DEFENSIVO – OFENSIVO UN EJEMPLO DE KYOJUTSU

Los términos ofensivo y defensivo parecen estar claros, nítidos, no ofrecer dudas cuando se usan. Sin embargo en mis ya más 33 años entrenando el Budô de Bujinkan he llegado a vislumbrar que el Kyojutsu está muy presente en todas las facetas de nuestra formación y como no también afecta a estos conceptos tan universales. En un seminario de Brin Morgan ya no recuerdo bien el año, han sido muchos seminarios a mis espaldas, pero creo recordar que hacia 2001, hablaba sobre estos temas como si fuera una novedad, un descubrimiento. Mi perplejidad en aquella ocasión fue grande pues lo que comentaba como una panacea, como el gran descubrimiento o como la gran revelación era algo de lo que ya me había percatado por lo menos 10 años atrás, aunque reconozco que fue grato oír tus mismas reflexiones en boca de alguien tan reputado como formador. Durante aquel seminario impartido en 2001, año en que volvimos estudiar el Gyokko Ryû, con los cambios y modificaciones que Sensei introdujo por aquellas fechas, Brin planteó una pregunta: ¿Qué kamae pensábamos los allí presentes que era defensivo y cual ofensivo de aquellos que forman el Kurai Dori del Gyokko Ryû? La respuesta que buscaba era evidente, así que guardé silencio y opté por no estropearle su línea argumental. Todos respondieron lo conocido desde tiempos de S.K. Hayes y los primeros textos de este instructor y del propio Sensei en inglés. Ichimonji no kamae es defensivo y Jûmonji no kakame es ofensivo. Evidentemente esto complació a Brin que pudo “sacarnos de nuestro error”. En Gyokko Ryû Jûmonji no kamae es defensivo e Ichimonji no kamae es ofensivo. En realidad esa filosofía o enfoque pertenece en concreto a Gyokko Ryû pero más allá del enfoque y su procedencia subyace la idea de que el carácter ofensivo o defensivo de un kamae reside en el practicante que ejecuta o emplea dicho kamae, el carácter ofensivo o defensivo es algo que usamos y no está sujeto a formas o patrones preestablecidos.

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Cualquier kamae puede ser ofensivo si nuestra actitud y determinación es ofensiva, no necesitamos un kamae para ser ofensivos, sólo la actitud o determinación adecuadas. Por lo tanto es en la actitud donde reside el auténtico poder del guerrero en la lucha. Los kamae son simples puntos de partida, formas ritualizadas desde donde comenzar nuestra formación. Una ayuda pedagógica pero no son algo fijo y establecido, grabado en piedra como vulgarmente se dice. Hayes ya decía en sus libros a principios de 1980 que a un estudiante “cobarde” y siento usar esa palabra, pero es la que él utilizó y aunque estoy totalmente en contra de su uso o la forma en que la usa, he de ser fiel a sus declaraciones de aquel tiempo. Como decía, Hayes comentaba que: no puedes enseñar a un cobarde a atacar, debes enseñarle a atacar defendiéndose, retrocediendo, no avanzando…. Asumimos por defecto que algo ofensivo tiende a invadir, cerrar la distancia, a avanzar y algo defensivo tiende a retroceder, abrir la distancia, huir. Esto es válido sólo como punto genérico de partida. Como bien expresaba Hayes, él no podía enseñar a ser agresivo a quien por su carácter es pacífico, introvertido, con dificultad para las relaciones sociales, etc… eso que, desafortunadamente, él denominaba “cobarde”. A esas personas se les podía enseñar a defenderse eficientemente sin tener que modificar su carácter, sin necesidad de modificar su forma de ser natural, sino más bien utilizándola y aprovechándola para optimizar los recursos que esa actitud ofrece y maximizar su eficacia en una situación real de riesgo. Se podía enseñar a alguien a atacar retrocediendo, a ser ofensivo mientras se defiende, a no tener que modificar su personalidad innecesariamente o forzadamente para poder sobrevivir a una agresión. Curiosamente en un reciente libro de Hayes titulado “The Ninja Defense” de reciente publicación, vuelve a comentar el asunto y lo desarrolla de forma más grafica (recomiendo la lectura de dicho libro y el visionado del DVD que incluye el libro). Es curioso como Brin mantiene tesis del que fuera su instructor en los albores de su formación en Bujinkan todavía hoy día vigentes.

Debemos entender que una persona “cobarde” (odio ese término en este contexto pero seguiré usándolo por motivo obvios para no confundir al lector) no será nunca proactiva, es decir, no tomará o llevará el peso del conflicto (Sen no Sen). Tampoco será alguien activo, que actúa en el momento mismo en que los acontecimientos están ocurriendo (Tai no Sen). Por el contrario será alguien reactivo, es decir, que reacciona a las circunstancias una vez las mismas se han declarado y han comenzado a influenciar el escenario de la agresión (Go no Sen). Responder así tiene sus ventajas y desventajas. La desventaja es evidente, jamás llevará el peso y el ritmo de la situación, al menos en apariencia. La ventaja, podrá tomar sus decisiones en base a hechos consumados y no a meras intuiciones o conjeturas. Este tipo de personas que son ofensivos a la defensiva son desconcertantes porque su comportamiento físico y mental rompe los esquemas básicos o más bien clásicos de una confrontación.

Para poder entender mejor los conceptos defensivo y ofensivo suelo poner un ejemplo bastante gráfico. Un agresor me ataca con un cuchillo con un corte kesa kiri o corte carotideo, todo un clásico en los ataques estándar en una agresión. Yo tengo en mi poder un cuchillo también, muchos valorarían mi “actitud” en función de mi posicionamiento (kamae) con dicha arma, pero estarían errados de raíz. Puedo portar mi arma en la mano atrasada y estar en una actitud ofensiva, cuando genéricamente se consideraría defensiva y viceversa, puedo adoptar una posición aparentemente ofensiva con mi cuchillo en la mano adelantada y sin embargo estar operando bajo una premisa netamente defensiva y viceversa otra vez. Es decir puedo asumir de forma natural una actitud u otra sin tener en cuenta mi posicionamiento ni la forma de empuñar mi arma. Puedo tomar una actitud defensiva retrocediendo e interceptando el ataque con mi arma y generando un corte neutralizante. Pero si hiciera eso y mi corte o estocada fuera no neutralizante sino eliminante, es decir plenamente letal, aun retrocediendo estaríamos ante una acción netamente ofensiva. Muy por el contrario ante el mismo ataque puedo cerrar la distancia y ejecutar un corte a mi vez carotideo, para muchos esa acción es ofensiva pero si es movida por el miedo y el instinto de supervivencia ¿no podría ser tomada como una acción netamente defensiva? Y si en vez de cortar la carótida cierro la distancia y aplico un golpe con el pomo del arma en el nervio braquial o en otra área no letal pero con pleno poder incapacitante ¿no sería eso una acción defensiva aun cuando hemos avanzado hacia nuestro agresor?

Estas reflexiones personales sólo vienen a decirnos que ser ofensivo o defensivo no viene marcado por la posición del cuerpo, o del arma respecto al cuerpo o por la posición del cuerpo y del arma con respecto al agresor….sino más bien por nuestra actitud y determinación en el momento de la confrontación. Por ello cada vez le doy más valor al Kuden que el Sensei nos transmite y a la formación psicológica o emocional de los estudiantes. Hoy que todos son Maestros de Budô cósmico o de Budô táctico, tal vez deberíamos prestar un poco menos de atención a las acciones físicas y más a las respuestas y comportamientos de nuestra mente en el combate por nuestra supervivencia.

Es sin embargo bueno recordar que a nivel pedagógico, cuando como formadores nuestra labor es la enseñanza, para comenzar, usar unas bases sólidas, tangibles para el estudiante. Por ello definimos estas dos aptitudes, ofensiva y defensiva y las relacionamos con determinadas posiciones o guardias, con determinado tipo de acciones o tácticas, porque el estudiante neófito necesita agarrarse a algo para comenzar su estudio, necesita puntos de partida y puntos de orientación dentro del entrenamiento. Este texto  va más bien dirigido a quienes ya han completado esa fase inicial de su formación, incluso hace ya bastantes años pero aún se siguen moviendo por estas premisas protocolizadas o estandarizadas cuando enseñan o entrenan. Siempre les digo a mis estudiantes que el fuego es considerado un elemento ofensivo, agresivo pero que según se utilice es netamente defensivo. Esa dualidad es algo inherente en Bujinkan y en las enseñanzas del Sensei y debemos tenerlo en cuenta una vez que el periodo de formación inicial ha concluido.

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