EXCUSAS

Editado y revisado a 12 de septiembre de 2017

Quiero hablar sobre el fenómeno que acontece en toda actividad marcial aunque obviamente me centraré en Bujinkan, que es el tema de las excusas. Antes de nada por precaución, ya que algunas personas leen mis posts pero no parecen entenderlos pues creen que hablo de personas en concreto cuando en dichos textos no se las menciona por parte alguna. Como decía un buen amigo de Madrid: “tal vez les traicione el subconsciente ya que realmente esas personas que dicen que ven e identifican en tus textos a determinados individuos y les molesta u ofende cuando no están en disposición de poder sentirse ofendidos pues ni son el “presunto criticado” ni tienen datos directos por parte de tus textos de ello”. Gracias por matizarlo porque ya creía que estaba ofendiendo realmente a alguien. Siempre he pensado aquello de “quien quiera cogerlo que lo coja” como siempre dice el Maestro canario del humor Manolo Vieira (si no lo conocen se lo recomiendo desde ahora mismo, es posiblemente el último humorista de la vieja escuela que le queda a este país).

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Bien, matizado este punto por si lo que a continuación van a leer pudiera dar lugar a esas “confusiones”, enfoco el tema que nos ocupa. Este no es otro que la falta de compromiso y determinación de aquellos que practican un Arte Marcial, en mi caso hablaría de Bujinkan, pues mi experiencia proviene de ahí pero me da reparo que alguien se sienta “aludido”, en fin… todos los formadores conocemos la capacidad casi sin límite del estudiante o alumno para dar excusas por las que no entrena un día u otro. Creo que se podrían hacer divisiones y sub divisiones en función de algunos parámetros en dichas excusas pero este post seria como una guía práctica para ese menester y ya son creativos los estudiantes para darles encima un tutorial. A ver si quieres practicar Bujinkan, pregúntate los motivos de tu interés “real” por practicarlo, porque cierto tipo de excusas y el simple hecho de querer entrenar y aprender el Budô de Bujinkan son incompatibles. “Hoy llueve o parece que va a llover, paso de entrenar”, “voy al cine con la novia, no me va dar tiempo de llegar a la clase de hoy, no pasa nada, voy el próximo día”, “tengo a una chica “a punto” pero si la dejo para ir a entrenar….venga, voy el próximo día si total habrá gente de sobra en clase no se notará mi ausencia….”, “me duele un dedo (del pie o la mano es indistinto) así que hoy voy a “pasar” de acudir a la clase”, “es el cumpleaños de una amiga de mi novia, a la que conozco poco o nada, pero si no voy mi novia me va a dejar “a dos velas un mes” así que mejor paso de la clase e iré el próximo día”. Estas y otras son las que yo personalmente llamo “excusas interiores” son aquellas que el estudiante se dice así mismo para justificar su no asistencia a las clases, creo que hay cientos de ellas mas pero he realizado una pequeña recopilación.

Algunas de ellas pueden pasar al siguiente nivel, “excusas que decir en voz alta”, aquellas que el estudiante cree que son lo suficientemente importantes como para que si las dice en voz alta a su instructor se volverá compasivo o tolerante con dicha falta de asistencia. La excusas pueden ser incluso ciertas por absurdas que parezcan pero a más excusas y a mas totas en su base más me indica que esa persona no debería estar entrenando Bujinkan. Nuestro Budô no es un juego, por el contrario es algo muy serio, real, vital y la falta de seriedad no sólo indica la actitud, compromiso y determinación del estudiante para con dicho Budô sino también para con su instructor y compañeros (Dôjô). Personalmente ha llegado un momento en mi vida en que no quiero malgastar mí tiempo y mis ya 34 años de formación, conocimientos y experiencia, 30 de ellos como instructor en gente que no está dispuesta a un mínimo de sacrificio y disciplina. Lo digo porque a veces las excusas son de tal nivel de estupidez que cuando las dicen no me ofendo porque entiendo que son tonterías dichas por gente que no tiene el carácter ni la madurez para decir las cosas a la cara y tal y como son. No hace mucho me dijeron “no me dejan entrenar porque esta actividad es muy violenta”. Caray…el mundo es violento, mucho más ahora mismo tal y como van las cosas el mundo se está volviendo un lugar muy peligroso e inseguro, ¿cómo puñetas pretendes hacerle frente? Viviendo en los mundos de yuppi no es la forma, sinceramente. “es una actividad muy poco femenina”, sin duda cuando me dicen eso no se ya como tomármelo….no recuerdo ningún arte Marcial donde la mujer tenga no sólo su propio Gi (uniforme de entreno), obi (cinturón), su propia denominación como practicantes “Kunoichi” y toda una metodología de trabajo orientada a ellas exclusivamente. En fin, otra excusa, pero esta ya de las que se dicen por decir, venga por si cuela….

De todas formas quiero dejar claro que hay una diferencia muy clara entre excusas y causas justificadas a la hora de no acudir a un entrenamiento. Soy tolerante y comprensivo con estas últimas porque tienen una base más sólida y lógica. Hay quien trabaja a turnos y no puede dejar de trabajar para ir a entrenar, pues quien no trabaja no come y eso es lo primero. Es posible que en algunos casos eso termine siendo una excusa con el tiempo, pero en un principio es algo que acepto e intento ayudar al estudiante a compaginar sus turnos con las clases en la medida de mis posibilidades (he creado en ocasiones clases en horarios intempestivos para alumnos que no podían materialmente entrenar en otro momento pero QUERÍAN  entrenar). Igualmente las horas de sueño son vitales, no podemos andar por la vida con “deuda de sueño” puede ser peligroso y pasarnos factura, así que cuando el alumno no acude porque necesita dormir ya que ha salido de doblar turno, por ejemplo, nadie puede decirle nada por ello. Hay lesiones y enfermedades que requieren un cierto reposo y descanso, incluso nos fuerzan a ello los facultativos y no se puede ir siempre “por libre” y no hacerles caso….. Podría seguir pero creo que el lector se hará una idea del tema.

Quisiera concluir comentando mi propia experiencia. En 1996 me rompí ambas rodillas en un periodo de tiempo de apenas 6 meses. No daban “un duro” por mi recuperación, pero a día de hoy, con molestias y ciertas limitaciones sigo entrenando y enseñando y no dejé de hacerlo ni un solo día aun con dichas lesiones. Recuerdo cuando me lesioné la segunda vez, aquella misma noche, la caminata de varios kilómetros que me metió entre “pecho y espalda” Pedro Fleitas cuando me pidió que le acompañase “caminando” hasta su hotel desde el lugar donde nos encontrábamos cenando. Pues nada, a caminar sea dicho y al día siguiente con dolores indescriptibles y la rodilla inflamada que parecía que en vez de una tenía tres pero ahí estaba en la clase de la mañana entrenando lo que podía (mi hermano Kim se lesionó un hombro en aquel seminario, lo recuero, vino desde Barcelona en coche con su familia, y no dejó de entrenar y volvió a Barcelona en coche….). Pase mi Godan Test con el Sôke con una de ellas ya machacada y teniendo que usar para caminar y entrenar un artilugio con placas metálicas que estabilizara en la medida de lo posible la rodilla que entonces tenía ya lesionada, la otra se lesionaría apenas un mes después. En 2003 y 2007 fallecieron mi padre y mi abuela materna, dos personas esenciales en mi vida por distintos motivos, al día siguiente de su entierro estaba dando clase. Tengo problemas de corazón, diabetes, asma y una dolencia nerviosa, pero no dejo de entrenar y dar mis clases cada día (recientemente, 2017, tuve un problema coronario que me llevó a un box de urgencias por espacio de 8 horas y a un buen numero de pruebas y citas con la cardióloga, pero 48 después de salir de urgencias estaba impartiendo mi clase). Tal vez todo ello no me permita en un seminario entrenar al 100% como otras personas, pero no por ello dejo de asistir y entrenar al 100% de mis posibilidades y a mi ritmo, eso sí. Tal vez por causas familiares no pueda disponer de una solvencia económica que me permita acudir a seminarios cada 3 meses o a todos aquellos que me gustaría, lo mismo que viajar a Japón con frecuencia, pero no por ello dejo de estudiar, investigar, entrenar y evolucionar, hay en la vida impedimentos y causas de fuerza mayor pero no excusas si quieres seguir aprendiendo, puedes. Por todo ello mis alumnos lo saben y aquellos que vienen a mi Dôjô se enteran pronto, no me sirven las excusas, sin determinación y compromiso no se sobrevive, con excusas no conseguirás que no te roben, apuñalen o violen (respetando profundamente la eficacia del “Judô Verbal” o la “Inteligencia Verbal”). Vivimos un momento violento y debemos entender que nuestro Budô está ahí para servirnos, pero sólo lo podrá hacer si nos comprometemos seriamente con él.

Nota: Alguien podrá preguntarse porque pongo una foto del Sensei para ilustrar este texto pero no se me ocurre mejor ejemplo de persona que no pone excusas. Con 85 años sigue enseñando, compartiendo sus conocimientos y su tiempo con todos nosotros. superó enfermedades y dificultades de todo tipo pero ha seguido entrenando y enseñando,contra viento y marea como se suele decir, quien mejor como ejemplo  de que las excusas son sólo eso, excusas.

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