AGRESIÓN Y DISTANCIA: REFLEXIONES (III)

Siguiendo esta serie de reflexiones o análisis sobre la agresión utilizando como vehiculo el concepto de la distancia vamos a tratar por ultimo y para no alargar innecesariamente esta serie de textos un variado grupo de factores que condicionan una agresión. En primer lugar el piso, suelo o superficie puede limitar o dificultar nuestros movimientos y por lo tanto nuestro juego de piernas, elemento esencial para lograr y mantener una distancia optima en todo momento. Si es demasiado blando, adherente, deslizante o resbaladizo son factores que afectan a nuestra capacidad de desplazamiento o equilibrio  incluso a la hora de huir. El ángulo de la superficie también nos afecta, no es lo mismo hacer frente a una agresión en una posición alta respecto al agresor que hacerlo en una posición baja. Esto se nota mucho en situaciones tales como escaleras, rampas para minusválidos, calles con una inclinación fuera de lo normal, etc.

Otro factor es el clima, sobre todo en exteriores evidentemente. No enfocamos igual una agresión en un día lluvioso y frío, con el suelo mojado y resbaladizo, vestidos con ropas de abrigo que dificultan nuestros movimientos que enfrentarnos a la misma agresión en un día soleado y caluroso, donde llevaremos menos ropa, siendo mas fácil localizar armas ocultas en nuestro agresor, y en donde el sol puede jugar un papel importante si lo tenemos de cara deslumbrándonos o a nuestra espalda, deslumbrando a nuestro agresor. El calor nos hace sudar y la transpiración excesiva fruto del calor combinado con el estrés de la agresión hace que estemos pegajosos y resbaladizos, dificultando que nos agarren o poder agarrar, incluso sostener de forma efectiva un arma. El frío o calor extremo ralentiza nuestras acciones y reacciones, por lo que es importante tener estos elementos en consideración. Incluso en interiores como discotecas o salas de fiestas las luces y el impacto acústico pueden desorientar, irritar o estresar a un agresor o a un agredido.

Los obstáculos naturales o artificiales susceptibles de convertirse en un estorbo o en un escudo o parapeto son de vital importancia. Una farola, una silla, un coche, un cubo de basura, son elementos que pueden definir el resultado de una agresión. Ya sea de forma involuntaria al tropezar con ellos o al obstaculizar nuestros movimientos, como cuando de forma voluntaria se aplican para tales fines, estos y otros muchos elementos pueden ayudarnos en un momento decisivo.

Las personas, los transeúntes, nuestros acompañantes son muchas veces “objetos” que se interponen de forma voluntaria o involuntaria en nuestras acciones pudiendo salir dañados. En ocasiones incluso son esas terceras personas los objetivos de la agresión en si misma y nosotros convertidos en “el acompañante” debemos decidir si ayudar y proteger a esa persona o dejar que la situación sea resuelta por las personas implicadas. Esto último puede resultar duro pero en ocasiones hay que saber intervenir con decisión y en otras ocasiones es sabio saber apartarse a tiempo. No es lo mismo proteger a tu mujer o tu hijo que a un colega de copas.

En todos estos factores anteriormente citados el uso de la distancia es vital, las superficies nos limitan o facilitan mantener o crear distancias óptimas de supervivencia. El uso de la luz o del mobiliario urbano así como incluso de las personas nos permite igualmente desplazarnos y desarrollar distancias desde donde responder o huir según la situación.

En todo caso estos tres textos son una sencilla y simple reflexión, un punto de partida o enfoque del concepto de supervivencia ante agresiones urbanas. Es una muestra de las dificultades, de la gran cantidad de variables que confluyen en una agresión y de la dificultad de controlarlas todas sirviendo como ejemplo de todo esto  el concepto de distancia. Por ello es imposible aprender a sobrevivir en un solo día, en una sola clase, en un solo curso o seminario. Es el trabajo diligente, continuado, serio y comprometido quien nos dará “la oportunidad” de sobrevivir nunca la certeza, nunca la seguridad, siempre se trata de oportunidades no de certezas o garantías.

Espero que estos textos sirvan de ayuda y que puedan orientar a los estudiantes y a los instructores en la dirección que personalmente y desde la mayor humildad considero la mas adecuada. No es la única opción pero para mi es la mejor. Todo aquel que dedica dos terceras partes de su vida a un proyecto marcial, a un camino y filosofía de vida y supervivencia como en mi caso no puede decir otra cosa que “mi actividad o mi enfoque es el correcto” pero es algo lógico y todo el mundo lo hace con su actividad si de verdad cree en ella y está seriamente implicado en la misma. Por ello desde el respeto a todos, esta es una pequeña aportación de un humilde servidor.

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Un pensamiento en “AGRESIÓN Y DISTANCIA: REFLEXIONES (III)

  1. Buen detalle ese del colega de copas, el cementerio esta lleno de heroes. Ademas muchas veces esos colegas parece que solo hacen que buscarse lios…

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