悟光護心 GOKOU GOSHIN

Este texto de Paul es sin duda profundo y por lo tanto complejo de traducir, máxime cuando el propio autor mezcla muchos conceptos simultáneamente. A la hora de publicarlo he optado por tocar su estructura lo mínimo e imprescindible para hacer medianamente comprensible el texto al lector pero procurando conservar la estructura del mismo y su “aparente complejidad”.

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Muchos de mis amigos de la Bujinkan me han pedido que escriba sobre el tema de este año en Bujinkan dictado por el Gran Maestro Hatsumi. En primer lugar, tal vez esto es mejor no considerarlo como un tema para el año sino más como un principio rector de sus artes marciales y de la propia vida. Los caracteres tal y como están escritos son iluminar, Luz, Proteger y Corazón. Breve y conciso pero profundo tan profundo como simples son muchas de las cosas. Me recuerda al Sutra del Corazón. Se dice que el Sutra del Corazón, que representa el conjunto o esencia del Budismo, se reduce a tan sólo 260 caracteres chinos o 16 frases en inglés.

En muchas filosofías se dice que, en un primer momento, el Maestro habla, pero al final se queda en silencio y en ese silencio, se produce una transmisión. Las palabras ya no se hacen necesarias. En el silencio, en el espacio entre el Maestro y el estudiante, la comunicación ocurre o tiene lugar. A lo largo de veinte años viviendo y formándome en Japón con Hatsumi Sensei, parece que él también, al mismo tiempo que pateaba y golpeaba como un tigre, saltando y dando vueltas como un dragón, ha convertido su movimiento en algo más sutil y elegante. Se podría decir más suave, más sencillo e incluso delicado, pero contundente con lo que no puede ser suave. Hubo un tiempo en que sus poemas del Gokui (極 意 secretos interiores, esencia) eran largos y ahora fluyen tendiendo a abreviarse, a condensarse. Sin embargo, esta concreción y sencillez, como una pintura zen, añaden peso y belleza. Para mí, estos cuatro caracteres, Go Kou Go Shin, me recuerdan el poema, más largo, que Sensei dice a menudo antes comenzar la clase: Chihayaburu Kami no Oshie wa Toko shie ni tadashiki kokoro mi wo Mamoru ran.千 早 ぶ る 神 の 教 え は 永遠 に 正 し き 心身 を 守 る ら ん. Un poema que puede ser traducido como “las enseñanzas divinas protegen para siempre el corazón correcto o la pureza del corazón”. Y como Takamatsu Sensei dijo una vez a Hatsumi Sensei, “es sólo el puro corazón del hombre lo que genera una conexión con lo divino”. Go Kou Go Shin, ¿entiendes?  Con el tiempo, el largo poema se compacta y se reduce a su esencia, como un buen vino o whisky que lleva muchos años en el barril. Y a medida que se acerca Sensei a los 85 años, sus enseñanzas se están volviendo más y más elegantes, aparentemente simples pero cargadas de experiencia y sabiduría.

En un antiguo texto hindú, se dice que en el centro del cuerpo hay un pequeño altar rodeado por una muralla con once ventanas. Oculto dentro de este santuario hay una flor de loto. Y dentro de la flor de loto hay una pequeñísima habitación. Destello. La mayoría busca hacia el exterior la iluminación. Pero tal vez se trata de algo que ya existe dentro de nosotros. Simplemente tiene que ser descubierto y desenterrado. Debes ser como un arqueólogo. Esto es lo que hacemos en nuestra formación, sea cual sea la formación que realices. Nos esforzamos para entendernos a nosotros mismos y descubrir este tesoro. Las lágrimas y el sudor de nuestra formación actúan para ablandar la tierra y lavar la suciedad innecesaria y nos dan una visión de nosotros mismos, de nuestros corazones, ese es el tesoro interior – Ninpô (忍 宝 ー tesoro del Nin) (Nin = perseverancia). En el entrenamiento estamos arando el campo de nuestros corazones. El arado simplemente crea espacio (ku- 空間) en el suelo para que la vida prospere más fácilmente. La formación ara nuestros corazones, dando lugar a la chispa (llama) en tu corazón para capturar y arder brillante en la inmensidad del espacio dentro de nosotros. Al igual que el sol, que da libremente de sí mismo a todos los seres y hace posible toda vida en la tierra. La llama brillante en la inmensidad del espacio, el sol, crea y protege toda vida, sin prejuicios, en la tierra. Al sol no le importa el color de su piel, o las creencias que sostengas. Brilla imparcialmente para toda vida. Todos los colores, todas las religiones, todos los países. Sin Fronteras. **

Y el sol no le pide nada a cambio. Arde para darle vida a la tierra. El sol nunca te envía una factura y el sol nunca negocia los precios y los horarios contigo. Nunca dice “Te di 24 horas de luz solar ayer por lo que hoy trabajarás para mí 12 horas”. El sol siempre arde las 24 horas del día para nosotros. Sin el sol, toda la vida en la tierra perecería. Sin un sol, no hay vida. También hay un sol en ti, (光 hikari o también pronunciado Kou). Al descubierto y libre, también creará maravillosa vida y protegerá a aquellos sobre los que sus rayos brillen.

En el entrenamiento, en los niveles superiores, así como existe el Satsujin Ken y Katsujin Ken, la espada que da la muerte y la espada que da la vida, hay que educar sobre cómo llevar al oponente a la vida. El aspecto mortal de artes marciales es fácil, incluso los niños pueden matar a hombres entrenados. Una vez que este aspecto mortal o letal se domina, hay que girar a la inversa, para cambiar de dirección 180 grados. Ahora debes aprender a crear y apoyar la vida. Al perder, como dice Sensei, la intención de atacar y matar, nos dan oportunidades para que nuestro oponente pueda vivir, experimentando tal vez un florecimiento. Moviéndote con la compasión y el corazón del Gokui (enseñanza interna, esencia) Amo issun no tama mushi, envolvemos suavemente al oponente, para proteger, no sólo a nosotros mismos, sino también para protegerlos a ellos, incluso de sí mismos. Si pasamos del miedo y la ira, matamos y dejamos vivir, pero si construimos una conciencia en nosotros mismos, podemos moverlos hacia la compasión y así proteger verdaderamente la vida permitiendo florecer la misma. Como ha dicho el Sensei, “no hay ningún oponente, el oponente somos nosotros mismos”.

Por Paul Masse

** Tal vez podrías recordar cuando Hatsumi Sensei fue al extranjero, él comentó, “Yo soy UFO, soy de todas partes”. Para llegar a no tener fronteras, debemos vigilarnos continuamente a nosotros mismos y deshacernos de lo innecesario. Al ver a través de las creencias, de entender que hemos sido adoctrinados por nuestras culturas, la educación, las religiones, la política, etc… Al ver a través de todo ello, se puede realizar la conexión con la fuerza de la naturaleza suprema.

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