SHU HA RI

En la pedagogía que empleo en mis clases desde hace ya mucho tiempo he aplicado algunos principios bien conocidos del Budô japonés y especialmente algunas de las enseñanzas del Sôke transmitidas a través de diversos medios y formas en los últimos 10 años. Principalmente centro el aprendizaje en un programa de tres ciclos basado en el principio de Shu Ha Ri y a la vez lo combino con los cinco niveles de entrenamiento que Sensei menciona frecuentemente en sus clases y en sus publicaciones.

Cada nivel del Shu Ha Ri tiene a su vez distintos niveles de comprensión, asimilación y adaptación que generalmente se denominan Shoden o enseñanza inicial, Chuden o enseñanza intermedia y  Joden o transmisión alta o superior. Este último nivel es exclusivamente aplicado al principio Ri.

Por su parte los cinco ciclos o fases del entrenamiento son: Saru no Keiko o entrenamiento del “mono”, Benkyo no Keiko o entrenamiento a través del estudio, Mienai no Keiko o entrenamiento que no se puede ver, Wakaranai no Keiko o entrenamiento incomprensible y por ultimo Tatsujin no Keiko o el entrenamiento necesario para convertirnos en seres humanos integrales.

Bien ahora lo importante es explicar como se combinan estos dos grupos de principios y como se reflejan en el entrenamiento y evolución del estudiante. Cuando un estudiante comienza su singladura por el Budô del Sôke de la mano de un instructor cualificado, tiene que comenzar por aprender las bases del sistema, ha de, utilizando un símil como la construcción de un edificio, que me es muy cómodo, comenzar a cavar en la tierra para construir los cimientos de su Budô. En esa primera fase vemos como el estudiante tiene que aceptar, aprender estrictamente lo que su instructor le enseña tal y como él se lo enseña, sin añadir ni quitar nada, sin objetar o poner reparos o presentar dudas de ningún tipo. Comienza el Saru no Keiko, es decir, ha de entrenar y repetir como un “mono” lo que ve a su instructor para ir aprendiendo unas formas o modos básicos de movimiento y comportamiento. Aquí la responsabilidad del instructor es muy grande pues que este primer paso sea dado correctamente tendrá consecuencias positivas o negativas en el futuro del estudiante. Es también en ese momento cuando ponemos en práctica el nivel Shu básico o Shoden. El estudiante entrena o practica cada movimiento o de los kata o formas oficiales estipuladas de una manera escrupulosa con el objetivo de aprender lo máximo posible de la forma y su movimiento. Al respecto Yukiyoshi Takamura instructor de Shindo Yoshin Ryû Jujutsu dice lo siguiente:

El kata o forma es el núcleo educativo de las escuelas de sabiduría japonesa tradicionales. Es la representación más visible de la sabiduría de una escuela, empaquetada en un grupo aparentemente simple de movimientos o conceptos. Debido a que el kata es tan asequible, con frecuencia se toma erróneamente como el aspecto más importante para determinar la habilidad o progreso de un estudiante. En realidad, enseñado apropiadamente el kata contiene en su interior el ura o nivel escondido de información, pero esta información yace bajo la superficie del omote o simple observación. Sin primero dedicarse por completo a la maestría del omote del kata, el estudiante está destinado a permanecer eternamente como un principiante, incapaz de progresar hacia la verdadera profundidad del conocimiento que yace oculto en el ura ante él. Para experimentar Shu y abrazar el kata, el estudiante primero debe renunciar a sí mismo y a su ego en una aparentemente aleatoria serie de ejercicios repetitivos. Con frecuencia estos kata de principiantes o de nivel shoden están diseñados para poner a prueba los niveles de concentración y la devoción para aprender por parte de los estudiantes. En algunas tradiciones más rigurosas, los kata están diseñados para crear malestar físico en unión a los otros objetivos. Sobrepasar la disconformidad física en este tipo de kata es sólo el primer nivel de entrenamiento para que el estudiante se enfoque mentalmente en una única tarea. Mientras el estudiante va progresando a través de los muchos kata, se va encontrando diferentes aspectos de estrés y distracción. A medida que estas pruebas se hacen más intensas, la mente del estudiante aprende a procesar la información y el estrés de una manera mucho más eficiente. Con el tiempo los distintos procesos neuro-musculares se vuelven integrados intuitivamente de una manera tal que ya no son razonados por el estudiante. Una vez que este nivel de kata es absorbido y ejecutado exitosamente, el estudiante ha llegado a su primer nivel en el entrenamiento. Se le presentarán otros kata más avanzados durante su entrenamiento, que presentarán retos mayores y más diversos, pero la metodología mental para aprender ya está insertada. La razón más básica para el entrenamiento con kata ya se ha logrado.

En este nivel es posible que el kata se pueda enseñar por sí solo. Después de todo son repeticiones físicas que desafían e instruyen en una experiencia casi totalmente privada. Aunque pudiera parecer una exageración, cualquiera que sepa los movimientos básicos de un kata puede encargarse de un estudiante en este primer nivel de entrenamiento. Es incluso posible para algunos estudiantes alcanzar este nivel de entrenamiento sólo aprendiendo de cosas tales como un libro. Pero esta aproximación con un Sensei distanciado coloca al estudiante en una situación peligrosa, especialmente en la enseñanza de katas en pareja. El peligro más común aquí es la falta de atención diligente del Sensei hacia la forma física y timing apropiado. Dicho simplemente, la habilidad de enseñanza de muchos instructores de bajo nivel sufre debido a su propia enseñanza mediocre. Debido a esto ellos ahora traspasan malos hábitos a sus estudiantes, que deberán ser corregidos más adelante. Esto no es sólo potencialmente peligroso, sino que también puede ser bastante frustrante para el estudiante. Este defecto en el entrenamiento ha llevado a muchos estudiantes potencialmente excelentes a abandonar el entrenamiento. Es absolutamente imperativa la instrucción diligente incluso al nivel más básico de entrenamiento de kata. Los fundamentos son el núcleo de una ejecución apropiada y nunca deben ser subestimados.

A medida que el estudiante avanza y llegado el 1ª kyu comienza un  ciclo o fase nueva del entrenamiento denominado Benkyo no Keiko o entrenamiento a través del estudio. En dicho ciclo el estudiante comienza un trabajo de profundización en las formas o las escuelas con o sin armas, es decir comienza a estudiar de una forma sistemática el Taijutsu y el Budô Taijutsu de la Bujinkan para adquirir una visión de conjunto y enriquecer los conocimientos adquiridos en los últimos 5 años de entrenamiento. Siguiendo el símil anterior, comienza a cimentar, crear o formar los cimientos del edificio a base de hormigón y acero, de una forma lógica y sensata va cimentando su Budô de manera que esa “base” que lleva años excavando ahora albergue los conocimientos que la hagan sólida, fuerte y eficaz permitiéndole comenzar a partir de ahí a evolucionar, a elevarse “piso a piso”. Aquí entra en escena el nivel Chuden de Shu, una continuación del estudio físico del kata pero centrándose cada vez mas en la ínter actuación con el adversario a la hora de enfocar el estudio. Al respecto, Yukiyoshi Takamura comenta lo siguiente:

En el nivel chuden el estudio del kata incluye un nuevo elemento. Este elemento es la aplicación o bunkai. Ahora se le presenta al estudiante la razón más profunda para el kata y su construcción. El escenario en el cual el kata existe también y es estudiado y evaluado. Ese estudio y evaluación sin embargo está estrictamente limitado a la ejecución pura del kata sin variaciones. Sólo a través de este estudio estricto puede el kata demostrar con precisión su relevancia para el estudiante a un nivel que él puede comprender.  Durante este proceso el Sensei ayuda al estudiante a empezar a comprender la existencia del ura, aquellos aspectos que yacen escondidos bajo la superficie de la forma física. Para algunos estudiantes esta comprensión es una revelación mientras que para otros ha sido algo obvio desde hace algún tiempo. De cualquier forma, el Sensei debe ahora presentar con exactitud conceptos básicos a un nivel más abstracto que antes. Esto pavimenta el camino para el segundo aspecto de Shu Ha Ri.

El entrenamiento continúa, llegan los grados de Shodan, Nidan y Sandan. Es por entonces y según la norma general cuando el instructor (Shidôshi o Shihan) solicita para su estudiante si así lo desea o lo creen ellos oportuno el titulo de Shidôshi Ho no Menkyo o certificado de instructor junior o asistente (no olvidemos que todo Shidôshi Ho tiene que tener un mentor en la figura de un Shidôshi o un Shihan). Aquí aparece el trabajo final de Shu. Realmente en este momento intentamos una constatación de que los niveles anteriores han “fraguado” y que los cimientos del “edificio” de nuestro Budô están en condiciones de comenzar a soportar la carga de los distintos “pisos” que vamos a comenzar a añadir a la estructura creada. Para ello comenzamos con el Mienai no Keiko o entrenamiento que no se puede ver. Este entrenamiento nos da acceso al grado de Yondan y nos prepara para abandonar el nivel Shu y afrontar, que en esencia es lo mas importante, la prueba de Godan test o Sakki Test frente al Sôke (hoy día realizadas en su mayor parte por un Shihan 15º dan ante el propio Sôke que es quien valida cada prueba). No podemos aunque muchos lo intenten, ensayar ese momento, es lamentable ver a muchos acceder a la prueba de Godan y notar lo ensayados de sus movimientos, debemos llegar a la prueba de forma natural, debemos estar al nivel exigido para superarla justamente a través del entrenamiento realizado y del esfuerzo por empezar a comprender que “hay mas allá” de lo simplemente físico, tangible o visible. Es aquí donde comenzamos nuestro entrenamiento bajo el principio de Ha a nivel Shoden, comenzando a “metabolizar” los años de estudio diligente y preciso que se han empleado.

Dentro del concepto japonés tradicional de Shu Ha Ri, Ha es la primera insinuación de expresión creativa permitida al estudiante. Es cuando el henka waza o variación es experimentada por primera vez. Se le ha llamado “la forma divergente que existe dentro de la forma” o “la variación ortodoxa que coexiste en los confines de un kata mayor aunque estrictamente definido”. Aquí es cuando se anima al estudiante a considerar una respuesta a un fallo dentro del kata. Se requiere una instrucción en extremo atenta, ya que demasiada desviación llevará a un descuido o corrupción de la técnica, mientras que demasiada limitación puede arruinar cualquier talento creativo subyacente. Alentar el talento creativo es el objetivo aquí, pero esta experiencia creadora debe estar diligentemente moderada dentro de los confines del kata mayor. El kata debe permanecer reconocible como el kata. Si el kata diverge demasiado, ya no tiene que ver con el kata original y se vuelve una expresión totalmente diferente de la técnica. Es imperativo evitar tal desviación en este nivel de aprendizaje.

Con el paso del Sakki Test, la promoción a Godan y la posibilidad de acceder al Shidôshi no Menkyo o certificado de instructor senior que a su vez concede al practicante la distinción de convertirse en alumno directo del Sôke, se abre un nuevo ciclo en el entrenamiento: Wakaranai no Keiko o entrenamiento incomprensible. Se trata de una fase en la cual comenzamos a experimentar con cosas, sentimientos, percepciones e intuiciones a las que hasta entonces no habíamos prestado atención. El entrenamiento se vuelve más fluido y menos rígido o formal para permitir que estas experiencias nos enriquezcan y se fundan con el conocimiento ya adquirido. Son los “primeros pisos” del “edificio”, realmente son los primeros frutos de todo un esfuerzo anteriormente realizado y comienzan a ser verdaderamente “nuestros”. Podemos comenzar a decidir hacia donde vamos, como, con quien, a que ritmo, etc.… aquí los avances, la evolución va a un ritmo muy distinto pues la evolución está mas en función no de los conocimientos físicos como de su correcta asimilación y de la capacidad para experimentar esas nuevas posibilidades  mas allá del campo de la mera técnica. Es el momento para los grados de Rokudan a Kyudan. También aquí tiene aceptación el principio Ha a nivel Chuden. Sobre dicho nivel y sus peligros nos comenta Yukiyoshi Takamura lo siguiente:

Una vez que el estudiante descubre los lazos de su entrenamiento con el kata mayor, encontrará que las posibilidades de aprendizaje son casi infinitas. El progreso viene ahora a pasos gigantes no experimentados en el pasado. La mayoría de estudiantes excelentes  demuestran por primera vez su verdadero potencial durante esta fase de su estudio. Los conceptos y formas del Ryû se integran de un modo que estimula intelectualmente la mente del estudiante. Él ahora aprecia más completamente el kata y reconoce la sabiduría técnica que existe en su interior. Consecuentemente, muchos Sensei encuentran esta época la más gratificante en el progreso de su estudiante. Los frutos de la labor del Sensei se manifiestan poderosamente durante este periodo.

Se debe adherir estrictamente a los conceptos claves de la tradición en particular. Desviarse de los conceptos centrales que definen un Ryû hará que el estudiante vaya en una dirección que no es la deseada por el Ryûso (fundador). Los lazos con el kata se deben mantener para que el Ryû mantenga su identidad y enfoque. Ir más allá de los límites del kata en este punto puede ser desastroso y al final comprometer el potencial definitivo del estudiante. Los Sensei con frecuencia caen en la trampa de volverse demasiado desestructurados en su enseñanza en este nivel de entrenamiento. Malinterpretan el progreso del estudiante y lo llevan demasiado lejos, más allá de su nivel de comprensión. La mente y técnica del estudiante deben ser desafiadas constantemente durante este período intermedio de entrenamiento, pero ocasionalmente un estudiante demasiado entusiasta intentará ir demasiado lejos y demasiado pronto. Esta tendencia debe ser evitada o comprometerá el futuro progreso y aprendizaje.

Llegó el momento de afrontar el Tatsujin no Keiko, el Judan y el camino hasta el 15ºDan (JuGodan). Con él viene el principio de Ri como certificador de que estamos llegando al nivel Joden de nuestro entrenamiento. Es cierto que muchos asignan los niveles Shu Ha Ri al trabajo de 10º kyu a 4ºDan exclusivamente y ciertamente se podría aplicar una formulación así que posiblemente fuera muy útil a los Shidôshi Ho en su pedagogía para con sus estudiantes.  Pero creo que entendiendo la globalidad de los niveles de entrenamiento y los principios de aprendizaje todo ello se puede aplicar según las necesidades didácticas de cada instructor y de cada situación en particular y no generalizar.

En este momento comenzamos una parte del camino seguros de que no hay un final, que el camino será tan largo y prolífico como nosotros nos planteemos o queramos que sea. Me gustaría concluir con algunas notas de  Yukiyoshi Takamura a cerca de Ri y de algunas implicaciones Alumno – Maestro que han tenido lugar durante todo el proceso anteriormente descrito y que creo están escritas con mucho acierto. Todas las notas de Yukiyoshi Takamura están extraídas de un texto suyo publicado a su vez por Duncan Stewart en su blog y cuya lectura inspiró esta reflexión personal de lo que llevaba realizando como instructor mucho tiempo pero no había tenido oportunidad o intención antes de plasmar en una texto, creo que Yukiyoshi Takamura ha puesto palabras donde a mi me faltaban por ello voy a dejar “abierto” este texto (yo hablando del Bujinkan Budô y Yukiyoshi Takamura hablando del Shindo – Yoshin Ryû y ambos a la vez del Budô en general) como símbolo de que lo aquí comentado es algo universal que debería ocurrir a cada instructor, a su manera y según sus propios criterios, pero que siempre debería ocurrir. También un recordatorio para aquellos que creen que la tradición no es efectiva, que el estudio de los kata recibidos y entrenados no son validos en una confrontación actual, estáis muy, muy equivocados y dicha equivocación nace de vuestro desconocimiento REAL del Budô que practicáis. He visto 6 y 8 formas distintas de hacer o realizar o interpretar un kata, pero todas ellas, desde la que ataca con un puño, agarra la solapa o combina diversos ataques o acciones TODAS eran la misma una vez que te desprendes del lado Omote del kata y eres capaz de entender e interiorizar el lado Ura, aquel donde reside la esencia, la enseñanza, capaz de adaptarse a cualquier situación  ayer, hoy y siempre. Por ello sirvan estas palabras como recordatorio de que no estamos practicando un Budô físico exclusivamente, nada mas lejos de la realidad, en palabras del Sôke al hablar del tema de este año, estamos en el camino del Budô del espíritu o del corazón, más allá de las meras formas y movimientos físicos en busca de transcender y dejar atrás todo lo anterior y adentrarnos en una nueva experiencia vital.

Algunos practicantes de tradiciones marciales modernas desestiman el kata y shu ha ri por ser demasiado restrictivo o pasado de moda. La verdad es que esta visión es errónea porque malinterpretan el propósito del kata. Como muchos expertos “de butaca”, ellos no han sido apropiadamente entrenados más allá del nivel shoden del kata y comentan sobre una materia de la cual simplemente no están cualificados y por lo tanto incapaces de comprender. Como muchos observadores que no han tenido la experiencia del estudio profundo, ellos ven el kata como el arte en sí mismo en vez de como una herramienta sofisticada de aprendizaje que es sólo un reflejo superficial de los conceptos centrales de un arte. El kata, en su visión corrompida “es” el arte. Esto es como el error de asumir que un diccionario es la representación completa del lenguaje. Por desgracia, numerosas tradiciones marciales antiguas en Japón sin querer refuerzan esta mala interpretación al poner demasiado énfasis en los kata. Con frecuencia en estas escuelas los elementos fundamentales y la sabiduría se han perdido en la antigüedad y todo lo que queda es el omote o caparazón externo del kata. Sin nada más que el kata para aferrarse, estas escuelas frecuentemente reinterpretan su mokuruku (silabario técnico), haciendo del kata la fuerza primaria conductora del Ryû. Cuando esto pasa el Ryû inevitablemente degenera en una simple danza donde el ura y las aplicaciones del kata se vuelven el foco secundario. Estas tradiciones están muertas en la práctica. Son como esqueletos intentando representar a una persona completa.

“Ri” ¿Qué es?

“Ri” es difícil de explicar ya que no es tanto algo enseñado como una instancia a la que se llega por sí mismo. Es un estado de ejecución que simplemente ocurre después de que se ha interiorizado Shu y Ha. Es la absorción del kata a un nivel tan avanzado que el caparazón externo del kata deja de existir. Sólo queda la verdad subyacente del kata. Es forma sin ser consciente de la forma. Es expresión intuitiva de la técnica, tan eficiente como la forma preparada pero totalmente espontánea. La técnica no sujeta a la restricción del pensamiento consciente tiene como resultado la aplicación de un waza que es en verdad una meditación en movimiento. Para quien ha alcanzado Ri, la observación se vuelve su propia expresión de la realidad. La mente está libre ahora para operar en un nivel evidentemente más alto que lo previamente posible. Para el observador casual parece que el oponente se ha vuelvo casi un psíquico, capaz de reconocer un posible peligro antes de que siquiera exista. En verdad el observador simplemente es engañado por su propia inercia mental. Con Ri, el tiempo de espera entre la observación y la respuesta cognitiva se reduce a niveles casi imperceptibles. Es “Ki”. Es “Mushin”. Es “Ju”. Es todo esto combinado. Es la manifestación del nivel más alto de la habilidad marcial. Es a lo que nos referimos como “wa”.

El nivel de ejecución técnica asociado con Ri está realmente más allá de la habilidad de muchos practicantes. La mayoría de la gente es simplemente incapaz de alcanzar esto, el nivel más avanzado de la expresión del potencial de un Ryû. De todos modos, frecuentemente practicantes que nunca llegan a este nivel de ejecución técnica se vuelven excelentes Sensei, capaces de llevar a un estudiante al borde de la maestría incluso aunque ellos mismos son incapaces de hacer el salto a la ejecución intuitiva que es Ri. Algunos observadores intentan negar este reconocimiento de la limitación, atribuyéndolo como algo elitista. Encuentro que es absurdo. Me gustaría recordar a esos observadores que no todos los seres humanos son innatamente capaces de alcanzar la maestría en todas las empresas. Como individuos, todos poseemos ciertos talentos y deficiencias. Son estos talentos y deficiencias individuales lo que nos hace a los humanos la especie diversa y única que somos. Intentar negar esta verdad es negar lo que constituye nuestra individualidad. Con esto en mente es imperativo recordar que el individuo humilde reconoce que la maestría en una empresa no garantiza ni siquiera un talento genérico o básico en otra. Asimismo, la maestría técnica no asegura necesariamente maestría a la hora en enseñar.

Dificultades de enseñar en y más allá del nivel joden

Una vez que el estudiante ha llegado al nivel de comprender Ri sistemáticamente, esencialmente ha alcanzado toda la habilidad técnica que un Sensei puede estrictamente enseñarle. El proceso de instrucción y enseñanza ahora deben evolucionar. El Sensei debe permitir también que la relación entre instructor y estudiante cambie. En este punto el estudiante se hace responsable de las tradiciones de su Ryû y los votos de su keppan (juramento de sangre) de mantener el control de su ego y reconocer que sin el Sensei y el Ryû él nunca hubiera alcanzado su potencial definitivo como estudiante. Debe reconocer que debe todo lo que ha aprendido a la devoción de su Sensei para enseñar y al Sensei de su Sensei. Su conducta debe reflejar que él siempre estará en deuda con el Ryû y que está obligado a ser humilde ante la presencia de su Sensei. Asimismo, el Sensei debe ahora permitir la autonomía y autoexpresión del estudiante de una manera nunca antes permitida. Más ahora como un líder y marcador del camino, el Sensei debería pararse orgullosamente junto a su estudiante con un corazón contento. Él está también obligado humildemente y llamado por su responsabilidad con el Ryû a continuar viviendo de acuerdo a los principios y estándares que imprimió en su estudiante. Su tarea de enseñar ha terminado.

Él es ahora un abuelo en lugar de un padre.

Desafortunadamente, es en este  momento, el momento de mayor requerimiento de un Sensei por parte del Ryû, donde muchos fallan. En lugar de demostrar confianza en sí mismos y orgullo en los logros de su estudiante, caen presa de la vanidad e inseguridades del espíritu. El fallo de un Sensei ahora se asocia con frecuencia a la percepción del fin del respeto por parte del estudiante, un quiebre del respeto que en realidad no existe.  Con frecuencia este problema se hace patente cuando el Sensei intenta reintroducir una relación estudiante-alumno estricta que impide al estudiante reconocer su posición madura de autoridad dentro del Ryû. En este momento algunos Sensei perciben la desviación de su propio camino por parte del estudiante, como un rechazo del estudiante hacia sus enseñanzas. La verdad es que algunas de las enseñanzas del Sensei deben ser negadas al estudiante para que un estudiante llegue a los máximos niveles de autoexpresión dentro del Ryû. Algunos Sensei también se muestran reacios a reconocer que la desviación de sus enseñanzas en este nivel es de hecho una manifestación de la individualidad y confianza madura del estudiante. Esta confianza, esto hay que recordarlo, fue impartida por las propias enseñanzas del Sensei como parte del trato entre estudiante e instructor. El Sensei debe recordar su deber y cargo como simplemente un miembro dentro del Ryû. Debe hacer su corazón humilde y reencontrase con su propio pasado como estudiante. Esto es lo que debe hacer para permanecer como un líder efectivo del “camino”.

Conclusión: El blanco se vuelve negro, y se vuelve blanco otra vez.

Es el llamamiento a cada miembro de la escuela a reconocer su cargo y mirar regularmente el espejo del kamidana (altar), el espejo que refleja la realidad sin distorsión. Y humildemente pedir al kami que le ayude a ver su propio corazón y motivaciones con un ojo crítico, examinar esa pequeña voz que es el heraldo de la vanidad y racionalización. Sólo a través de la expresión de la verdad puede el proceso de Shu Ha Ri abrazar exitosamente al estudiante e instructor en el cargo de transmitir el conocimiento y sabiduría de nuestros antepasados hacia el futuro de manera responsable.

Elías Canal. Es Shihan de la Bujinkan Dôjô, alumno directo del Sôke Masaaki Hatsumi y lleva 27 años dedicados en exclusiva al entrenamiento y estudio de las enseñanzas de su Sensei y de aquellos Shihan que de una forma correcta transmiten las enseñazas de su Maestro, ya sean japoneses u occidentales. Imparte sus clases en el Principado de Asturias, concretamente en Oviedo.

Yukiyoshi Takamura. Habiendo sobrellevado un entrenamiento especial en Shindo Yoshin-Ryû jujutsu de niño, Yukiyoshi Takamura dejó Japón siendo adolescente y eventualmente se estableció en San José, California, USA. Abrió un Dôjô en California en los 1960s y 70s escogiendo entregarse al entrenamiento riguroso de un pequeño grupo de estudiantes dedicados. Su arte, llamado ahora Takamura-ha Shindo Yoshin-Ryû, personifica la filosofía y espíritu de una era anterior del Japón, adaptada a un entorno occidental. Los pensamientos profundos de Takamura sobre la esencia de las artes marciales estimulan a los practicantes modernos del Budô.

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