BUDÔ – BILLAR

Llevo varios meses usando en mis clases símiles y ejemplos que relacionan al billar con el Budô de la Bujinkan. La verdad es que creía que era una idea de esa que yo denomino “personales” que a veces no se si están en el camino acertado o si sirven para algo a los estudiantes. Lo curioso fue ver estos mismos y otros símiles sobre el tema en labios del Sôke durante el último Daikomyosai. Creía que era una interpretación errónea mía de sus palabras hasta que he leído en distintos blog a otros compañeros que asistieron al evento comentar dichas analogías. La verdad es agradable darte cuenta que tus procesos de pensamiento y sobre todo tus sentimientos sobre el Bujinkan Budô están en sintonía con los de tu Sensei.

Yo hablo muchas veces del “efecto bola de billar” cuando explico como no debemos interactuar con el agresor en una acción violenta, tenemos que ser como una bola de billar que impacta brevemente en otra y con ese leve contacto logra desviar la trayectoria e incluso imponer otra a la bola con la que contacta. Igualmente cuando un agresor nos ataca debemos contactar o entrar en contacto con él el mínimo tiempo posible, cuanto mas tiempo mas posibilidades de que algo vaya mal y que salgamos perjudicados. Intentamos en ese breve espacio de tiempo apartar al agresor, desviarlo, llevarlo en otra dirección y permitirnos una vía de evasión o escape. Nunca planificamos una confrontación. Aquellos que enseñan la confrontación como método esencial o primario de supervivencia en una agresión están arriesgando la vida de sus estudiantes de manera innecesaria. El Sôke siempre nos habla de sobrevivir a una agresión no de vencer o ganar una confrontación. Cuando hablamos en términos como esos estamos llevando las cosas por el mal camino y al final alguien puede morir y personalmente no quiero que sean mis estudiantes. Por eso el contacto aun siendo necesario en una acción de supervivencia ante una agresión no implica necesariamente que dicho contacto tenga que ser permanente o involucre el uso de métodos o tácticas superfluas. Lo que nos enseña la bola de billar es a impactar y rebotar, a repeler o defendernos de la agresión y aprovechar esa inercia para alejarnos de la misma y si es posible lanzar en una dirección opuesta a nuestro agresor.

En billar un jugador experimentado sabe que depende de varios factores para generar una jugada perfecta, eficaz. Depende del uso del taco, no de su calidad, porque un buen jugador juega bien hasta con un palo de escoba. Con el toque adecuado la bola conseguirá el efecto deseado y la jugada podrá culminar con éxito. El jugador depende del conocimiento de la mesa, de la densidad de las bandas, la calidad del tapete, etc.… por ultimo con un buen toque y un conocimiento de la mesa lo que el jugador se plantea es la estrategia mas eficaz para lograr su objetivo exponiendo o arriesgando lo mínimo posible. Así mismo el jugador de billar como el de ajedrez actuará de forma que su rival tenga las mínimas o nulas posibilidades de seguir el juego, imposibilitando sus previsibles y no tan previsibles reacciones y respuestas. De igual forma nosotros debemos conocer nuestro “taco”, nuestras herramientas, nuestros conocimientos técnicos con los que pretendemos “golpear” y tenemos que ser conscientes del nivel de energía o fuerza que será necesario usar. Deberemos conocer nuestra “mesa”, la logística, el terreno donde tiene lugar la agresión y un análisis del agresor y la agresión nos darán una pauta (táctica) a seguir para salir vivos de la situación. Sôke dice que golpeemos la “bola” sin fuerza (hay quien comenta que el Sôke considera como negativo que se emplee mas de 5% de nuestra fuerza o energía en una confrontación, personalmente intento que no sobrepase el 30% y aun así muchas veces me veo usando el 50%). El golpe no debe generar ruido, pues es negativo para la jugada, es un indicador de que la fuerza usada puede ser excesiva. En una agresión “el ruido” es sinónimo de discreción, menor ruido mayor sutileza en la acción y menos posibilidades de que el agresor reciba ayuda de terceras personas. En ocasiones hay que usar un “toque” mas fuerte para conseguir un efecto mas amplio, como cuando golpeamos una bola con el fin de impactar en otras dos que están muy juntas y pretendemos separarlas e intentar lanzar alguna de ellas a una tronera o colocarlas de una manera tácticamente ineficaz o inútil  para el contrario. En una agresión a veces hay que ser contundentes para evitar la acción de terceras personas, si ven el poder de tus acciones muchos recapacitaran sobre si merece la pena arriesgare a sufrir el mismo camino que tu agresor.

En realidad podría seguir y seguir con analogías al respecto pues voy cada vez descubriendo más. Pero creo que eso lo dejaré en manos de los practicantes (instructores y estudiantes) de Bujinkan Budô, que cada cual saque sus conclusiones y aprenda de las mismas para así llegar a ser un mejor “jugador”, un mejor Budoka.

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