ONCE COSAS QUE NUNCA DEBES DECIRLE A NADIE (2ª parte)

7.  “¿CUÁL ES TU PROBLEMA?”

Esta frase inútil y arrogante arremete contra la persona que necesita ayuda. Indica que esta es más una batalla “tú contra mi” más que una discusión entre “nosotros”. La reacción típica es defensiva. “No es mi problema; ¡tú eres el problema!”. El problema con la palabra problema es que hace que la gente se sienta no se sienta a la altura e incluso indigna. La palabra puede transportarles a la escuela primaria cuando se sentían incomprendidos y menospreciados. A nadie le gusta admitir que tiene un problema. La gente prefiere pensar en soluciones. “¿Cuál es tu problema?” les hace sentirse como si ya hubieran fallado. Mejor di “¿Cuál es el problema? ¿Cómo puedo ayudar?”. Entonces podrás empezar a discutir realmente el problema. Si alguien tiene el suficiente desconocimiento del tema como para preguntarte” ¿Cuál es tu problema?”, di “No es un problema, es sólo algo que necesito discutir. ¿Podemos hablar?”.

8.  “TÚ NUNCA…” O “TÚ SIEMPRE…”

Estas generalizaciones absolutas son mentiras. ¿Es cierto que un niño nunca limpia su habitación? (Vale, mal ejemplo. ¡Eso puede ser cierto!). ¿Es cierto que tu pareja llega “siempre tarde”? Las generalizaciones incriminatorias  raramente son verdad e indican tanto que has perdido perspectiva como que pronto perderás la atención de tu oyente. Dile a alguien que nunca te escucha y te recordará varias ocasiones en que ha estado o está tentado de rencorosamente no darte la razón e ignorarte. También le dejas enfadado y sintiendo que no hay modo alguno de complacerte. Es mejor que cargues el peso sobre ti y busques su ayuda. “Cuando llegas tarde y no llamas, me hace sentir que no te preocupas por mí o por mi horario”. Eso debería provocar una disculpa o al menos una explicación. Pero si saltas con “Nunca llamas…” es muy probable que te recuerde las tres veces que llamó el mes pasado. Si alguien usa esta frase tan absoluta contigo, mira si puedes ver su intención. Di “Sé que parece que nunca te ayudo, porque a menudo no lo hago. Pero hablemos sobre ello. ¿Es esa la verdadera cuestión o estás enfadado por algo más?”.

9. “NO PIENSO REPETIR ESTO DE NUEVO”

Esto casi siempre es mentira, porque ¿cuál es normalmente la frase siguiente? ¡Lo que dijiste que no ibas a volver a decir de nuevo! Y probablemente lo dirás una y otra vez. Esta amenaza te atrapa, porque si realmente no vas a repetirte, sólo te queda una opción: acción. Si no estás preparado para actuar, perderás credibilidad.    Si estás preparado para actuar, habrás advertido a tu adversario y él podrá preparar su reacción o alterarte. Es mejor no revelar enseguida todas tus opciones. Si necesitas enfatizar la gravedad de tus palabras, di “Es importante que entiendas esto, así que déjame repetirlo. Y por favor escucha atentamente”. Si alguien te dice “No pienso repetir esto de nuevo”,  simplemente responde con sinceridad “Vale, lo entiendo”.

10. “HAGO ESTO POR TU PROPIO BIEN”

            Garantizada para convertir en un instante a cualquier oyente en un cínico. Nadie lo cree. Incita a la réplica sarcástica “Oh, siiiii. Seguro, apuesto a  que sí”. Si lo que estás haciendo es realmente en beneficio de la otra persona, demuéstraselo. Da razones. Da ejemplos concretos de cómo mejorará su vida gracias a ello. De la misma forma que animo a los policías a que les digan a los delincuentes que se rindan enseguida para no tener que pasar la noche en la cárcel, lejos de su cena caliente y de la gente que quiere, puedes señalar el beneficio existente a la  persona a la que intentas animar a que haga algo- por su propio bien. Si alguien te dice “Estoy haciendo esto por tu propio bien”, dile que especifique. Si lo que te diga no encaja con lo que tú consideras tu propio bien, díselo. Recuérdale “Nadie me conoce mejor que yo. Soy el mejor juez para saber lo que mejor me conviene, como tú eres el mejor juez para saber lo que mejor te conviene”.

11. “¿POR QUÉ NO ERES RAZONABLE?”

No recuerdo en mi vida que haya venido alguien y me haya dicho “¿Sabes qué? Estoy fuera de mí hoy, totalmente irracional”. La gente puede saber que son un poco despistados o que están un poco chiflados o fuera de sí, pero no van a admitir que son poco razonables. De modo que sólo estás provocando un conflicto con una pregunta como esta. En vez de eso, deja que la gente sea más razonable siendo razonable con ellos. Usa el lenguaje de la calma, diciendo cosas como “Déjame ver si entiendo tu postura”, y luego parafraseando sus propias palabras. Eso no sólo garantiza que les estás escuchando atentamente, también les permite ver su propio punta de vista desde tu perspectiva. Ese enfoque absorbe la tensión de la gente y les hace sentir que te apoyan. Entonces puedes ayudarles de una forma más lógica y menos destructiva, sin la carga de insulto que implica la pregunta. Si alguien te pregunta “¿Por qué no eres más razonable?”, oblígate a ir más despacio. Respira profundamente, y con voz pausada, solícita, no amenazadora, di “Estoy siendo tan razonable como puedo, y con un poco de suerte, estaré  mejor. Pero parece que vemos el problema de forma diferente”.Habrás evitado la tentación de criticar sin enfrentarte a la persona.

            Si puedes eliminar estos once ejemplos de palabras agresivas de tu vocabulario, estarás dando un paso de gigante en tu dominio del Judo Verbal, el gentil arte de obtener cooperación voluntaria a través de la persuasión empática.

Extracto del libro JUDO VERBAL, El gentil arte de la persuasión de George J. Thopmson, Ph.D., y  Jerry B. Jenkins

Traducción realizada por: Beatriz Estrada Alvarez y Elisa Gonzalez Lopez

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