VIVIR DE … NO A COSTA DE …

Una llamativa enseñanza del Sôke fue que recalco mas de una vez que los 15º dan debía ser caballeros, tanto dentro como fuera del Dôjô. Igualmente durante una de las comidas que tuvimos, nos alentó a que fluyéramos alrededor del mundo y que lográramos una consolidación económica que nos permitiera vivir bien, pues esto también iba a permitir mantener vivas las escuelas de Bujinkan”.

Durante la lectura de un, como siempre, inspirador texto del compañero Christian Petroccello, me llamó la atención  el fragmento anteriormente expuesto. Sin lugar a dudas la primera premisa o mensaje del Sôke está clara y no hay ni tan siquiera que decir nada al respecto, mensaje claro y conciso sin posibilidad para interpretaciones personales, como todo cuanto el Sôke nos dice. En todo caso a titulo personal creo honestamente que deberíamos ser Damas y Caballeros todos los estudiantes e instructores de Bujinkan, no solamente los 15ªDan. La segunda parte contiene a su vez dos mensajes. El primero y muy claro su deseo de que la información, el conocimiento que nos transmite fluya alrededor del mundo llegando a todos los rincones, a todos aquellos deseosos de aprender, ávidos de conocimiento y con ganas de evolucionar. No creo que tengamos que fluir en persona por todo el mundo impartiendo las enseñanzas del Sôke, sin duda algunas personas tendrán que hacerlo, otras lo harán a través de sus libros, ensayos, textos en sus blog, los Dvd´s de sus cursos, etc.

El punto mas delicado para mi es “lograr la consolidación económica que nos permita vivir bien”. Tal y como está expuesto pudiera dar la impresión de que dicha consolidación económica debe venir a través del Budô, pero no es esa la consolidación que el Sôke menciona. Sensei quiere que tengamos la mayor estabilidad económica posible para, y según sus palabras “poder vivir del Budô pero no a costa del Budô” pues y también en palabras del Sôke “quien vive a costa del Budô devora el Budô, se lo come (destruye)”. Por ello Sensei espera que gracias a nuestra estabilidad económica profesional, mediante nuestros trabajos, profesiones u oficios no necesitemos “ordeñar” a nuestros estudiantes o a la gente que acude a nuestros cursos o seminarios. Sôke es consciente del sacrificio económico y personal de quienes viajan a Japón a recibir sus enseñanzas y por ello no quiere que ese esfuerzo repercuta en el Budô. Sensei recomienda, indica o sugiere unas formas de ayuda o apoyo económico para los instructores a través de las tramitaciones con el Honbu Dôjô, fruto de su  interés por colaborar a sufragar los gastos de aquellos que imparten sus enseñanzas por todo el mundo.

Tenemos que tener en cuenta quienes enseñamos que no podemos vivir a costa de nuestros estudiantes o de las personas interesadas en recibir nuestras enseñanzas o conocimientos en un seminario. Podemos vivir de nuestro trabajo como instructores de Budô pero cuando para pagar la letra del coche, la hipoteca de la casa o las vacaciones en Acapulco aumentamos los costes de los cursos, nuestros sueldos por seminario, otorgamos mas grados para con ello generar mas tramitaciones, impartimos cada fin de semana cursos, clases especiales, talleres, que cobramos lógicamente como actividades complementarias, entonces podemos estar llegando, sin darnos cuenta, a vivir a costa del Budô.

Es lógico y licito vivir del Budô, Sensei lo respeta y lo promueve siempre que no “usemos” el Budô para vivir por encima de nuestras posibilidades. Sôke quiere que tengamos la mayor estabilidad económica posible a nivel profesional para que eso no ocurra. No quiero decir que no pueda existir gente que viva del Budô, impartiendo cursos o seminarios, clases en colegios, centros deportivos o gimnasios, incluso siendo el dueño de uno, eso es normal y personalmente me gustaría poder vivir del Budô, por desgracia no es así, vivo de mi trabajo profesional, realmente el dinero que el Budô me reporta lo reinvierto en el propio Budô con lo que el Budô en si mismo no me genera económicamente ganancia alguna. Ese es el mensaje, no necesita interpretación sólo no caer en la tentación de interpretarlo por conveniencia “económica” y así evitar que nuestro Budô se convierta en vehiculo de traficantes y mercaderes que venden conocimientos, documentación o materiales por un precio.

Terminaré esta pequeña reflexión que el texto del compañero Christian me ha dado la oportunidad de escribir con dos pensamientos muy distintos. Uno el recuerdo de quien comentaba con orgullo como sus alumnos año tras año pedían créditos para poder viajar a Japón. El primer año pedían un crédito pequeño y cuando todavía no habían terminado de pagarlo pedían el siguiente y el siguiente y poco a poco el crédito se hacia grande muy grande. Me reprochaban que no hiciera lo mismo, pero no veía ni veo lógico teniendo responsabilidades personales o familiares hacer tal barbaridad y exponerme a una emergencia familiar y no poder sufragarla por la absurda necesidad de viajar “cada año” a Japón. El segundo pensamiento viene directamente del Sôke, cuando en una de sus cartas me dijo que “viajar a Japón es una prioridad para aquel que tiene su casa en orden y por lo tanto no tiene prioridades o responsabilidades inmediatas, sino es así Japón puede y debe esperar”.

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