NO TIRES PIEDRAS CONTRA TU PROPIO TEJADO

No hace mucho un alumno de mi Dôjô intentaba, sin éxito, buscar una respuesta a ciertas actitudes y comportamientos que lamentablemente suceden en nuestro Budô. Le sorprendía leer en foros y blogs u oír en algún seminario como unos desprestigian el trabajo de otros, perteneciendo todos a una misma colectividad: Bujinkan. Lo cierto es que intenté explicarle que en el fondo todo ello llega a sacar en mi rostro una mueca mitad sonrisa mitad signo de asco. Todos llegamos de una forma u otra a este Budô, entrenamos con unos u otros instructores, mejores o peores, pero que a fin de cuentas fueron quienes nos enseñaron las bases, que se debe hacer correctamente y la forma de no hacerlo incorrectamente. Con sus propios errores y excesos nos mostraron la debilidad del ser humano, lo enorme y peligroso que es el ego o la vanidad y lo poco que valoramos el conocimiento y entrenamiento real.

Cierto es, como mi alumno apuntaba, que es absurdo por no decir ridículo “tirar piedras contra nuestro propio tejado” pues esto es lo que algunos hacen cuando atacan a sus instructores o a sus compañeros, al hacerlo no debilitan a esas personas, debilitan la imagen del Budô de Hatsumi Sensei, curiosamente el Budô que ellos dicen practicar, defender y enseñar. Presumen de grados otorgados por aquellos a los que difaman o critican, sin darse cuenta de que en gran mediada para bien o para mal lo que son es fruto del esfuerzo y conocimientos de esos a quienes menosprecian ahora. Si realmente tienes algo en contra de tu instructor, rechaza el grado que ostentas y colócate de nuevo el cinturón blanco, comienza de nuevo tal y como algunos compañeros bien conocidos por todos hicieron cuando sus instructores “les fallaron”, según ellos, pero claro está eso no ocurrirá, se ego se lo impedirá. Lo cierto es que lo quieran reconocer o no, siempre habrá Maestros o instructores y siempre habrá alumnos. Es una cuestión de pura lógica temporal. Tu instructor comenzó 10, 15, 20 años o más antes que tú su entrenamiento como alumno, pero aspiras a superarlo. Pues bien o ese hombre se muere o lo matas porque sino siempre que él siga entrenando y aprendiendo estará por delante de ti, te llevará esa “ventaja” de “X” años. Llegará un día en que si entrenas de corazón y dejas de lado tu ego lograras tener un nivel que te permita que otros te miren y traten como su instructor, entonces observaras que ellos también están deseando superarte y comprenderás lo entupido que fuiste en el pasado. Llevo 29 años entrenando en Bujinkan, 16 de ellos como alumno directo del Sôke y siempre me encuentro con algún alumno que cree que sabe mas que yo, con tan sólo 4 o 6 años de entrenamiento (que si contáramos las horas o clases reales a las que ha asistido habría casos que apenas superarían los 2 años de entrenamiento medianamente serio, penoso…). Creen que saben más, que son mejores y verdaderamente su ego comienza a crecer y a medida que crece se “desequilibran” y se vuelven victimas de su propia codicia y arrogancia. Toman malas o nefastas decisiones y emprenden un camino sin retorno que les llevará lejos del camino real, el Budô y las enseñanzas de Hatsumi Sensei, aunque ellos crean lo contrario. Se de algunos que incluso pidiendo consejo, lo han desatendido o despreciado porque ese consejo iba contra sus propios intereses, los intereses de su ego.

Como mi alumno terminó comentando, el entrenamiento y el conocimiento está en aquellos que hemos seguido fielmente a nuestros instructores, fueran quienes fueran, a los que seguimos guardando cariño y agradecimiento por su trabajo y que ahora como alumnos del Sôke seguimos con lealtad y fidelidad sus enseñanzas. No se trata de viajar a Japón 3 veces al año, no se trata de impartir u organizar multitud de cursos, no se trata de rangos o grados, sino de conocimiento y entrenamiento, sin políticas o cualquier tipo de estupidez ajena a la practica de nuestro Budô. Decía hace poco un compañero que “estaba agradecido a un grupo de instructores de quienes de una forma u otra había aprendido o aprendía”, y es cierto, de cualquier instructor se puede aprender algo bueno o simplemente a no cometer sus mismos errores. Todo es enseñanza, una lesión, una desgracia familiar, un traidor, un confabulador, un enemigo o un amigo, un éxito, un fracaso, una humillación, una enfermedad, todo nos hace más fuertes y más sabios, de todo se aprende y gracias a todo ello evolucionamos.  Así que en el fondo deberíamos dares las gracias a todos aquellos que han supuesto un obstáculo, o han creído suponerlo, para nuestra vida personal o como budokas, porque ellos nos hacen mas fuertes y nos hacen superarnos y ellos en su vano esfuerzo se debilitan, sino un ejemplo: obsérvese que jamás nadie te viene de frente sino como todo perro traidor y cobarde te vienen por la espalda. El miedo y la cobardía no son lo mismo pero se alían en estas personas de egos inflados y mentes apolilladas y anquilosadas. En el fondo siento pena pero también agradecimiento por tan esplendido entrenamiento que nos facilitan con su estupidez.

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