EL GUERRERO INTELIGENTE

Este texto está basado de forma libre en un texto de Gustavo Moreira y que vi publicado en Facebook. Moreira lo centra en el tema de las armas de fuego y lo titula “El Tirador Inteligente”. Por mi parte lo he centrado en mi mundo, la protección personal o supervivencia ante agresiones a través del Budô y lo podría muy bien titular “El Guerrero Inteligente”.

El verdadero guerrero

El verdadero guerrero siempre toma en cuenta factores como:

1- LA ESTEREOPSIS: Consiste en saber calcular las distancias. Teniendo en cuenta el espacio aproximado que existe entre nosotros y el agresor de quien pretendemos protegernos. En muchas ocasiones un mal cálculo o de la distancia existente entre agresor y agredido dificulta notablemente la eficacia de las técnicas y tácticas empleadas pudiendo volverlas totalmente ineficaces en el peor de los casos. En ocasiones forzamos la distancia porque sentimos que nos quedamos “cortos” o por el contrario exageramos nuestras reacciones corporales pensando que estamos excesivamente “cerca”. Estas percepciones erróneas en la distancia nos llevan al error y a tomar decisiones fatales para nuestra seguridad.

2- LA FATIGA: Tengamos en cuenta que a primera vista el hombre sólo asimila un 16% de lo que ven sus ojos, un guerrero con fatiga tendrá una disminución considerable en sus reflejos y en su percepción visual a causa de la misma. La información es parte vital de nuestra supervivencia, tanto como lo es la formación o entrenamiento. Por ello si de por si no somos de “diario” capaces de procesar nada mas de apenas un 20% de lo que vemos, a causa de que solamente vemos y no observamos, evidentemente, estar en un estado de fatiga física y/o psicológica sólo hará que reducir ese porcentaje. Por ello en nuestra formación es vital aprender a observar y no simplemente ver las cosas, pues con esa actitud observadora el nivel de información que recopilaremos será porcentualmente mucho mayor y eso nos permitirá un margen de perdida de información por fatiga o estrés, que sin ser nunca aceptable, si sea algo asumible en un caso extremo.

3- LA COORDINACIÓN: El hombre, como bien sabemos, es la máquina más perfecta que existe y por ello puede ejecutar movimientos dinámicos y precisos. El chip que organiza y regula todos estos movimientos y acciones voluntarias del cuerpo es el área motora de la corteza cerebral. Todas estas experiencias motrices se archivan en la memoria y aquellas que se repiten se convierten en habituales, pudiendo llegar a ser respuestas motoras que se pueden definir como “automáticas inconscientes” es lo que vulgarmente llamamos “memoria muscular”. Mientras se aprende una nueva habilidad, ésta es consciente. Por lo que la coordinación es una cualidad neuromuscular íntimamente ligada al aprendizaje. La coordinación nos permite ejecutar diversas acciones de forma eficiente y de a la vez, simultáneamente, reduciendo los tiempos de reacción o respuesta en una situación de agresión o peligro inminente. Por ello es útil un trabajo constante en nuestra formación donde podamos ir desarrollando esta habilidad, pero no podemos vivir de la “memoria muscular” pues esta no es útil en todos los momentos o escenarios, debemos llegar a un punto donde convivan la “memoria muscular o inconsciente” con la “acción consciente y voluntaria planificada o valorada”.

4- EL EQUILIBRIO: El equilibrio es algo que se puede entrenar, por tanto se puede mejorar. Hay personas que lo catalogan como un “sentido”. Lo interesante es tener en cuenta que el equilibrio no depende sólo de un factor, son varios los sistemas que nuestro cuerpo tiene para valorar o medir nuestro nivel de equilibrio físico y por tanto son diversos también los sistemas para generarlo, mantenerlo o recupéralo. Sin embargo sin un equilibrio mental, tener un buen equilibrio físico es poco menos que inútil, sólo la capacidad para lograr un equilibrio global (cuerpo, mente, espíritu) nos podrá ayudar realmente en una situación de riesgo potencial.

5- LA FLEXIBILIDAD: cuando hablamos de flexibilidad el error más común es centrarnos en ella a nivel físico, pues de todos es sabido que factores como la edad, el sexo, el estado físico y de salud, entre otros determinan y dificultan o no una mejor o mayor flexibilidad. Pero yo prefiero ver este factor como algo mental o psicológico. Si no tenemos autentica flexibilidad mental para adaptarnos a los permanentes cambios en nuestra vida, en nuestro entorno, durante una agresión, en un momento potencialmente peligroso, estamos abocados al desastre. Por ello es esencial entrenarla y mejorarla, ya que es vital para nuestra supervivencia. Aceptar los cambios, saber hacer de la casualidad oportunidad, es esencial y eso sólo se logra con una mente flexible y con capacidad adaptativa al entorno y las circunstancias.

6- CÁLCULO DE INTERVALO: Este factor hay que tenerlo muy en cuenta. Hay que potenciar la capacidad de predecir el momento justo en el que hay que apretar el gatillo, se trata de una habilidad muy compleja y de mucha concentración. Así define Gustavo Moreira este punto. Si lo llevamos al terreno que nos ocupa en este texto diríamos que este factor que vulgarmente llamamos “timming” es vital, pues solamente sabiendo cuando, como y donde hacer cada cosa podremos lograr una eficiencia real en una situación violenta y con ello sobrevivir a la misma. Yo suelo decir a mis estudiantes que el “timming” es la suma de las respuestas a 5 preguntas: Qué por qué, cómo, cuándo y dónde. Respóndelas adecuadamente y tu capacidad para sobrevivir ante una agresión se habrá multiplicado por cinco (cinco preguntas, cinco respuestas). Estas preguntas te ubicaran pues dan respuesta e información esencial para comprender lo que está ocurriendo y para tomar las decisiones más adecuadas y las medidas más oportunas. Saber que ocurre por qué ocurre ser conscientes del escenario y momento (donde y cuando) en que ocurren y cómo están transcurriendo nos facilitan entender, valorar, decidir y actuar en consecuencia. A su vez la información nos permitirá saber que hacer por qué hacerlo, cuando hacerlo, cómo hacerlo y dónde hacerlo, en definitiva el “timming” de una situación potencialmente letal expresado en cinco preguntas pero que aglutinan mucho conocimiento e información. Generalmente a este nivel lo denomino Shiki: conocimiento, el sexto sentido del que el Sensei no habla continuamente. Un pilar esencial de nuestra formación.

He respetado al máximo los puntos del autor del texto sobre tácticas con armas de fuego ya que considero que estos puntos son válidos para ambos temas, podría hablar de otros muchos igualmente importantes pero creo que estos son tan validos como otros muchos e igualmente interesantes para un potencial lector de este texto. Simplemente hay que definirlos en función de cada tema en concreto, yo hoy lo he intentado  en mi medio natural y profesional por excelencia, la supervivencia ante agresiones.

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