PADRINOS

Cuando el 5 de octubre de 1996 a las 19h y 23 minutos superé mi Godan Test, no era totalmente consciente de lo que aquello significaba. Fue al día siguiente por la mañana cuando el Sôke comentó “ahora al convertiros en alumnos míos os habéis ganado, sin quererlo, un montón de enemigos….” cuando desperté a la realidad. No me preocupó el tema de los enemigos, siempre los he tenido y siempre los tendré, son geniales pues a cuantos mas tiene uno, más consciente eres de que vas por el buen camino, ya que aquel que va por senda errónea no atrae el interés de nadie. Lo que me llamó la atención fue la frase “que ahora por ser alumno mío….” estas palabras me estremecieron, fue la primera de muchas veces en que mi Sensei se ha dirigido a mi como su alumno. Yo tenía mi Maestro o Instructor, la persona que me había guiado hasta el punto donde me encontraba 24 horas antes. Sin embargo ahora la situación había cambiado. No acepté el cambio tan fácilmente, seguí por un tiempo al lado de mi Instructor porque ciertamente sentía una lealtad y devoción filial hacia él que no quería violentar o romper.

Pero como 6 u 8 meses después de aquel Tai Kai inolvidable una serie de personas vinieron a decirme que estaba obrando mal, que no le debía obediencia ni lealtad a nadie excepto a mi Sensei, el Sôke. La verdad es que esto me confundió por un tiempo, ¡¡que joven era!! Me llevó un tiempo entender que todo en la vida tiene su cara y su cruz, su In/Yo si quieren decirlo así. Mi Instructor era un ser humano magnifico con sus defectos y sus virtudes y estas otras personas tenían a su vez virtudes y defectos y tenían también un enconado odio hacia quien hasta entonces había sido mi instructor. Opte o tomé una decisión y seguí un camino, una senda que me alejó del que fuera mi Instructor y que no me acercó a mi Sensei, el Sôke. En el fondo la culpa de tal decisión es solamente mía. Hoy cuando medito sobre esa decisión creo que me enseñó cosas buenas y males sobre las personas con las he tratado y a su vez defectos y debilidades propias que debería corregir para el futuro. Lecciones duras y a veces amargas pero que al final, con el tiempo me pusieron en el camino correcto como alumno del Sôke.

Hay quien decide continuar después de su Godan Test con su Instructor o Maestro, cosa que veo correcta y hay quien, por el contrario, emprende un viaje en solitario hacia el Sensei. Creo que en el punto medio está la virtud y como soy uno de los muchos, muchísimos que no podemos viajar cada año ni una, ni dos, ni tres veces a Japón a entrenar bajo su tutela, he optado por una solución muy sencilla: Los padrinos.

En la religión católica existe la figura del padrino y la madrina en el momento en que un matrimonio toma la decisión de bautizar a su hijo. Según la tradición son personas elegidas por los padres del recién nacido destinadas a suplir a los mismos en caso de necesidad. Hoy día el concepto está totalmente desvirtuado, según mi punto de vista, y la gente otorga ese honor y responsabilidad a personas muchas veces poco o nada adecuadas. Los propios padrinos al transcurrir el tiempo se olvidan de las obligaciones que un buen día contrajeron para con ese niño. Pero más allá de la cuestión ético – religiosa, el concepto es totalmente valido para el Budô. Mi Sensei, mi padre marcial, está lejos, por circunstancias de un tipo u otro no puedo acudir a verlo y recibir de él toda la formación y conocimiento, todas las enseñanzas necesarias para desarrollarme como buen alumno e instructor. Así que busco entre aquellos que están mas en contacto con mi “padre marcial”, entre aquellos que tienen el privilegio y la suerte de poder entrenar con él mas frecuentemente a mis padrinos, unos Maestros o Instructores que quieran aceptar el reto de ayudarme y suplir “la ausencia física” de mi Sensei transmitiéndome sus enseñanzas de la mejor manera que ellos puedan. No tienen por que ser 15ºdan, no tienen por que ser de mi país, no tienen porque ser famosos ni conocidos, sólo tienen que aceptar el reto de representar a mi Sensei en mi formación y entrenamiento.

Con los años he ido optando por unos Instructores u otros e incluso alguno me ha sido indicado expresamente por mi Sensei, el Sôke, y he ido aprendiendo de ellos de diversas formas, en algunos casos de forma totalmente indirecta y en otros buscando implicarme de forma mas profunda siempre manteniendo mi estatus de alumno del Sensei, como ellos mismos lo son. A decir verdad son como hermanos mayores que han sido designados como padrinos de un hermano menor, todos somos “hijos” del mismo “padre”, todos somos alumnos del Sôke, nuestro Sensei. Quien decide no seguir esta vía, está en su derecho y no está ni equivocado ni acertado al hacerlo, simplemente ha decidido su camino y ahora le toca caminarlo. Yo decidí mi camino y sigo desde entonces en él, aprendiendo cada día con humildad, valorando las enseñanzas de aquellos que tienen a bien compartirlas y transmitiendo las enseñanzas de mi Sensei. Es posible que alguno de ellos no se sienta vinculado conmigo, aunque yo si me sienta vinculado con él, no pasa nada, lo importante es que intento tratar a las personas con quien realmente aprendo como trato a mi Sensei, con el mismo respeto, afecto y lealtad.

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