LA FALSA SUPREMACÍA DE LA CONDICIÓN FÍSICA

Una de  las ventajas que tienen aquellos que imparten sus clases en un Dôjô tradicional o un gimnasio orientado a las Artes Marciales con respecto a otros locales es no tener que tratar con la cultura o negocio del culto al cuerpo. Muchos gimnasios y centros deportivos viven de un tipo de clientela muy concreta, una a la que se le vence que un cuerpo sano es lo mismo que un cuerpo musculado. Que un cuerpo estéticamente atractivo es sinónimo de salud, que si eres gorda o si tu físico no se ajusta a ciertos cánones estéticos, no serás aceptada o aceptado por el colectivo. La verdad es que aparte de ser todo una burda mentira, lo cierto es que me produce bastante repulsión o asco dicha mentalidad mercantil por parte de eses centros, donde se vende y se manipula la autoestima de las personas pero lo que es más peligroso su salud. Como he impartido clases en sitios así, uno lamentablemente termina inmunizándose contra tanta sin razón y estupidez fruto del marketing y de una subcultura basada en la estética y eminentemente sexual. Sólo a veces recuerdo la realidad de esos sitios cuando a mis clases acude alguna persona despistada creyendo que lo que se imparte en ese momento es otro invento para bajar peso, mejorar la estética corporal y lograr esas aceptación social que venden estos sitios. Es entonces cuando he de decidir si abrirles los ojos o dejar simplemente que sigan su camino, eso sí, sin integrarse en nuestras clases.

Todo esto me hizo reflexionar en voz alta en clase no hace mucho sobre otra versión de lo que comentaba al principio de este post. Hay una obsesión en algunos sistemas, artes o métodos de combate por el desarrollo y potenciación al máximo de los atributos físicos. Velocidad, reflejos, fuerza o potencia, coordinación, etc.… parecen ser los principales objetivos o preocupaciones de estos instructores. La técnica y la táctica se supeditan a estos atributos y a su mayor o menor presencia en cada practicante. Si no eres rápido, fuete, potente, con buena coordinación no eres teóricamente eficaz. Sin duda atributos como la coordinación son importantes pero velocidad o fuerza no los he creído nunca vitales, pues cada persona es distinta y nunca tendrá una persona de 50 kg la fuerza o potencia de una de 85 kg, es así de simple y muchas actividades deportivas lo saben y por ello han establecido categorías de peso para sus competiciones. Pero yo tengo una opinión más centrada en el hecho de que los atributos de que hablamos en su mayor parte se tarda mucho tiempo, mucho, en lograr hacerlos florecer y llegar a ponerlos a punto, en un estado optimo, pero muy poco en perderlos casi por completo. Una enfermedad, una lesión, un exceso de alcohol o la ingesta de algún tipo de medicamento (no hablaré ya de drogas…) o incluso factores como la falta de sueño (24 horas sin dormir equivales a estar ebrio), la deshidratación, una subida o bajada súbita de azúcar o una falta de nutrición adecuadas aun por espacios de tiempo relativamente cortos pueden mermar drásticamente esos atributos hasta su casi completa desaparición.  La pregunta entonces es ¿y ahora qué? Que hago para sobrevivir a una agresión potencialmente letal si he centrado mi entrenamiento casi en exclusiva en esos atributos o he descuidado determinados factores…estoy muerto.

Como ocurre con los gimnasio a los que hacía mención al inicio del post, hay que entender de que cada ser humano es como es, y que debe ser capaz de sobrevivir in situ, tal y como se encuentra en ese momento físicamente y también psicológicamente o anímicamente. Si pesas 130kg, posiblemente tengas un problema con el peso que deberías intentar de tratar, pues tu salud te lo agradecerá si o si, pero no por ese motivo has de dejar de ser eficaz ante una eventual situación de riesgo para tu integridad en la calle. Lo mismo se aplica no sólo a cuestiones de peso sino a otros parámetros como fuerza muscular, altura, masa muscular, velocidad, etc.… una situación potencialmente peligrosa en la calle nos sobreviene cuando menos te lo esperas, no hay tiempo de ponerte en forma, sólo hay tiempo para reaccionar y sobrevivir, punto. Por ello es importante no centrar el entrenamiento en estos atributos sino en la mente del individuo, no en su cuerpo, ya que a día de hoy se sabe sobradamente que la mente controla el cuerpo, no al revés aunque algunas personas se empeñen en ser ejemplos de lo contrario. Educando la mente induciremos al cuerpo a mejorar, y en caso de dificultades será la técnica, la táctica y la determinación del individuo lo que harán de él alguien apto para sobrevivir o no. Cuando veo a un individuo como un “armario ropero”, lleno de músculos, de más de 1,90 frente a mi amenazando mi vida no pienso es su envergadura, en sus músculos, sino en si su determinación por dañarme será tan fuerte como la mía por sobrevivir, pues de no serlo, ese “armario ropero” lo va a pasar muy, muy mal, no importa si peso 50kg y mido 1,60, lo va a pasar muy mal.

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