OBJETIVIDAD – SUBJETIVIDAD

Hay frases que cada vez es mas frecuente oírlas en boca de ciertos instructores o de leerlas en ciertos blog. Me refiero a expresiones tales como: “Sôke quiso decir…”, “Sensei nos quiere transmitir…”, “pienso que Sensei quiere decirnos…”, etc. ¿verdad que son familiares? Son muchos los que parecen tener el don o la capacidad de interpretar al Sôke en su nombre para que todos los demás podamos “enterarnos” del mensaje, de la intención de las palabras y acciones del Sensei. Personalmente eso me irrita un poco pues parece que los demás somos tontos y que no tenemos capacidad de, por nuestros propios medios, captar las enseñanzas del Sôke.

Para empezar hay que ser objetivos con las enseñanzas del Sensei. La frase correcta seria: “el Sôke dijo” y punto. Hay que por todos los medios posibles conservar, preservar y perpetuar las enseñanzas del Sôke y para ello no puede existir la “interpretación” de dichas enseñanzas en su estado más primigenio. El legado del Sensei, sus enseñanzas de vida deben ser transmitidas de una forma integra y tal y como él las enseña y transmite. Una vez que esto ha ocurrido es cuando gracias a dichas enseñanzas los instructores, sus alumnos, tenemos la posibilidad de tener la inspiración a través de ellas y poder captar el espacio en blanco, de leer entre líneas y ser plenamente conscientes del mensaje y los conocimientos que el Sensei no regala día a día. Pero si interpretamos sus mensajes, sus textos, sus técnicas, directamente, sin ningún tipo de proceso de asimilación, poco a poco desvirtuamos el mensaje original y con ello corremos el riesgo de que en poco tiempo nada quede de las enseñanzas originales.

El Sôke lleva años, muchos años, haciendo un esfuerzo, un gran esfuerzo por dejar testimonio escrito y visual de sus enseñanzas. A través de los entrenamientos en Japón, de los antiguos Tai Kai, a través de sus numerosas publicaciones como libros videos y Dvd, Sensei se esfuerza por dejarnos una parte de su conocimiento, de su legado marcial y de su enseñanza vital. Muchos de sus alumnos le ayudan en esa labor cuando imparten cursos o editan trabajos literarios o audiovisuales donde plasman las enseñanzas del Sensei de una manera lo mas cercana posible a como él desea que sean transmitidas o enseñadas sin variaciones, sin ofrecer su “punto de vista”. Es fundamentan que el Kihon, el Waza y el Kata de los distintos Ryû o escuelas que comprenden la Bujinkan Budô sean enseñados de una forma correcta y objetiva.

Con el tiempo y el trabajo constantes llega el momento en el que dichas enseñanzas serán el vehiculo de inspiración para crecer, evolucionar y caminar un paso más allá. Es entonces cunado el entrenamiento se vuelve subjetivo, personal, particular. Entonces es cuando es importante “el punto de vista” de cada instructor, casi diría que esencial. Es entonces cuando se hace bueno el dicho de que “cada maestrillo tiene su librillo”. Los instructores concretamos  nuestra vía pedagógica, decidimos como vamos a formar a nuestros estudiantes. Yo no formo tanto a guerreros como a supervivientes, siempre digo que no enseño a ganar batallas sino a evitarlas y en caso de no poder evitarlas a salir vivo y regresar sano y salvo a nuestro hogar. Entonces brilla mi visión del Budô fruto de la inspiración generada por las enseñanzas de mi Maestro, el Sôke. Puedo en ese momento interpretar mis sentimientos y pensamientos como Budoka, como Ninja, entregado a la práctica de las artes y enseñanzas de Hatsumi Sensei durante casi 28 años y expresarlas como instructor. Me vuelvo subjetivo a través de la objetividad previa nunca al contrario.

Tengo siempre “hambre” de conocimiento, quiero tener el punto de vista de cada instructor, sobre todo de aquellos que mas valoro, evidentemente. Porque ellos me aportan ideas y vías de trabajo nuevas en cada contacto, en cada charla, en cada curso o en cada libro, articulo o Dvd. Pero para poder valorar esos puntos de vista, que son siempre subjetivos, personales, tengo que tener un referente objetivo, un punto de referencia seguro y fiable. Ese referente son las enseñanzas del Sensei, sin ellas esos puntos de vista son como barcos navegando sin rumbo, confusos o engañados  por un inmenso océano. El faro que guía e ilumina nuestros barcos por el océano de la vida y del Budô es Hatsumi Sensei.

Este es “mi punto de vista” que evidentemente no tiene por que ser compartido por todo el mundo, pero si debería  de ser compartido por todos el concepto de que las enseñanzas del Sôke son el punto de referencia de nuestro entrenamiento y que como tal hemos de conservarlas adecuadamente, de forma objetiva preservándolas para las siguientes generaciones.

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