MORIR, VIVIR O HUIR

Como el titulo de este artículo reza “morir, vivir o huir” estas son las tres opciones que se plantean en una agresión real. Estos tres elementos, este peculiar Sanshin tiene como objetivo central, como Gokui, Sobrevivir. Son muchos los que hablan en términos de “ganar, perder y huir” incluso quien no acepta la opción de la huida como algo legitimo, motivado por un erróneo concepto del honor, pundonor o que se yo que otra sandez. El Kamame en una agresión real es “no estar allí”. Si no estás presente en el escenario, en el momento en que el agresor pretende dar rienda suelta a su violencia, el conflicto realmente no existe. Por lo tanto no entrenamos para luchar, entrenamos para no estar allí, para manipular la situación de la forma más inteligente y adecuada y lograr nuestros propósitos. Todo ello es parte del trabajo que Sensei ha desarrollado este año y espero que siga de alguna forma ligado al del año que viene.

La gente cree que las personas que practican entrenamiento con contacto real son más eficaces. No lo creo, si creo que tienen mejor capacidad para encajar un golpe o una patada, pero nada más, porque no hay quien encaje bien una puñalada o un golpe con una llave inglesa en la cabeza. Creo que el entrenamiento ha de ser realista más que a nivel físico creo que el punto esencial, kaname, es ser realistas a nivel psicológico o emocional. He visto a demasiada gente bien preparada física y técnicamente quedarse bloqueada antes una situación real. En mi Dôjô así lo vemos y tal vez eso nos haya costado algún alumno que creía que todo es un juego pero como dice el Shihan Dean Rostohar: “Tu vida, tu supervivencia no es un juego, jugar lo hacen los niños en el parque, nosotros entrenamos y nos preparamos para sobrevivir” y tiene mucha razón. Por lo tanto en ocasiones me he visto en el suelo con un tipo de 40kg mas que yo, ya es decir, 5ºdan de Judô, si lucho a su nivel estoy muerto. El motivo es obvio como Shihan Nagato comentaba en un reciente post de este blog. El judoka entrena varias horas al día casi todos los días de la semana, casi nada, máxime los expertos en BJJ o MMA. Así que con mi entrenamiento en suelo estoy en inferioridad total ante este tipo de expertos. Por ello he de utilizar mi mente y no mi fuerza, eso trasgrede ciertos códigos éticos o morales, pero si quiero que no me partan el cuello he de hacer LO NECESARIO para salir con vida y poner distancia entre mi agresor y yo.

A modo de ejemplo de cómo la gente ve las cosas contaré una anécdota de hace tan solo 3 días. En mi zona donde resido está actuando un violador que acecha a mujeres de mediana edad. Mi madre está temerosa de salir de casa o de retornar a ella cuando ya ha oscurecido. En su reunión diaria para tomar café con unas amigas en un local cercano surgió el tema justamente cuando yo llegaba para entregar a mi madre la medicación que había olvidado en casa. Como sus amigas conocen a que he dedicado mi vida en los últimos casi 31 años me preguntaron a cerca del tema. Las miré un segundo en silencio con gesto serio y simplemente dije: “si tienes un problema en que crees con total sinceridad que tu vida peligra, inserta el dedo pulgar en el ojo del violador y arráncaselo”. La reacción no se hizo esperar y los comentarios negativos hacia mi persona fluyeron rápidamente. Me levanté de la mesa comentando: “es posible que no creas que puedes hacer tal cosa y posiblemente sea verdad, yo entreno a mis alumnos para que ese factor no sea un impedimento para sobrevivir y retornar a sus hogares junto a sus seres queridos, la otra opción es dejarse hacer y rezar para que no te maten o no te contagien nada que pueda afectar negativamente a tu salud a corto, medio o largo plazo”.

La cruda realidad es que no puedo enfrentarme a un experto en cuchillo que entrena 6 horas diarias esa arma 7 días por semana. No puede alguien que trabaja, atiende a su familia y pretende tener una pequeña vida social, entrenar ese montón de horas y además sería inútil porque tal vez en el momento de la verdad no tengas el ansiado cuchillo o navaja. Además hay tanto, tanto por entrenar tantas armas, métodos, técnicas, tácticas, que no podemos ser expertos en todo y al final muchos como dice el dicho popular terminan siendo “aprendices de todo, maestros de nada”

Así pues llegué hace unos 18 años a la conclusión de que en esta vida no puedes detener a quien tiene la determinación de matarte, si tiene una profunda, fuerte determinación lo logrará, la única forma de evitarlo es no estar ahí…. o claro matarlo tú primero. Por ello me hacen gracia los maestros que se expresan de forma profunda sobre el Budô, la vida, el universo, y demás elementos filosóficos. Esa gente es su vida les han dado una hostia en condiciones y por ello elucubran en el tatami de su Dôjô sobre todo aquello de lo que no tienen ni idea. Estoy abierto a enfoques realistas pero siempre que prime el elemento psicológico al físico. Simplemente porque si mi mente es fuerte y flexible aun en un estado de salud precario como es el mío actualmente me siento seguro. No es que no tenga mis miedos y mis dudas, simplemente me sobrepongo a todo ello para poder sobrevivir, tal vez por eso mis enemigos nunca atacan de frente y siempre por la espalda y aun así aquí sigo…esperándoles y nunca han llegado. Tal vez deberían ser ellos los que tendrían que comenzar mirar para atrás al caminar por la calle o vigilar su portal o garaje, porque en su infantil y falsa confianza está su perdición.

Una última reflexión, en huir no hay nada malo, Sensei dice frecuentemente Nigeru: un término que puede traducirse literalmente por “huir” pero que Sensei lo traduce como: “la mejor parte del valor reside en la discreción” siempre he creído firmemente en ese precepto que Sensei enseña y lo he aplicado a mi entrenamiento, en mis clases y en mi vida. Morir a manos de otro individuo no es una opción, vivir es la opción pero antes de plantarme el dilema matar para sobrevivir, siempre esta primero de todo huir. Guárdense su ego, orgullo y demás zarandajas en el bolsillo y acepten la realidad, siempre que huir sea una opción válida, será siempre la mejor. Entiendo que hay excepciones por temas de trabajo, entre profesionales de la seguridad pública y privada, pero eso es otro cantar con distinta música, este artículo sólo ha tratado con el tema para civiles. Me reafirmo en que un entrenamiento real se basa en dos factores básicos el aspecto psicológico y el dolor. Entrenar con dolor es bueno te hace recordar porque entrenas y que sigues vivo. Pero entrenar con un dolor innecesario, con un exceso de fuerza o violencia, no me hace mejor mas bien empobrece mi formación. El contacto es bueno, pero en cuanto me pongo unos guantes comienzo a reducir mis opciones de supervivencia. Peleando con un kickboxer hace ya de esto bastantes años, haciendo guantes durante 7 asaltos me dieron la mayor paliza de mi vida. Lógico estaba peleando por sobrevivir a aquel torrente de hostias con sus mismas armas, tácticas, técnicas, protocolos etc.… acepté la paliza, pero en el último asalto le solicité quitarme las protecciones, guantes y demás parafernalia y que me dejase luchar a “mi modo” y aceptó. El asalto comenzó raro porque ni tan siquiera me moví, no le hice el juego, así finalmente rompió una de las normas de las que Sensei habla en cierto ciclo de artículos en Hiden Budô y 10 segundos después todo había acabado, eso si su entrenador casi me mata a mi por lo que le hice. Yo sólo pude decir: “luché para sobrevivir, él lucho sólo para ganar”.

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