MATAR ES FÁCIL

Si has leído bien, matar es fácil. Al menos eso es lo que nos venden muchos sistemas modernos basados en una “supuesta” realidad o en métodos o programas “supuestamente” usados en el ambiente militar. Uso el término “supuestamente” porque en la mayoría de los casos lo que se enseña no es ni por asomo lo que los operadores de las fuerzas especiales usan en su trabajo como técnicas y tácticas de lucha cuerpo a cuerpo. Se han vuelto muy populares términos como CQC o Close Quarters Combat (combate en espacios cerrados) o CQB Close Quarters Battle (un tipo de combate en el que pequeñas unidades militares, tipo fuerzas especiales, se enfrentan al enemigo con armas personales a muy poca distancia, posiblemente hasta el punto de llegar al combate cuerpo a cuerpo o a luchar con armas de mano como cuchillos o pistolas). Muchos se han apuntado a esta “moda” de que todo aquello que viene del ámbito militar es altamente efectivo. No pongo en duda la eficacia en cuerpos militares debidamente entrenados y motivados, pero llevar esos conceptos y principios y sobre todo esa mentalidad militar al ámbito civil es como mínimo arriesgado. Hay quien dice que basta con bajar la intensidad del entrenamiento de las técnicas y tácticas que se entrenen o enseñen, pero eso sinceramente es como quien quiere degustar un buen whisky de 12, 15 o 20 años y lo diluye con agua o lo mezcla con café, que le queda, sólo un brebaje con bastantes grados pero que ha perdido gran parte de su sabor original, de su esencia. Igualmente pasa con estos sistemas o métodos de lucha, al intentar “suavizarlos” para el ámbito civil se pierde gran parte del potencial que los hace efectivos. Por otra parte si se enseñasen tal y como se hace con las fuerzas militares, tendríamos serios problemas legales a las primeras de cambio. No nos olvidemos que un militar actúa en un marco legal o jurídico muy especial, donde se le permiten muchas cosas que a un civil no sólo no se le permiten sino que en ocasiones el simple conocimiento de algunas de ellas podría acarrearle problemas con la ley, no digamos ponerlas en práctica.

Sin embargo esta situación también se da en el Budô tradicional, no nos olvidemos que a fin de cuentas el Budô es la metodología de formación y entrenamiento de las tropas de elite del Japón de los siglos IV al XIX (aunque personalmente creo que a día de hoy lo sigue siendo). El Budô tradicional es un arte para matar. Su objetivo maximizar la efectividad o eficacia de las tropas de elite de los señores feudales de aquellos tiempos y con ello lograr ventaja sobre sus rivales más directos. En el Budô se nos enseña a matar de forma directa y expeditiva con las manos, la espada, la lanza, etc. Evidentemente todo ello hoy día se enseña de una forma “descafeinada” para evitar riesgos de un mal uso, para evitar conflictos éticos o morales y para no violar la legislación de los países donde se enseña. El Budô es peligroso, muestra de ello es que en muchos países “inestables” es el ejército, la cúpula militar quien controla su enseñanza y difusión, por algo será. Con todo ello quiero indicar o hacer notar que ajenos al carácter deportivo que hoy día reina en muchas artes marciales y a la aparición de los deportes de contacto y a que en la mayoría de los países la práctica y enseñanza de estos sistemas de lucha esté controlada o reglada por organismos oficiales de carácter deportivo, seguimos hablando de algo bien simple, matar para sobrevivir.

Regreso al inicio de este texto, matar es fácil. Una afirmación que en cierto modo es verdad. Es fácil técnicamente, tenemos los recursos necesarios para hacerlo y las tácticas que nos permiten aplicar esos recursos de forma óptima. Pero ahora bien, el quid de la cuestión, ¿estás mentalmente preparado para causar un daño severo y posiblemente irreparable a otra persona? Habrá quien diga que en el momento, situación o escenario adecuados y con la motivación necesaria se puede causar ese daño. No dudo que ahora mismo habrá lectores pensado para sí mismos “claro que sería capaz, para eso he entrenado…” o “ante una situación límite, evidentemente reaccionaré y aplicaré mis conocimientos adquiridos durante el entrenamiento”, pues desde ahora mismo les digo, con el mayor de los respetos, que son unos mentirosos. Es increíble pero os estáis mintiendo a vosotros mismos y lo peor os estáis creyendo vuestra propia mentira. Podría recurrir a los estudios realizados y que circulan ampliamente por Internet sobre el tema y que si tienes interés y le dedicas un tiempo los encontraras como yo mismo hice en su momento y podrás observar que esas estadísticas  no varían en más de dos puntos arriba o abajo (+/-2%) al indicar que mas del 90% de la población entre los 18 y 55 años no sería capaz de actuar de forma contundente, lesiva o letal con otro ser humano aunque este atentase contra su vida. El porcentaje desciende un poco, al 84% cuando quien está amenazado es un ser querido (principalmente hijos y padres. Esposas, maridos, otros familiares así como amigos y otras vinculaciones no llegan a ese porcentaje). Lo más curioso es que entre aquellos preparados para protegernos, me refiero a los cuerpos y fuerzas de seguridad, públicos y privados el porcentaje no varía significativamente…. En cuanto a las personas con formación “marcial” es muy similar a los computados a los cuerpos de seguridad. Se llegó a la conclusión de que a mayor formación, mayor concienciación del efecto que dicha formación puede causar en caso de ser aplicada. Esto incita a no aplicar esos conocimientos de forma adecuada en el momento oportuno.

Es evidente que gestos como llevar el arma sin bala en recamara o con una bala inerte o “dummie” previa a la munición real nos dicen algo. Estos son elementos indicadores no solamente de una mala formación sino de los miedos inconscientes expresados por aquellos que portan armas de fuego. Y la pregunta es entonces ¿para qué entrenar durante años algo que no vamos a ser capaces de usar en un momento crucial?

Antes de nada matizar que no hay forma de garantizar a nadie, y quien diga lo contrario miente, que en una situación real de estrés autentico no vas a quedarte paralizado ya sea por miedo o por temor o pudor a causar daño a otro ser humano. Si eso ha quedado claro a partir de ahí todo es cuesta abajo como se suele decir. Si uno asume esa realidad puede comenzar a entrenar con otra mentalidad con otra percepción de la realidad de una confrontación callejera. Con ello y poco a poco podrá ir aumentando sus posibilidades o sus opciones de lograr resultados en una agresión. Para ello lo esencial no es entrenar el cuerpo, pues este aun herido, cansado, lesionado obedecerá hasta sus últimas consecuencias o limites al cerebro y este a su vez al espíritu de quien lucha por sobrevivir. Así que un entrenamiento mental, psicológico, táctico altamente evolucionado, completo y complejo se hace necesario, mucho más que poder lanzar una patada perfecta o hacer una proyección impecable, por poner dos ejemplos simplones pero bien obvios.

Todo conflicto tiene tres etapas, lamentablemente el 95% de la gente se centra sólo en la segunda de ellas y muy poco en la primera y nada o casi nada en la tercera. Hay excepciones, no en los sistemas, métodos o artes sino en los profesionales que las enseñan. Estos son todavía hoy día una minoría, pero poco a poco esa minoría va marcando la diferencia. Hay quien dice que al Budô se le reviste de espiritualidad para que no sea un simple método de matar, pero incluso esa espiritualidad del Budô va destinada a mentalizar y concienciar al Budoka de la realidad última: matar para sobrevivir o morir por no ser capaz de reaccionar (obsérvese que no he dicho “morir por no ser capaz de matar” tenemos un Budô que nos permite más flexibilidad que al resto…) y por favor nada de discursos místicos, todo aquel que empuña un bokken de madera y “finge” cortar a su enemigo en clase está representando una acción brutal que tiene como objetivo matar para sobrevivir. Que nadie se rasgue las vestiduras y que usen la videoteca para observar lo que se hace o se enseña en muchos cursos…. De forma totalmente incontrolada… como para que ahora se flagelen por este texto que sólo resalta una situación obvia…para quien quiera verla, porque ciegos por voluntad hay muchos.

Piensa en todo ello un rato, no hace falta que estés conforme con lo aquí expresado, pero es la realidad, no mi realidad, sino la realidad, fría, simple y letal.

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