¿TRADICIONAL O MODERNO?

¿Tradicional o moderno? No existe una “lucha tradicional o moderna”, ¡¡¡Sólo hay peleas!!! Sabes cómo luchar y sobrevivir o no sabes!!!

La llamadas artes marciales “tradicionales”, eran modernas en otro tiempo, así como hoy las Artes Marciales “modernas” serán tradicionales dentro de 100 años!!

Así que, la clave son los conocimientos y las habilidades! Entrenar, practicar y aprender bien, para tu beneficio, para tu defensa, para tu protección, para tu supervivencia!!

Dean Rostohar

Esta reflexión de Dean realizada en las redes sociales me ha parecido, como ocurre con frecuencia en su caso, muy acertada, las palabras justas para definir una situación. No hace mucho hablaba sobre la tradición, si la misma estaba fuera de lugar, si nuestro Budô estaba “muerto” o si el camino a tomar era una práctica mas eclíptica (realmente esto engloba varias conversaciones acaecidas en los últimos días). Nunca he considerado mi Budô como algo muerto, si como algo antiguo, una herencia que ha sobrevivido hasta nuestros días por una simple razón: su eficacia para mantener con vida a quien lo practicaba y así perpetuar el legado de esos conocimientos una generación más. Siempre he estado totalmente convencido que tras la tradición y siempre que no seamos unos fanáticos de la misma, se esconden los cimientos o raíces para convertirnos en guerreros supervivientes. Creo que la ortodoxia en el entrenamiento de la tradición tiene un tiempo y un lugar dentro de nuestra formación. El error viene de no saber cuándo hay que dar un paso más allá y evolucionar como lo hicieron previamente todas las generaciones anteriores para sobrevivir. He visto a formadores muy ortodoxos intentar aplicar esa tradición a un escenario moderno y casi “comerse” un puño del contrario. He visto a instructores enseñando movimientos tradicionales como si fueran eficientes para una situación actual. En general estos profesores son excelentes conservadores de la tradición, fieles guardianes de la misma, pero unos ignorantes de la realidad actual, algo imprescindible para sobrevivir hoy.

Pero igualmente ocurre con aquellos que van de “modernos” y actualizan su forma de trabajo para adecuarla a las necesidades de la vida actual, para introducirla en los retos y peligros que tenemos que afrontar hoy día. Muchos de ellos lo hacen olvidando la tradición y en algunos casos “adoptando” formas y métodos de otros sistemas o metodologías de combate, algo que considero es prostituir o corromper nuestro Budô por su propia ignorancia de la tradición. Algunos de estos formadores “tácticos” si se les puede denominar así, no saben ni tan siquiera sostener un sable en sus manos de forma correcta o no comprenden el alcance de las actuales enseñanzas del Sensei en Japón. Se mueven en el mundo moderno creyendo erróneamente que somos un Budô arcaico.

Ante el neófito que pica a la puerta de nuestros Dôjô y que busca no se sabe bien el que… unos la tradición, otros la supervivencia…a todos ellos hemos de hacerles llegar el mismo mensaje. El conocimiento y las habilidades fruto de la práctica de nuestra tradición nos conducen de forma segura hacia una eficiencia en nuestro día a día actual. Aquello que consideramos anacrónico, obsoleto o arcaico es muchas veces un vehículo pedagógico extraordinario de formación y perfeccionamiento. Salvo aquellos servidores públicos que tienen el deber de salvaguardar nuestra seguridad y la de nuestra patria (vale suena algo carca decirlo así pero es que es así les guste a unos o disguste a otros) creemos que la seguridad y protección la genera el Estado, esos cuerpos y fuerzas de seguridad, ellos hacen una parte del trabajo pero como lamentablemente estos días podemos observar en las noticias no son capaces de evitar todos los ataques contra nuestra seguridad. Por ello mucha gente viene ahora a formarse a nuestros Dôjô. Pero hay que hacerles ver que esa formación mal que les pese a los ansiosos de la tendencia o filosofía “Matrix” no se logra en 10 segundos enchufando un cable a nuestra nuca. Se logra trabajando unos sólidos cimientos, unas profundas, fuertes y adecuadas raíces, la tradición. Esas raíces permitirán crecer un árbol firme y seguro, preparado para soportar las inclemencias del tiempo por desagradables o funestas que las mismas puedan ser. La prisa solo conduce al error y el error al cementerio. Siento al escribir este post que me repito, que todo esto ya lo he dicho un millón de veces, muy posiblemente así será. Sin embargo si lo estoy repitiendo es porque el mensaje no ha calado lo suficiente, porque no ha sido comprendido y aplicado adecuadamente. Cada nuevo golpe que nuestra sociedad sufre es como un desagradable despertador que nos hace conscientes de forma cruda y dolorosa del mundo real. Entonces entran las prisas y queremos lograr en muy poco algo que lleva a veces toda una vida de dedicación permanente.

Sirvan estas reiteradas palabras para una vez más incidir en que nuestro Budô es tradicional y contemporáneo, algo que ningún arte ha logrado ser. Conseguir ese equilibrio es obra de un hombre, el Sensei, el Sôke y de una visión de la que nos ha hecho participes a todos sus alumnos, la hayamos entendido o no unos u otros. Nuestra labor es contemporizar y entrenar para comprender y aprender, pudiendo así evolucionar y sobrevivir. Es un mensaje que se lleva repitiendo en mi cabeza desde que entre en contacto, desde que supe por vez primera de las enseñanzas del Sensei hace casi 40 años, era entonces un niño, ahora soy un adulto, y creo que he comprendido…al menos lo intento cada día. Es un trabajo que no tiene días libres o festivos, estudiar, investigar, entrenar, practicar, perfeccionar, cuestionar lo aprendido y entrenado hasta sentir que lo han hecho correctamente y aun así seguir entrenando como si todavía no lo dominases porque en el fondo nadie lo domina nunca, siempre estamos creciendo, evolucionando y debemos cuidar de no involucionar o dejar de crecer. Tengas el grado que tengas, lleves los años que lleves y tengas la experiencia vital que tengas, sigue porque no lo sabes todo y siempre hay algo a la vuelta de la esquina que puede matarte, no pienses así y vuélvete un conformista y sin darte cuenta estarás practicando un Budô arcaico y muerto de verdad. El Budô está vivo, tan vivo como lo esté nuestro espíritu de combate, de lucha, de supervivencia.

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