AGRESIÓN Y DISTANCIA: REFLEXIONES (II)

En esta ocasión y continuando con las reflexiones o el análisis de una agresión y el concepto de distancia, vamos a analizar los factores externos. Podemos denominar factores externos al conjunto de elementos que intervienen en una agresión y que no son el agresor y el agredido propiamente dichos. Según los autores o los expertos en estas lides hay un buen número de elementos que de una forma directa o indirecta influyen durante el transcurso de una agresión. Incluso antes de que la misma sea algo “real” hay factores que propician o disuaden al agresor para efectuar su acción. Vamos a ir comentándolos poco a poco, posiblemente no estarán todos los que son pero sin duda si son todos los que aquí se mencionaran.

Comencemos pues por algo esencial pero a veces poco valorado por los que dicen enseñar “defensa personal”, el escenario. Yo denomino escenario al lugar físico donde se perpetra la agresión. En muchos casos no es un lugar elegido al azar o por puro capricho. Ciertamente en ocasiones y ateniéndonos a parámetros sobre agresores y motivaciones como comentaba en mi anterior exposición, es evidente que la improvisación o la ansiedad del agresor puede llevarle a cometer el acto de violencia en cualquier lugar sin tener en cuenta ninguna variable. En otros casos cuando hay premeditación o un estado que podríamos llamarlo de “mente fría” se pude apreciar como el agresor selecciona el momento y lugar mas indicado para ejecutar su acción, generalmente y tomémoslo como un dogma, será el momento y lugar que menos esperemos o en que nos encontremos mas vulnerables o accesibles.

Por todo ello hay que, como hicimos en el texto anterior con los agresores, observar, analizar y actuar en función de las circunstancias. Ante escenarios improvisados por el propio agresor es evidente que tenemos ciertas ventajas tácticas pues no pensar es un factor que nos beneficia en una situación de peligro o supervivencia. Si el agresor no piensa y simplemente actúa nuestra capacidad de observación, análisis y actuación puede darnos ventajas importantes. Es evidente que en un texto de estas características no podemos extendernos sobre el tema pero este mismo texto pide al menos un pequeño ejemplo. Pongamos por caso una agresión o riña tumultuaria (denominación jurídica) en un bar fruto de opiniones encontradas durante la retrasmisión de un partido de futbol. Durante el partido los ánimos se caldean y una persona exaltada por el calor del partido, influenciada por el alcohol y en un momento de pasión absurda decide imponer su criterio sobre una decisión arbitral a otro espectador de forma violenta atizándole con una botella de sidra en la cabeza. Pues bien, el agresor no ha pensado en factores como que el agredido no esté solo, pueda estar armado por un casual (imagínese que agrede a un policía fuera de servicio), desarmado pero con experiencia en manejo de armas improvisadas, sin experiencia pero con determinación y audacia para defenderse de la injustificada agresión con los medios que considere oportunos. Tampoco se ha dado cuenta del buen número de objetos que el agredido puede usar ya no sólo como arma sino como simple escudo para repeler la agresión. Tal vez no se percate de que está en una sidrería (algo típicamente asturiano) con el suelo lleno de serrín y restos de sidra con lo que el suelo puede estar resbaladizo o inestable. Hay sillas, mesas, taburetes, cajas y sobre todo otras personas que pueden ser un obstáculo natural o forzado para llegar a consumar su agresión. Sin mencionar la posibilidad de que existan en el local cámaras de seguridad que puedan grabar la agresión que está a punto e cometer. Este pequeño recopilatorio es muy somero y superficial pero puede dar idea de la cantidad de variables dejadas al azar o en manos de un agredido capaz de aplicar las tres máximas de los protocolos de pre conflicto.

Hablemos ahora de escenarios predeterminados, escenarios seleccionados por el agresor con tiempo e inteligencia. Podremos observar que el número de variables que escapan al control del agresor son menores, teóricamente tendrían que ser nulas. Por lo general ya sea por medio del acecho, una forma de observación y análisis típica de un depredador o ya sea por experiencia adquirida al participar en múltiples situaciones similares anteriormente, etc. Lo cierto es que el agresor tendrá una estrategia de ejecución, planes alternativos en ocasiones por si las cosas no fueran como tiene previsto y vías de evasión para marcharse una vez perpetrada la agresión o si la misma, por algún motivo, fallase. Es un modo de operar que tienen desde violadores a terroristas o sicarios. Todo ello limita notablemente nuestras posibilidades de supervivencia, basadas todas ellas en gran medida en mantener una distancia optima en todo momento, circunstancia y lugar. Es evidente que poner un ejemplo de este tipo de escenario es algo mas delicado, podemos sin quererlo estar dando ideas a personas con dudosos objetivos, pero asumamos un ejemplo muy típico, casi de libro, una agresión sexual, una violación. Ajenos a los perfiles de los distintos tipos de agresor sexual o de violadores y ateniéndonos al tema central que nos ocupa, el escenario, podemos tener el siguiente cuadro. Una chica es acechada por un agresor sexual, este selecciona el lugar donde ella se encuentre más vulnerable, a la vez que le permita perpetrar la agresión con mayor intimidad, comodidad sin que nadie le pueda interrumpir y permitiéndole marcharse rápidamente si las cosas se complican o cuando concluya la agresión. Procurará que no existan objetos que ella pueda usar como arma y a su vez la despojará a aquellos elementos que porte con ella susceptibles de ser usados para repeler la agresión. Buscará el método mas eficaz para lograr sus objetivos sexuales mediante la táctica que considere mas adecuada dado el escenario y su victima (intimidación verbal, física e incluso con armas u objetos peligrosos conocida vulgarmente como intimidación mecánica o armada, coacción sobre terceras personas mediante métodos similares a los anteriormente descritos para la intimidación, violencia física directa ya sea corporal o con objetos o armas, etc.). Se evitan testigos físicos, personas, o testigos tecnológicos como cámaras de seguridad de bancos, cajeros, etc.

No quiero continuar dando detalles que por norma sólo doy cuando imparto clase y siempre dentro de un ámbito de seguridad y privacidad. No obstante creo que ha sido un ejemplo de cómo el escenario es algo vital en una agresión. También debemos tener en cuenta que entrar en el radio de acción de un agresor, dejarnos llevar o conducirnos de forma indirecta al escenario ideal para el asaltante es algo que se evita en gran medida usando correctamente los protocolos sobre distancia en su vertiente social principalmente. Sólo como curiosidad observar como situaciones socialmente normales como subir o bajar en un ascensor, sentarse en una terraza a tomar un café con una amiga, sacar el coche del garaje o acceder al propio garaje, ir a unos baños o aseos en un centro comercial, estación de tren, autobuses o aeropuerto, etc. todos son escenarios donde las distancias no se pueden mantener sin llamar la atención, sin romper incluso ciertas normas establecidas de comportamiento social. En próximos textos analizaremos algunos otros factores de interés.

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