EMOCIONES EN CONFLICTO

Mi Buyu Esteban Mota compartía con todos hace unos días un texto de Arturo Pérez-Reverte muy interesante. El artículo comenzaba con una reflexión sobre los remordimientos y después se centraba en los motivos actuales que le llevaron a dicha reflexión. Hoy presento aquí dicha reflexión y de alguna manera hago mías sus palabras pues me siento profundamente identificado con ellas. Con el concepto de remordimientos pero sobre todo con la sencilla pero esencial descripción de la supervivencia que plasma en la segunda parte de su reflexión. Por circunstancias del devenir de mi vida en los últimos meses he tenido que poner a prueba mis propias enseñanzas y “sobrevivir” a los dolorosos días que me tocó vivir. Siento ahora un gran alivio y una cierta satisfacción de actuar como lo hice y no como “pretendían que actuase”.

Os dejo con esta reflexión en palabras de Pérez-Reverte que sin duda expresa mucho mejor que yo las emociones y sentimientos mas profundos del ser humano. Para aquellos que quieran leer el texto completo os facilito el enlace,  http://www.perezreverte.com/articulo/patentes-corso/606/casas-cuartel-y-remordimientos/  El resto del texto más centrado en asuntos públicos de nuestro día a día no son mi interés principal, pero estoy a buen seguro que interesará y mucho a casi todo lector.

Elías Canal

Es curioso lo de los remordimientos. El arrastrar la culpa con el tormento del recuerdo. Y es muy poca la gente que conozco que los tenga de verdad. Sin embargo, todo el que vive y camina deja muertos a la espalda. Cadáveres en la cuneta. Todo ser humano causa daños colaterales a otros, deliberada o accidentalmente. Por azar, por inexperiencia, por las simples y terribles reglas de la vida. Carga con fantasmas de los que tal vez ni siquiera es consciente, pero a los que el tiempo y la lucidez permiten identificar, tarde o temprano. O suponer.

Sin embargo, el ser humano también es un superviviente natural. Necesita vivir tranquilo, olvidar, no volver la vista hacia ciertas zonas oscuras de sí mismo. Acolchar en la memoria los malos ratos, los sufrimientos, el horror. Sólo así se explica, supongo, que quienes sufren pérdidas familiares terribles se adapten, a veces, a la vida normal. Que las víctimas procuren olvidar, o lo intenten. Que incluso perdonen a sus verdugos, o sean capaces de convivir con ellos sin recurrir al viejo expediente del ojo por ojo. Al inmenso alivio de la venganza.

Por Arturo Pérez-Reverte.

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