ITAMI – DOLOR

El vocablo designado en japonés para el término dolor es Itami . Sin embargo el idioma japonés tiene diferentes “niveles” de dolor. Tenemos kutsuu 苦痛, el dolor de la agonía. También está kurushimi しみ el dolor del sufrimiento. Por ultimo tenemos el dolor de la angustia kunou 苦悩. Todos estos vocablos nos hablan distintas formas de “sufrir” dolor, físico, psíquico o emocional. En la vida en muy distintas ocasiones nos ha tocado, nos toca o nos tocará experimentar alguno de estos “niveles” de dolor.

Posiblemente en el Budô se puedan dar cita todos ellos de una forma explicita. Existe una palabra en japonés, muy útil por otra parte, denominada Itai que literalmente viene a significar “duele”. Este término se usa normalmente cuando al aplicarnos un waza de forma contundente y con cierto nivel de realidad aparece el dolor que nos avisa de la inminente catástrofe, la aparición del daño, la llegada de la lesión. Muchos son los que confunden dolor con daño o lesión. El dolor es una respuesta del cuerpo alertando al cerebro de la inminente posibilidad de un daño físico o psíquico serio. La lesión es el daño acontecido tras la aparición del dolor y cuando este no ha sido mitigado o ha disminuido, es decir, cuando se le ha ignorado. Es por ello que esta palabra, Itai, es tan importante en nuestra práctica cotidiana, dentro de las paredes de nuestros Dôjô. Para salvaguardar la integridad física de nuestros alumnos, estudiantes o compañeros es esencial tener en cuenta el concepto de dolor y daño o lesión no sobrepasando los límites razonables en el entrenamiento.

Cierto es que a nadie le gusta usar esta palabra pues se la relaciona como también se hace erróneamente con el gesto de palmear dos o tres veces el suelo, nuestro cuerpo o el cuerpo de nuestro compañero, cuando el dolor está a punto de convertirse en lesión, como una señal de rendición, derrota o sumisión. Esa errónea visión a veces, lamentablemente, inculcada por algunos instructores, solamente proporciona frustración y decepción en el estudiante y una perdida del respeto hacia sus compañeros de entrenamiento que si la usen. Recordemos que estamos entrenando, nuestra pretensión, nuestro objetivo es aprender, evolucionar y madurar como guerreros y como seres humanos. Aceptar nuestros límites es algo esencial para poder superarlos en un futuro pero siempre tendiendo en cuenta que finalmente existen límites que no debemos traspasar.

No entiendo casos que se han dado donde alumnos míos entrenando con estudiantes de otros Dôjô han sufrido lesiones o casi han tenido algo mas que una lesión porque sus compañeros de entrenamiento ignoraron la palabra Itai. Para ellos no tenía significado ninguno, lo que dice poco o nada bueno de su formación, de sus instructores. No estamos en la arena del coliseo en Roma, ni somos gladiadores destinados a matar o morir, somos guerreros humanistas, capaces de sobrevivir a una agresión conociendo la virtud de la tolerancia. Retorcerse de dolor en silencio ante la aplicación de un waza doloroso a veces en extremo no nos hace más fuertes, como mucho más masoquistas. Hay límites y debemos ser capaces de marcar o definir dichos límites en beneficio de nuestros alumnos y de nosotros mismos. Muchas veces aplico dolor a mis alumnos en el entrenamiento, presión física y psicológica para que sean conscientes de sus limites e intenten superarlos logrando con el tiempo que sean coherentes a través del conocimiento de sus “auténticos limites”. Pero la “tortura” a la que algunos estudiantes son sometidos o se someten en la falsa creencia de que esta los fortalecerá o curtirá es absurda. Aprender a reconocer el dolor y los límites del mismo, es algo importante, básico para nuestra supervivencia, aprender a respetar el dolor sin temerlo. Por ello entrenar con dolor no es un mal entrenamiento, pero siempre que sepamos parar a tiempo y sepamos indicar a los demás el limite de nuestra resistencia. Otra cosa es entupida y no ayuda sino que a medio o largo plazo perjudicará seriamente nuestro entrenamiento como estudiantes o como instructores.

Arriesgar nuestra integridad física de forma innecesaria va en contra de todo cuanto mi Sensei enseña. Que otros sistemas lo hagan es cosa suya, apliquemos aquel viejo dicho de “ellos se lo guisan, ellos se lo comen”. No nos tengamos que “comer” un exceso de dolor innecesario o de lesiones por imprudencia o llevar a ciertos niveles la practica que al final puedan ser temerarios.

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3 pensamientos en “ITAMI – DOLOR

  1. Este artículo me parece muy apropiado, Elías.
    Habría que difundirlo más. Pues por donde quiera que imparto seminarios tengo que explicarles “eso” mismo que tú acabas de escribir.
    Itai NO ES UNA RENDICIÓN, sino una comunicación entre Uke y Tori para que éste último sepa que la técnica está bien aplicada y no es necesario seguir más allá.
    También sirve mucho al profesor, cuando un Uke/Aite, dice Itai fuerte es una llamada de atención para que toda la clase observe y se fije bien en lo que está produciendo dicho dolor. En la técnica propiamente dicha.
    J.M.Serrano

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