SACRIFICIO

Mi alumno Diego Navea ha traducido este pequeño texto o reflexión de Paul Masse. Como Paul, Diego a dejado atrás a su familia y amigos, su tierra natal Chile, en busca de un sueño, ser un buen cirujano y en su camino se ha encontrado también con el Budô de Hatsumi Sensei. Un Budô que comenzó a entrenar allá en la tierra que lo vio nacer pero que está descubriendo realmente con nosotros aquí en Asturias. Diego es un buen exponente del concepto de “sacrificio” y creo que por ello este texto ha llamado su atención poderosamente. Hoy lo comparto con todos vosotros a través de este blog.

 

Los estudiantes en Florida estaban discutiendo acerca de cuánto sacrifican por el estudio de este arte y me traspasaron su inquietud. Simplemente respondí: Nada. El sacrificio implica que tienes que dar algo a cambio de otra cosa. ¿Cómo puede uno dar algo cuando el arte te lo da todo? Cuando era más joven, a veces pensaba en las demás “cosas” en que podría invertir mi tiempo, dinero y recursos además del entrenamiento. Cuando eres joven en una cultura occidental, ¿quién no quiere ser popular con las chicas, tener ropas a la moda, comprar un bonito coche y exhibir un reloj de marca? ¡Quién quiere una vida espiritual cuando puedes tener una vida material!

En la superficie, pudiera parecer que entregamos o sacrificamos mucho por nuestro entrenamiento. Yo “sacrifiqué” un trabajo de gran nivel y bien pagado, me separé de mi familia, le di un último beso de despedida a mi amor, y viajé alrededor del mundo para estudiar el arte. Viví en un cuarto del tamaño de un armario, comí pescado sin aderezo y arroz blanco por años, porque no tenía dinero para comprar siquiera una lata extra de salsa, y ni hablar de ropas o lujos! Usé las mismas ropas por años, incluso cuando ya estaban ajadas y no me mantenían abrigado. Mi piso era viejo y el viento soplaba a través de las ventanas y puertas, haciéndolas sonar toda la noche. Dormí en futones viejos encogido frente a una vieja estufa eléctrica que prendía fuego a mi futon de tanto en tanto. Pero era feliz. Feliz de estudiar y seguir este arte y mi corazón. Y me di cuenta que no había sacrificado nada. Lo había ganado todo! Es un honor y privilegio seguir a tu corazón. No se vuelve un sacrificio sino un acto de amor; amar el arte o el camino que sigues y respetar y amar a aquellos con quien compartimos. 

Paul Masse

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