ERRORES

Los errores son algo común e inherente al ser humano. Sin embargo son muchas veces difíciles de aceptar y mas difícil a veces es volverlos una ventaja o como algo positivo. Todo esto viene a colación de un vídeo que visionaba del fundador del Aikidô Ô Sensei Ueshiba. En él un ya anciano Maestro ejecutaba unas formas o movimientos con Jô. Me percaté del escenario, la azotea de una edificación en el Japón de los años 60 (El Maestro falleció en 1969 así que intuyo que la grabación es de las ultimas que le hicieron). Por una parte capto mi atención en un primer momento el escenario como ya dije antes, la azotea del edificio y lo extraño que resultaba ver al Maestro en un entorno urbano relativamente moderno, pues por alguna rezón se le vincula estéticamente a un ambiente más próximo a la época Meiji o Edo incluso, supongo que su estética personal y cierto misticismo que le ha rodeado puede ayudar a esa imagen. Pero entonces reparé en sus movimientos con el Jô, eran hermosos, fluidos, naturales, impregnados de una fuerza, energía y poder que saltaban a la vista. Pero también se notaban lapsus donde no era capaz de fluir en la transición del arma de una mano a la otra, aprecian “tiempos muertos” dentro de esa aparente fluidez. Eran errores, pequeños y sutiles pero errores. Sin embargo el Maestro seguía ejecutando su “danza” con el Jô sin perturbarse, sin que esos “lapsus” le desconcentrasen.

Este hecho me trajo a la memoria uno relacionado directamente con Bujinkan, un hecho acaecido en el Tai Tai en USA de 2002. Ese año era el año del Takagi Yoshin Ryû y estábamos usando la hakama para simular en parte las dificultades de las vestimentas típicas del periodo Edo (ver parte final del DVD de Quest dedicado a esta escuela). Durante una de sus explicaciones el Sensei fue atacado por su uke y al moverse para ejecutar la técnica el Sensei pisó por accidente su hakama y/o la de su uke y se cayó sobre él. Hasta aquí podríamos decir ciertas obviedades. Todos somos humanos y cometemos errores, todos sin excepción. La experiencia y el conocimiento unidos a una práctica constante hacen que los errores disminuyan, pero no desaparecen, quien no comete errores no es humano y es un mentiroso.

Bien, pues como decía tenemos al Sensei sobre su uke en una posición algo incomoda, Sensei simplemente se adaptó, improvisó e hizo de la circunstancia causal, una oportunidad para sorprender a su uke golpeándolo y someterlo desde esa posición. Todo ello con la mayor naturalidad, sin excusas o justificaciones, eran innecesarias (quien tenga interés puede visionarlo en el DVD del segundo día, 1ª clase). Recuerdo a algún fanático radical decir entonces, ya han pasado 15 años de aquello, que Sensei se había tropezado “adrede”, “a propósito”, que tontería el Sensei fue el primero en hacer natural la situación y sacarle provecho pero no se excusó ni busco justificaciones a lo ocurrido y siguió el entrenamiento. Siempre hay gente que dice aquello de “el Maestro no es proyectado, cae para dar sentido al movimiento”. Vamos a poner los pies en el suelo. Yo he recibido varios golpes, cortes y puñaladas de mis alumnos en los entrenamientos, es normal si entrenas de forma realista y sincera, no hay mal en ello ni vergüenza alguna, somos, reitero, humanos.

Siempre me gusta comentar en mis clases esta anécdota cuando alguien comete un error grave dentro de un entrenamiento, que es un espacio relativamente seguro. Hay que convertir el error en fuente de aprendizaje, crecimiento, experiencia y superación. Sensei dijo en el Tai Kai de Argentina en 1993 “equivóquense hijos míos, equivóquense mucho…no demasiado, pero equivóquense, porque sólo del error nace la posibilidad de aprender y crecer”. Quien no aprende de sus errores está condenado a repetirlos y quien cree que no los comente morirá victima de su soberbia, ego o ignorancia. Quien los acepta y procura no volver a cometerlos, quien pone su mejor y mayor esfuerzo por lograr superarse y perfeccionarse, buscando siempre la excelencia que todo cuanto hace, reducirá las oportunidades de que el error anide en él. Entrena con constancia, diligencia, concentración y motivación. El error es un regalo en los entrenamientos, es la muerte en la calle, así que pongamos todo nuestro ser en cometer errores en el Dôjô para poder aprender de ellos el máximo posible y volvernos cada día un poco más sabios y un poco mas expertos y un poco más alejados del error fatal.

El error es una herramienta más, imprescindible para nuestra evolución y crecimientos técnico, táctico, mental o psicológico y espiritual o emocional. No te avergüences ni los justifiques, sólo acéptalos y continua entrenando, que tu ego no te haga ver al error como un enemigo, sino como un aliado en tu camino a la excelencia. Errar no es signo de debilidad, sino de vulnerabilidad, porque somos seres humanos y por lo tanto vulnerables.

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