KACHIKAN NOS CONDUCE A JIYÛ

La mayoría de los practicantes de Bujinkan nunca han luchado ni lucharan por sus vidas. Y esto es bueno!

Así que incluso si nuestro sistema, nuestro arte marcial, que ha demostrado su valor/eficacia en numerosos enfrentamientos y batallas, realmente su poder reside en los valores que enseña Sensei.

Sólo un Maestro puede hacer eso y en nuestro caso nuestro Sensei es el Sôke Masaaki Hatsumi. Sin embargo, sus enseñanzas pueden dar frutos y beneficios para los receptores (nosotros) solamente si lo reconocemos como Maestro. Esto solamente es posible a través de la especial  relación que se establece entre Maestro y discípulo, sólo así esta transmisión se puede realizar correctamente.

Hoy en día la Bujinkan se ha extendido por todo el mundo y cada país está lleno de maestros cualificados. Pero esta cualificación, la capacidad de hacer correctamente las técnicas, no siempre facilita/capacita para comprender o percibir la intención oculta en los movimientos. Comentaba en un post anterior (publicado en este blog) que el waza es sólo el omote. El ura no tiene forma y se desarrolla en nuestro corazón a través de los valores expresados ​​por Sensei durante las clases o entrenamientos. Es por ello que es importante viajar regularmente a Japón ya que es la única manera de entender el camino si lo consideras, al Sensei, como tu verdadero Maestro. Este es el Shin Gi Tai. Gi (waza) y Tai (cuerpo) no son nada si no se obtiene Shin (espíritu).

Sin aceptar al Maestro y sus valores, uno se queda atrapado en su ego.

Yo soy quien soy, porque en 1987, decidí obedecer a un hombre, Hatsumi Sensei. Acepté ver el mundo a través de sus filtros y abandonar mi libertad de decisión con el fin de conseguir más libertad. Puede sonar paradójico, pero si estás buscando la mejor forma de alcanzar la libertad entonces cédela, piérdela voluntariamente. Menos libertad momentáneamente conduce a una mayor libertad de forma permanente.

El waza se convierte en el medio para liberarte de tus propias certezas. Lo comparo con el zen. Con el fin de no pensar, monopolizas tu pensamiento centrándote en la postura mecánica. Ocurre igualmente en el Budô, nos centramos en los movimientos que nos permiten aprender a no pensar. De este modo, el resto de tu cerebro está en paz. Incluso en el kamae, la meditación es la clave para nuestra comprensión.

Kachikan (valores) son desarrollados a través de nuestra capacidad de deshacernos de nuestra 自由 Jiyû (libertad). Entrena sin intención (sin recompensa), obedece sin pensar, aprende las formas para olvidar, y serás libre.

Sensei habla a menudo de jû (vida/vivir) en sus clases. Por favor, siéntete vivo a través de Jû con el fin de convertirte en 自由人 Jiyûjin, un espíritu libre.

Si no aprovechas esta fantástica oportunidad que Sensei nos está brindando, el resultado final será 自由 jiyûkei y ser “privado de tu libertad”.

Por Arnaud Cousergue

 

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