anterior bajo el concepto de fuerza y me he adentrado en algunos aspectos que me han parecido interesantes de comentar por mi parte. Podría hablar del concepto de “ventaja” pero ya he hablado en otras ocasiones del mismo. El agresor selecciona como, cuando, donde agredirnos sino aplicamos Gi a la ecuación, la ventaja y el peso de la acción lo llevará evidentemente él. Así que la ventaja que él cree tener será tan sólida como nosotros seamos tontos a la hora de poner o no poner en práctica los protocolos, tácticas y estrategia estudiadas, entrenadas y machacadas en el Dôjô. Podría hablar de los conceptos de “fácil/difícil” pero ya lo hice en otras ocasiones. Lo difícil es fácil y viceversa en función del Shin Gi Tai así de “simple” y así de “difícil”. Ventaja, engaño, distracción, disuasión, persuasión indirecta o directa y otros muchos conceptos, muchos que trabajar, muchos de ellos en la calle en clases urbanas aprendiendo a llevarlos a la práctica “in situ”. Si alguien quiere saber más, profundizar más en todo esto y en otras muchas cosas mas ya sabe donde imparto clases, será bienvenido 😉

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s