FORMACIÓN ERRÓNEA

Este texto pretende hacer hincapié en el peligro que puede suponer para un practicante de Artes Marciales, Budô o sistemas de combate, una mala formación, ya no tanto a nivel meramente técnico, sino en los conocimientos o pedagogía usados en su formación. En la actualidad son muchos los sistemas que incluyen técnicas contra agresiones con arma blanca. Lamentablemente y como primer error de raíz, estos sistemas enseñan “idílicas” formas de desarme ante “situaciones estándar” o genéricas, muchas veces muy alejadas de la realidad de la calle y encima sin una base sólida en el manejo, técnica y táctica en este tipo de amas.

Son muchos los practicantes que han entrenado desarmes o técnicas contra un arma blanca y sienten que pueden hacer frente a una situación de ese tipo con eficacia y seguridad. Eso sólo sería posible en la calle si se mantuviesen los parámetros de entrenamiento normales del tatami, del Dôjô, donde el compañero colabora en la correcta ejecución de la técnica, donde los cuchillos son de materiales no lesivos y cuando las acciones están previamente pactadas. En una palabra, en un ambiente de seguridad y hasta de cierto confort. Pero la realidad de la calle nos enseña que los cuchillos cortan, sangras y que la agresión puede tener un origen o motivación tan dispar como una discusión por temas deportivos o quitarte el reloj y ese teléfono ultimo modelo que has estrenado recientemente.

En las clases que imparto de Tantôjutsu no Jissen Gata, forma en que denomino al trabajo especifico de cuchillo para situaciones de riesgo inminente o letal, que a fin de cuentas no son sino la evolución lógica desde la tradición de las escuelas que componen Bujinkan y basándome siempre en las enseñanzas de mi Sensei, El Sôke Masaaki Hatsumi, un paso mas allá, adaptándose a las necesidades actuales, en un intento de mantener la máxima principal en mi Dôjô: sobrevivir.

Por tanto y ahora que esta tan de “moda” este término, el Kaname es SOBREVIVIR. Todo cuanto hacemos, entrenamos y practicamos tiene un único objetivo, sobrevivir, permanecer vivos y regresar de ese modo a casa con quienes nos quieren y necesitan. Por ello descarta a todo aquel que te hable en términos de victoria, ganar, vencer o derrotar al agresor, porque está enfocando de forma errónea tu percepción de una agresión. Una agresión tiene que ver con alguien que quiere vivir y alguien que pretende atentar contra tu vida, robándote ese tesoro tan preciado. Lo demás son estupideces. Huir, correr o cualquier estratagema que te permita tomar distancia del agresor y su arma será bienvenida olvídate de códigos éticos o de ser un “tipo duro”, sobrevive, el cementerio está lleno de valientes.

Segundo punto esencial, nunca confíes en nadie, nunca bajes nunca la guardia. Muchas agresiones han partido de personas aparentemente inofensivas. Creemos que una mujer o un chico joven no son un peligro simplemente porque nos sentimos más fuertes que ellos, pero lamentablemente no es así. No valores a la gente sólo por su aspecto físico o por su forma de vestir, debes ir más allá y observar sus ojos, sus manos, su boca como mínimo, en ellos encontraras signos que podrán ayudarte a identificar a un agresor potencial. Unos ojos que rehúyen tu mirada, ojos que miran al suelo, ojos que mantienen fríamente la mirada pueden indicarte diversas actitudes y ponerte sobre aviso. Dicen con buen criterio que mantengas siempre a la vista las manos de tu contrario, en general de todos cuantos te rodean, toda mano que desaparece de tu campo visual puede acceder a un arma y con ella atacarte, así que pon mucha atención a las manos. La boca abierta en busca de oxigeno extra, una sonrisa forzada o falsa, unos labios apretados, también te indican el estado psicológico del potencial agresor.  Como detalle decir que sólo el 3% de las personas se percatan de un arma blanca en manos de su agresor, sólo el 12% son conscientes de la existencia de un arma blanca durante un conflicto y el 85% de las personas se percatan del arma blanca al concluir el conflicto, una vez heridos (en el mejor de los caso, que no ya muertos). Por último respecto a este apartado ten en cuenta de que ningún agresor inteligente tendrá a bien avisarte de que te va a agredir, no te mostrará previamente su arma y mucho menos te informará de sus intenciones, sean las que sean. Igualmente no seas incauto, muchas agresiones provienen de personas que creemos amigas, cercanas a nosotros y ante las que instintivamente bajamos la guardia.

Tercer punto, cuando una agresión comienza nunca se sabe el resultado, son muchos los factores involucrados en la misma así que simplifica al máximo tus acciones y pensamientos y sobrevive. Cuando nos agreden tiene lugar una situación fisiológica y bioquímica que muchos han denominado Respuesta de Supervivencia Ante el Estrés (RSS). En ella el cuerpo sufre toda una serie de cambios fisiológicos y químicos que alteran en grado sumo nuestras capacidades. En el campo físico perdemos el control de nuestras habilidades sutiles primero y más adelante de las habilidades motoras simples, lo que hace muy difícil manejar un cuchillo con habilidad, esa habilidad que en el tatami nos permitía hacer cambios de agarre y de guardia con fluidez. Nuestra visión pasa de los 185º o 160º a 45º o 60º (efecto visión túnel). Eso implica que en agresiones con arma blanca donde las distancias son de entre un metro a metro y medio, ver un cuchillo o navaja y evaluar su trayectoria se hace casi imposible. El instinto domina a la consciencia y tendemos a retroceder y a apartar la vista de la agresión, cosa que hace aun más difícil  la acción de protección si no estamos mirando en la dirección correcta. La química del cuerpo genera toda una serie de hormonas como la adrenalina, epinefrina, nor adrenalina, testosterona, etc.… que ponen al sistema cardiopulmonar al límite en cuestión de segundos, algo muy poco sano y muy peligroso si se mantiene en el tiempo esa situación. Por todo ello y por otras muchas razonas, simplifica tus acciones y tus respuestas eso te hará menos vulnerable de lo que de por si vas a ser ante una situación de estrés tan grande como es una agresión con arma blanca. Recuerda que la mano es más rápida que la vista (dicho popular de los magos, si no les piíllas el truco de magia aplícate el cuento a una agresión y un cuchillo). Como nota para apoyar este comentario decir que de media un brazo se mueve a algo más de 6 metros por segundo. Lo que si no me fallan las matemáticas indica que alcanzará un objetivo en un radio de un metro en apenas 0,16 segundos. Evalúa, determina y actúa en ese lapso de tiempo, difícil ¿¿verdad?? Este es el motivo de que aparezcan lo que los peritos forenses denominan “cortes o heridas defensivas” que no son otra cosa que la respuesta natural de un individuo al ser atacado, oponer o interponer sus brazos entre su cuerpo y el arma agresora.

Cuarto punto, la motivación es el autentico motor de una agresión, si lo controlas puedes tener una opción para sobrevivir a la situación. La pregunta que nadie se hace en el momento de una agresión pero que la policía te pregunta, si tienes suerte de vivir para contarlo, es ¿Por qué fue usted atacado o agredido? Ahí radica para mí, en la mayoría de los casos, el Gokui (esencia) de la cuestión. Un agresor no arremete contra nosotros una vez y se queda parado, estático esperando nuestra respuesta, muy por el contrario en unos casos arremeterá con violencia una y otra vez hasta lograr su objetivo (se han contabilizado una media de entre 15 y 30 acciones, ya sean cortes o puñaladas por agresión, estadísticamente hablando). Otros agresores arremeterán una o dos veces y huirán de la escena de la agresión. Uno se pregunta porque esa diferencia de comportamiento entre un agresor y otro. La causa es la motivación. El “que” los impulsa a cometer la agresión. Ese motivo o conjunto de motivos, determina la virulencia y determinación del agresor por herirnos o matarnos. Si el agresor sólo codicia bienes materiales es muy posible que intente coaccionarnos o amedrentarnos simplemente y aun en el caso de agredirnos muy posiblemente lo hará una o dos veces a lo sumo emprendiendo la huida acto seguido. Si el agresor pretende algo más “personal” sobre todo cuando hablamos de agresiones sexuales, sin duda la motivación sexual, mucho más poderosa que la meramente económica,  hará al agresor mucho mas decidido y violento y por lo tanto sus reacciones y determinación dificultaran una posible respuesta de supervivencia. Es evidente que si la venganza, la ira o rabia mueven al agresor estaremos hablando de motivaciones muy “intimas y personales” y que harán que la agresividad de ataque sea brutal y totalmente desmedida, decidido a acabar con nuestra vida. Por todo lo expuesto es evidente que aunque nos será casi imposible saber el motivo que incita al agresor a atacarnos, en muchos casos podremos intuir esa motivación por el tipo e intensidad de la misma. Como nota final a este respecto imagínate agredido por alguien con un cuchillo porque has matado a su perro, a su esposa o a su madre o por violar a su hija, humillarle en el trabajo o por robarle la cartera, el reloj, el coche o la nomina de ese mes recién sacada del cajero automático del banco. Cada emoción, escenario o situación generará en ti un nivel de agresividad o violencia distinta que creará o dará lugar a una agresión mas violenta e intensa en unos casos que en otros. Medita sobre ello y veras lo importante que es aceptar y entender la motivación de una agresión a la hora de intentar repelerla o simplemente sobrevivir a la misma.

Estos cuatro puntos son simples ejemplos para justificar esta reflexión sobre como la formación incorrecta, fantasiosa y poco profesional que a veces se realiza en algunos Dôjô por parte de instructores poco cualificadas en este tema, puede poner en peligro a aquellos que confiaron en ellos y en su “profesionalidad”, en falsas promesas de eficacia que les ayudarían a sobrevivir a esa posible agresión. Por ello recuerda no confiar en nadie, todo el mundo es potencialmente un agresor, la motivación adecuada da un poder y fuerza al agresor contra el que es muy difícil luchar, durante la agresión hay demasiados factores que no puedes controlar, simplifica y reduce al mínimo esos factores, juega sucio y olvídate de la ética, el pudor, SOBREVIVE. Hay un dicho muy común entre los norteamericanos que siempre me ha llamado la atención. “prefiero ser juzgado por doce hombres que ser portado al cementerio por seis”.

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