SUPERVIVENCIA ANTE AGRESIONES CON ARMA BLANCA: ALGUNOS PUNTOS ESENCIALES

“No hay enemigo débil o pequeño”

No subestimar nunca al agresor, asumirle siempre un alto poder de peligrosidad. No valorar al agresor simplemente por factores cono edad, sexo, altura o peso. Es más que evidente que un agresor inteligente y con “tablas” o experiencia puede ser letal con facilidad y sin gran esfuerzo por su parte.

“Nunca asumir que un agresor actúa solo”

            Es muy importante tener en cuenta que un agresor puede actuar solo o en grupo, también hay que considerar que aunque el agresor actúe solo puede en un momento dado recibir ayuda de otras personas de forma mas o menos espontánea.

“Asumir que el agresor va siempre armado”

            Es esencial tener siempre en la mente que un agresor va armado. Debemos preparar nuestros entrenamientos y nuestras tácticas de supervivencia asumiendo que el agresor esta siempre armado. Si no lo está eso que nos ahorramos, de ir realmente armado estaremos siempre preparados.

“Considerar que el agresor puede portar mas de un arma”

            Considerar el concepto esencial de que un agresor no tiene por que conformarse con portar o usar un sólo arma es imprescindible para que los conceptos y tácticas tengan cierto nivel de realidad, sean funcionales o realistas. El uso de dos armas simultáneamente en combate es frecuente en algunas formas marciales sobre todo del sureste asiático pero en la calle no es lo habitual, sin embargo portar un número variable pero no inferior a 2 o 3 armas es práctica frecuente sobre todo en agresores profesionales.

“si no veo las dos manos, asumo que la mano que no tengo a la vista va armada”.

Es posible que al final dicha mano, fuera de nuestro campo de visión, no porte un arma, pero la sola duda ya hace necesarias unas disposiciones tácticas de prevención o seguridad. Existe un dicho muy antiguo que dice “las armas no matan, las manos si”. Si lo miramos detenidamente ningún arma mata o hiere a nadie sin la intervención del hombre que a fin de cuentas es quien la utiliza o empuña.

En un enfrentamiento, si por ejemplo ejecutamos una proyección o un derribo con control final o ejecutamos algún tipo de reducción, si llevamos al agresor al suelo para una inmovilización táctica con el fin de esposarle, etc. ATENCIÓN:

“la segunda mano, si no se han controlado ambas, puede tener acceso a un arma”.

Se han dado muchos casos de policías que han controlado al delincuente con una técnica de inmovilización usando como referencia,  punto de presión o palanca un brazo y han perdido de vista u olvidado el otro y de repente…  han notado el corte en una arteria de la pierna o en otra zona vulnerable.

En ocasiones cuando desarmamos a un agresor damos por segura la situación con la pérdida del arma por su parte, pero dicha arma puede ser recogida del suelo por un segundo agresor y vuelta a usar, por lo tanto:

“no dar nunca la espalda a un arma en el suelo”.

No voy a hablar de tipos de cuchillo o navaja para cada ocasión o trabajo o zonas donde se portan las mismas (principal o apoyo). No pretendo convertir estas líneas en un manual que ilustre este u otros temas con detenimiento. Creo que es un error monumental crear obras literarias (libros, manuales o websites) así como productos audiovisuales (videos o DVD) donde mostrar de forma libre e incontrolada estos conocimientos. Mi Maestro El Sôke Masaaki Hatsumi dice siempre que

“hay que enseñar a buenas personas”

Y que dicha enseñanza tiene que ser por tanto “Man to Man” (literalmente) cara a cara, persona a persona.

Elias Canal, Bujinkan Asturias

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